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Cuidado-con-el-Populismo

 

No tengo ninguna duda y creo que  vosotros  tampoco,  que el sueño de todo político  consiste en saber lo que de verdad desea la gente, pero no  para atender sus necesidades reales, sino  para asegurarse el voto  que pudiera garantizarles el poder otros cuatro años y dicha esta  obviedad sólo faltaría descubrir el grado de influencia entre lo que ocurre en la calle y lo que pasa en el tejido empresarial.

Hoy no toca hablar de liderazgo, simplemente porqué brilla por su ausencia en todos los niveles y si se mantiene de alguna forma en el  mundo empresarial, es por esta avidez de capital que mueve a las empresas del  IBEX y otras, que acostumbran a tener unos objetivos y unos  procesos tan bien definidos que simplemente caminan solas siempre y cuando no les falten los recursos.

Pero si nos referimos al liderazgo que deviene en populismo  ,sabemos que el auténtico liderazgo hay que buscarlo en la calle, entre las familias y sobre todo pertenece a las mujeres, lástima que se les siga poniendo tantos “ palos en las ruedas “ a la hora de acceder a puestos de decisión, no se han enterado que todas “estas” competencias femeninas, como la multitarea, conciliación , visión global , intuición, comunicación y más en este momento son más que necesarias en el tejido empresarial.

También, me preocupa lo que está pasando en las elecciones de  media Europa y especialmente en Francia, pues muchos millones de personas, con sentido común, maduras y con experiencia democrática, están pidiendo una revolución en el sistema, como ya pasó en USA y no estamos hablando de Bolivia ó del chavismo venezolano, sino de estados con tradición liberal y de economía de mercado, cuyos objetivos políticos, van hacia la intolerancia o la discriminación, con la excusa de gobernar según los deseos del pueblo.

Naturalmente entre los sociólogos hay opiniones para todo, que si el envejecimiento de los antiguos partidos, el cansancio del ciudadano, promesas incumplidas etc. Y en las empresas ¿que está pasando? Pues aquí, simplemente se pilla un ERE y se jubila talento, mientras se sigue hablando de lo bueno de la retención de talento, de innovación, de digitalización y de ventajas sociales, pero cada vez se precariza más el empleo, los salarios base son penosos, la inmigración cubre aquellas oportunidades laborales  que los trabajadores locales rechazan y gran parte de los jóvenes están desencantados y esto también es intolerancia y la peor es que se trata a la gente como una unidad de coste.

Claro que tenemos un mal sistema educativo, nada racional, poco práctico y desnudo de sentido común, pero ¿Qué pasa con la educación desde la familia?, porque nos han metido el gol del “poco esfuerzo” para conseguir cosas y cada reforma va a peor , no se han enterado que el problema no está en lo que se enseña, sino en como se aprende y la consecuencia no es otra que : a menos educación, menor criterio y más desmotivación y al final el desencanto nos empuja a buscar nuevas propuestas políticas  que den algo de esperanza.

Lo bueno y lo malo de todo eso , es que en un país que vive constantemente de la improvisación, al final y si nadie se vuelve loco, seguiremos adelante, esto sí, arrastrando los problemas de siempre porque nadie se atreve, el tema es como llegaremos al futuro, una parte seguirá quejándose sin mover un dedo , pero otros puede que nos apuntemos a fórmulas que tiene que ver con hacer cosas, con compartirlas, con regalar algunas experiencias, por si sirvieran de algo,  a veces hasta  el placer de regalar lo que hemos aprendido , al menos a mí, ya me hace un poco más feliz.

Se-nos-ha-ido-Bauman

 

No me gusta nada empezar el año con malas noticias aunque sea el mal que todos los días , sin que nos acostumbremos del todo, pero si duda, el fallecimiento de Sygmund Bauman, ha significado, algo así como, si nos amputaran un poco de esta esperanza a la que nos aferramos algunos ilusos que creemos que con nuestra pequeña labor cotidiana y convirtiendo en valor lo poco que hacemos, podemos cambiar algo el estado de las cosas.

Conocí a Bauman, en una de sus escasas visitas a Barcelona y más allá de sus reflexiones, su simple presencia y su carisma envuelto en un halo de tolerancia y compasión, que apuntalaba mis creencias en este mundo utópico en el que debiera prevalecer, cuanto menos el sentido común, este hombre interpretaba el momento actual con una sabiduría y un sentido común únicos, comunicaba de forma fácil, sutil, discreta, evitando la vanalidad y con la mayor sencillez desnudando la verdad simple.

