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Corriendo-hacia-el-precipicio

 

No escuchamos a Hawking, cuando nos advierte que deberemos marcharnos de la tierra ni  a mi admirado colega e ilustre paisano el paleontólogo Eudald Carbonell, cuando nos advierte sobre el  ocaso de nuestra civilización, que nos llevará al colapso humano; en parte, gracias al descontrol de la tecnología y como nos advirtió Orwell , al colectivismo burocrático, que  ya ha llegado en forma de drones, bits y big data, nuestro smartphone, controla desde nuestra ubicación, gustos, relaciones sociales, alimentación y claro está, nuestras miserias, todo en un inmenso Plan de Marketing, en el que nosotros somos sujetos activos y víctimas.

En la empresa, más de lo mismo, los protocolos han vencido la libertad de acción, la gente no piensa porque alguien lo ha hecho por ella, sólo se mide la innovación por el resultado que aporta a corto plazo ( ahora se llama “poner en valor”) y al final todos formamos parte de un engranaje en el que se manipula, hasta lo que decides comprar.

Un universo de gregarios, que se sienten felices porque tienen cosas que caducan desde el momento en que se poseen y generando una fuerza centrífuga de oferta y demanda inmediata, que acaba expulsando a los que se resisten, porque el comercio ha pasado a ser  vasallage de marcas y nuevos inventos que normalmente aportan poco más que la distracción  efímera y ¿ en dónde quedan los valores, los sentimientos o mejor, la maestría, las buenas prácticas, la profesionalidad o incluso la competencia? Pues en los  discursos que se escriben detrás de la “masteritis”, en las frases con que somos bombardeados a diario por poetas  auténticos, pero ingenuos en la práctica, pero la desigualdad en que vivimos, leva al conflicto y al final con la voracidad tecnológica, la destrucción.

La verdad humana, se reproduce también, en la vida empresarial, a nadie le interesa realmente la autenticidad, sino la oportunidad de beneficiarse de sus consecuencias y sino, ¿como justificaríamos que sigamos votando a políticos que sabemos que son mediocres, sin entrar en otros vicios, o porque en las empresas especialmente las grandes y poderosas, se valoran más los aplicadores que los estrategas? Pues por lo mismo, proyectamos nuestra inseguridad buscando candidatos que pensamos son limitados para garantizar una posición de comodidad, hasta los jefes  que deben tomar decisiones, dan órdenes mandando copia a media plantilla, por el terror a su responsabilidad y los de marketing se ponen las botas haciéndonos creer que seremos más bellos, fuertes, poderosos y menos vulnerables, comprando lo que venden.

No nos engañemos, en la vida real tenemos un Gran Hermano vigilante que está mediatizando nuestra forma de vivir e incluso de pensar, ignorando que la religiosidad no tienen nada que ver con frases o imágenes sino que és una actitud interior, que la competencia , el liderazgo o la calidad , no tienen que ver con una salario, una posición o un título , sino que es “una forma de pensar y hacerlas cosas y que el conocimiento no llega por las wikis o internet, sino por la experiencia personal y la comunicación con los demás.

No sé si al final  será la tecnología, la robótica o la digitalización quienes acabarán decidiendo nuestras vidas, pero por si acaso, yo os invito a reflexionar como era la vida en blanco y negro, como nos sentábamos a la mesa a hablar entre nosotros tomando la servilleta con la mano en vez del móbil , a contratar a la gente preguntándole por su ilusión o por sus proyectos y por su vivencia, mucho más que basarnos en  datos curriculares siempre huecos de su experiencia de vida, porqué el futuro se construye caminando y lo pasado ya es inevitable ,hay que animarse, porque quizás aún tengamos tiempo para hacerlo mejor.

 

 

Y si aprendieras un oficio?

Estamos hartos de escuchar que las cosas están mal, que si los gobernantes no cumplen, que las leyes no sirven, que el paro sigue, que parece que no hay trabajo para todos y que siguen los agravios a seniors y mujeres, pues sí, estas cosas pasan y todos tenemos nuestra verdad, pero en economía, debemos centrarnos en la creación de riqueza con el esfuerzo y el trabajo individual y seguir.

Se está diciendo por ahí, que la generación actual de jóvenes, está destinada a vivir peor que sus padres y se dan muchos argumentos, aunque todos convergen en una clave que no es otra que la educación, pues al final somos la consecuencia de lo que hemos aprendido y desarrollado; como el carácter y  valores tienen que ver con lo que hemos “mamado” en casa, en la escuela, en la calle y naturalmente en los medios.

