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Asumiendo nuestra vulnerabilidad

Si se trataba de aprender , la verdad es que hemos descubierto cosas interesantes en estos meses, de entrada nos descubrimos más  vulnerables de lo que creíamos, ya que  llevamos  decenios protegiéndonos de ella, pues no queremos sentirnos así de frágiles e incluso llegamos a ocultar todo aquello que nos hace humanos, sensibles y personas, como las emociones, preferimos vernos más fuertes de lo que somos, herederos de este legado secular, que ligaba el éxito a la fuerza y el poder y nos habíamos olvidado que en la actualidad, seres mínimos a menudo simples pero con más años que escrúpulos, son los modernos alquimistas capaces de convertir en “oro” trozos de papel, ya sean en forma de moneda, valores ,acciones o bonos y acaban manejando el teatro del mundo y decidir el destino de todos.

Lo sabíamos pero no nos habíamos enterado que éramos tan vulnerables,  otro tema es que de una u otra forma dependemos de internet , esta nube universal que lejos de mejorar la diversidad cultural y la  comunicación con nuestros semejantes, acaba devorando  nuestra intimidad, nos acosa más allá de nuestro propio espacio, nos  invade con información prescindible o incluso falsa, añade nuevos delitos al código penal hipotecando nuestra vida con efectos tan nocivos como cualquier pandemia, aunque fatalmente incurable porque es tremendamente adictiva y no hay vacuna, actúa apoderándose nuestros jóvenes, con el señuelo de mostrarles un mundo de fantasía enlatada, que limita su capacidad de crear sus propios sueños, seguro que exagero un poco, pero como diría mi admirado maestro Bauman, si perdemos el control del terreno de juego, o sea el espacio internet, al final acabaremos siendo víctimas y esclavos sin capacidad de decisión, a no ser que cada uno tome el mando.

También el descubrimiento del trabajo a distancia ha significado una posibilidad nueva y  eficiente, aliviando desplazamientos, costes estructurales, mejorando la autogestión y elección de horarios, etc. pero sin perder de vista que incluso antes de la época digital, el tele-trabajo  o la formación a distancia que rebautizamos como e.learning deben responder a una finalidad práctica y concreta ó también inevitable como ha sido el caso del Covid19, que ha mostrado un escenario en el que ni centros, ni profesores ni alumnos estaban preparados, seguro que han hecho lo posible, pero más vale que el mundo educativo se ponga las pilas para crear una didáctica armonizada a un futuro digital, porqué el reto consiste en decidir el futuro de la humanidad, ya que hemos adquirido y compartido el hábito de la “Tablet”, ahora sólo faltará educarlo.

Mi experiencia en esta campo  tiene que ver con la formación, ya que como docente en mi Universidad, me  tocó adaptar virtualmente  uno de mis cursos dedicados a las técnicas de búsqueda de empleo y también fui invitado a varias conferencias por el país tratando de aportar ideas y herramientas a tele-trabajadores para mejorar su forma de trabajar, prevenir los riesgos laborales, incluido el estrés o la ansiedad y conciliar una relación laboral con la legislación, el resultado de mi experiencia personal es que todo es útil si existe formación, método e implicación mutua, porqué el control de gestión es básico, con compromiso y responsabilidad y funciona para determinadas funciones y tareas, en muchos casos complementando el trabajo presencial y claro está en situaciones de crisis como las que vivimos, pero no siempre, sustituye el trabajo presencial. Mi visión sobre las corporaciones está ligada, a creencias compartidas, a valores, al sentido de pertenencia, a la comunicación verbal y no verbal y a la alteridad , si estamos solos, ni aprendemos ,ni crecemos, pues la mirada del “otro” es  el estímulo y la motivación, para los que tenemos hijos, recordemos cómo se esforzaban en mostrarnos su progreso esperando nuestra mirada, ya que sin reconocimiento somos huérfanos permanentes.