En un momento en el que todo el mundo se cree capaz de vender ideas, productos , servicios o simples frases empaquetadas en teorías bajo formas tan complejas como, conferencias, libros, cursos a los que llaman, sin pudor, desarrollo personal, formación o incluso masters; cuando todo el mundo invoca la figura del liderazgo, precisamente porque no abunda y en una situación en que la densidad de la comunicación, supera con creces la calidad de la misma, el referente de Bauman significaba una dosis de aire fresco y un sorbo de agua fresca que aliviaba este empacho teórico, analizando y explicando con humildad y realismo este momento de la historia al que él mismo denominaba como los tiempos líquidos.

El siglo de la tecnología está siendo muy cruel con los filósofos verdaderos, de la misma forma que se rechaza a la gente capaz de pensar o analizar, porque ello equivale a perder el tiempo y paradójicamente en el mundo empresarial se  contrata a la mayoría de profesionales para que sean sólo “aplicadores”, valoramos sus competencias para resolver cosas, buscamos comprar talento, pero ignoramos a aquellos que aman el saber, a menudo ni siquiera sabemos descubrirlos, porque tenemos métodos sólo a corto plazo y cuando formamos, priorizamos la materia que creemos mostrar, antes que el aprendizaje, creemos tener lideres inspiradores y solo tenemos jefes mediocres, naturalmente nuestros objetivos son económicos, pero olvidamos que las personas, no trabajan sólo por dinero y a menudo nos perdemos el talento que entra en muchas corporaciones en forma de becarios o de seniors, porque no queremos dedicar el tiempo para paramos a escucharlos y conocerlos.

Este sistema y esta forma de dirección, muy común a muchas corporaciones, puede resultar válido para optimizar costes y recursos humanos a corto plazo, pero impide que los profesionales con los que trabajamos, encuentren un auténtico sentido de vida en lo que hacen y se vayan; la razón es que casi nadie se siente ubicado y seguro en el mundo actual. Precisamente la licuidad de la que hablaba Bauman, es la ausencia de estructuras sociales, la falta de valores sólidos o la pérdida de la individualidad como consumidores, para él, la sociedad no era otra cosa que una red, más o menos social, internet, un espacio universal y las personas somos simples testigos y/o víctimas de los planes económicos y las estrategias de marketing de un mercado que necesita nutrirse del consumo para sobrevivir.

Bauman, nos recordaba lo que somos y lo que podemos perdernos por renunciar a nuestros propios proyectos vitales, por ello, todas las personas que no nos sentimos satisfechas por las desigualdades del mundo, por el funcionamiento macroeconómico, por la mala distribución de las oportunidades, por las discriminaciones de género, de edad o de lo que sea, porque aborrecemos el exceso de frases bonitas , consejos o libros de autoayuda sin experiencia práctica, todos nos sentimos huérfanos ya que nos faltará  alguien, que simplemente nos recordaba, que la verdad sólo necesita mostrarse.

 

 

 

la-gran-fantasmada

Despedimos una año muy especial, como todos o como ninguno, para muchos un paso más hacia el ocaso, como diría mi paisano el Dr Eudal Carbonell ,ya que aún no somos humanos, y  seguimos sin entender  que compartimos un mundo común, claro que los paleontólogos cuentan los años, por milenios, yo prefiero ser más optimista y aunque caminamos  por tiempos muy líquidos, en los que nada permanece del todo, que no nos roben la esperanza.

Por eso, prefiero creer en la fortuna de seguir vivos, con algo de salud y recordar que hace 50 años, que se nos fué Walt Disney, un soñador genial, que se clavó en mi vida a los 5 años robándome la mamá de Bambi y dejando una huella de fantasía que compartí con mis hijos y ahora con  nietos; este hombre fue un empresario fantástico y un ejemplo de emprendeduria a copiar, un profeta de la innovación, el método, la resistencia a la frustación, liderazgo, gestión de equipos, no entiendo porque no se estudia su proyecto en las escuelas de negocio.

Y hablando de economía, en este año que se nos fué, también hemos aprendido que los políticos se parecen a los fantasmas y sirven para poco, pues al final, los tan nombrados y recurridos recursos humanos, en este caso diputados, asesores, consejeros, concejales, senadores etc.., hacen poca falta, porque si tienes una organización con buenos hábitos y rutinas en los negociados, el país sigue funcionando más o menos. Claro está, a costa del pueblo, que paga con recortes y sacrificio los estragos de una mala administración y de la corrupción ni hablamos, pues en mi opinión, es mucho más dañina la incompetencia y la mediocridad, los docentes decimos que el peor ignorante es aquel que no sabe que lo es, o no quiere saberlo.

