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Un-futuro-para-los-transgresores

En los últimos años, les han cambiado muchas veces el nombre, son los herederos del Jefe de Personal , que causaba cierta preocupación en las empresas que podían tener esta función, porqué a menudo les tocaba ser portadores de noticias no siempre  buenas(despidos, reajustes, reducciones de salario o de horas extra-muy necesarias para llegar a fin de mes- , después el nombre se jerarquizó-en apariencia-y se rebautizaron como Directores de Personal, para pasar a las denominaciones de Director de Recursos Humanos, o el más moderno de Directores de Personas, también con cierto aire snob  Directores de Desarrollo de Personas o algo así.

La profesión gano prestigio cuando ocuparon puestos en el Comité de Dirección, o de Estrategia, llegando a integrarse en muchos casos en los Planes de crecimiento de las empresas, muy al lado de las Finanzas y la Dirección ejecutiva, por tanto vinculados a Negocio, claro está que esta función se ha ido mutando con los años y también su contenido, centrado mucho más en el rol de portador de “competencias”, siguiendo la base taylorana del trabajo (persona-función) pero con el aditivo de la versatibilidad de las personas y de la gestón del talento aplicada a cada función.

Aunque no lo digan, hay mucha gente, que pretende “cargarse” de plano la función de Recursos Humanos, con la excusa e que la dirección real de personas debe ejercerla el líder team, el responsable de área y cosas así de absurdas, como si estuviéramos tratando a la empresa como una simple unidad de producción y a las personas como unidad de coste, bueno no se sonrojen mucho, porque hay muchos que no lo dicen pero lo piensan.

A mi entender la gente de Recursos Humanos, es decisiva para emprender el futuro, porqué es capaz de tener la sensibilidad para poder inspirar el cambio en las organizaciones y yo les digo a mia queridos amigos y colegas, que ellos deben sr los auténticos “transgresores” ante un orden tan incierto como el propio futuro, porqué todos estamos en manos de la digitalzación, la robótica está a la orden del dia y curiosamente según David Wood, que sabe mucho de eso, es precisamente en el país con una de las manos de obra más baratas del mundo, en donde la robotización está creciendo con pasos de gigante.

Pero, precisamente ante éstos cambios en la forma de trabajar, el papel de la persona, su conocimiento, su talento y actitud , sólo se desarrollará si consigue por una parte “una formación adecuada a las necesidades actuales, quizás ya no existirán ciclos de grado de 4 años, porque en este tiempo habrá cambiado la necesidad del mercado, algo más, la luha por el talento se hará cada vez más evidente, por la necesidad de las empresas de ser competitivas , simplemente para sobrevivir y más cosas, recordemos que el “cerebro” va donde se siente “bien querido”, por tanto, la gente decisiva creará “engagement” en empresas cuyo branding les aporte valores y por último, para tener los mejores ,hay que saber seleccionar mujeres y hombres, hay que formarlos, atraerlos, retenerlos, gestionar sus emociones y retribuirlos adecuadamente en dinero, especies y/o opciones de futuro y quien puede hacer éso

 

 

Talento-para-quien-sabe-retenerlo.

 

Hace algunas semanas, hablábamos en estas mismas páginas de la guerra por el talento, un tema que sorprende  en un país con 3,5 millones de parados y con cientos de miles de prejubilaciones “ a saco” fomentadas desde grandes empresas que solo ven a las personas como “unidad de costo”, sin embargo, el simple hecho de reconocer que existe el  talento, ya es una novedad, y si además alguna empresa apuesta por ello, entones es una maravilla.

Pero hay más,porqué una ciudad española, Bilbao, es la segunda ciudad del mundo, después de Zurich, más capaz de retener talento, que bueno no? Quién lo iba a decir que además de pinxos, xiquitos, pistos y una  gastronomía excepcional, la renovación de la ría, el Gughengeim  y sobre todo, el calor humano de su gente, se  convierta en  una ciudad “super” atractiva según el Indice de Competitividad Global en Retención de Talento, la educación, la sanidad también tienen que ver y como no, las oportunidades laborales y la calidad.

La verdad es que la gente y con ella, su conocimiento, su capacidad, su competencia y su buen hacer, acaba yendo donde se siente valorada y está claro que cuando no hay valores , ni cultura ni reconocimiento, sólo queda la rutina  en la que esconde su mediocridad mucha gente  preocupada a su vez por no destacar, ni mejorar, para  eludir la responsabilidad de comprometerse y tener que tomar decisiones.