Los docentes decimos que no es lo mismo enseñar que aprender y por igual razón, ni el hábito hace al monje, ni la titulación hace al maestro, una cosa será cumplir un ciclo académico y otra ser apto o competente para poner en práctica lo que se supone has aprendido y el fin último consiste en llegar a ser feliz, que en el trabajo equivale a una de mis máximas: hacer aquellas cosas que más te gusten, si es posible mejorando la sociedad y que te paguen por hacerlo.

Para estos jóvenes que os negais a aceptar una vida mediocre y aspiráis a construir un futuro que cumpla vuestras expectativas, pienso que debéis planearos “buscarse la vida”, partiendo de dos premisas, conocerte lo suficiente para saber en que eres bueno y atreverte a hacerlo lo mejor posible y esto equivale a saber el oficio porque si eres bueno te contratarán antes.

Una observación del entorno, nos permite darnos cuenta de lo que se oculta detrás de aquellas cosas que no funcionan, por ejemplo, la clase política tiene poco oficio, porque no nadie le pidió una acreditación académica para dedicarse a eso y en la educación, sobra la rutina,  porque ha llegado el tsunami de la innovación y debemos cambiar el chip y los responsables de centros educativos deben adaptar su marco mental, explorando nuevas formas de enseñar, y el profesor deberá acompañar a alumno en un proceso educativo, que funcionará con equipos , la familia deberá implicarse, rechazar hábitos perversos como el uso permanente de smarts, en la vida doméstica, seguir métodos con el objetivo de que se pueda convivir mejor y aprender de verdad un oficio, porque lo que asegura el futuro, es el talento, olvidaos de carreras -que valen para todo-, siempre es mejor un buen ciclo profesional, porque lo único que te garantiza un buen salario, no es el título, sino lo que sabes hacer.

Es verdad que vivimos tiempos líquidos, de cambio permanente, en un mundo global para todo lo bueno y lo malo, ya que la constante estimulación mediática, no deja tiempo para pensar, pero tenemos que recuperar la fuerza del individualismo, del conocimiento personal, y de los valores, con la mejor actitud, porqué el reto no debe ser competir con robots, sino humanizar de verdad la tecnología para que esté a nuestro servicio y no al revés.

Sin duda, la robotización tendrá un papel importante en la producción de este futuro apasionante, pero sólo sustituirá aquellos trabajos rutinarios, previsibles y con relativo valor añadido, pues no tienen la genialidad humana, la capacidad de improvisar, de desaprender , de adaptarse y obviamente no pueden emocionarse, entonces no perdamos de vista  que en nuestra vida sólo fijamos aquellos recuerdos, aquellos momentos o palabras compartidas, que tenían detrás una emoción, porque el alma, jamás puede clonarse.

 

Donde-vas-triste-de-ti

 

No quiero ni pensar que los únicos que nos preocupamos por la gente, seamos los que llevamos tantos años trabajando en Recursos Humanos, pues formamos  una extraña especie que se siente feliz cuando la gente disfruta de un trabajo que le permite cierta calidad de vida; aunque nos lo ponen difícil, de verdad, ya que por mucho que tratemos de inspirar desde el aula y en cualquier foro posible  con mensajes positivos, animando a conquistar competencias transversales, desarrollar el talento propio y hacer mejor las cosas, después llegan  las dudas sobre la honestidad de políticos o clase dirigente  y el discurso de valores, ética, eficiencia o liderazgo se nos va a paseo.

La parte fea de la economía, es que tiene poco que ver con las ideas, porque al final todo se traduce en los puñeteros números, al final se trata de tener un buen salario o muchos ingresos para vivir mejor, gastar más, dando trabajo indirecto a más gente,o sea si te esfuerzas más para ganar más dinero se supone que ayudarías a aumentar la empleabilidad, más gente trabajando, que consumiría más y aumentaría el circulante de dinero, por tanto habría más prosperidad para el conjunto y esto estaría bien en una economía productiva, pero no funciona asi  y conste, que tengo poco de economista pero puedo ver como está la gente de la calle y parece que el beneficio general, se lo llevan algunos especuladores pues aquí sobran empleadores y faltan buenos empresarios..