 

ciencia y conciencia

Hay  algo tan vital  e inevitable que nos acompaña durante toda nuestra existencia, que llamamos crisis, nacemos  con ella, crecemos sorteando pequeñas o grandes crisis interiores,  pubertad, adolescencia, mayoría de edad civil y después, cuando acabamos las excusas afrontamos una carrera de obstáculos llamada madurez  y entonces deberíamos ser responsables de nuestra propia vida, esto es más que una constatación científica aunque sigue el mismo razonamiento y nos acompaña siempre, porque se conquista a partir de la verdad de cada uno, se construye a través de nuestro crecimiento como personas y nos pone a prueba analizando nuestras reacciones en cada situación que tengamos que soportar.

Somos conscientes del mundo que nos rodea, desde el momento en que abrimos los ojos y entonces, la reacción inmediata y nuestra percepción personal, sería lo más parecido a la conciencia, claro que los teóricos e intelectuales, prefieren dividirla entre individual, emocional, social, moral y más, pero yo prefiero entenderlo como un todo y de alguna forma como un valor individual que permite interpretar el mundo y su entorno y que constituye la verdad como  parte de la raza humana y que estará detrás de nuestros actos.

Alguna vez leí en algún lugar algo parecido a eso  “..ojalá Dios , no te mande todo aquello que eres capaz de soportar….” , supongo que es muy oportuno hablar de estas cosas cuando hemos sido golpeaos por una fuerza que parece superarnos y que nos coloca ante un desafío histórico, nada menos que tratar de  garantizar la seguridad sanitaria, frente a los derechos constitucionales y la recuperación económica , ante este dilema, parece que esta vez gana la conciencia y se supone que esta cadena de confinamientos, pautas , normas y estadísticas responden a un  interés solidario por la supervivencia a costa de interpretar los modelos de éxito de otros países, no obstante, las enormes fisuras y los ríos de tinta y horas mediáticas que han corrido por todos los altavoces de opinión, ponen de manifiesto que en un país en que la identidad nacional es compleja, por el amplio crisol de lenguas, culturas, instituciones civiles, familiares , sociales y económicas, evidenciando claramente , que detrás de esta crisis, no existió ni de lejos la prevención necesaria, tampoco se tomaron decisiones a tiempo y la calidad de los liderazgos políticos deja mucho que desear.

Seguro que la conciencia debe prevalecer sobre la ciencia ya que hay demasiadas verdades ocultas al mundo científico, empezando por el cerebro humano, del que se sabe muy poco y hasta que seamos capaces de “clonificarlo” parece difícil imaginar, que pueda homogenizarse entre más de 6.000 millones de ADN distintos, ya  que, según Natt Ridley  en su obra Genoma,  los genes humanos son un misterio; por tanto, sin caer en la recurrida demagogia,  no tendremos  otra solución que superar esta crisis individualmente  porqué es la única forma que queda y eso significa, que cada uno tomemos conciencia de lo que podamos hacer por nuestro más próximo, se trataría de asumir que formamos parte de un algo superior que se llama humanidad y además deberíamos ser más generosos para tratar a los demás como nos gustaría ser tratados y esta tarea es personal, no depende del gobierno de turno, también podríamos intentar creernos y aplicarnos la democracia, respetar la libertad del otro, tratar de admirar porque siempre es mejor que envidiar, compartir sin tener que competir, que la compasión no dependa del miedo coyuntural y llegar a convencernos que gracias a nuestra conciencia y con la ayuda del lenguaje, incluso podemos atrevernos a dar sentido a nuestras emociones intentando construir una mejor existencia para cada uno de nosotros y si tenemos miedo, tampoco hay que preocuparse porque entonces, seremos más imaginativos.

 

 

 

 

Cuando liderar es convencer

Se dice en Africa que “cuando llega la oscuridad, comienza la vida “ la metáfora  tiene que ver con  la supervivencia de la mayoría de animales  de la sabana, que cazan y comen de noche para sobrevivir, aquí hemos aprendido que cuando se apaga la luz de la superabundancia,  un nanovirus infeccioso, ha sido capaz de parar el mundo del siglo XXI, el del neoliberalismo individual, de la globalización sin límites, la digitalización, el 5G, los drones y la robótica  este mundo en el que el 50 % de la riqueza está en manos de un 1 % de la población, éste que gasta cien veces más de lo que necesita y deja morir  de hambre a 8.500 niños al día (informe de la OMS), con potencias que abandonan la Cumbre de cambio climático  porque sus líderes no son capaces de encontrar soluciones innovadoras para permitir la desvinculación del crecimiento económico con el consumo de recursos.

