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harto ya de estar harto

Me gusta parodiar a Serrat no sólo porqué es de mi tierra y vecino de mi mujer y además ,me gusta porque reproduce siempre lo que muchos pensamos  y…..claro que estamos hartos y de verdad muy cansados y no sólo de estas barricadas que coloca el demonio  en nuestras calles  ni tampoco por las voces de injusticia que no se oyen porqué las apagan los gritos de esos incompetentes que tenemos como políticos , por mucho que se esfuercen en construir y gobernar desde un slogan electoral.

También estoy harto de esta gente que deshonra una profesión tan maravillosa como “ser notario de la actualidad” como definiría con orgullo Josemaria Garcia, contando verdades a medias, incendiando opiniones para provocar a gente pacífica y también invocando la mezquindad de sus patrones que a la vez son deudores de los políticos a los que sirven antes que a sus lectores , ignorando que la libertad se alimenta de verdades.

Me hartan hasta el infinito los mediocres que no lo saben,  los  tertulianos que creen saber pero tampoco saben y los que ignoran que presumir de saber es precisamente no saber nada.

Estoy aún más hartos de estos pseudoyuppies que expulsa la universidad con un papel timbrado y merodean por las empresas ocupando funciones que les vienen grandes, ninguneando a los auténticos creadores de riqueza, que no son aquellos “campeones” y expertos en lo suyo, pero que prefieren esconderse discretamente detrás de un mono azul,  porque saben que es mejor hacer que figurar.

Y por último estoy muy harto de que se ninguneen a las mujeres , que se les pongan tantas trabas para que puedan prosperar , que se malgaste en rescates bancarios vergonzosos los dineros de una clase jubilada que ha construido un país , con la esperanza y la creencia de que un dia existiría algo de justicia y  un poco más de vergüenza.

 

 

Sabios y libres

Un ilustre cordobés llamado Séneca, padre de nuestra filosofía y precursor del análisis de las conductas humanas, este hábito casi inaudito hoy, más allá del trabajo de los psicólogos y  la manipulación del neuromarketing, afirmaba en su Espitulae 32,4  hace veinte siglos que “la sabiduría es la única libertad”, supongo que por esta razón los que entonces tenían el poder limitaron la instrucción del pueblo para así poder someterlos y  también inventaron las pirámides sociales y la discriminación, que sigue vigente en la actualidad.

Desde la libertad que me permito como observador del mundo de la empresa, después de medio siglo de aventura en este escenario y quizás como venganza a estos calores estivales, refresco mi mente, llamado las cosas por su nombre y no dejo de pensar con cierta “perversión” que el modelo educativo actual, casi nunca prioriza la inspiración hacia el auténtico saber, limitándose a la instrucción-normalmente por via memoria teórica- que permita obtener competencias aplicables en los futuros puestos de trabajo.

Naturalmente, el simple placer del saber, conocer o descubrir queda relegado a los vocacionales, científicos o investigadores, porque ni la simple impartición de docencia requiere más capacidades contrastadas que la obtención de grado, con algún postgrado adicional  y quizás el acceso a una oposición, sin pasar por una evaluación constante sobre la capacidad pedagógica del sujeto, como ocurre en otras profesiones  y al final todo se reduce al simple azar, dependiendo de la actitud, el compromiso y lo que denominaríamos “profesionalidad” del maestro o técnico.

Aunque todos sabemos que sólo se aprende haciendo y seguramente a partir de hacerlo mal, lo cierto es que estamos rodeados de un entorno mediocre, el poder sigue en manos de un número reducido de personas bendecidas por el capital, la mayor parte de la clase trabajadora cumple simplemente para obtener un salario a cambio de unas horas de trabajo y la ausencia de liderazgo inspirador limita su compromiso con el proyecto alineándose al de su jefe. Por otra parte, hay  personas que un día descubrieron su talento, que además tuvieron la fortuna de encontrar en su infancia unos padres, que tuvieron tiempo para escucharlos, que supieron prescindir del  estos nuevos “chupetes-tablet-tele”, y maestros que les ayudaron a descubrir aquello que podrían hacer mejor para sí mismos, con algo de fortuna y el ingenio para emprender su proyecto o vender bien su talento aportando soluciones a los demás.