A menudo me planteo si esta codicia  en todo y para todo va alguna parte, cuando la cuestión debería ser construir un modelo económico y social  en el que participe el que quiera y  en el que, con algunos matices, cada uno pudiera aportar cierto esfuerzo, experiencia e innovación en beneficio del conjunto y que significaría un indicativo de prosperidad , pero los que no quieren más que sobrevivir al menos que no entorpezcan.

Como siempre , el caballo de batalla, pasa por la educación. Presumimos de tener miles de jóvenes en la universidad pero, que después no tienen trabajo, porque no están cualificados en competencias o sea habilidades conocimientos experiencia y actitud o no hay puestos o perfiles adecuados a su formación, mientras, tenemos auténticos déficits en FP, sí, lo digo bien, nos falta gente de oficio además de  técnicos o ingenieros, el paradigma consiste en fortalecer la vocación libre y espontánea, o bien tratar de inducirla desde una óptica de mundo global, tecnológico, pero sin perder su componente humana.

Nadie se atreverá a enfrentarse al progreso tecnológico, entre otras cosas porqué es imposible, pero quizás deberíamos ser capaces en estos tiempos líquídos que vivimos, de construir ciertas reglas y principios dentro de esta red  digital, para  priorizar lo que realmente es importante, renunciando a crear necesidades superficiales que mantienen economías sin valor añadido y que contribuyen a la frustación de los que hipotecan horas de su vida para poder pagar un consumo absurdo, comprando ”cápsulas de felicidad” limitada y sin trascendencia para nadie, tristes aquellos que empeñan su tiempo solo para satisfacer sus caprichos, obviando que nuestra propia vida tiene sentido, cuando contribuye a construir la de los nuestros.

Suspenso-a-los-políticos.

Quién de nosotros no ha avisado a un fontanero ante un escape de agua? Bien, imaginemos que cuando se presenta a nuestra casa, viene sin equipo y con un un libro de instrucciones para buscar la avería, nos sorprendería ¿verdad? Ocurre  lo mismo con andar en bicicleta, cuando aprendimos, lo hicimos simplemente montándonos a una bici y sufriendo alguna caída, porque no hay otra forma, los manuales no sirven, sólo vale la práctica. Pero curiosamente, nuestros políticos, como máximo vienen con el manual, a veces con un título universitario o alguna experiencia en la función pública, pero la mayoría nunca vivieron la gestión empresarial, no movieron recursos, no organizaron proyectos  ni siquiera lideraron más allá que una peña o la comunidad del barrio.

Las personas que han pasado su vida en una empresa privada, tratando de optimizar su gestión dia a dia, presionado por objetivos, condicionado por la competencia, tratando de justificar su sueldo para demostrar permanentemente su eficiencia, seguramente saben de que estoy hablando y si además han contribuído a mejorar el trabajo de los demás, desde un área de recursos humanos, han seleccionado por competencias, han promovido planes de formaçión o bien optimizado el plan de carrera de otros, saben lo que es la gestión.

La mayoría de nuestros políticos, jamás han pisado una empresa que es precisamente el motor que mueve un país, no saben en que consiste generar recursos que se deban administrar con diligencia y honestidad, ni siquieran aprendieron a dirigir, aunque en algún caso han ejercido cierto liderazgo social, la mayoría no saben comunicar, por tanto no escuchan y claro, no tienen la mínima idea de lo que representa negociar, el resultado aquí es evidente, con la ingente cantidad de recursos mal empleados, trenes AVE, que no van a ninguna parte, autovías solitarias, obra pública absurda y lo peor, subvenciones sin sentido porque no suponen ninguna obligación para el que las percibe; como ejemplo el famoso subsidio de desempleo, que pagamos entre todos pues la cuta individual es un porcentaje mínimo, cuya finalidad sería dar una ayuda  temporal y limitada con la obligatoriedad de buscar empleo, aunque muchos lo interpretan como unas vacaciones pagadas y nadie controla la acción de búsqueda.