A veces les digo a mis alumnos y a la gente más joven que yo, que se atrevan a salir a la luz, que se olviden de los miedos, que afloren su humanidad, que se dejen conocer, que no teman todo eso que no entienden y que se resistan a ser simplemente “recursos” humanos, pues es mejor sentirse como humanos con recursos, también que sean capaces de generar valores emocionales, disfrutando de lo que hacen, porque esto es percibido por los demás y no puede ser copiado ni mucho menos digitalizado, por mucho que se empeñen el marketing y la logística  en tratarnos como volubles consumidores y cautivos de la satisfacción inmediata.

Todos tenemos determinado talento ¡Queda claro! , de lo que se trata es de conocerse lo suficiente para descubrir como és  y que podemos hacer con lo que tenemos, ver nuestras capacidades, distinguir las limitaciones y ser capaces de desarrollarlo y ofrecerlo al servicio de aquellos que puedan disfrutarlo, pienso que debemos renunciar a este paradigma que nos hace devotos del culto egoísta y renunciar a esta realidad que el exceso de tecnología impone un mundo de solitarios con i.phone , pues por muy conectados que estemos y por muchas redes sociales en las que proclamar nuestros hábitos vitales, que seguro que de verdad no interesa a nadie, sería mejor apuntar hacia un paradigma holístico, en el que cada uno forme parte de un todo y que nuestro talento sirva a nuestro”vecino”, porque seguro que “tú tienes lo que a mi me hace falta” se trata de pasar de la competitividad a la cooperación, sólo eso.

Las empresas no deben ser un refugio de empleados que alquilan su tiempo a cambio de un salario, sino un proyecto común de colaboración en los que la suma de los talentos individuales y de  sus valores, determinen un diferencial , que pueda ser atractivo para todos, a los de dentro porqué encuentran un sentido al levantarse por la mañana y los de fuera, o sea  “los clientes”porqué descubramos que es mucho más importante, el servicio “humano” que hay detrás de un producto, que éste por sí mismo. Puede que un dia , la guerra por el talento, se convierta en la guerra por ser más felices ¿Qué és una utopía? Puede ser, pero sin utopía no nos queda siquiera la esperanza.

Cuidado-con-el-Populismo

 

No tengo ninguna duda y creo que  vosotros  tampoco,  que el sueño de todo político  consiste en saber lo que de verdad desea la gente, pero no  para atender sus necesidades reales, sino  para asegurarse el voto  que pudiera garantizarles el poder otros cuatro años y dicha esta  obviedad sólo faltaría descubrir el grado de influencia entre lo que ocurre en la calle y lo que pasa en el tejido empresarial.

Hoy no toca hablar de liderazgo, simplemente porqué brilla por su ausencia en todos los niveles y si se mantiene de alguna forma en el  mundo empresarial, es por esta avidez de capital que mueve a las empresas del  IBEX y otras, que acostumbran a tener unos objetivos y unos  procesos tan bien definidos que simplemente caminan solas siempre y cuando no les falten los recursos.

Pero si nos referimos al liderazgo que deviene en populismo  ,sabemos que el auténtico liderazgo hay que buscarlo en la calle, entre las familias y sobre todo pertenece a las mujeres, lástima que se les siga poniendo tantos “ palos en las ruedas “ a la hora de acceder a puestos de decisión, no se han enterado que todas “estas” competencias femeninas, como la multitarea, conciliación , visión global , intuición, comunicación y más en este momento son más que necesarias en el tejido empresarial.

También, me preocupa lo que está pasando en las elecciones de  media Europa y especialmente en Francia, pues muchos millones de personas, con sentido común, maduras y con experiencia democrática, están pidiendo una revolución en el sistema, como ya pasó en USA y no estamos hablando de Bolivia ó del chavismo venezolano, sino de estados con tradición liberal y de economía de mercado, cuyos objetivos políticos, van hacia la intolerancia o la discriminación, con la excusa de gobernar según los deseos del pueblo.

Naturalmente entre los sociólogos hay opiniones para todo, que si el envejecimiento de los antiguos partidos, el cansancio del ciudadano, promesas incumplidas etc. Y en las empresas ¿que está pasando? Pues aquí, simplemente se pilla un ERE y se jubila talento, mientras se sigue hablando de lo bueno de la retención de talento, de innovación, de digitalización y de ventajas sociales, pero cada vez se precariza más el empleo, los salarios base son penosos, la inmigración cubre aquellas oportunidades laborales  que los trabajadores locales rechazan y gran parte de los jóvenes están desencantados y esto también es intolerancia y la peor es que se trata a la gente como una unidad de coste.