Quizás  pasaremos a la historia como aquella generación que lo tuvo todo para ser feliz ,pero por codicia, por mercadear con todo, acabó cargándose el planeta y ni siquiera le bastó  contar con más de 80.000 sustancias químicas (www.novate.ru), para combatir esta pandemia, porqué en realidad, no estábamos prevenidos  y no pudimos impedir que  mueran diariamente  miles de personas por el  Covid19. Pero, más allá de las pérdidas humanas y la enorme crisis económica de la que nos recuperaremos, me preocupa la gestión humana de esta crisis y como a la mayoría de los profesionales que durante decenios hemos tomado decisiones sobre equipos, en las empresas, sólo sabemos lo buena que es “nuestra gente” en situaciones difíciles y ahora descubrimos lo mejor y lo peor de nuestra sociedad.

Más allá de la parte amable de las personas y de muchas grandes empresas facilitando teletrabajo y compensaciones para aliviar las diferencias de productividad  y otros ejemplos de civismo, también vemos actitudes incívicas como las “huidas” de campo y playa, desobedecer las normas, acaparamientos y  actuaciones miserables como intentar expulsar de la comunidad a trabajadores sanitarios o de alimentación por el potencial peligro de “cumplir con su trabajo”, por suerte son casos aislados, lo realmente preocupante es la forma en que se lidera en una crisis, obviamente por parte de los gobernantes y sus opositores, evidenciando que no están mínimamente preparados para liderar nada por una sencilla razón, porque no lo aprendieron, porque no saben y además ni siquiera saben que no saben; porque la gente espera soluciones de su líder, porqué faltan profesionales, acostumbrados a lidiar en un mercado competitivo, que sepan innovar, y reinventarse para seguir allí, pero para eso harían falta políticos de nivel , que sepan estar a la altura, con más humildad que soberbia, que entiendan que es mejor la cooperación que la competencia, que eviten vergonzosas escándalos como la gestión de EPI y que entiendan que lo importante ante una crisis es resolverla  sin importar de quien es el mérito, pues la felicidad  no depende del triunfo individual sino de la idea colectiva buscando el bien común.

Como siempre ,nos salvará la campana de la improvisación, el ingenio y el instinto, cualidades en las que vamos sobrados , pero ahí va un aviso para navegantes, liderar significa inspirar confianza, y creer en la gente y para ello, hay que quererla, por tanto ser capaz de unir y no me refiero a envolverse en una bandera, sino a comunicarse, negociar y conciliar, con sentido común, algo que en este país es tan escaso sin olvidar que la complicidad, la implicación y los objetivos se convierten en comunes cuando el pueblo confía en sus líderes y nunca por la via de  los decretos, recuerden que durante años se ha recortado lo que ahora salva vidas, no se dirige a base de decretos, como decía Unamuno en otro contexto, se trata de saber convencer.

Estamos a prueba.

Pues sí, lo cierto es que  nunca conocemos del todo nuestros límites hasta que alguien nos pone a prueba y hoy escribo estas líneas emulando, como no, a un  personaje de Alexandre Dumas este fabricante de mis sueños de juventud y seguro que la de muchos, cuando nos contó la historia de este hombre injustamente encarcelado durante siete años  y que se convertiría en el Conde de Montecristo, pues bien,  salvando las distancias y confiando en que  este cautiverio vírico  no sea tan largo, trato de aprovechar que el mundo se ha frenado para ocuparme de recuperar alguno de aquellos buenos hábitos como el de pensar, analizar y hasta me atrevo a sacar mis propias conclusiones.