Crticar es fácil y que deberíamos relativizar lo asumo, pero sin duda, la idea que subyace, es que nadie exige a los políticos y a la mayoría de administradores de bienes públicos, que sean profesionales, mientras que un taxista debe acreditar su oficio, y lo mismo un médico, abogado, pastelero o albañil ;pero al político ¿Quién le pide un carnet profesional? Y yo me pregunto ¿no deberíamos exigir a la gente que se supone gobierna o gestiona los recursos que aportamos los trabajadores, en forma de impuestos, tasas, cotizaciones etc, que haga algún curso o tenga una formación adecuada? A un trabajador que hace mal su trabajo se le despide, pero ¿Quién despide al político lerdo? esperamos 4 años? Quien fiscaliza lo que hace? Otros incompetentes como él? Y como resolvemos la crispación que a menudo provocan a los ciudadanos? Yo sugiero la mentorización, hay profesionales provinentes del mundo empresarial  que seríamos muy solidarios para ayudar si hay actitud para ello, hay mucho talento injustificadamente apartados de la gestión empresaarial que podrían colaborador, aunque para eso, haría falta sentido común de os que tienen el poder y algo más de humildad para asumir lo que no saben. Que lástima que no hayan evaluaciones trimestrales, o selectividad, porque caerían muchos suspensos, se lo aseguro.

 

Un-futuro-para-los-transgresores

En los últimos años, les han cambiado muchas veces el nombre, son los herederos del Jefe de Personal , que causaba cierta preocupación en las empresas que podían tener esta función, porqué a menudo les tocaba ser portadores de noticias no siempre  buenas(despidos, reajustes, reducciones de salario o de horas extra-muy necesarias para llegar a fin de mes- , después el nombre se jerarquizó-en apariencia-y se rebautizaron como Directores de Personal, para pasar a las denominaciones de Director de Recursos Humanos, o el más moderno de Directores de Personas, también con cierto aire snob  Directores de Desarrollo de Personas o algo así.

La profesión gano prestigio cuando ocuparon puestos en el Comité de Dirección, o de Estrategia, llegando a integrarse en muchos casos en los Planes de crecimiento de las empresas, muy al lado de las Finanzas y la Dirección ejecutiva, por tanto vinculados a Negocio, claro está que esta función se ha ido mutando con los años y también su contenido, centrado mucho más en el rol de portador de “competencias”, siguiendo la base taylorana del trabajo (persona-función) pero con el aditivo de la versatibilidad de las personas y de la gestón del talento aplicada a cada función.

Aunque no lo digan, hay mucha gente, que pretende “cargarse” de plano la función de Recursos Humanos, con la excusa e que la dirección real de personas debe ejercerla el líder team, el responsable de área y cosas así de absurdas, como si estuviéramos tratando a la empresa como una simple unidad de producción y a las personas como unidad de coste, bueno no se sonrojen mucho, porque hay muchos que no lo dicen pero lo piensan.

A mi entender la gente de Recursos Humanos, es decisiva para emprender el futuro, porqué es capaz de tener la sensibilidad para poder inspirar el cambio en las organizaciones y yo les digo a mia queridos amigos y colegas, que ellos deben sr los auténticos “transgresores” ante un orden tan incierto como el propio futuro, porqué todos estamos en manos de la digitalzación, la robótica está a la orden del dia y curiosamente según David Wood, que sabe mucho de eso, es precisamente en el país con una de las manos de obra más baratas del mundo, en donde la robotización está creciendo con pasos de gigante.

Pero, precisamente ante éstos cambios en la forma de trabajar, el papel de la persona, su conocimiento, su talento y actitud , sólo se desarrollará si consigue por una parte “una formación adecuada a las necesidades actuales, quizás ya no existirán ciclos de grado de 4 años, porque en este tiempo habrá cambiado la necesidad del mercado, algo más, la luha por el talento se hará cada vez más evidente, por la necesidad de las empresas de ser competitivas , simplemente para sobrevivir y más cosas, recordemos que el “cerebro” va donde se siente “bien querido”, por tanto, la gente decisiva creará “engagement” en empresas cuyo branding les aporte valores y por último, para tener los mejores ,hay que saber seleccionar mujeres y hombres, hay que formarlos, atraerlos, retenerlos, gestionar sus emociones y retribuirlos adecuadamente en dinero, especies y/o opciones de futuro y quien puede hacer éso

 

 

Talento-para-quien-sabe-retenerlo.

 

Hace algunas semanas, hablábamos en estas mismas páginas de la guerra por el talento, un tema que sorprende  en un país con 3,5 millones de parados y con cientos de miles de prejubilaciones “ a saco” fomentadas desde grandes empresas que solo ven a las personas como “unidad de costo”, sin embargo, el simple hecho de reconocer que existe el  talento, ya es una novedad, y si además alguna empresa apuesta por ello, entones es una maravilla.