Claro que tenemos un mal sistema educativo, nada racional, poco práctico y desnudo de sentido común, pero ¿Qué pasa con la educación desde la familia?, porque nos han metido el gol del “poco esfuerzo” para conseguir cosas y cada reforma va a peor , no se han enterado que el problema no está en lo que se enseña, sino en como se aprende y la consecuencia no es otra que : a menos educación, menor criterio y más desmotivación y al final el desencanto nos empuja a buscar nuevas propuestas políticas  que den algo de esperanza.

Lo bueno y lo malo de todo eso , es que en un país que vive constantemente de la improvisación, al final y si nadie se vuelve loco, seguiremos adelante, esto sí, arrastrando los problemas de siempre porque nadie se atreve, el tema es como llegaremos al futuro, una parte seguirá quejándose sin mover un dedo , pero otros puede que nos apuntemos a fórmulas que tiene que ver con hacer cosas, con compartirlas, con regalar algunas experiencias, por si sirvieran de algo,  a veces hasta  el placer de regalar lo que hemos aprendido , al menos a mí, ya me hace un poco más feliz.

Se-nos-ha-ido-Bauman

 

No me gusta nada empezar el año con malas noticias aunque sea el mal que todos los días , sin que nos acostumbremos del todo, pero si duda, el fallecimiento de Sygmund Bauman, ha significado, algo así como, si nos amputaran un poco de esta esperanza a la que nos aferramos algunos ilusos que creemos que con nuestra pequeña labor cotidiana y convirtiendo en valor lo poco que hacemos, podemos cambiar algo el estado de las cosas.

Conocí a Bauman, en una de sus escasas visitas a Barcelona y más allá de sus reflexiones, su simple presencia y su carisma envuelto en un halo de tolerancia y compasión, que apuntalaba mis creencias en este mundo utópico en el que debiera prevalecer, cuanto menos el sentido común, este hombre interpretaba el momento actual con una sabiduría y un sentido común únicos, comunicaba de forma fácil, sutil, discreta, evitando la vanalidad y con la mayor sencillez desnudando la verdad simple.

En un momento en el que todo el mundo se cree capaz de vender ideas, productos , servicios o simples frases empaquetadas en teorías bajo formas tan complejas como, conferencias, libros, cursos a los que llaman, sin pudor, desarrollo personal, formación o incluso masters; cuando todo el mundo invoca la figura del liderazgo, precisamente porque no abunda y en una situación en que la densidad de la comunicación, supera con creces la calidad de la misma, el referente de Bauman significaba una dosis de aire fresco y un sorbo de agua fresca que aliviaba este empacho teórico, analizando y explicando con humildad y realismo este momento de la historia al que él mismo denominaba como los tiempos líquidos.

El siglo de la tecnología está siendo muy cruel con los filósofos verdaderos, de la misma forma que se rechaza a la gente capaz de pensar o analizar, porque ello equivale a perder el tiempo y paradójicamente en el mundo empresarial se  contrata a la mayoría de profesionales para que sean sólo “aplicadores”, valoramos sus competencias para resolver cosas, buscamos comprar talento, pero ignoramos a aquellos que aman el saber, a menudo ni siquiera sabemos descubrirlos, porque tenemos métodos sólo a corto plazo y cuando formamos, priorizamos la materia que creemos mostrar, antes que el aprendizaje, creemos tener lideres inspiradores y solo tenemos jefes mediocres, naturalmente nuestros objetivos son económicos, pero olvidamos que las personas, no trabajan sólo por dinero y a menudo nos perdemos el talento que entra en muchas corporaciones en forma de becarios o de seniors, porque no queremos dedicar el tiempo para paramos a escucharlos y conocerlos.

Este sistema y esta forma de dirección, muy común a muchas corporaciones, puede resultar válido para optimizar costes y recursos humanos a corto plazo, pero impide que los profesionales con los que trabajamos, encuentren un auténtico sentido de vida en lo que hacen y se vayan; la razón es que casi nadie se siente ubicado y seguro en el mundo actual. Precisamente la licuidad de la que hablaba Bauman, es la ausencia de estructuras sociales, la falta de valores sólidos o la pérdida de la individualidad como consumidores, para él, la sociedad no era otra cosa que una red, más o menos social, internet, un espacio universal y las personas somos simples testigos y/o víctimas de los planes económicos y las estrategias de marketing de un mercado que necesita nutrirse del consumo para sobrevivir.

