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Olvidate-de-paradigmas

Olvídate de paradigmas.

Por Miquel Bonet, profesor, abogado y autor de “Búscate la vida”

Poa gente describió mejor la utopía como el uruguayo  Eduardo Galeano, quien imaginaba una pequeña historia sobre el significado de la utopía “ Ves esta línea en el horizonte? Entonces  camina unos pasos hacia ella; pero no voy a llegar nunca  allí ,es lo que dirías- Claro que no, pero caminarás y de eso trata la utopía “, está claro, se trata de caminar, de intentar, de moverte de ir hacia algún lado y no sólo avanzar hacia la tecnología, pues en un mundo cada vez más globalizado y con el peligro de olvidar ,ignorar o menospreciar el patrimonio cultural próximo, mirar atrás a menudo nos sirve para acertar la dirección idónea.

Me preocupa que tengamos que hablar tan a menudo de la ética porqué eso es malo,Tácito decía que si el mundo funcionara de verdad, no harían falta abogados, ni cerraduras en las puertas, cuanta razón  tenía, porqué hoy tenemos más de 60.000 leyes en este país y a menudo otras tantas interpretaciones, pero probablemente olvidamos, que la ley no debería contener palabras, sino actos.

Naturalmente resulta muy difícil resistirse a aceptar algo  cuando uno sabe que no lo merece y para estos casos, se inventó la ética; los que nos dedicamos a esto de la docencia y el coaching, a menudo nos damos cuenta que existe un gran jefe, sólo cuando ha conseguido que no se note su falta, no obstante  para que la gente sepa exactamente lo que tiene que hacer, debe existir un liderazgo inspirador capaz de conseguir que cada uno se motive lo suficiente y busque lo mejor de sí mismo, porque un buen líder prefiere dar aire a ahogar a los que dependen de él (Paco Grande) y claro está, todo eso tiene que ver con querer a la gente, que siempre  es preferible a manipularla y para ello debe empeñar esfuerzo, sacrificio y ejemplo, no hay otro camino.

Seguro que todo eso no tendría mayor importancia, sino fuera porque , al hablar de liderazgo individual y colectivo, estamos viendo los valores, la ética y el humanismo como una utopía, nos sobran motivos.Vivimos en un escenario, en el que la utopía se ha convertido en  la esperanza de la gente de buena  fe, la combinación entre política y honestidad, entre mandar o dirigir o sencillamente entre dejar hablar y escuchar parece que no tiene que ver con este siglo.

Unos dias antes de escribir este artículo, escuchaba una frase de nuestros jovencísimos milenials de eurovisión “La verdad es que quedar en el puesto 23 , es una mierda” así de claro y concreto y  más allá del contexto,  pensé para mí , “Que buena esta honestidad espontánea”, este tipo de reacciones por parte de gente cercana a la generación de mis nietos, me permite esbozar un rayo de esperanza en estos jóvenes y ojalá que los sea en las generaciones del futuro, porque todo empieza por el camino de la verdad ,llamando a las cosas por su nombre.

Habría que dejar de tratar el mundo empresarial atribuyendo paradigmas vacíos, como la importancia de las personas, la bondad del liderazgo, la responsabilidad social,  la igualdad de género o la peor, afirmar un falso culto al “cliente” como justificación de la finalidad empresarial, porqué en la práctica , las personas pasan a ser unidad de coste , la mayoría de líderes son simples jefecillos a los que lo único que les preocupa es que se cumplan objetivos y le permitan cobrar su bonus, la RSC, es poco más que una siglas de marketing, que buscan justificar cierta relevancia externa, pero que no se cumplen ni siquiera con los propios empleados y al final para el cliente, sólo interesa, su capacidad de compra y ya no nos creemos este apostolado retórico de la publicidad, que es la misma manipulación de los partidos políticos, porque sólo hay una verdad y no es utopía:  la gente verdaderamente honrada, no es corrupta, ni vive a costa de otros y trata a los demás como le gustaría ser tratado y cumple un código de dignidad personal, que se denomina: su ética y sus valores y seguro que esto no es utopía y recordando de nuevo  a Galeano “ Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran,se reconocen y abrazan  y este lugar es mañana”.

