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SE NOS CAYÓ LA VENDA.

Confieso sin ningún rubor mi oportunismo eurovisivo y alargo mis brazos hasta nuestro joven representante con quien comparto nombre de pila y también raíces, pues  mi fallecido padre era de Terrassa;  más allá de la oportunidad del título ,reconozco que a menudo suspiramos porque en muchos casos se “cayera la venda de los ojos”

Sería bueno que se les cayera a una gran parte de esta gente que dirige el país desde muchos ámbitos, aunque a mí me interesa el de la empresa, por aquello, de la creación de riqueza económica, pues todo está relacionado entre sí y con los años aprendes o reaprendes lo que te han dicho toda la vida y no has escuchado y me refiero a lo prosaico …”las cosas pasan por algo” ó mejor, …”las consecuencias siempre responden a determinadas causas” , en refranero español “ de aquellos polvos  vienen estos lodos”, claro que todo esto poco importa cuando sólo se piensa a corto plazo.

Francamente debería ruborizarnos a todos, pero muy especialmente a los que viven de “eso” o sea los dueños del dinero, de las decisiones y de casi todo , que una niña como Gerta Thunberg  les saque los colores nada menos que en la ONU, con referencia al “falso” crecimiento económico verde a costa de cargarse el planeta y nos recuerde que se está sacrificando una civilización simplemente porque unos pocos ganen más dinero poniendo en entredicho esta excusa mágica tan desgastada, que se llama “amor a los hijos” a los que se roba su futuro, con una forma de actuar ligada sólo al enriquecimiento inmediato.

No es difícil imaginar, que a esta última generación, a los que llamamos milenials, les preocupen muy  poco muchas cosas más allá de intentar sobrevivir y disfrutar un poco  de la vida, porqué sus padres tampoco tienen respuestas naturalmente piensan poco en el futuro y a menudo no saben que camino tomar porqué tampoco ningún educador  les ayudó a descubrir sus competencias y sólo les queda soñar, intentar formarse y algo de fortuna, pero se dan cuenta que el sistema actual no parece ir a ninguna parte.

La gente de mi generación, nunca nos dejamos engañar por las promesas de la transición del 78, por tanto, interpretamos la globalización y la maravillosa tecnología como un medio para mejorar la vida de todos, ahora casi nada nos sorprende  y sabemos que no se puede esperar un cambio, cuando no cambia la gente que lo propone y en las promesas  siempre hay una de las partes que se lleva lo mejor, pues la venda de los ojos ya hace tiempo que se nos cayó al suelo desde el  dia  en que tomamos un crédito o una hipoteca, creyéndonos mejorar nuestra vida pero olvidamos que con las deudas ocurre lo mismo que con los votos y  acabas siendo rehén del prestamista que usa el poder que le has dado,  en contra de tus intereses y  descubrimos  que en los últimos 20  años, hay una brecha mayor entre los poderosos y la clase trabajadora y eso, genera venganza en nombre de ideas o religiones.

Y  como quiera que el mundo empresarial no es ajeno a la sociedad, nos damos cuenta que se está creando también otro vacío entre aquellos profesionales que son dueños de un conocimiento, digamos talento útil y que no están dispuestos a “regalarlo” y la enorme masa de empleados que aspira a poco más que cumplir una función a cambio de un salario, realizando a menudo tareas que no le gustan , con jefes que no lideran y en una corporación en la que no creen, a lo mejor porqué se les cayó la venda antes de ponérsela, pero de esto hablaremos otro dia.

La línea de la izquierda.

 

Tranquilos que no va de política, aunque lo queramos o no, forma parte de la vida, pero me gustaría darle otra perspectiva a lo que sería el margen Izquierdo que siempre está presente, quiero recordar que en mis clases de ortografía ya nos familiarizamos con este espacio que debíamos dejar en la hoja de papel para iniciar y seguir las frases con cierta armonía, después los diestros, nos fuimos enterando que teníamos menos habilidad con la mano izquierda, en mi caso y como futbolista practicante casi de por vida, mi pierna menos mala fue la izquierda.

Nos situábamos a la izquierda para proteger y acompañar con el brazo a nuestra pareja y en la mili nos sonaba la “alineación izquierda” para numerar-nos y no digamos nada del “cero a la izquierda” porque se remueve nuestra autoestima, en los números romanos, sirve para restar, a los ingleses, obstinados por ir de contrario, es el carril normal, pero en las carreteras nacionales se adelanta por la izquierda y  también se te “cuelan “por ahí, cuando estás guardando cola  esperando una salida o en un embotellamiento , yo le llamo la línea de los “listos” muy común en este país que nunca aprendió que la democracia consiste en limitar tu libertad donde empieza la del vecino.