Bauman, nos recordaba lo que somos y lo que podemos perdernos por renunciar a nuestros propios proyectos vitales, por ello, todas las personas que no nos sentimos satisfechas por las desigualdades del mundo, por el funcionamiento macroeconómico, por la mala distribución de las oportunidades, por las discriminaciones de género, de edad o de lo que sea, porque aborrecemos el exceso de frases bonitas , consejos o libros de autoayuda sin experiencia práctica, todos nos sentimos huérfanos ya que nos faltará  alguien, que simplemente nos recordaba, que la verdad sólo necesita mostrarse.

 

 

 

la-gran-fantasmada

Despedimos una año muy especial, como todos o como ninguno, para muchos un paso más hacia el ocaso, como diría mi paisano el Dr Eudal Carbonell ,ya que aún no somos humanos, y  seguimos sin entender  que compartimos un mundo común, claro que los paleontólogos cuentan los años, por milenios, yo prefiero ser más optimista y aunque caminamos  por tiempos muy líquidos, en los que nada permanece del todo, que no nos roben la esperanza.

Por eso, prefiero creer en la fortuna de seguir vivos, con algo de salud y recordar que hace 50 años, que se nos fué Walt Disney, un soñador genial, que se clavó en mi vida a los 5 años robándome la mamá de Bambi y dejando una huella de fantasía que compartí con mis hijos y ahora con  nietos; este hombre fue un empresario fantástico y un ejemplo de emprendeduria a copiar, un profeta de la innovación, el método, la resistencia a la frustación, liderazgo, gestión de equipos, no entiendo porque no se estudia su proyecto en las escuelas de negocio.

Y hablando de economía, en este año que se nos fué, también hemos aprendido que los políticos se parecen a los fantasmas y sirven para poco, pues al final, los tan nombrados y recurridos recursos humanos, en este caso diputados, asesores, consejeros, concejales, senadores etc.., hacen poca falta, porque si tienes una organización con buenos hábitos y rutinas en los negociados, el país sigue funcionando más o menos. Claro está, a costa del pueblo, que paga con recortes y sacrificio los estragos de una mala administración y de la corrupción ni hablamos, pues en mi opinión, es mucho más dañina la incompetencia y la mediocridad, los docentes decimos que el peor ignorante es aquel que no sabe que lo es, o no quiere saberlo.

Dejemos aparte la golfería y vamos a cosas más serias, como el paro, que ciertamente ha bajado y esto es lo bueno, pero  deberíamos analizar la calidad del empleo y también de sueldos, yo creo que antes de vocear alegremente estos logros con la bandera de la reforma laboral, deberían profundizar un poco en varios temas y hacerse algunas preguntas ¿Por qué la universidad sigue viviendo alejada de las necesidades del mundo empresarial? ; ¿para cuándo una auténtica formación “dual” especialmente en la FP;  ¿a que esperan muchas empresas, para integrar profesionales femeninos en puestos de decisión, ignorando que son más eficientes, productivas y cuyas competencias naturales, son las que precisa el mundo de la empresa? Y otra más ¿que pasa con la formación continua a partir de los 45 años?, es obvio, que precisamente en la mitad de la vida profesional, es cuando puede desarrollar todo su potencial, tiene experiencia y aspira a saber más y mejor, no sólo para mantenerse competitivo, sino para mentorizar a sus equipos y a la generación que va a sucederle.

Claro está, que todo eso no es política y quizás el tema de la educación interesa poco, por eso en menos de 20 años, han ido cambiando las leyes, cuando el problema es simplemente de adaptarse con sentido común, ni tenemos los profesores de Finlandia, ni tratamos a nuestros escolares como en Inglaterra, aquí somos católicos, no calvinistas y hay que mejorar desde el modelo propio, pero claro está con los valores, que siempre “habían “ existido, lo que pasa es que no hay sentido de estado a medio y largo plazo, más allá de que los políticos se aseguren sus 4 años de mandato, seguimos condicionados por el pasado y  aquí no surge un Disney o un empresario soñador, que vuelve a levantarse después de un fracaso, porque al emprendedor, se le envidia más que se le admira y se le castigan los errores, tampoco nadie ha pensado que una forma de rebajar el paro, sería fomentar el emprendimiento desde la escuela, entonces tendríamos más empresarios que empleadores, que no es lo mismo, pero ¿sabeis lo mejor de cambiar de año? Pues que todo empieza de nuevo y al fin y al cabo, vivir ya es una aventura. A disfrutarlo!!!