La primera evidencia  es que nunca hemos creído que podríamos ser tan vulnerables como lo somos en este momento  y la primera razón que se me ocurre es que resulta muy difícil empatizar con la gente privada de libertad  cuando conservamos la propia, pues la reclusión  y la renuncia a la comunicación social puede parecer interesante siempre y cuando se trate de  algo deseado, pero nos resistimos a la imposición porque somos hijos de una cultura rebelde, incluso anárquica que nos ha funcionado hasta ahora, porque en general y por historia somos un país opuesto a la racionalidad y al método, de nuestros vecinos del norte y cualquier tipo de orden y mandato se nos hace extraño y hostil.

Por otra parte, pienso que no debemos preocuparnos más de lo necesario ya que la recuperación económica se producirá  incluso antes de lo previsto, porqué las finanzas sostienen el mundo del que formamos parte  y los dueños de todo necesitan del servilismo de los consumidores que somos los demás y si no hay dinero se inventará para que no pare la actividad humana y el consumo, pero quedarán secuelas  y además esta crisis ha desnudado las graves carencias de nuestra sociedad  y sobretodo las más evidentes que siempre tienen que ver con  la educación cívica  pues más allá del  “Resistiré”-que está muy ben- de los mensajes de todos los colores que circulan desde los tonos más divertidos  a aquellos más  humanos y emotivos ,se han manifestado como no podía ser de otra manera , los problemas que derivan de un liderazgo  ambiguo, también de una sociedad dividida  incapaz de empatizar y mucho menos de respetar, por eso  el gobierno ha tenido que recurrir a medidas policiales y a la amenaza de sanciones pecuniarias para conseguir un propósito que debería obtenerse simplemente por simple sentido común y de convivencia.

Está muy bien todo  este avance tecnológico, la digitalización y esta globalización que precisamente  ha contribuido a la difusión universal del “bicho”, a lo mejor estas cosas que están pasando consiguen ponernos en nuestro lugar  y nos hacen reflexionar , porque lo malo es que la amenaza de algo tan diminuto  nos retiene en nuestras casas y  afloran nuestras debilidades como seres humanos, incapaces de respetar normas, víctimas de obsesiones, las que en su día  lo fueron por la “masteritis “lo son ahora por la acumulación de “papel higiénico” sin término medio, no obstante, ponen a prueba nuestra calidad como ciudadanos; pues esta  gente indisciplinada que se salta el “toque de queda” es la misma que en la empresa va a su bola ,descuida la Prevención de Riesgos y no quiere comunicarse ni compartir ideas que mejoren la eficiencia del equipo con sus compañeros de trabajo , porqué jamás entendió que el proyecto de cualquier comunidad, de una corporación, de la familia con quien vive y el suyo propio, son lo mismo y todos contribuimos en la construcción de una sociedad más justa y con más sentido, por ello y una vez más, la vida  y los hechos excepcionales siempre nos ponen a prueba por una simple razón, para que aprendamos.

 

Me gustan mayores.

Dice mi paisano Serrat , que de vez en cuando la vida, toma conmigo cafè…...lo que significa que no estamos solos y a veces, incluso hay buenas noticias en este agitado mundo laboral. Probablemente la mejor para todos los que perdieron un dia su empleo, sea que por segundo año consecutivo, la contratación indefinida de mayores de 45 años, sea la más alta de la historia, nada menos que 450.000 personas contratadas en el último año (datos del SEPE) y vale la pena decirlo fuerte, para no romper el hechizo.

No sé si vamos hacia un cambio de tendencia-ojalá- y se atenúa este hábito de dejar en la cuneta a tanta gente con experiencia, pero al menos en algunos sectores de actividad como los servicios, se repartieron entre un 52, 4 % de hombres y un 47,6 de mujeres y parece que vamos entrando en una normalización que todos deseamos en el umbral de la digitalización por la que han apostado las empresas.