Pero hay más,porqué una ciudad española, Bilbao, es la segunda ciudad del mundo, después de Zurich, más capaz de retener talento, que bueno no? Quién lo iba a decir que además de pinxos, xiquitos, pistos y una  gastronomía excepcional, la renovación de la ría, el Gughengeim  y sobre todo, el calor humano de su gente, se  convierta en  una ciudad “super” atractiva según el Indice de Competitividad Global en Retención de Talento, la educación, la sanidad también tienen que ver y como no, las oportunidades laborales y la calidad.

La verdad es que la gente y con ella, su conocimiento, su capacidad, su competencia y su buen hacer, acaba yendo donde se siente valorada y está claro que cuando no hay valores , ni cultura ni reconocimiento, sólo queda la rutina  en la que esconde su mediocridad mucha gente  preocupada a su vez por no destacar, ni mejorar, para  eludir la responsabilidad de comprometerse y tener que tomar decisiones.

A veces les digo a mis alumnos y a la gente más joven que yo, que se atrevan a salir a la luz, que se olviden de los miedos, que afloren su humanidad, que se dejen conocer, que no teman todo eso que no entienden y que se resistan a ser simplemente “recursos” humanos, pues es mejor sentirse como humanos con recursos, también que sean capaces de generar valores emocionales, disfrutando de lo que hacen, porque esto es percibido por los demás y no puede ser copiado ni mucho menos digitalizado, por mucho que se empeñen el marketing y la logística  en tratarnos como volubles consumidores y cautivos de la satisfacción inmediata.

Todos tenemos determinado talento ¡Queda claro! , de lo que se trata es de conocerse lo suficiente para descubrir como és  y que podemos hacer con lo que tenemos, ver nuestras capacidades, distinguir las limitaciones y ser capaces de desarrollarlo y ofrecerlo al servicio de aquellos que puedan disfrutarlo, pienso que debemos renunciar a este paradigma que nos hace devotos del culto egoísta y renunciar a esta realidad que el exceso de tecnología impone un mundo de solitarios con i.phone , pues por muy conectados que estemos y por muchas redes sociales en las que proclamar nuestros hábitos vitales, que seguro que de verdad no interesa a nadie, sería mejor apuntar hacia un paradigma holístico, en el que cada uno forme parte de un todo y que nuestro talento sirva a nuestro”vecino”, porque seguro que “tú tienes lo que a mi me hace falta” se trata de pasar de la competitividad a la cooperación, sólo eso.

Las empresas no deben ser un refugio de empleados que alquilan su tiempo a cambio de un salario, sino un proyecto común de colaboración en los que la suma de los talentos individuales y de  sus valores, determinen un diferencial , que pueda ser atractivo para todos, a los de dentro porqué encuentran un sentido al levantarse por la mañana y los de fuera, o sea  “los clientes”porqué descubramos que es mucho más importante, el servicio “humano” que hay detrás de un producto, que éste por sí mismo. Puede que un dia , la guerra por el talento, se convierta en la guerra por ser más felices ¿Qué és una utopía? Puede ser, pero sin utopía no nos queda siquiera la esperanza.

Cuidado-con-el-Populismo

 

No tengo ninguna duda y creo que  vosotros  tampoco,  que el sueño de todo político  consiste en saber lo que de verdad desea la gente, pero no  para atender sus necesidades reales, sino  para asegurarse el voto  que pudiera garantizarles el poder otros cuatro años y dicha esta  obviedad sólo faltaría descubrir el grado de influencia entre lo que ocurre en la calle y lo que pasa en el tejido empresarial.

Hoy no toca hablar de liderazgo, simplemente porqué brilla por su ausencia en todos los niveles y si se mantiene de alguna forma en el  mundo empresarial, es por esta avidez de capital que mueve a las empresas del  IBEX y otras, que acostumbran a tener unos objetivos y unos  procesos tan bien definidos que simplemente caminan solas siempre y cuando no les falten los recursos.

Pero si nos referimos al liderazgo que deviene en populismo  ,sabemos que el auténtico liderazgo hay que buscarlo en la calle, entre las familias y sobre todo pertenece a las mujeres, lástima que se les siga poniendo tantos “ palos en las ruedas “ a la hora de acceder a puestos de decisión, no se han enterado que todas “estas” competencias femeninas, como la multitarea, conciliación , visión global , intuición, comunicación y más en este momento son más que necesarias en el tejido empresarial.