Este era el tema metafórico del que quería hablar, pues en el mundo de la empresa como en la vida real, todos buscamos atajos y a menudo las cosas no se hacen bien precisamente por esto. Nos quejamos a menudo de la escasez de talento, de la enorme mediocridad de mucha gente que se dice profesional, de la escasez de mandos intermedios, incluso de la falta de preparación de los políticos que nos gobiernan o que lo hacen ver, pero si lo analizamos de forma muy simple, el problema está en los “atajos”, en esta dichosa línea de la izquierda por la que “colamos” desde las recomendaciones, a los trasvases de cursos en secundaria y no digamos en la mayoría de programas de postgrado, por esta dichosa “titulitis” que parece ser la culminación de una autoestima “plastificada” creyendo que representa el pasaporte al éxito prefabricado.

Cuando nos planteamos la falta de talento, no reparamos que el talento – que todos tenemos en alguna medida- es un conjunto de habilidades y conocimientos, que solo surge y crece cuando se “riega” con la actitud y mucha práctica, o sea, dedicación, repetición y esfuerzo. Muchas veces los educadores, padres ,docentes o responsables, no nos damos cuenta que al facilitar que un alumno pase de curso en curso sin haber aprobado, por tanto sin buenos “cimientos” en realidad, en vez de ayudarlo, lo estamos empujando hacia su propio fracaso porque jamás conocerá su auténtica medida, no debe extrañarnos que esta “otra” sobreprotección en realidad es tan perversa, que impide a muchos jóvenes desarrollar su capacidad real para resolver problemas y posteriormente llegará a frustrarles.

La vida no debe verse como una cadena de atajos, sino como un camino hacia el crecimiento personal a partir del desarrollo armónico de cada uno que le permita descubrir sus competencias y que a la vez le orienten en aquellos campos en los que se sienta más a gusto, simplemente porque está más dotado para ello. No tengo la menor duda que si en el inicio de la formación nos preocupáramos de acompañar a cada niña o niño a fin de que descubra en que puede ser competente, esto sí, con mucha “mano izquierda” el resultado al final sería, conseguir mejores profesionales, preparados de verdad en lo suyo y capaces de sumar en una sociedad que necesita humanizar la tecnología para que esté al servicio de todos y no justo al revés.

Entre el qué y el como

Entre el qué y el como

 

Uno de los grandes mitos de la música fue sin duda Duke Ellington y una de sus frases antológicas era “… en música lo importante no es QUE pieza vamos a tocar sino COMO lo vamos a hacer “ eso sería la esencia del jazz y de la mayoria de relaciones humanas y lo digo porque ya estamos hartos de títulos, etiquetas, tópicos y sobre todo de personas incluso universitarias  que se llaman profesionales, pero que no ejercen mayor oficio que tener un master con derecho a despacho y un smart y  ale ,a repetir hábitos, frasecillas tópicas o incluso métodos mal aprendidos , que no aportan nada positivo o por lo menos útil, ante la inestabilidad del mundo económico, actual, porque la complejidad de cada empresa, servicio o incluso, el ámbito de mercado se transforma constantemente.

En menos de 24 horas , la más importante empresa fabricante de aviones está al borde de la ruina por un accidente del que aún no se conocen ni siquiera las causas, aunque lo más preocupante  es que las primeras excusas  hablan de un “exceso” de automatización, quizás debemos preocuparnos  porqué estamos cerca de aquel  día que anticipara Einstein en que  la tecnología sobrepasará la interacción humana y pasemos a convertirnos en auténticos idiotas.

Todos sabemos la gran influencia que tiene el consumo y la innovación sin límites en la economía en general , y aquí parece más importante: QUE  juguetes, trastos, accesorios, utensilios o incluso productos debemos poseer para aspirar a este modelo “ficticio” de felicidad que nos han vendido , hay que disfrazarse, tener el coche más grande, más vacaciones, los últimos smarts, un cuerpo retocado, estar en las redes  y más cosas para ser “alguien”. Claro que todo ésto frustra a nuestra generación de milenials porque no esta nada seguro de su futuro y tampoco son capaces  de construirse un proyecto de vida , en parte porque tampoco lo tienen sus padres y naturalmente los profesores no tienen que educar sino acompañar.