Esta transformación tecnológica y digital evidencia que no se trata de invertir en recursos y herramientas digitales y después aplicarlas a la actividad de la empresa, sino que lo importante es contar desde el principio con la personas para que los cambios en los procesos sean efectivos y para ello, la cultura debe evolucionar y abordar los cambios con una actitud abierta para ambos, trabajadores y empresa, sin límite de edad ,sexo, ni posición, se trata de conjugar talento, ganas y también compromiso para  formarse, adaptarse y si hace falta reinventarse, porque lo que es evidente con la innovación es que hasta el puesto de trabajo es líquido, pues cada vez hay menos estructuras  fijas y más gente trabajando en red y son más competitivas aquellas empresas que son capaces de atraer y persuadir a las personas con más talento.

Me viene a la memoria una frase muy prosaica con esta buena noticia sobre creación de empleos “adultos”: nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” y me temo que muchas empresa pagarán muy caro, perdiendo oportunidades y cuota de mercado en su sector, por no valorar los buenos profesionales que ya tienen  y no acompañarlos en este camino de evolución tecnológica para reinventarse juntos, aprovechando lo bueno y tradicional que poseen y que  en su día, contribuyeron a hacer la empresa competitiva durante años, sacrificando conocimiento crítico a cambio de jóvenes promesas con mucho TIC pero sin estrenarse en experiencia.

Pero, yo me pregunto ¿para qué? y ¿para quién?, o ¿es que se trata sólo del efficency y corto plazo? quizás existen demasiadas empresas que por desgracia no tienen detrás un auténtico empresario, o sea una persona mujer u hombre, que tiene un sueño, que arriesga, que crea productos y servicios útiles y que lógicamente desea crear riqueza, pero no sólo para sí mismo, sino para toda la gente a la que contrata dándoles un trabajo en el que puedan realizarse y cumplir su propio proyecto, cumpliendo un contrato social mutuo. Se trata de eso, pero tengamos en cuenta que las personas ponemos ilusión esfuerzo y el poco o mucho talento que poseemos, solamente donde nos sentimos queridos y reconocidos, algunos empresarios puede que “…se despiertan un día sentados en una calabaza ..y sin saber lo que pasa”  estrofa de la canción “De vez en cuando la vida “ de J.M.Serrat

Codicia y justícia social

Como es habitual, ha tenido que producirse una desgracia para poner en evidencia  la fragildad de un sistema politíco-económico, que prioriza los intereses de macro-empresas en su mayoría dirigides por ejecutivos de “giratorias” que a menudo, están lejos de los valores de un empresario y  cuya actividad depende de una cadena de accionistas y algún fondo financiero,  ocupadas en muchos casos en la obtención del máximo beneficio a costa de lo que haga falta.

En el caso de esta petroquímica de óxido de etileno, la explosión de un reactor, produjo  dos muertes y daños a más de 3 Kms y la causa-aún no aclaradas- crean series dudas sobre la formación adecuada, la competència y  actualización de la evaluación de Riesgos Laborales, sin duda por culpa de la avarícia, la codicia y el menosprecio a los derechos humanos .

Podríamos hablar de dudas en la  culpa “in vigilando”,o “dejar de hacer lo  que correspnde en este caso, las medidas de protección”.Los juristas sabemos muy bien, que la culpa es algo que nadie quiere comprar y  que expulsamos porque es indigna, o bien preferimos compartirla para rebajar el grado, pero no pueden ocultarse las consecuencias; pensemos por un momento en el calentamiento del planeta, la extinción de fauna y flora, “el Niño”y para los  humanos ,la  falta de valores, una educación deficiente, liderazgo incompetente, infelicidad individual que provoca crisis, agresividad o simplemente fracaso y desolación, porque no hay proyecto de vida, lo que significa que algo no se está haciendo bien y los culpables en una supuesta democracia, somos todos nosotros porque elegimos mal a nuestros políticos, que no deben dedicarse a discutir más de 60.000 leyes , sino de ocuparse de prevenir y asegurar su cumplimiento a través de la educación  cívica, las leyes no están para castigar sino para facilitar la convivencia y el respeto en una sociedad más justa, según Tácito “ solo los estados muy corruptos necesitan muchas leyes”.