 

Un-viaje-a-ninguna-parte

Para Viktor Frankl, autor de una de las obras más imprescindibles, parece imposible vivir la vida sin un sentido, para llenar este vacío existencial, con ésta pasión real o imaginaria, que nos levanta de la cama  con cierta ilusión, la historia de la evolución está llena de capítulos protagonizados por personas, que se asomaban al horizonte de la vida , a veces sin contenido pero con algún sueño persegible y lo intentaron y muchos hasta lo consiguieron.

Lo más paradógico es que hoy, en el siglo digital, somos tan vulnerables que tememos que los robots nos quiten nuestro trabajo, muchas personas, esperan encontrar empleo, pero a menudo, ni siquiera lo buscan, ofrecen como único bagaje cierta formación teórica, posiblemente universitaria  pero no tienen la esperanza de su empleabilidad. De nada han servido los precedentes de más de 30 años transcurridos, desde que formamos parte de la UE, porque siempre acabamos superando en 10 hasta 15 puntos  la media europea del paro, es como intentar llenar un botijo de medio litro de capacidad, con un litro de agua, sin que se derrame.

La cuestión es que no aprendemos ni siquiera de los errores, nadie parece haberse dado cuenta que hay que hacer una reforma integral del sistema educativo, o sea desde las guarderías hasta el doctorado o la investigación, los profesores deben ser tutores, el teletrabajo y la formación dual, deben priorizarse sobre la escuela, que debe ser un espacio para compartir, debatir, hacer deberes y comunicarse, nadie ha querido reconocer, porque no es presentable políticamente, que en el mundo de la empresa y en la escuela, hay que priorizar la meritocracia, mejor un buen profesional de oficio, feliz y  con autoestima, que un  universitario mediocre, frustado, infeliz e incapaz de aportar valor añadido a su trabajo.

Lo malo de todo ésto, es que además este país, está viejo, no sólo de ideas, sino de habitantes, pues por una parte, trabajan menos de 3 personas por cada jubilado y además las “pobres” aportaciones de cuotas a la SS, de jóvenes con menos de mil euros de salario, romperán la hucha  de los fondos y lo peor es que está desarrollándose una mentalidad de inserso también en esta juventud recién iniciada laboralmente, puesto que están sobreprotegidos, piensan demasiado en los subsidios, en prolongar la dependencia familiar y en trabajar las menos horas posibles, si a todo ello, sumamos las escasas vocaciones emprendedoras, el panorama se ensombrece notablemente.

Antes decíamos a los jóvenes con optimismo y también con nostalgia que“ el futuro es vuestro”, ahora nos preguntamos, en qué consistirá este futuro si las nuevas tecnologías viajan tan rápido  sin tiempo a ser digeridas; sabemos que muchos empleos desaparecerán y saldrán otros sin duda, pero algo debería cambiar en las próximas generaciones, para que puedan disfrutar con dignidad  de los más de 100 años que vivirán los que sobrevivan a este siglo; puesto que el mundo, desde la globalización se ha quedado pequeño, yo les aconsejaría que se atrevan a viajar por el interior de su conciencia y que razonen sobre otras ideas mejores que las nuestras, porqué obviamente y a la vista está el resultado de las generaciones que arrancamos a mediados del siglo pasado, les estamos dejando un mundo muy mediocre en valores, en solidaridad y sobretodo en ecología, consumiendo mucho más de lo que necesitamos a base de cargarnos el planeta , evidenciando que tanta tecnología no nos ha hecho mejores, ni más felices, quizás podamos ir más lejos, pero sin la certeza de que vayamos a alguna parte.

¿De verdad quieres trabajar?

El lunes 18 desde la Escuela Universitaria ESERP y organizado por ForPro, junto con mi eminente colega Josep Mª Orduña , referente profesional del pais en Recursos Humanos, compartiremos unas horas, con profesionales y alumnos de Master, en que actualizaremos y revisaremos las condicionantes y las expectativas “reales”para trabajar con éxito en el futuro inmediato, y contando con la moderación de la profesora Claudia Chianese, con plazas limitadas.