Dejemos aparte la golfería y vamos a cosas más serias, como el paro, que ciertamente ha bajado y esto es lo bueno, pero  deberíamos analizar la calidad del empleo y también de sueldos, yo creo que antes de vocear alegremente estos logros con la bandera de la reforma laboral, deberían profundizar un poco en varios temas y hacerse algunas preguntas ¿Por qué la universidad sigue viviendo alejada de las necesidades del mundo empresarial? ; ¿para cuándo una auténtica formación “dual” especialmente en la FP;  ¿a que esperan muchas empresas, para integrar profesionales femeninos en puestos de decisión, ignorando que son más eficientes, productivas y cuyas competencias naturales, son las que precisa el mundo de la empresa? Y otra más ¿que pasa con la formación continua a partir de los 45 años?, es obvio, que precisamente en la mitad de la vida profesional, es cuando puede desarrollar todo su potencial, tiene experiencia y aspira a saber más y mejor, no sólo para mantenerse competitivo, sino para mentorizar a sus equipos y a la generación que va a sucederle.

Claro está, que todo eso no es política y quizás el tema de la educación interesa poco, por eso en menos de 20 años, han ido cambiando las leyes, cuando el problema es simplemente de adaptarse con sentido común, ni tenemos los profesores de Finlandia, ni tratamos a nuestros escolares como en Inglaterra, aquí somos católicos, no calvinistas y hay que mejorar desde el modelo propio, pero claro está con los valores, que siempre “habían “ existido, lo que pasa es que no hay sentido de estado a medio y largo plazo, más allá de que los políticos se aseguren sus 4 años de mandato, seguimos condicionados por el pasado y  aquí no surge un Disney o un empresario soñador, que vuelve a levantarse después de un fracaso, porque al emprendedor, se le envidia más que se le admira y se le castigan los errores, tampoco nadie ha pensado que una forma de rebajar el paro, sería fomentar el emprendimiento desde la escuela, entonces tendríamos más empresarios que empleadores, que no es lo mismo, pero ¿sabeis lo mejor de cambiar de año? Pues que todo empieza de nuevo y al fin y al cabo, vivir ya es una aventura. A disfrutarlo!!!

 

Es-que-ya-no-somos-robots

 

Hace unos días, cayó en mis manos un informe muy interesante, hablaba de aquellas tareas y empleos que podrían ser realizadas en un futuro próximo por robots, elaborado-supongo- con la rigidez  esperada por McKinsey Quarterly , analizando las funciones laborales, susceptibles de poder automatizarse en el futuro.

Así por ejemplo, la dirección de personas se le considera “difícil” de robotizar, mientras la interacción con otros, parece más fácil, tema  interesante  en lo referente a los trabajos físicos, en que somos perfectamente reemplazables, también es relevante que en Educación, pueda ser automática la aplicación de conocimiento, a saber de  qué conocimiento hablamos.

El artículo concluye advirtiendo que la robotización podría transformar el entorno laboral, dejando al criterio de los líderes la decisión de automatizar aquellas tareas en función simplemente de la productividad y yo diría más bien de “reducir costes”.

De hecho en el siglo XX, ya se produjo un cambio en la forma de trabajar, la maquinaria, las cadenas de montaje, la organización de la producción en serie, buscaban objetivos de rentabilidad y en este siglo, el desarrollo tecnológico y la digitalización de todo, van por el mismo camino, o sea producir, muy barato y vender muy por encima de lo necesario.

Lo que para algunos puede resultar un avance en las formas de organización y dirección empresarial  y un signo  evidente de prosperidad, para otros, como yo, no es otra cosa que  la aplicación del materialismo “a saco”, que persigue por encima de todo el enriquecimiento de algunos y el sometimiento de la mayoría a los mandatos de un mercado repleto de bienes y servicios, la mayoría prescindibles y que lejos de mejorar la calidad de vida de la gente, la llevan a la más absoluta opacidad, pervirtiendo su capacidad de decisión individual, al convertirlos en rehenes de un sistema del que es difícil escapar.

Cuando la capacidad de decisión, no deriva de un razonamiento libre, cuando el método, la inercia del sistema o las decisiones de “otros” superan la posibilidad de dialogar, discutir o en su caso buscar nuevos caminos, es lo más parecido a la robotización. El robot no piensa, no decide, no inventa, o delibera, ni siente y este es el escenario tan cercano que ya vemos en muchas empresas, hoy tenemos hasta jefes robots, incapaces de pensar por sí mismos que aplican lo que les han programado, y lo vemos a menudo en nuestra vida diaria, camareros que no escuchan, dependientes que no saben, obreros pendientes de la hora del cierre, millones de “aplicadores” incapaces de pensar por sí mismos.