Es normal que las empresas quieran ganar dinero, ya que es lo natural en el mundo capitalista, el problema es que lo hagan a costa de las personas, saltándose  la justicia social y prevaleciendo los intereses de los grandes lobbys de poder, limitando su contribución fiscal y que se ceda ante las amenazas  de traslados a países más baratos en impuestos . Hay un libro de Thomas Pikerty “ El capital del siglo XXI” en el que cuenta que “…los billonarios no son héroes, sino que se han aprovechado de la inversión pública  y el trabajo de generaciones de trabajadores para lograr su fin” por tanto incluso la propiedad privada debería tener una duración limitada, para favorecer la circulación de dinero en vez de acumularse  y así distribuir mejor la riqueza, puede ser una idea utópica pero me vale.

En realidad, me interesan las personas y la justícia social y me cuesta rendirme  al actual paradigma de que al final “todo sea cuestión de dinero”, porqué esta acepción  resulta antinatural y nada humana, aún mantengo la esperanza , especialmente cuando hay un nuevo gobierno sospechosamente numeroso, de que hagan cosas para ayudar a la gente, darles cobijo y medios  para que puedan descubrir su auténtico potencial, empezando por la educación e incluyendo a los pedres, quizás con este “trio ministerial “de: Educación y FP, Ciència y Universidades  ó  bien con lol Social entre Igualdad, Trabajo, Seguridad Social, quieran dar un giro en estas materias y  si me necesitan para inspirarse  yo estoy para echar un mano humildemente e incluso gratis, porque de verdad que ésto es muy serio y hay mucho pensionista  agraviado y nuestros nietos merecen un mundo mejor, seguramente  que no hemos sabido hacerlo bien, aunque en mi caso juro que he hecho lo que he podido ,seamos pues más empáticos y  generosos entre todos y  tendremos más justícia social.

Tu eres el protagonista

No sé si se han dado cuenta , pero estamos llegando al modelo de sociedad que nos contaba Nietze hace menos de un siglo, separando dos grupos de personas entre triunfadores y gregarios que siguen la multitud, sin plantearse ideas propias, porque la ética, la libertad o el simple vicio de “pensar” hace tiempo que son ajenos a la ciudadanía, como  la comunicación, el discurso y la  simple ortografía, pero lo más preocupante es que no enseñamos a pensar, ni a escribir, ni a ser congruentes en nuestra forma de actuar y si la cultura deja de ser un valor que nos ayude a analizar y llegar al criterio individual, es que otros lo hacen por nosotros.

No obviemos que el mundo sigue siendo holístico y sistémico y a pesar de que nos empeñemos en aparentar que somos distintos, maqueándonos con piercings, tatuajes, redes sociales y vendamos nuestra vida a los instagrams,  youtubes, influencers , para ser diferentes, después viene esta ciencia llamada: Marketing, que en su perversión crea estados de opinión masiva, manejando emociones y jugando con la mediocridad de una sociedad, que se ha olvidado de pensar y no sabe como enfrentarse a  las alertas sobre cambio climático, ecología o consumo responsable, ni  replicar a los poderosos, que la auténtica causa del problema no está en la gente que consume, sino en aquellos que “provocan”, “crean” y fomentan necesidades superfluas, para que la gente se crea más feliz de lo que son, simulando  una personalidad ajena. Así pues, lo que deberíamos controlar es la forma de producir, a fin de que tanta “inutilidad” que sale al mercado no llegara a fabricarse nunca, simplemente porque no es necesaria y acallar todo el cinismo de intereses creados por sujetos que venden felicidad de outlet y además intentan convencer que el acceso al consumo es una forma de ser feliz y de mejorar a las sociedades más  desfavorecidas.

Claro que empezamos este año de los 2 “patitos rodaos” con esperanza y optimismo, faltaría más, porqué yo soy de los que piensa como Messi, en persistencia y trabajo , pero me gustaría más que estuviéramos a las puertas de una revolución, pacífica claro, la que nos deben, la del pueblo que trabaja  o sea los profesionales, obreros y sobre todo Pymes que mantenemos el país y que  se exigiera más vergüenza a los que mandan , que “robar” vuelva ser pecao , que se publiquen las listas de tanto delincuente  trajeado, que la universidad  y las escuelas, saquen gente  con algo de vocación y ganas de disfrutar de su trabajo construyendo un mundo mejor, que las familias  no se olvidaran de educar y también de educarse,  dejando el mobil y la Tablet en la mesilla y a cambio dedicarse a hablar y jugar con los hijos, ya que los padres somos los mejores mentores de nuestra prole.