 

Es-que-ya-no-somos-robots

 

Hace unos días, cayó en mis manos un informe muy interesante, hablaba de aquellas tareas y empleos que podrían ser realizadas en un futuro próximo por robots, elaborado-supongo- con la rigidez  esperada por McKinsey Quarterly , analizando las funciones laborales, susceptibles de poder automatizarse en el futuro.

Así por ejemplo, la dirección de personas se le considera “difícil” de robotizar, mientras la interacción con otros, parece más fácil, tema  interesante  en lo referente a los trabajos físicos, en que somos perfectamente reemplazables, también es relevante que en Educación, pueda ser automática la aplicación de conocimiento, a saber de  qué conocimiento hablamos.

El artículo concluye advirtiendo que la robotización podría transformar el entorno laboral, dejando al criterio de los líderes la decisión de automatizar aquellas tareas en función simplemente de la productividad y yo diría más bien de “reducir costes”.

De hecho en el siglo XX, ya se produjo un cambio en la forma de trabajar, la maquinaria, las cadenas de montaje, la organización de la producción en serie, buscaban objetivos de rentabilidad y en este siglo, el desarrollo tecnológico y la digitalización de todo, van por el mismo camino, o sea producir, muy barato y vender muy por encima de lo necesario.

Lo que para algunos puede resultar un avance en las formas de organización y dirección empresarial  y un signo  evidente de prosperidad, para otros, como yo, no es otra cosa que  la aplicación del materialismo “a saco”, que persigue por encima de todo el enriquecimiento de algunos y el sometimiento de la mayoría a los mandatos de un mercado repleto de bienes y servicios, la mayoría prescindibles y que lejos de mejorar la calidad de vida de la gente, la llevan a la más absoluta opacidad, pervirtiendo su capacidad de decisión individual, al convertirlos en rehenes de un sistema del que es difícil escapar.

Cuando la capacidad de decisión, no deriva de un razonamiento libre, cuando el método, la inercia del sistema o las decisiones de “otros” superan la posibilidad de dialogar, discutir o en su caso buscar nuevos caminos, es lo más parecido a la robotización. El robot no piensa, no decide, no inventa, o delibera, ni siente y este es el escenario tan cercano que ya vemos en muchas empresas, hoy tenemos hasta jefes robots, incapaces de pensar por sí mismos que aplican lo que les han programado, y lo vemos a menudo en nuestra vida diaria, camareros que no escuchan, dependientes que no saben, obreros pendientes de la hora del cierre, millones de “aplicadores” incapaces de pensar por sí mismos.

Y en la calle, familias en las que cada miembro sólo habla con su móvil, comunicación forjada en la base de frases hechas”ya te llamo” “ a ver cuando cenamos”ó este “hasta luego” que evidencia poco más que una rutina, la gente se escapa de sí misma ya sea para comprar “un master” apuntarse a viajes organizados o comida en conserva. ¿Cuántos aventureros hay? ¿Quién cocina para los suyos? O mejor…¿quién es capaz de cerrar el televisor en la comida y hablar con sus hijos? , Quien te llama para saber como estás? , Quien te reconoce lo bien que haces tu trabajo? ¿Quién te evalúa y te lo dice? ¿Quién estudia simplemente para hacer mejor su trabajo?  Pues eso, ya casi somos robots.

Ni-principios-ni-comunicación

Estos son mis principios , si no le gustan, tengo otros”  genial frase de Groucho Marx, nunca pierde actualidad y menos, en estos momentos en que vivimos. No sé si la vida empresarial, tiene alguna relación con el momento político, me temo que sí, que tiene relación con las formas y los comportamientos de la sociedad actuales, en la historia de la humanidad, nunca hemos vivido un momento tan especial, desde el punto de vista ético, ni tampoco se ha subliminado tanto el cinismo, en todos los ámbitos de la convivencia.