También, me preocupa lo que está pasando en las elecciones de  media Europa y especialmente en Francia, pues muchos millones de personas, con sentido común, maduras y con experiencia democrática, están pidiendo una revolución en el sistema, como ya pasó en USA y no estamos hablando de Bolivia ó del chavismo venezolano, sino de estados con tradición liberal y de economía de mercado, cuyos objetivos políticos, van hacia la intolerancia o la discriminación, con la excusa de gobernar según los deseos del pueblo.

Naturalmente entre los sociólogos hay opiniones para todo, que si el envejecimiento de los antiguos partidos, el cansancio del ciudadano, promesas incumplidas etc. Y en las empresas ¿que está pasando? Pues aquí, simplemente se pilla un ERE y se jubila talento, mientras se sigue hablando de lo bueno de la retención de talento, de innovación, de digitalización y de ventajas sociales, pero cada vez se precariza más el empleo, los salarios base son penosos, la inmigración cubre aquellas oportunidades laborales  que los trabajadores locales rechazan y gran parte de los jóvenes están desencantados y esto también es intolerancia y la peor es que se trata a la gente como una unidad de coste.

Claro que tenemos un mal sistema educativo, nada racional, poco práctico y desnudo de sentido común, pero ¿Qué pasa con la educación desde la familia?, porque nos han metido el gol del “poco esfuerzo” para conseguir cosas y cada reforma va a peor , no se han enterado que el problema no está en lo que se enseña, sino en como se aprende y la consecuencia no es otra que : a menos educación, menor criterio y más desmotivación y al final el desencanto nos empuja a buscar nuevas propuestas políticas  que den algo de esperanza.

Lo bueno y lo malo de todo eso , es que en un país que vive constantemente de la improvisación, al final y si nadie se vuelve loco, seguiremos adelante, esto sí, arrastrando los problemas de siempre porque nadie se atreve, el tema es como llegaremos al futuro, una parte seguirá quejándose sin mover un dedo , pero otros puede que nos apuntemos a fórmulas que tiene que ver con hacer cosas, con compartirlas, con regalar algunas experiencias, por si sirvieran de algo,  a veces hasta  el placer de regalar lo que hemos aprendido , al menos a mí, ya me hace un poco más feliz.

Se-nos-ha-ido-Bauman

 

No me gusta nada empezar el año con malas noticias aunque sea el mal que todos los días , sin que nos acostumbremos del todo, pero si duda, el fallecimiento de Sygmund Bauman, ha significado, algo así como, si nos amputaran un poco de esta esperanza a la que nos aferramos algunos ilusos que creemos que con nuestra pequeña labor cotidiana y convirtiendo en valor lo poco que hacemos, podemos cambiar algo el estado de las cosas.

Conocí a Bauman, en una de sus escasas visitas a Barcelona y más allá de sus reflexiones, su simple presencia y su carisma envuelto en un halo de tolerancia y compasión, que apuntalaba mis creencias en este mundo utópico en el que debiera prevalecer, cuanto menos el sentido común, este hombre interpretaba el momento actual con una sabiduría y un sentido común únicos, comunicaba de forma fácil, sutil, discreta, evitando la vanalidad y con la mayor sencillez desnudando la verdad simple.

En un momento en el que todo el mundo se cree capaz de vender ideas, productos , servicios o simples frases empaquetadas en teorías bajo formas tan complejas como, conferencias, libros, cursos a los que llaman, sin pudor, desarrollo personal, formación o incluso masters; cuando todo el mundo invoca la figura del liderazgo, precisamente porque no abunda y en una situación en que la densidad de la comunicación, supera con creces la calidad de la misma, el referente de Bauman significaba una dosis de aire fresco y un sorbo de agua fresca que aliviaba este empacho teórico, analizando y explicando con humildad y realismo este momento de la historia al que él mismo denominaba como los tiempos líquidos.

El siglo de la tecnología está siendo muy cruel con los filósofos verdaderos, de la misma forma que se rechaza a la gente capaz de pensar o analizar, porque ello equivale a perder el tiempo y paradójicamente en el mundo empresarial se  contrata a la mayoría de profesionales para que sean sólo “aplicadores”, valoramos sus competencias para resolver cosas, buscamos comprar talento, pero ignoramos a aquellos que aman el saber, a menudo ni siquiera sabemos descubrirlos, porque tenemos métodos sólo a corto plazo y cuando formamos, priorizamos la materia que creemos mostrar, antes que el aprendizaje, creemos tener lideres inspiradores y solo tenemos jefes mediocres, naturalmente nuestros objetivos son económicos, pero olvidamos que las personas, no trabajan sólo por dinero y a menudo nos perdemos el talento que entra en muchas corporaciones en forma de becarios o de seniors, porque no queremos dedicar el tiempo para paramos a escucharlos y conocerlos.