Sólo podemos mejorar creyéndonos que somos únicos, con talentos distintos, pero cada uno capaz de hacer algo bien , aprendiendo desde los errores , confiando los únicos en los otros, fomentando asociaciones , grupos de presión que partan de la sociedad civil y capaces de mediar entre el estado y la empresa, sin renunciar a derechos y también obligaciones , las grandes empresas no deben estar sólo para repartir beneficios entre los accionistas, porque su misión debe ser enriquecer y mejorar a toda la sociedad, no se trata solo de producir, sino  fabricar lo necesario, dar trabajo, establecer proyectos conjuntos, en que cada uno haga lo que sabe hacer y los  que dirigen deben entender que sólo están para servir a los demás, quizás así podamos conseguir que cada uno seamos el protagonista de nuestra propia historia,

 

Cerebros y máquinas

Puede ser que una de las certezas de ésta era digital  nos haga pensar que la “dictadura de las máquinas” nos está relegando a un rol de esclavitud, nos hablan de decadencia de nuestra civilización tal como la conocemos  y el pesimismo nos atrapa a todos; observamos a los políticos con sus disputes y su mediocridad, la superficialidad humana mostrada detrás de una pantalla, todo nos lleva a un empobrecimiento  como humanos  y podemos creer que estamos perdiendo la batalla contra las máquinas.

Por fortuna, nuestra eterna capacidad transgresora  y la necesidad –muy humana y latina- de llevar la contraria, me permite individualmente tener esperanza, gracias al neurocientífico alemán Henning Beck, autor del libro “la verdad es inútil” (Ed.Ariel)  y que califica de estúpida la obsesión por la perfección , aunque improvisamos, y convertimos en ventaja , los defectos” y sigue ,” gracias a nuestros errores, hemos ido a la luna y erradicamos la viruela” porque gracias a la creatividad somos flexibles y  nos adaptamos, mientras que un ordenador antes de cometer un error, simplemente “se cuelga”.

Que bien y que consuelo para todos , aunque me sorprende que los genios de Oxford, digan que el cerebro  es lo que realmente nos hace humanos, yo humildemente tengo dudas, me cuesta creer que alguien con cerebro, sea capaz de condenar a una persona que se dedica a salvar vides en el mar,  tampoco entiendo la falta de sentido común  de la justicia en tantos casos de corrupción o violencia social, las matanzas  de seres vivos mujeres y niños en nombre de una creencia, incendios de millones de hectáreas de bosque en la amazonia, la extinción de las ballenas, el abandono de un animal doméstico, la violación de niños  ó la exclusión de los sèniors  en puestos de trabajo a los que dedicaron la mayor parte de su vida.

No sé cuanto cerebro y humanidad, hay en estas empresas que no son otra cosa que máquinas de producción, propiedad de un fondo, con engranajes diseñadas funcional mente con el único propósito de atrapar consumidores más allá de pensar en las necesidades reales de la gente. Ahora la guerra está por el talento según dicen, se pre-jubila conocimiento  y competencia contrastados  para cambiarlo por talento potencial, las empresas pasan de valores a formularios, planes estratégicos y raports, ya no se espera que nadie innove demasiado a excepción de los que son contratados para ello  y se paga por “no pensar”, por hacer tareas rutinarias, tampoco los grandes bancos tienen “persones” que miran, escuchan y comprenden; conozco sucursales en las que un empleado suple a cuatro, no sé si ésto es optimizar.