Y en la calle, familias en las que cada miembro sólo habla con su móvil, comunicación forjada en la base de frases hechas”ya te llamo” “ a ver cuando cenamos”ó este “hasta luego” que evidencia poco más que una rutina, la gente se escapa de sí misma ya sea para comprar “un master” apuntarse a viajes organizados o comida en conserva. ¿Cuántos aventureros hay? ¿Quién cocina para los suyos? O mejor…¿quién es capaz de cerrar el televisor en la comida y hablar con sus hijos? , Quien te llama para saber como estás? , Quien te reconoce lo bien que haces tu trabajo? ¿Quién te evalúa y te lo dice? ¿Quién estudia simplemente para hacer mejor su trabajo?  Pues eso, ya casi somos robots.

Ni-principios-ni-comunicación

Estos son mis principios , si no le gustan, tengo otros”  genial frase de Groucho Marx, nunca pierde actualidad y menos, en estos momentos en que vivimos. No sé si la vida empresarial, tiene alguna relación con el momento político, me temo que sí, que tiene relación con las formas y los comportamientos de la sociedad actuales, en la historia de la humanidad, nunca hemos vivido un momento tan especial, desde el punto de vista ético, ni tampoco se ha subliminado tanto el cinismo, en todos los ámbitos de la convivencia.

Posiblemente el gran fracaso de esta fase final de nuestra era, como dicen  algunos paleontólogos, como Eudald Carbonell (la evolución sin sentido) sea, haber cambiado lo que entendemos por comunicación, o sea empatía, feedback, escucha y repercusión emocional, en diálogos jerárquicos, sobre-información(no comunicación), manipulación, egocentrismo y vulgarización  del ser humano, siendo cada vez más territoriales.

Nos preocupa la inseguridad que vivimos en Europa, por la radicalización de un pequeño colectivo, que no representa a  millones de confesión musulmana y que nadie, sabe como combatirlo, pues la alternativa, diríamos occidental, se basa en principios, frágiles y mucha demagogia contradictoria, que habla de la  cultura de calidad de vida,  dirigida a satisfacer y generar  mayor consumo de bienes, o sea disfrute limitado para unos pocos y nada que mejore la sociedad en su conjunto, obviando que si la tecnología o los avances evolutivos fueran de la sociedad, todos los defenderían y compartirían, como hacían nuestros ancestros.

Baste analizar ¿qué parte de los miles de millones de euros, se destinan, a combatir realmente el hambre infantil?, ó ¿a generar recursos para colectivos desfavorecidos? o simplemente ,¿a compartir el poder con el colectivo femenino?, mientras se siguen esquilmando recursos naturales, armando guerrillas o negando un sistema racional de acogida de emigrantes.

No sirven los principios e igualdad, libertad y fraternidad, porque simplemente no se aplican, no se trata por igual a la gente de distintas razas, religiones ni siquiera sexos, el 80 % de las mujeres del mundo no tienen libertad  y a nadie le gusta confraternizar con quien no conoce, a menos que obtenga algún beneficio, estos sí, a corto plazo.

Y lo peor de todo,  tampoco hablamos de ello, ni mucho menos en el mundo empresarial, en la mayoría de las empresas la gestión del conocimiento se ha quedado en una frase bonita, pero el que tiene cierto talento, difícilmente se dedica a compartirlo y enseñarlo a los demás, lo que hace es  tratar de obtener lo mejor para sí mismo, baste ver la enorme especulación en el mercado ante cualquier iniciativa o nuevo producto de éxito, todo se vende incluso las “estupideces” de algunos “yotubers” que viven de eso.

La comunicación también  ha fracasado en la política, a la vista está, a ningún líder- al menos aquí- le preocupa lo que supone la ingobernabilidad para la gente, ni siquiera se juega a la “abstención” que no equivale a ayudar, sino a dejar hacer; pero puede más la ambición que la generosidad, las prebendas del cargo y se atreven a llamarnos demócratas, ignorando que esta condición supone que tu libertad acaba donde empieza la el “otro”, aquí un pacto significa sumisión, tenemos más de 60.000 leyes simplemente para vigilarnos uno a otros, ya que como nunca tuvimos una revolución liberal, no existe la confianza y la verdad es que,no saben negociar, aunque podrían aprender, claro que sí, yo llevo 30 años ayudando a “negociadores”, a ver si se deciden.

 

 

Un-viaje-a-ninguna-parte

Para Viktor Frankl, autor de una de las obras más imprescindibles, parece imposible vivir la vida sin un sentido, para llenar este vacío existencial, con ésta pasión real o imaginaria, que nos levanta de la cama  con cierta ilusión, la historia de la evolución está llena de capítulos protagonizados por personas, que se asomaban al horizonte de la vida , a veces sin contenido pero con algún sueño persegible y lo intentaron y muchos hasta lo consiguieron.