Este sistema y esta forma de dirección, muy común a muchas corporaciones, puede resultar válido para optimizar costes y recursos humanos a corto plazo, pero impide que los profesionales con los que trabajamos, encuentren un auténtico sentido de vida en lo que hacen y se vayan; la razón es que casi nadie se siente ubicado y seguro en el mundo actual. Precisamente la licuidad de la que hablaba Bauman, es la ausencia de estructuras sociales, la falta de valores sólidos o la pérdida de la individualidad como consumidores, para él, la sociedad no era otra cosa que una red, más o menos social, internet, un espacio universal y las personas somos simples testigos y/o víctimas de los planes económicos y las estrategias de marketing de un mercado que necesita nutrirse del consumo para sobrevivir.

Bauman, nos recordaba lo que somos y lo que podemos perdernos por renunciar a nuestros propios proyectos vitales, por ello, todas las personas que no nos sentimos satisfechas por las desigualdades del mundo, por el funcionamiento macroeconómico, por la mala distribución de las oportunidades, por las discriminaciones de género, de edad o de lo que sea, porque aborrecemos el exceso de frases bonitas , consejos o libros de autoayuda sin experiencia práctica, todos nos sentimos huérfanos ya que nos faltará  alguien, que simplemente nos recordaba, que la verdad sólo necesita mostrarse.

 

 

 

la-gran-fantasmada

Despedimos una año muy especial, como todos o como ninguno, para muchos un paso más hacia el ocaso, como diría mi paisano el Dr Eudal Carbonell ,ya que aún no somos humanos, y  seguimos sin entender  que compartimos un mundo común, claro que los paleontólogos cuentan los años, por milenios, yo prefiero ser más optimista y aunque caminamos  por tiempos muy líquidos, en los que nada permanece del todo, que no nos roben la esperanza.

Por eso, prefiero creer en la fortuna de seguir vivos, con algo de salud y recordar que hace 50 años, que se nos fué Walt Disney, un soñador genial, que se clavó en mi vida a los 5 años robándome la mamá de Bambi y dejando una huella de fantasía que compartí con mis hijos y ahora con  nietos; este hombre fue un empresario fantástico y un ejemplo de emprendeduria a copiar, un profeta de la innovación, el método, la resistencia a la frustación, liderazgo, gestión de equipos, no entiendo porque no se estudia su proyecto en las escuelas de negocio.

Y hablando de economía, en este año que se nos fué, también hemos aprendido que los políticos se parecen a los fantasmas y sirven para poco, pues al final, los tan nombrados y recurridos recursos humanos, en este caso diputados, asesores, consejeros, concejales, senadores etc.., hacen poca falta, porque si tienes una organización con buenos hábitos y rutinas en los negociados, el país sigue funcionando más o menos. Claro está, a costa del pueblo, que paga con recortes y sacrificio los estragos de una mala administración y de la corrupción ni hablamos, pues en mi opinión, es mucho más dañina la incompetencia y la mediocridad, los docentes decimos que el peor ignorante es aquel que no sabe que lo es, o no quiere saberlo.

Dejemos aparte la golfería y vamos a cosas más serias, como el paro, que ciertamente ha bajado y esto es lo bueno, pero  deberíamos analizar la calidad del empleo y también de sueldos, yo creo que antes de vocear alegremente estos logros con la bandera de la reforma laboral, deberían profundizar un poco en varios temas y hacerse algunas preguntas ¿Por qué la universidad sigue viviendo alejada de las necesidades del mundo empresarial? ; ¿para cuándo una auténtica formación “dual” especialmente en la FP;  ¿a que esperan muchas empresas, para integrar profesionales femeninos en puestos de decisión, ignorando que son más eficientes, productivas y cuyas competencias naturales, son las que precisa el mundo de la empresa? Y otra más ¿que pasa con la formación continua a partir de los 45 años?, es obvio, que precisamente en la mitad de la vida profesional, es cuando puede desarrollar todo su potencial, tiene experiencia y aspira a saber más y mejor, no sólo para mantenerse competitivo, sino para mentorizar a sus equipos y a la generación que va a sucederle.