Posiblemente el gran fracaso de esta fase final de nuestra era, como dicen  algunos paleontólogos, como Eudald Carbonell (la evolución sin sentido) sea, haber cambiado lo que entendemos por comunicación, o sea empatía, feedback, escucha y repercusión emocional, en diálogos jerárquicos, sobre-información(no comunicación), manipulación, egocentrismo y vulgarización  del ser humano, siendo cada vez más territoriales.

Nos preocupa la inseguridad que vivimos en Europa, por la radicalización de un pequeño colectivo, que no representa a  millones de confesión musulmana y que nadie, sabe como combatirlo, pues la alternativa, diríamos occidental, se basa en principios, frágiles y mucha demagogia contradictoria, que habla de la  cultura de calidad de vida,  dirigida a satisfacer y generar  mayor consumo de bienes, o sea disfrute limitado para unos pocos y nada que mejore la sociedad en su conjunto, obviando que si la tecnología o los avances evolutivos fueran de la sociedad, todos los defenderían y compartirían, como hacían nuestros ancestros.

Baste analizar ¿qué parte de los miles de millones de euros, se destinan, a combatir realmente el hambre infantil?, ó ¿a generar recursos para colectivos desfavorecidos? o simplemente ,¿a compartir el poder con el colectivo femenino?, mientras se siguen esquilmando recursos naturales, armando guerrillas o negando un sistema racional de acogida de emigrantes.

No sirven los principios e igualdad, libertad y fraternidad, porque simplemente no se aplican, no se trata por igual a la gente de distintas razas, religiones ni siquiera sexos, el 80 % de las mujeres del mundo no tienen libertad  y a nadie le gusta confraternizar con quien no conoce, a menos que obtenga algún beneficio, estos sí, a corto plazo.

Y lo peor de todo,  tampoco hablamos de ello, ni mucho menos en el mundo empresarial, en la mayoría de las empresas la gestión del conocimiento se ha quedado en una frase bonita, pero el que tiene cierto talento, difícilmente se dedica a compartirlo y enseñarlo a los demás, lo que hace es  tratar de obtener lo mejor para sí mismo, baste ver la enorme especulación en el mercado ante cualquier iniciativa o nuevo producto de éxito, todo se vende incluso las “estupideces” de algunos “yotubers” que viven de eso.

La comunicación también  ha fracasado en la política, a la vista está, a ningún líder- al menos aquí- le preocupa lo que supone la ingobernabilidad para la gente, ni siquiera se juega a la “abstención” que no equivale a ayudar, sino a dejar hacer; pero puede más la ambición que la generosidad, las prebendas del cargo y se atreven a llamarnos demócratas, ignorando que esta condición supone que tu libertad acaba donde empieza la el “otro”, aquí un pacto significa sumisión, tenemos más de 60.000 leyes simplemente para vigilarnos uno a otros, ya que como nunca tuvimos una revolución liberal, no existe la confianza y la verdad es que,no saben negociar, aunque podrían aprender, claro que sí, yo llevo 30 años ayudando a “negociadores”, a ver si se deciden.

 

 

Un-viaje-a-ninguna-parte

Para Viktor Frankl, autor de una de las obras más imprescindibles, parece imposible vivir la vida sin un sentido, para llenar este vacío existencial, con ésta pasión real o imaginaria, que nos levanta de la cama  con cierta ilusión, la historia de la evolución está llena de capítulos protagonizados por personas, que se asomaban al horizonte de la vida , a veces sin contenido pero con algún sueño persegible y lo intentaron y muchos hasta lo consiguieron.

Lo más paradógico es que hoy, en el siglo digital, somos tan vulnerables que tememos que los robots nos quiten nuestro trabajo, muchas personas, esperan encontrar empleo, pero a menudo, ni siquiera lo buscan, ofrecen como único bagaje cierta formación teórica, posiblemente universitaria  pero no tienen la esperanza de su empleabilidad. De nada han servido los precedentes de más de 30 años transcurridos, desde que formamos parte de la UE, porque siempre acabamos superando en 10 hasta 15 puntos  la media europea del paro, es como intentar llenar un botijo de medio litro de capacidad, con un litro de agua, sin que se derrame.

La cuestión es que no aprendemos ni siquiera de los errores, nadie parece haberse dado cuenta que hay que hacer una reforma integral del sistema educativo, o sea desde las guarderías hasta el doctorado o la investigación, los profesores deben ser tutores, el teletrabajo y la formación dual, deben priorizarse sobre la escuela, que debe ser un espacio para compartir, debatir, hacer deberes y comunicarse, nadie ha querido reconocer, porque no es presentable políticamente, que en el mundo de la empresa y en la escuela, hay que priorizar la meritocracia, mejor un buen profesional de oficio, feliz y  con autoestima, que un  universitario mediocre, frustado, infeliz e incapaz de aportar valor añadido a su trabajo.