Lo más paradógico es que hoy, en el siglo digital, somos tan vulnerables que tememos que los robots nos quiten nuestro trabajo, muchas personas, esperan encontrar empleo, pero a menudo, ni siquiera lo buscan, ofrecen como único bagaje cierta formación teórica, posiblemente universitaria  pero no tienen la esperanza de su empleabilidad. De nada han servido los precedentes de más de 30 años transcurridos, desde que formamos parte de la UE, porque siempre acabamos superando en 10 hasta 15 puntos  la media europea del paro, es como intentar llenar un botijo de medio litro de capacidad, con un litro de agua, sin que se derrame.

La cuestión es que no aprendemos ni siquiera de los errores, nadie parece haberse dado cuenta que hay que hacer una reforma integral del sistema educativo, o sea desde las guarderías hasta el doctorado o la investigación, los profesores deben ser tutores, el teletrabajo y la formación dual, deben priorizarse sobre la escuela, que debe ser un espacio para compartir, debatir, hacer deberes y comunicarse, nadie ha querido reconocer, porque no es presentable políticamente, que en el mundo de la empresa y en la escuela, hay que priorizar la meritocracia, mejor un buen profesional de oficio, feliz y  con autoestima, que un  universitario mediocre, frustado, infeliz e incapaz de aportar valor añadido a su trabajo.

Lo malo de todo ésto, es que además este país, está viejo, no sólo de ideas, sino de habitantes, pues por una parte, trabajan menos de 3 personas por cada jubilado y además las “pobres” aportaciones de cuotas a la SS, de jóvenes con menos de mil euros de salario, romperán la hucha  de los fondos y lo peor es que está desarrollándose una mentalidad de inserso también en esta juventud recién iniciada laboralmente, puesto que están sobreprotegidos, piensan demasiado en los subsidios, en prolongar la dependencia familiar y en trabajar las menos horas posibles, si a todo ello, sumamos las escasas vocaciones emprendedoras, el panorama se ensombrece notablemente.

Antes decíamos a los jóvenes con optimismo y también con nostalgia que“ el futuro es vuestro”, ahora nos preguntamos, en qué consistirá este futuro si las nuevas tecnologías viajan tan rápido  sin tiempo a ser digeridas; sabemos que muchos empleos desaparecerán y saldrán otros sin duda, pero algo debería cambiar en las próximas generaciones, para que puedan disfrutar con dignidad  de los más de 100 años que vivirán los que sobrevivan a este siglo; puesto que el mundo, desde la globalización se ha quedado pequeño, yo les aconsejaría que se atrevan a viajar por el interior de su conciencia y que razonen sobre otras ideas mejores que las nuestras, porqué obviamente y a la vista está el resultado de las generaciones que arrancamos a mediados del siglo pasado, les estamos dejando un mundo muy mediocre en valores, en solidaridad y sobretodo en ecología, consumiendo mucho más de lo que necesitamos a base de cargarnos el planeta , evidenciando que tanta tecnología no nos ha hecho mejores, ni más felices, quizás podamos ir más lejos, pero sin la certeza de que vayamos a alguna parte.

Chaquetas-y-empresas-de-colores.

Es sabido, que los economistas tienen una imagen de “hombres grises” y  entiendo que habría que cambiar este tópico de forma notoria y evidente, esto lo dice mi paisano, el economista  Sala Martín, Profesor de la Universidad de Columbia, una de los cerebros más lógicos, coherentes y bien amueblados que conozco y una eminencia en economía del desarrollo, muy conocido por vestirse con chaquetas de vistosos colores un hábito que utiliza públicamente a fin de contribuir a  humanizar y socializar la idea que tenemos los ciudadanos de los economistas, cuya imagen casi siempre cumple los tópicos, de vehemencia, superioridad e inútil comprensión.

Por eso y otras cosas más, el Dr. Sala Martí, és todo lo contrario, es un gran comunicador, cargado de empatía, fácil de comprender, directo, afable y un excelente pedagogo, porqué es capaz de acompañar al alumno , ayudarle en su motivación y también inspirarle para que éste decida aprender recorriendo el camino de la experiencia personal. Todo eso  suena a fantasía y teoría en el mundo real y por desgracia también en el mundo empresarial, cuyos financieros andan  mucho más preocupados por los imputs que llevan al resultado, que por el camino a recorrer para alcanzarlo.