Claro está, que todo eso no es política y quizás el tema de la educación interesa poco, por eso en menos de 20 años, han ido cambiando las leyes, cuando el problema es simplemente de adaptarse con sentido común, ni tenemos los profesores de Finlandia, ni tratamos a nuestros escolares como en Inglaterra, aquí somos católicos, no calvinistas y hay que mejorar desde el modelo propio, pero claro está con los valores, que siempre “habían “ existido, lo que pasa es que no hay sentido de estado a medio y largo plazo, más allá de que los políticos se aseguren sus 4 años de mandato, seguimos condicionados por el pasado y  aquí no surge un Disney o un empresario soñador, que vuelve a levantarse después de un fracaso, porque al emprendedor, se le envidia más que se le admira y se le castigan los errores, tampoco nadie ha pensado que una forma de rebajar el paro, sería fomentar el emprendimiento desde la escuela, entonces tendríamos más empresarios que empleadores, que no es lo mismo, pero ¿sabeis lo mejor de cambiar de año? Pues que todo empieza de nuevo y al fin y al cabo, vivir ya es una aventura. A disfrutarlo!!!

 

Es-que-ya-no-somos-robots

 

Hace unos días, cayó en mis manos un informe muy interesante, hablaba de aquellas tareas y empleos que podrían ser realizadas en un futuro próximo por robots, elaborado-supongo- con la rigidez  esperada por McKinsey Quarterly , analizando las funciones laborales, susceptibles de poder automatizarse en el futuro.

Así por ejemplo, la dirección de personas se le considera “difícil” de robotizar, mientras la interacción con otros, parece más fácil, tema  interesante  en lo referente a los trabajos físicos, en que somos perfectamente reemplazables, también es relevante que en Educación, pueda ser automática la aplicación de conocimiento, a saber de  qué conocimiento hablamos.

El artículo concluye advirtiendo que la robotización podría transformar el entorno laboral, dejando al criterio de los líderes la decisión de automatizar aquellas tareas en función simplemente de la productividad y yo diría más bien de “reducir costes”.

De hecho en el siglo XX, ya se produjo un cambio en la forma de trabajar, la maquinaria, las cadenas de montaje, la organización de la producción en serie, buscaban objetivos de rentabilidad y en este siglo, el desarrollo tecnológico y la digitalización de todo, van por el mismo camino, o sea producir, muy barato y vender muy por encima de lo necesario.

Lo que para algunos puede resultar un avance en las formas de organización y dirección empresarial  y un signo  evidente de prosperidad, para otros, como yo, no es otra cosa que  la aplicación del materialismo “a saco”, que persigue por encima de todo el enriquecimiento de algunos y el sometimiento de la mayoría a los mandatos de un mercado repleto de bienes y servicios, la mayoría prescindibles y que lejos de mejorar la calidad de vida de la gente, la llevan a la más absoluta opacidad, pervirtiendo su capacidad de decisión individual, al convertirlos en rehenes de un sistema del que es difícil escapar.

Cuando la capacidad de decisión, no deriva de un razonamiento libre, cuando el método, la inercia del sistema o las decisiones de “otros” superan la posibilidad de dialogar, discutir o en su caso buscar nuevos caminos, es lo más parecido a la robotización. El robot no piensa, no decide, no inventa, o delibera, ni siente y este es el escenario tan cercano que ya vemos en muchas empresas, hoy tenemos hasta jefes robots, incapaces de pensar por sí mismos que aplican lo que les han programado, y lo vemos a menudo en nuestra vida diaria, camareros que no escuchan, dependientes que no saben, obreros pendientes de la hora del cierre, millones de “aplicadores” incapaces de pensar por sí mismos.

Y en la calle, familias en las que cada miembro sólo habla con su móvil, comunicación forjada en la base de frases hechas”ya te llamo” “ a ver cuando cenamos”ó este “hasta luego” que evidencia poco más que una rutina, la gente se escapa de sí misma ya sea para comprar “un master” apuntarse a viajes organizados o comida en conserva. ¿Cuántos aventureros hay? ¿Quién cocina para los suyos? O mejor…¿quién es capaz de cerrar el televisor en la comida y hablar con sus hijos? , Quien te llama para saber como estás? , Quien te reconoce lo bien que haces tu trabajo? ¿Quién te evalúa y te lo dice? ¿Quién estudia simplemente para hacer mejor su trabajo?  Pues eso, ya casi somos robots.