Ante esta realidad y como simple propuesta creo que deberíamos pensar mucho más en el COMO  hacer las cosas, en como vivir, vestir, tratarnos y educarnos para tener la autonomia suficiente, al menos culturalmente para poder decidir, ésta es la cuestión y no otra, porque el mundo se nos ha hecho global y pequeño gracias a internet y todo nos influencia, sin embargo, las convicciones, los valores, el autoconocimiento y la actitud son individuales, es como si la partitura estuviera escrita y a la vista de cualquier, pero, cada uno debe decidir que instrumento usará y como va a interpretar las notas.

Todo eso está muy bien , pero saben cual es el problema más grande? Sin duda la ignorancia, pero además de eso, lo peor es que no hay directores de “orquesta”, cuesta mucho encontrar referentes en nuestra vida profesional y real, no se trata de buscar héroes que los hay en cualquier lado, sino auténticos líderes , estas persones que tienen credibilidad en los que confías y que sabes que van a resolverte un problema  y éso no se fabrica con un “manual” en la escuela de negocios, éso forma parte del compromiso con los demás y que por suerte muchas mujeres lo vienen asumiendo hace años en sus familias y que deberíamos aprovecharlo en la emprendeduría y que pasa con los milenials? Pues hay que empoderarlos, otorgar confianza, acompañarlos y ponernos de ejemplo por delante, como siempre, el aprendizaje depende de la motivación, el trabajo y la práctica , no hay más.

Los jóvenes y la libertad

A las puertas de tres elecciones , me vienen a la cabeza pensamientos extraños, como por ejemplo, porqué la gente que ha demostradado que sabe gestionar en las empresas no se dedica a la política y no serà por falta de vocación  porque para muchos de nosotros servir a os demás, liderar, organizar, mentorizar y trabajar significa también realizarnos, desarrollar nuestras competencias y construir una cociedad para nuestros jóvenes más libre.

Desconozco como les va en otros paises, pero doy fé que en este país no hemos estado muy afortunados en la elección de estos conciudadanos que deberían gobernarnos y las consecuencias están en la calle : hasta siete leyes escolares en los últimos 35 años, descontento generalizado incluso  con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, especulación permanente en la vivienda, desajustes gravísimos en infraestructuras, con cientos de kilometros de AVE y de autovias de dudoso aprovechamiento y aún sin un corredor para todo el mediterráneo que nos conecte con Europa y encima , escándalos , corrupción y más cosas.

Lo mejor sin duda de este país es sin duda , esta juventud que debe ser el futuro y la consecuencia del trabajo de todos  los ciudadanos de a pie, que resistimos y laboramos ,sin perder este optimismo  tan latino, que nos permite pintar cada dia la vida con los colores de la esperanza y claro está, los millones de autónomos, profesionales y pymes, que suman más del 90 % del PIB, aún teniendo en cuenta la poca ayuda y en muchos casos la nula empatía de la mayoría de políticos  mucho más preocupados por aguantar en la silla que en rendir cuentas a sus votantes.

Por suerte no funciona así el mundo laboral, pues, sin iniciativa personal o cultura emprendedora  seguiríamos en el tercer mundo. No quiero repetirme con los problemas de la falta de liderazgo y la mediocridad evidente, pero nos estamos metiendo en la cuarta revolución industrial y la mayor parte de nuestros jóvenes, siguen desorientados  sin proyecto de vida ye n muchos casos adquiriendo conocimientos convencionales, que difícilmente podrán validar como competencias en el futuro, porque hay muchos currículums de grado que han olvidado que el único sentido del aprendizaje consiste en ser eficientes  y congruentes con el conjunto de la sociedad , por tanto convertirlo en talento y conocimiento útil.

A menudo imagino esta transición hacia el siglo XXI como caminar por un alambre, tratando de avanzar para evitar el precipicio  con la misma metáfora del “corto plazo” a la que me refería hablando de políticos y me niego a creer que no seamos capaces de reinventar-nos y recuperar de alguna forma los valores que nos llevaron  hasta este relativo bienestar que disfrutamos, el camino sería tan sencillo como recurrir a la educación, en un proceso que incluya padres, profesores  y gente de a pie y conste que no es una quimera, hay que recuperar toda esta humanidad que nos hace personas, pues, para dominar la digitalización, debemos  ser los protagonistas, asumir la responsabilidad  y comprometernos individualmente .Nuestros milenials dudan del futuro porque nosotros  que somos su presente no cumplimos  la obligación de construirlo con nuestras decisiones, ni tampoco  ponemos los medios para actuar con ética sobre pilares sólidos pues  regalamos el  voto sin exigir nada, obviamos que nuestro compromiso consiste en ayudarles a superar el miedo de la incertidumbre para que puedan recuperar la confianza en sí mismos.