Lo malo de todo ésto, es que además este país, está viejo, no sólo de ideas, sino de habitantes, pues por una parte, trabajan menos de 3 personas por cada jubilado y además las “pobres” aportaciones de cuotas a la SS, de jóvenes con menos de mil euros de salario, romperán la hucha  de los fondos y lo peor es que está desarrollándose una mentalidad de inserso también en esta juventud recién iniciada laboralmente, puesto que están sobreprotegidos, piensan demasiado en los subsidios, en prolongar la dependencia familiar y en trabajar las menos horas posibles, si a todo ello, sumamos las escasas vocaciones emprendedoras, el panorama se ensombrece notablemente.

Antes decíamos a los jóvenes con optimismo y también con nostalgia que“ el futuro es vuestro”, ahora nos preguntamos, en qué consistirá este futuro si las nuevas tecnologías viajan tan rápido  sin tiempo a ser digeridas; sabemos que muchos empleos desaparecerán y saldrán otros sin duda, pero algo debería cambiar en las próximas generaciones, para que puedan disfrutar con dignidad  de los más de 100 años que vivirán los que sobrevivan a este siglo; puesto que el mundo, desde la globalización se ha quedado pequeño, yo les aconsejaría que se atrevan a viajar por el interior de su conciencia y que razonen sobre otras ideas mejores que las nuestras, porqué obviamente y a la vista está el resultado de las generaciones que arrancamos a mediados del siglo pasado, les estamos dejando un mundo muy mediocre en valores, en solidaridad y sobretodo en ecología, consumiendo mucho más de lo que necesitamos a base de cargarnos el planeta , evidenciando que tanta tecnología no nos ha hecho mejores, ni más felices, quizás podamos ir más lejos, pero sin la certeza de que vayamos a alguna parte.

Chaquetas-y-empresas-de-colores.

Es sabido, que los economistas tienen una imagen de “hombres grises” y  entiendo que habría que cambiar este tópico de forma notoria y evidente, esto lo dice mi paisano, el economista  Sala Martín, Profesor de la Universidad de Columbia, una de los cerebros más lógicos, coherentes y bien amueblados que conozco y una eminencia en economía del desarrollo, muy conocido por vestirse con chaquetas de vistosos colores un hábito que utiliza públicamente a fin de contribuir a  humanizar y socializar la idea que tenemos los ciudadanos de los economistas, cuya imagen casi siempre cumple los tópicos, de vehemencia, superioridad e inútil comprensión.

Por eso y otras cosas más, el Dr. Sala Martí, és todo lo contrario, es un gran comunicador, cargado de empatía, fácil de comprender, directo, afable y un excelente pedagogo, porqué es capaz de acompañar al alumno , ayudarle en su motivación y también inspirarle para que éste decida aprender recorriendo el camino de la experiencia personal. Todo eso  suena a fantasía y teoría en el mundo real y por desgracia también en el mundo empresarial, cuyos financieros andan  mucho más preocupados por los imputs que llevan al resultado, que por el camino a recorrer para alcanzarlo.

Una de las “ víctimas” de esta adicción convulsiva por el resultado, la sufren mis antiguos colegas, la gente que se ocupa de las personas y que identificamos como el líder de recursos humanos, personas que dedican los mejores años de su vida, tratando de explicar a los de arriba-los que mandan- y también al tejido laboral-se supone plantilla base- , que el mejor camino para conseguir valores diferenciales, consiste en ser competitivos, productivos y sobre todo eficientes, a base de poner sus conocimientos, talentos y actitudes al servicio del grupo.

No resulta nada fácil comprender y mucho menos conseguir, en un entorno absolutamente mediatizado por la economía, que la gente se sienta persona, a veces vulnerable, humano, pero sobre todo valorable mucho más que por la función profesional que realiza , ya  que en muchas ocasiones es la propia empresa que “corta las alas” de la gente válida, ignorando su  progresión, en  otros casos son los “jefes” mediocres que no saben, ni escuchan a aquellos  que dirigen y también el dia a dia  con esta voraz dependencia de los objetivos, que impide-sin excusa-  reconocer el talento individual, potenciarlo y contribuir a desarrollar un plan de carrera atractivo y  feliz que a la larga beneficie  a la propia entidad.