Una de las “ víctimas” de esta adicción convulsiva por el resultado, la sufren mis antiguos colegas, la gente que se ocupa de las personas y que identificamos como el líder de recursos humanos, personas que dedican los mejores años de su vida, tratando de explicar a los de arriba-los que mandan- y también al tejido laboral-se supone plantilla base- , que el mejor camino para conseguir valores diferenciales, consiste en ser competitivos, productivos y sobre todo eficientes, a base de poner sus conocimientos, talentos y actitudes al servicio del grupo.

No resulta nada fácil comprender y mucho menos conseguir, en un entorno absolutamente mediatizado por la economía, que la gente se sienta persona, a veces vulnerable, humano, pero sobre todo valorable mucho más que por la función profesional que realiza , ya  que en muchas ocasiones es la propia empresa que “corta las alas” de la gente válida, ignorando su  progresión, en  otros casos son los “jefes” mediocres que no saben, ni escuchan a aquellos  que dirigen y también el dia a dia  con esta voraz dependencia de los objetivos, que impide-sin excusa-  reconocer el talento individual, potenciarlo y contribuir a desarrollar un plan de carrera atractivo y  feliz que a la larga beneficie  a la propia entidad.

Cuando una empresa – o una persona- piensa simplemente en ganar más cada dia y a menudo a costa , del trabajo de mucha gente, en realidad está reduciendo sus oportunidades, de futuro, todos la vemos como un ente gris, sórdido quizás ecléctico y poco apetecible para aquel tipo de personas, poseedoras de talento y que necesitan un entorno de luz, de color , de buenas vibraciones para eclosionar, no olviden que la gran guerra del siglo XXI para prosperar será atraer talento y evitar que se vaya el que se posee, porque la inteligencia nos lleva no sólo a elegir donde queremos ir, sino que nos confirma , a donde no deseamos volver y a todos nos gusta que la vida tenga colores.

 

 

Donde están los valores?

Está claro que el sistema no funciona y no voy a descubrirlo ahora, pues todos sabemos las causas y por mucho que nos escondamos,, todos tenemos una parte de culpa o de responsabilidad, como nos gusta decir a los juristas.

Estamos construyendo un mundo tan mediocre como nosotros, empezando con todo eso de la sobreprotección generacional , que no es otra cosa que evitar que nadie destaque por encima de otro y se atreva a llamarnos inútiles a todos los que formamos parte de estas  dos últimas generaciones . Seguro que algo tienen que ver las Instituciones y los políticos. Sí claro, pero quien los elige? Quien se quejaba en el 2007 cuando sobraban empleos y le pagábamos a un universitario sin experiencia y con un titulín más de 20.000 euros al año y encima si vivía en casa , se le dejaba el sueldo íntegro para que se comprara un buen coche a plazos y lo “reventara” en caprichos electrónicos o chucherías que no necesitaba.

Claro que después ,solo sobrevivieron algunas Pymes valientes  y las empresas sufrieron mucho especialmente las que generan poco Valor añadido y  poco Pib como las inmobiliarias, que se fueron al traste está claro en su mayoría porqué no eran rentables ni productivas, vivian de los contratos y de la burbuja y se vilipendiaron gran parte de los fondos que deberían mejorar estructuras y mejorar la “cultura” del país,  pero se gastó en polideportivos, parques y mucho despilfarro  suntuario, pero la peor consecuencia, ha sido la pérdida de una generación que desconoce lo que significa  el riesgo, ni la meritocracia y mucho menos el espíritu emprendedor , por eso casi nadie quiere ser empresario, ni tampoco comercial, porqué son jóvenes asustados, que vivieron en una burbuja, vulnerables por tener que presentarse solos, no saben convencer a otros, porqué ni siquiera tienen confianza en sí mismos.

Ya se sabe que lo que no cambias con la educación , no lo cambias con nada y el resultado es que hoy tenemos una gran parte de las personas que están empleados, que incluso desconocen su propio talento y su potencial, los espabilados se fueron al extranjero a desarrollar estos conocimientos que encima les pagamos entre todos y los menos que quedan, se los disputa el mercado, en general se ha reducido la investigación, en la misma medida que ha aumentado la tecnificación y la virtualización, sustituímos tecnología por conocimiento , olvidando que cuando la base es mediocre la técnica lo hace peor.

Hoy el mercado, pide gente con conocimientos, talento, actitud y compromiso  y a cambio tiene muchos universitarios con cierta formación inducida , poco experimentada, que nada tiene que ver con lo que necesitan las empresas, gente  cargada de teoría , pero carente de curiosidad e incapaz de pensar por sí misma, cuya seguridad radica mucho más en sus másteres que en su pasión, en sus valores y lo peor de todo, con una crisis de liderazgo fatal , gente que manda simplemente por jerarquía pero que no convence ni crea afinidades.