El chantaje digital

Mientras en Europa nos angustiamos por el progreso de la ultraderecha y miles de inmigrantes siguen en tierra de nadie, los europeos nos dejamos “colonizar tecnológicamente, según el investigador bieloruso Morózov, tanto por China,  que nos vende además de las maquinitas electrónicas, toda la ropa que vestimos y mientras se convierte en una potencia en inteligencia artificial, como por el “amigo” americano, que inventó internet con la excusa de la NASA, pero los ingenuos europeos, ni siquiera contamos con plataformas de big data convirtiendo a  emprendedores, Pymes y profesionales que son el 90 % de la economía del estado , en clientes-rehenes de los dueños de la tecnología.

Los países deberían dejar de mirarse el ombligo de sus miserias y pensar con prospectiva, porqué el mundo es holístico y dependemos de otros,  está bien lo de los  estados, regiones, tribus o  familias, pero al final el individuo decide y hace falta tener la suficiente generosidad y solidaridad, para que al menos en Europa, exista un proyecto ganador, sólido y creíble, para competir con las grandes potencias, porque no queremos perder más batallas, en este combate digital, no debemos permitir que “inventen ellos”, no hay más talento en oriente, ni al otro lado del atlántico, ni tampoco son mejores para gestionar, negociar ó liderar,  ni son más guapos, ni  se visten o cocinan mejor y no es broma, aquí nació su base cultural con los griegos, romanos, el renacimiento, la revolución industrial ,el modernismo, el pensamiento moderno y la abstracción, el primer banco, los gremios, la universidad y los valores que ahora parecen perdidos.

Propongo afrontar el 2019, con optimismo, no compraremos nuevos coches sin asegurarnos  como vamos a pagar la gasolina, nos olvidaremos del plástico, comeremos  con más criterio, porqué desde un cuerpo sano, se piensa mejor y vamos a olvidarnos, unas horas al día de los Smartphone, para estar más con la gente que queremos y que se nos grave su mirada  y  que nos acompañe todo el tiempo la sonrisa de nuestros niños, verdaderos herederos del mundo que estamos construyendo hoy, vamos a tomar nota de las propuestas de nuestros políticos y evaluarlos con la rigidez de la “selectividad” para  constatar si pueden dedicarse a esto y les exigiremos  que empiecen por cumplir la ley, vamos a apoyar y empoderar a todas las mujeres, para que tomen de una vez el mando y gestionen las empresas y la economía, porque nosotros no lo hemos hecho bien hasta ahora y cuando estemos apurados vamos a recuperar nuestra espiritualidad  porqué  parece  ser el camino que nos acerca a la esencia de nuestra verdad, para poder ser libres y más felices.

 

La magia de la educación

No sé si hablar de educación, de formación  o de masters,  de lo último creo que no, aunque por mi experiencia  sé de que va, pero quédaos  con un lema que juro no he copiado a nadie, al menos conscientemente y que  a menudo les digo a  mis alumnos : “el mejor master es la calle” , pues claro, es el learning by doing y no hay más , se aprende haciendo, lo demás es teoría que sirve para inspirar pero después hay que saber aplicarla de forma competente.

Bueno una cosa más, los políticos son políticos y no quiero ser prosáico pero en un país en el que cualquiera puede serlo entendido desde la forma más perversa, pues al final , vemos estos espectáculos tan oníricos  que poco tienen que ver con la realidad de la gente, pues a los ciudadanos les importa poco el curriculum y los masters, lo único que quieren es que se tomen decisiones para mejorar colegios, sanidad y justicia social, las guerras entre partidos ni las entienden, ni las comparten ni las quieren, porque tampoco  se las creen.

Yo voy a lo mío, o sea las empresas y que son las “victimas” de un sistema educativo  que lleva demasiados años  bajo sospecha  y que en el fondo no levanta cabeza, no hace falta ser muy listo , para darse cuenta que toda esta ligereza con la que se trata el tema de los “masters” en el fondo oculta una realidad, que no es otra que la educación o sea “ ética, valores y carácter” y un par de cosas más , “envidia” necesidad e superar la realidad propia con méritos de papel y otra más importante “pereza” otro de nuestros pecados de raza, cuando se plagia, se copia, se descuidan obligaciones, sólo se debe a la pereza ¿O no?