Cuando una empresa – o una persona- piensa simplemente en ganar más cada dia y a menudo a costa , del trabajo de mucha gente, en realidad está reduciendo sus oportunidades, de futuro, todos la vemos como un ente gris, sórdido quizás ecléctico y poco apetecible para aquel tipo de personas, poseedoras de talento y que necesitan un entorno de luz, de color , de buenas vibraciones para eclosionar, no olviden que la gran guerra del siglo XXI para prosperar será atraer talento y evitar que se vaya el que se posee, porque la inteligencia nos lleva no sólo a elegir donde queremos ir, sino que nos confirma , a donde no deseamos volver y a todos nos gusta que la vida tenga colores.

 

 

Donde están los valores?

Está claro que el sistema no funciona y no voy a descubrirlo ahora, pues todos sabemos las causas y por mucho que nos escondamos,, todos tenemos una parte de culpa o de responsabilidad, como nos gusta decir a los juristas.

Estamos construyendo un mundo tan mediocre como nosotros, empezando con todo eso de la sobreprotección generacional , que no es otra cosa que evitar que nadie destaque por encima de otro y se atreva a llamarnos inútiles a todos los que formamos parte de estas  dos últimas generaciones . Seguro que algo tienen que ver las Instituciones y los políticos. Sí claro, pero quien los elige? Quien se quejaba en el 2007 cuando sobraban empleos y le pagábamos a un universitario sin experiencia y con un titulín más de 20.000 euros al año y encima si vivía en casa , se le dejaba el sueldo íntegro para que se comprara un buen coche a plazos y lo “reventara” en caprichos electrónicos o chucherías que no necesitaba.

Claro que después ,solo sobrevivieron algunas Pymes valientes  y las empresas sufrieron mucho especialmente las que generan poco Valor añadido y  poco Pib como las inmobiliarias, que se fueron al traste está claro en su mayoría porqué no eran rentables ni productivas, vivian de los contratos y de la burbuja y se vilipendiaron gran parte de los fondos que deberían mejorar estructuras y mejorar la “cultura” del país,  pero se gastó en polideportivos, parques y mucho despilfarro  suntuario, pero la peor consecuencia, ha sido la pérdida de una generación que desconoce lo que significa  el riesgo, ni la meritocracia y mucho menos el espíritu emprendedor , por eso casi nadie quiere ser empresario, ni tampoco comercial, porqué son jóvenes asustados, que vivieron en una burbuja, vulnerables por tener que presentarse solos, no saben convencer a otros, porqué ni siquiera tienen confianza en sí mismos.

Ya se sabe que lo que no cambias con la educación , no lo cambias con nada y el resultado es que hoy tenemos una gran parte de las personas que están empleados, que incluso desconocen su propio talento y su potencial, los espabilados se fueron al extranjero a desarrollar estos conocimientos que encima les pagamos entre todos y los menos que quedan, se los disputa el mercado, en general se ha reducido la investigación, en la misma medida que ha aumentado la tecnificación y la virtualización, sustituímos tecnología por conocimiento , olvidando que cuando la base es mediocre la técnica lo hace peor.

Hoy el mercado, pide gente con conocimientos, talento, actitud y compromiso  y a cambio tiene muchos universitarios con cierta formación inducida , poco experimentada, que nada tiene que ver con lo que necesitan las empresas, gente  cargada de teoría , pero carente de curiosidad e incapaz de pensar por sí misma, cuya seguridad radica mucho más en sus másteres que en su pasión, en sus valores y lo peor de todo, con una crisis de liderazgo fatal , gente que manda simplemente por jerarquía pero que no convence ni crea afinidades.

¿Qué podemos hacer? Pues por suerte, aún estamos a tiempo, porque la vida nunca caduca, lo más próximo sería conocernos más individualmente, conocer nuestras limitaciones y descubrir nuestra oportunidades, creer que mundo no está hecho a nuestra medida, sino que debemos ser capaces de adaptarnos y funcionar en él, y  lo más importante recuperar aquellos valores que no están tan lejos, como el esfuerzo, la capacidad de aprender a aprender, el respeto , la comunicación  y  lo más importante elegir individualmente un proyecto de vida y comprometerse, disfrutando el camino, con la esperanza de que  ello dará sentido a nuestra vida.