Recuerdo que en mi etapa ejecutiva se decía que la formación cuesta dinero, pero no hacerla es muchísimo más caro y probablemente los resultados están aquí mismo, muchas empresas que no supieron reinventarse ya no existen, otros tantos directivos que no se actualizaron más de lo mismo y esta realidad es tan profunda que trasciende a la vida de nuestra sociedad y para ello les dejo con una sencilla reflexión: Les suena aquello de “fracaso escolar”? y lo de las “crisis matrimoniales”? y el auge de las “prejubilaciones”? como no las modernas enfermedades como el “burning” el “estrés”,la “ansiedad”? a que sí. Probablemente todo está conectado, porqué es difícil que fracase alguien que está motivado por lo que aprende. Cuando hay proyecto de vida, confianza y respeto tenemos algo que ofrecer al otro para que una familia funcione, reinventarse y aprender cada dia, supone adaptación y solo las empresas ciegas jubilan talento-también las hay-y por último si te sientes reconocido y lo que haces tiene sentido y puedes mejorar la vida de otros, seguro que disfrutarás.

 

….y el anillo “pacuando”

Permíteme la licencia de frivolizar un poco por el título, pero francamente el espectáculo que estamos viviendo en todo el estado con la formación de ayuntamientos,
en muchos casos rebasa lo patético y seguro que las plumas de maestros como Valle Inclán o el mismo Umbral, que seguirán jugando al mus desde allí arriba, se permitirían muchas liberalidades antes este espectáculo grotesco de extrañas alianzas que nos devuelven a los matrimonios  de conveniencia que surgieron a partir de la edad media, claro está que su origen algo tendrá que ver con el ayuntar, en juntar y unir una cosa con otra y claro que lo hacen pero a espaldas y menospreciando a sus electores.

Lo que estamos viendo en estos días, mirado desde una óptica puramente racional y si me apuran empresarial, es algo esperpéntico, porque sería equivalente a una presentación de resultados a los accionistas que invierten y que estuviera totalmente falseada , o que liaras un grupo de personas para hacer una excursión a Roma y los llevarás al desierto, lo malo es que aquí no existe ningún procedimiento ni legal ni “tampoco” popular, que obligue al político a cumplir sus promesas, obviamente hablar de ética es una quimera equiparable a ir a pie hasta la luna.

Esto es lo que hay y lo peor es que nadie se ruboriza, yo tampoco claro está y como nunca dejo de aprender, he incorporado a mi diccionario de competencias la del “cinismo Premium” en honor al gintonic y no es para menos, los sociólogos que andarán muy preocupados analizando todo eso de las redes sociales: con los influencers, youtubers, instagramers , y demás tendencias  que están configurando esta sociedad ausente de principios en la que todo vale, deberían justificarnos un poco, que pasa con esta raza de políticos, con un morfología de piel más dura que el titanio y con una capacidad de mutación que supera lo imaginable, como dice el experto Philippe Turchet, hasta saben mirarte a los ojos sin sentirse incómodos,

A la vista de este panorama, uno que sigue mediatizado por las creencias de la Primera Comunión en postguerra y el ejemplo de maestros y padres, discerniendo entre lo  bueno y lo malo, recuperamos en nuestra memoria como aquellos juegos  a pedradas en el barrio, lavando las heridas de batalla en la fuente, compartiendo meriendas pero ocultando las fechorías a la familia por el honor de la palabra dada, sin chivatos ni ladrones, con lealtad, confianza y toda la dignidad ,bases de la revolución democrática, que ni siquiera teníamos. Y  hoy ¿dónde está la libertad para comprometerse y cumplir, la igualdad para ser responsable de tus actos y la fraternidad?. Que fraternidad cuando todos los mecanismos apuntan a buscar el único interés individual.

Que pasaría en una empresa, si no cumples los compromisos con tus clientes, si engañas con los plazos de entrega, si dejas de pagar a tus proveedores, si mientes a tu gente, si prometes lo que no puedes cumplir, si adulteras tus productos, si utilizas el talento sólo para enriquecerte, está claro ¿no? y quizás sea la razón por la que pocos empresarios y buenos profesionales se dediquen a esto. A un buen profesional se le mide por los resultados, por la forma en que desarrolla su talento para el bien del equipo, por su capacidad de trabajo, su compromiso y su honestidad, porque existe un contrato psicológico además del laboral, sin embargo en la política, parece que el objetivo sea simplemente la poltrona el “mi anillo pacuando” con el único objetivo de perpetuarse en su status, con el agravante de que además los elegimos y también les pagamos el sueldo.

Los jóvenes y la libertad

A las puertas de tres elecciones , me vienen a la cabeza pensamientos extraños, como por ejemplo, porqué la gente que ha demostradado que sabe gestionar en las empresas no se dedica a la política y no serà por falta de vocación  porque para muchos de nosotros servir a os demás, liderar, organizar, mentorizar y trabajar significa también realizarnos, desarrollar nuestras competencias y construir una cociedad para nuestros jóvenes más libre.