A menudo me he referido a la crisis de liderazgo que sufrimos en todos los niveles, a la necesidad que tienen las empresas de conseguir talento, personas con espíritu emprendedor, capaces de tomar decisiones, de inspirar de acompañar a otros y por favor, que sean honestas. Sin duda este enorme “gap” que sufren la mayoría de empresas no se resuelve en un dia, sino que forma parte de un proceso que puede promover un cambio en la sociedad y no es otro que la educación.

Como jurista, sé perfectamente que no se puede juzgar otra  verdad  que los hechos probados y  por tanto los profesionales que recibimos en las empresas no son otra cosa que el resultado de una experiencia personal y humana , por tanto el fruto de una educación y en este país , en mi opinión , de forma poco acertada , existe un exceso de “paternalismo” en todos los ámbitos que van desde la familia  a la escuela y a menudo la administración, hablo de esos valores con los que se educó mi generación que van desde el respeto, la comunicación, el esfuerzo, la meritocracia y porque no, de generosidad, desgraciadamente nada tiene que ver con lo que vemos en la calle, el ejemplo por muy retórico que sea es que no se respetan ni abuelos, ni padres, nadie escucha más allá que su smartphone, la forma de conocerse es el facebok o Instagram, no hay que esforzarse mucho para pasar de curso o hacer un erasmus, becas para todo el mundo, poco control en subvenciones y los masters superan el curriculum, en vez de ser al revés, o sea nada que ver con un modelo en que se premie el talento y el trabajo , por eso la gente a menudo no aspira más allá de mantener sus mínimos y su mediocridad.

Claro que es mejor predicar que dar trigo, pero por desgracia los que publicamos opinión, no podemos hacer otra cosa, aunque yo tengo la fortuna, de poder seguir ejerciendo cierta actividad docente y trato de actuar en consecuencia con lo que pienso con la esperanza de que exponiendo mi verdad me sienta un poco más libre.

A-propósito-del-mago-de-Oz

A propósito de Oz

Por Miquel Bonet, escritor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Si la vida fuera un cuento, todo lo que hacemos se recrearía entre realidad y ficción, aunque a menudo, el mundo real nos devuelve a una realidad que en el caso de la economía y las empresas, se traduce drásticamente en algo que llamado resultados, creo que es una lástima porque se vive muy bien trazando expectativas en un papel ignorando sus consecuencias, quizás una de las grandes ventajas que tiene cumplir años , sea que probablemente veas un poco peor, por suerte no es mi caso-sigo sin gafas- pero está claro que vés mucho más.

Algo gordo debió convulsionar el universo en las últimas semanas, porque casi a la vez, cambia el gobierno, alguien de la realeza entra en prisión, se va el único coach capaz de ganar tres champions correlativas y los pensionistas dan una tregua, aunque dudo llegue a los 100 dias.

El caso es que los nuevos políticos que mandan, parece ser que al menos, parecen buenos en lo suyo y además hay mayoría de mujeres, todo ello con el boato que la retórica con lleva , pero en esta cadena de buenas decisiones- que deberán probarse- he notado de entrada, algo distinto y esperanzador y no es otra cosa , que la decisión de un líder al colocar a profesionales que- al menos sobre el papel- parecen mejores que él mismo.

Naturalmente no hace falta que sean amigos, ni que algunos de ellos sean inexpertos como políticos, baste que sean eficientes en su trabajo, pero sin duda y para los que procedemos del mundo empresarial, nos sorprende este “formato” de gestores, que hasta parecen reunir competencias, al menos técnicas, para abordar el reto que significa gobernar un país anárquico por autonomasia, complejo por su naturaleza variopinta y poco armonioso a tenor de las permanentes sutilezas y recelos entre comunidades y que difícilmente se envuelven en la misma bandera a excepción de los éxitos de la “roja”, que algún mandamás ha querido torpedear-sin éxito-horas antes de un mundial.

Claro está que aquello de los líderes carismáticos e inspiradores, habrá que buscarlo o imaginarlo en los cromos, entre youtubers, quizás en algún programa mediático y esto sí, prefabricados por factorías de marketing. Aunque  para encontrar líderes de verdad deberíamos tomar lecciones del  camino amarillo del Mago de Oz y “empezar desde el principio”, tratar de inspirar “la confianza”con gobernantes nuevos, no “tratar de ser lo que no son” gestores heterodoxos y singulares que pueden aportar lo propio a una idea común, ”pensar en positivo” y “nunca rendirse”, quizás sea simple pero es obvio pero este mismo sentido común mueve a los emprendedores que siguen sus propios sueños, pues al final lo  más importante no és lo que todo el mundo te quiere vender sino lo que cada uno decide comprar.