¿Qué podemos hacer? Pues por suerte, aún estamos a tiempo, porque la vida nunca caduca, lo más próximo sería conocernos más individualmente, conocer nuestras limitaciones y descubrir nuestra oportunidades, creer que mundo no está hecho a nuestra medida, sino que debemos ser capaces de adaptarnos y funcionar en él, y  lo más importante recuperar aquellos valores que no están tan lejos, como el esfuerzo, la capacidad de aprender a aprender, el respeto , la comunicación  y  lo más importante elegir individualmente un proyecto de vida y comprometerse, disfrutando el camino, con la esperanza de que  ello dará sentido a nuestra vida.

Joan a. Vélez Carreño, Director de Recursos Rumanos de Europastry, galardonado con el premio Miquel Bonet al directivo con valores 2016

El premio Miquel Bonet a los Valores, que otorga AEFOL será recibido por Joan A. Vélez Carreño el día 3 de marzo coincidiendo con la inauguración de la XV edición de la Feria Internacional y Congreso Profesional EXPOELEARNING, que se celebrará los días 3 y 4 de marzo en la FERIA DE MADRID.

EXPOELEARNING se desarrollará en el marco de la SEMANA DE LA EDUCACIÓN – 3 al 6 de marzo-, organizada por IFEMA, y que incluye, además, las ferias AULA, FORO DE POSTGRADO y RECURSOS PARA LA EDUCACIÓN + INTERDIDAC.

Este galardón, que se celebrará por segundo año consecutivo, se simboliza en una escultura realizada al efecto por la artista Milós Gras y que ella define “como la armonía entre la parte blanda y parte fuerte, que integra corazón y mente” combinación necesaria para gestionar personas, y que se entregará al premiado ,reconociéndose en su nombre, la labor de los directivos de Recursos Humanos en su tarea profesional, ya que su capacidad de liderazgo, su profesionalidad y especialmente sus valores, son decisivas para inspirar un clima laboral eficiente y feliz en las distintas áreas funcionales de la empresa.

En esta edición, el Jurado compuesto por Jose Mª Orduña Ponti, ex Director del Foro de RRHH de Foment y del grupo Nutrexpa; Isabel Fuentes, Directora de EXPOELEARNING; Jaime Santlorente, Fundador y Presidente de la ONG ”Sonrisas de Bombay”; la Dra Sofía Isús ,Directora del Programa de investigación de competencias, educación , tecnología y sociedad y Profesora de la Universidad de Lérida, y coordinado por Miquel Bonet, ha propuesto para el Premio 2016 a Joan A. Vélez Carreño, Director de Recursos Humanos de Europastry, empresa líder en masas congeladas, dentro del sector de alimentación, quien recibirá el reconocimiento al Directivo con Valores 2016. El Jurado ha valorado la honestidad del premiado, su capacidad profesional en procesos de reorganización y racionalización de plantillas y aplicación de herramientas innovadoras de Recursos Humanos, que permitan el mejor desarrollo del talento de los profesionales de la empresa, destacando su labor, para integrar una cultura preventiva inspirada en los valores humanos, fomentando la comunicación interna y la transparencia a fin de que todos los miembros de la organización, vivan como propio el proyecto de la empresa y se sientan reconocidos como parte del mismo, justificando con su trabajo la importancia decisiva de la función de gestión de personas o RRHH.

La empresa Europastry, de la que forma parte el galardonado,, es una multinacional española de origen familiar, dedicada a la elaboración de bollería ultra congelada y de pan de alta calidad. Tiene una facturación de 535 millones de euros , vende sus productos a más de 40 paises y cuenta con 15 centros de producción y una plantilla de 2.200 personas. Destaca su slogan “Nuestro sabor tiene principios”, es decir, se trata de una empresa con responsabilidad social , que fundamenta a través de distintos proyectos solidarios que van desde las “becas comedor” para niños pobres, su colaboración en el Proyecto Barretstown de la Fundación Aladina, el libro Locos por el pan con la Fundación Carreras, Proyecto Panadero en Entebbe (Uganda) etc, siendo proveedores habituales de alimentos para ONG´s solidarias.

El Congreso internacional EXPOELEARNING es la cita anual que reúne en Madrid a los directivos de las empresas. El Presidente de la empresa organizadora, José Lozano, resalta la importancia de innovar y producir cambios positivos en la gestión del capital humano de las empresas, ya que son el elemento fundamental para el buen funcionamiento organizativo.