Desconozco como les va en otros paises, pero doy fé que en este país no hemos estado muy afortunados en la elección de estos conciudadanos que deberían gobernarnos y las consecuencias están en la calle : hasta siete leyes escolares en los últimos 35 años, descontento generalizado incluso  con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, especulación permanente en la vivienda, desajustes gravísimos en infraestructuras, con cientos de kilometros de AVE y de autovias de dudoso aprovechamiento y aún sin un corredor para todo el mediterráneo que nos conecte con Europa y encima , escándalos , corrupción y más cosas.

Lo mejor sin duda de este país es sin duda , esta juventud que debe ser el futuro y la consecuencia del trabajo de todos  los ciudadanos de a pie, que resistimos y laboramos ,sin perder este optimismo  tan latino, que nos permite pintar cada dia la vida con los colores de la esperanza y claro está, los millones de autónomos, profesionales y pymes, que suman más del 90 % del PIB, aún teniendo en cuenta la poca ayuda y en muchos casos la nula empatía de la mayoría de políticos  mucho más preocupados por aguantar en la silla que en rendir cuentas a sus votantes.

Por suerte no funciona así el mundo laboral, pues, sin iniciativa personal o cultura emprendedora  seguiríamos en el tercer mundo. No quiero repetirme con los problemas de la falta de liderazgo y la mediocridad evidente, pero nos estamos metiendo en la cuarta revolución industrial y la mayor parte de nuestros jóvenes, siguen desorientados  sin proyecto de vida ye n muchos casos adquiriendo conocimientos convencionales, que difícilmente podrán validar como competencias en el futuro, porque hay muchos currículums de grado que han olvidado que el único sentido del aprendizaje consiste en ser eficientes  y congruentes con el conjunto de la sociedad , por tanto convertirlo en talento y conocimiento útil.

A menudo imagino esta transición hacia el siglo XXI como caminar por un alambre, tratando de avanzar para evitar el precipicio  con la misma metáfora del “corto plazo” a la que me refería hablando de políticos y me niego a creer que no seamos capaces de reinventar-nos y recuperar de alguna forma los valores que nos llevaron  hasta este relativo bienestar que disfrutamos, el camino sería tan sencillo como recurrir a la educación, en un proceso que incluya padres, profesores  y gente de a pie y conste que no es una quimera, hay que recuperar toda esta humanidad que nos hace personas, pues, para dominar la digitalización, debemos  ser los protagonistas, asumir la responsabilidad  y comprometernos individualmente .Nuestros milenials dudan del futuro porque nosotros  que somos su presente no cumplimos  la obligación de construirlo con nuestras decisiones, ni tampoco  ponemos los medios para actuar con ética sobre pilares sólidos pues  regalamos el  voto sin exigir nada, obviamos que nuestro compromiso consiste en ayudarles a superar el miedo de la incertidumbre para que puedan recuperar la confianza en sí mismos.

Ni-principios-ni-comunicación

Estos son mis principios , si no le gustan, tengo otros”  genial frase de Groucho Marx, nunca pierde actualidad y menos, en estos momentos en que vivimos. No sé si la vida empresarial, tiene alguna relación con el momento político, me temo que sí, que tiene relación con las formas y los comportamientos de la sociedad actuales, en la historia de la humanidad, nunca hemos vivido un momento tan especial, desde el punto de vista ético, ni tampoco se ha subliminado tanto el cinismo, en todos los ámbitos de la convivencia.

Posiblemente el gran fracaso de esta fase final de nuestra era, como dicen  algunos paleontólogos, como Eudald Carbonell (la evolución sin sentido) sea, haber cambiado lo que entendemos por comunicación, o sea empatía, feedback, escucha y repercusión emocional, en diálogos jerárquicos, sobre-información(no comunicación), manipulación, egocentrismo y vulgarización  del ser humano, siendo cada vez más territoriales.

Nos preocupa la inseguridad que vivimos en Europa, por la radicalización de un pequeño colectivo, que no representa a  millones de confesión musulmana y que nadie, sabe como combatirlo, pues la alternativa, diríamos occidental, se basa en principios, frágiles y mucha demagogia contradictoria, que habla de la  cultura de calidad de vida,  dirigida a satisfacer y generar  mayor consumo de bienes, o sea disfrute limitado para unos pocos y nada que mejore la sociedad en su conjunto, obviando que si la tecnología o los avances evolutivos fueran de la sociedad, todos los defenderían y compartirían, como hacían nuestros ancestros.

Baste analizar ¿qué parte de los miles de millones de euros, se destinan, a combatir realmente el hambre infantil?, ó ¿a generar recursos para colectivos desfavorecidos? o simplemente ,¿a compartir el poder con el colectivo femenino?, mientras se siguen esquilmando recursos naturales, armando guerrillas o negando un sistema racional de acogida de emigrantes.