AL final parece que se ha roto la cadena del sentido de la vida , ¿como esperan que alguien se sienta realizado  estudiando una carrera, si acaba llenando Excels o controlando  ratios de productividad? O es que nos creemos que se puede cambiar la naturaleza humana, comprando a la gente con  una casa que siempre será menos de la que desea,  ó un coche eléctrico, un crucero a ninguna parte  o el último modelo de tablet? De verdad alguien piensa  que hemos nacido para pasarnos media vida trabajando en algo que no nos gusta y el resto del tiempo jugando  con nuestro portátil o cuidando un musculoso cuerpo que envuelve un alma infeliz?  Puedes programar una maquina para aprender, pero solo la persona sabe comprender. Me resisto a creer que todo se reduzca a “eso” ,los moteros decimos que “mucha gente camina junto a tí, pero nadie lo hace por tí”, En fin , aún estás a tiempo, si te has perdido varias veces no importa , al final encontrarás tu camino si usas bien tu cerebro y escuchas el corazón.

La Logosofía

Sigo pensando que la principal tarea que tenemos los que de alguna forma ejercemos la docencia consiste en dar las herramientas y si es posible el empujón para que cada persona sea capaz de tomar el rumbo de su vida, con todo lo que eso comporta de visión y esfuerzo por parte de cada uno, a menudo nos empeñamos en “llenar” de conocimientos a nuestros alumnos , obviando cuál es su objetivo vital  y que sea feliz mientras lo está realizando.

En los años 30, el pensador Bernardo Gonzalez Pecotche, hablaba de la logosofía , algo muy simple y que consiste en la obligación de conocernos los suficiente para decidir el destino de nuestra vida, algo tan obvio como infrecuente.

Millones de personas trabajan en nuestro mundo próximo sin saber porque se levantan por la mañana para hacer alguna tarea, está claro que les lleva una inercia, una rutina o un sinfín de obligaciones heredadas o construidas, familia, hijos, hipotecas, ocio o necesidades, pero es triste ver como se sienten “empujados” en proyectos que no les van, a menudo porque no saben y otras muchas veces porque no les interesan, ni están preparados para ello y las consecuencias son terribles para el resto de la sociedad.

Es un problema sobre el que he reflexionado muchísimo en los últimos 20 años coincidiendo con la expansión de la era digital y me preocupa no tanto, por los millones de empleos que van a desparecer a cambio de la robótica, ya que eso es inevitable, aunque sin duda se crearán nuevas oportunidades, como ocurriera en las tres revoluciones industriales anteriores, pero el problema real es que la falta de decisión sobre los proyectos vitales personales, no sólo van a condicionar la vida de los individuos, sino a la propia comunidad, no vamos a construir un mundo mejor  con gente desmotivada, que no sabe que hacer con su vida y fácilmente manipula bles por el marketing y la economía.

La única solución frente a esto sería anticiparse y focal izar las consecuencias de este desastre anticipado, no quiero ser peyorativo, pero sólo se me ocurre empezar por la educación, porqué es el único camino como en todo, para cambiar las cosas. Se repite que en el mundo de la empresa falta talento, pero las organizaciones están formadas por las mismas personas que están en la calle y “talento” existe, aunque está mal gestionado desde el principio porqué a  casi nadie se le ocurrió preguntar a un niño que se está formando, como desea que sea su vida de adulto, nadie, o muy pocos educadores, observan, analizan, preguntan y acompañan al menos hasta el paso siguiente a la pubertad ayudándolas a descubrir sus auténticas competencias profesionales.

Es cierto que el mundo no funciona de forma deseable y todos vivimos el futuro con cierta preocupación por el clima, las guerras, el hiper-consumo y la falta de valores, es verdad que en nombre del consumo, el marketing y la codicia, la humanidad parece desnaturalizarse, pero las personas somos la esperanza siempre que seamos capaces de crear sistemas educativos, leyes, organizaciones que encarnen un conducta ética y ésta decisión amiga/amigo mío depende de cada uno de nosotr@s y ¿sabeis porqué? Pues porque en el fondo mi generación, los baby boom y la siguiente hemos construido y/o permitido el mundo que tenemos hoy y si no nos gusta siempre podemos cambiarlo, pero para ello como propone mi amigo y colega  Javier Martinez , hay que reflexionar con mirada crítica, sistematizar y transformar los malos hábitos y sobre todo compartir.