Miquel Bonet, ha sido Directivo ejecutivo en las dos grandes empresas de RRHH de nuestro país durante los últimos 20 años. Es un referente para el sector de la dirección y gestión de personas debido a su amplia experiencia y conocimiento. Ha publicado más de 2.000 artículos y es autor de varios libros, entre ellos el best seller ¡Búscate la vida! (5ªedición), A vivir del cuento , ¡Que estrés! y co-autor de otros 3 libros jurídicos. Es experto en Comunicación, liderazgo y Negociación y en los últimos 20 años, ha compaginado su trabajo empresarial, con la docencia. Actualmente es profesor en la Universidad de Barcelona, la Universidad Politécnica, y profesor invitado en varias universidades y escuelas de Negocios. Es contertuliano en RNE, en el programa Emprendeduría, y ha colaborado en otros medios. A lo largo de su trayectoria, ha recibido entre otras menciones, la Medalla de Oro al ciudadano europeo  del Foro Europa 2000 y colabora con diferentes proyectos sin ánimo de lucro, siendo cooperante activo en Kara (Togo) y, actualmente, dirige como cooperante un Proyecto de Inserción laboral en la Prisión de Jóvenes de “4 Camins” en Barcelona. Asimismo, es Embajador en España de Kalipay Negrense Foundation, dedicada a niños abandonados y maltratados.

Sin educación no hay prevención

 

Nadie mejor que el artista Duchamp, para subliminar un objeto simple y natural como un urinario masculino, hasta convertirlo en arte, bautizado como “La Fuente”, una provocación del maestro de la desconceptualización y también una reflexión, sin más explicación que convertir algo tan funcional y natural en pieza de museo. Con este prólogo quiero  llamar la atención, sobre una forma de educar que casi nunca consigue los objetivos competenciales que nos proponemos, o sea, generar cambios de hábitos a partir de una teoría, ya que una cosa es enseñar y otra muy distinta es aprender.

Muchos colegas  durante años de  docencia, aspiramos a  influir en un cambio de cultura sobre la prevención, y más concretamente sobre la prevención de riesgos laborales, con la esperanza de generar una cultura preventiva, a partir de la formación, inspirando  creencias, hábitos y comportamientos sociales y laborales, que contribuyan a que todos trabajemos mejor y con mayor seguridad ; por mi parte, a través de decenas de conferencias por todo el estado y otros tantos cursos promovidos desde la Administración, como profesor, en programas de Maestría Universitaria y también en empresas y  corporaciones.

Nos hemos esforzado en la comunicación y la empatía, aplicando todas las técnicas didácticas e interactivas conocidas, tratando de inspirar la “conciencia preventiva” a partir de teoría, método y práctica que lleve a la competencia, pero me temo que no hemos conseguido casi nada, porqué al final las creencias y los buenos hábitos nacen en la familia, en la escuela y quien educa  de verdad es la sociedad y la calle.

En la vida mundana, tenemos muchas pruebas de ello, sólo hay que observar y nos daremos cuenta de la poca  cultura preventiva en todos los ámbitos, veamos algunos ejemplos: es habitual -pues los sufrimos- que mucha gente , no se duche todos los días, ni lleve consigo un cepillo de dientes al salir de casa, no es extraño, que en el bar o restaurant nos sirvan con las uñas sucias ó el pelo descuidado, mejor, ni mirar los zapatos, ni buscarle la raya al pantalón, los criterios estéticos los dejamos aparte y en lo relacional, la gente se comunica por móbiles y/o mecánicamente, pocos miran a los ojos cuando te hablan; mejor evitar algún coche vecino, cuando el conductor explora con fruición su nariz, no olvidemos el destino de algunos chiclés usados, y en los baños públicos. ¿Quién se lava las manos después de usar el retrete?. Te lo digo yo, porque algunas veces me he entretenido en contarlos, entre 1 y 2 hombres de cada 10 y a menudo van acompañados de niños ¡vaya ejemplo!. ¿ Es sólo cuestión de urbanidad ?. Me temo que es peor, es un tema de valores y éstos tienen que ver con la educación.

No me complace poner ejemplos tan desagradables, pero  parece que lo natural se nos hace extraño, y  por desgracia, lo que evidencia esta simpleza , no es otra cosa, que el fracaso de la enseñanza, pues parece que hemos obviado que vivimos en un mundo pluaral y global , en el que los que se hace individualmente trasciende al resto del grupo, pues la libertad acaba donde empieza la de tu vecino.

La educación, es un problema social, lo mismo que la salud, la higiene, o las condiciones de trabajo y debe ser un objetivo de un liderazgo con valores, como el esfuerzo, la disciplina, la puntualidad, la higiene ó el respeto y si no le damos su importancia, llegará el dia, en que seamos incapaces de convivir unos con otros.  Porque al final, lo que no cambias con la educación, no lo cambias con nada.