No sirven los principios e igualdad, libertad y fraternidad, porque simplemente no se aplican, no se trata por igual a la gente de distintas razas, religiones ni siquiera sexos, el 80 % de las mujeres del mundo no tienen libertad  y a nadie le gusta confraternizar con quien no conoce, a menos que obtenga algún beneficio, estos sí, a corto plazo.

Y lo peor de todo,  tampoco hablamos de ello, ni mucho menos en el mundo empresarial, en la mayoría de las empresas la gestión del conocimiento se ha quedado en una frase bonita, pero el que tiene cierto talento, difícilmente se dedica a compartirlo y enseñarlo a los demás, lo que hace es  tratar de obtener lo mejor para sí mismo, baste ver la enorme especulación en el mercado ante cualquier iniciativa o nuevo producto de éxito, todo se vende incluso las “estupideces” de algunos “yotubers” que viven de eso.

La comunicación también  ha fracasado en la política, a la vista está, a ningún líder- al menos aquí- le preocupa lo que supone la ingobernabilidad para la gente, ni siquiera se juega a la “abstención” que no equivale a ayudar, sino a dejar hacer; pero puede más la ambición que la generosidad, las prebendas del cargo y se atreven a llamarnos demócratas, ignorando que esta condición supone que tu libertad acaba donde empieza la el “otro”, aquí un pacto significa sumisión, tenemos más de 60.000 leyes simplemente para vigilarnos uno a otros, ya que como nunca tuvimos una revolución liberal, no existe la confianza y la verdad es que,no saben negociar, aunque podrían aprender, claro que sí, yo llevo 30 años ayudando a “negociadores”, a ver si se deciden.

 

 

Para-que-elecciones ?

Amigas y amigos, volvemos a empezar, esto es un juego, una vez más, se ha puesto en evidencia la inutilidad absoluta de nuestros políticos , lo de “nuestros” no supone afinidad alguna, simplemente porque son del estado en el que vivo y lo de “políticos” por llamarles de alguna manera, porque etimológicamente nada tienen que ver con  la presunción de Aristóteles, pues ni hay discurso político, porque ni saben hablar y menos escuchar, ni hay filosofía, porque su pensamiento no tiene que ver con la gente, sino en su interés y no hablemos de ciencia, porqué la única realidad contrastada es el fracaso, que nos lleva a nuevas elecciones.

Y que esperábais? Eso es lo que hay en la calle, en un país en el que los programas de televisión con más share, son circos que se nutren  de vender estupideces vitales, de personas que ni saben, ni quieren ni pueden, aportar algo que mejore la sociedad de alguna forma, la realidad es tener una educación y una productividad a la cola de la UE, con una deuda superior al PIB , viviendo con una desmesura absoluta de funcionarios, de asesores, de “fantasmas”  y celebrando esta prepotencia del siglo de oro, que no se acabó con la muerte de Calderón, sino que sigue y sigue; Ay como añoro el vacío, del liberalismo que nunca tuvimos, sino porque se han redactado más de 60.000 leyes? pues, para vigilarnos y recelar  unos de otros .

Pero no hace falta que nos apuremos, esto seguirá, porqué todo es economía y ésta se alimenta de las miserias, por eso indirectamente condenamos a los emprendedores, al gente que tiene ideas y nuestros hijos  se ven obligados a desarrollar lo que han aprendido aquí (y que hemos pagado entre todos) en el extranjero, pues aquí está prohibido incluso el intento, se penaliza el fracaso y nadie quiere arriesgarse, para los mediocres, mejor siempre comprar que inventar, ideal que otro haga mi trabajo y yo espero que me traigan la subvención a casa -porqué es un país que prefiere el subsidio a la sostenibilidad- la gente especula con sus impuestos, porqué sabe que no se administran bien, porque no hay penitencia para el gran ladrón, ni justicia para el ciudadano medio, somos  culpables del pecado que cometieron nuestros antepasados, que no supieron unirse a los ideales de  la revolución francesa, por eso, ni igualdad, ni fraternidad, ni libertad bien entendida y todo el mundo parapetado detrás de una constitución que ya nació muerta, para justificar la transición, pero sin vitalidad ni realismo hacia los nuevos tiempos.

Y otra vez, a votar ¿para qué? Pues para hacer otros miles de leyes que controlen las anteriores, para crear nuevos pesebres con otras siglas, y más billetes de bussines y nuevas pensiones vitalicias y gin-tonics a 3 euros. Lástima que la verdad esconda, a esta docena de futuros diputados de buena fe, que aún creen en el ser humano, que caminan con el alma desnuda convencidos de que algo puede cambiar, que pena!, nada cambia cuando no hay derechos humanos, cuando se prefiere vender que compartir, cuando tanta tecnología no sirve ni siquiera para atender el único deber de la humanidad, que no es otro que erradicar la pobreza.