El gran error de muchas empresas, organizaciones y personas consiste en creerse que la gente les sigue por lo que son realmente como seres humanos, cuando la verdad es que son los intereses personales, las conveniencias o la necesidad lo que provoca adicciones que duran el tiempo justo en que son sustituidas por otras más oportunas, desconozco la parte de “cuento” que tiene la vida, normalmente muchas pequeñas historias brotan de la experiencia y la imaginación de sus autores , pero puedo asegurar que el mejor relato es el que construye cada uno con su propia vida.

 

 

Olvidate-de-paradigmas

Olvídate de paradigmas.

Por Miquel Bonet, profesor, abogado y autor de “Búscate la vida”

Poa gente describió mejor la utopía como el uruguayo  Eduardo Galeano, quien imaginaba una pequeña historia sobre el significado de la utopía “ Ves esta línea en el horizonte? Entonces  camina unos pasos hacia ella; pero no voy a llegar nunca  allí ,es lo que dirías- Claro que no, pero caminarás y de eso trata la utopía “, está claro, se trata de caminar, de intentar, de moverte de ir hacia algún lado y no sólo avanzar hacia la tecnología, pues en un mundo cada vez más globalizado y con el peligro de olvidar ,ignorar o menospreciar el patrimonio cultural próximo, mirar atrás a menudo nos sirve para acertar la dirección idónea.

Me preocupa que tengamos que hablar tan a menudo de la ética porqué eso es malo,Tácito decía que si el mundo funcionara de verdad, no harían falta abogados, ni cerraduras en las puertas, cuanta razón  tenía, porqué hoy tenemos más de 60.000 leyes en este país y a menudo otras tantas interpretaciones, pero probablemente olvidamos, que la ley no debería contener palabras, sino actos.

Naturalmente resulta muy difícil resistirse a aceptar algo  cuando uno sabe que no lo merece y para estos casos, se inventó la ética; los que nos dedicamos a esto de la docencia y el coaching, a menudo nos damos cuenta que existe un gran jefe, sólo cuando ha conseguido que no se note su falta, no obstante  para que la gente sepa exactamente lo que tiene que hacer, debe existir un liderazgo inspirador capaz de conseguir que cada uno se motive lo suficiente y busque lo mejor de sí mismo, porque un buen líder prefiere dar aire a ahogar a los que dependen de él (Paco Grande) y claro está, todo eso tiene que ver con querer a la gente, que siempre  es preferible a manipularla y para ello debe empeñar esfuerzo, sacrificio y ejemplo, no hay otro camino.

Seguro que todo eso no tendría mayor importancia, sino fuera porque , al hablar de liderazgo individual y colectivo, estamos viendo los valores, la ética y el humanismo como una utopía, nos sobran motivos.Vivimos en un escenario, en el que la utopía se ha convertido en  la esperanza de la gente de buena  fe, la combinación entre política y honestidad, entre mandar o dirigir o sencillamente entre dejar hablar y escuchar parece que no tiene que ver con este siglo.

Unos dias antes de escribir este artículo, escuchaba una frase de nuestros jovencísimos milenials de eurovisión “La verdad es que quedar en el puesto 23 , es una mierda” así de claro y concreto y  más allá del contexto,  pensé para mí , “Que buena esta honestidad espontánea”, este tipo de reacciones por parte de gente cercana a la generación de mis nietos, me permite esbozar un rayo de esperanza en estos jóvenes y ojalá que los sea en las generaciones del futuro, porque todo empieza por el camino de la verdad ,llamando a las cosas por su nombre.

Habría que dejar de tratar el mundo empresarial atribuyendo paradigmas vacíos, como la importancia de las personas, la bondad del liderazgo, la responsabilidad social,  la igualdad de género o la peor, afirmar un falso culto al “cliente” como justificación de la finalidad empresarial, porqué en la práctica , las personas pasan a ser unidad de coste , la mayoría de líderes son simples jefecillos a los que lo único que les preocupa es que se cumplan objetivos y le permitan cobrar su bonus, la RSC, es poco más que una siglas de marketing, que buscan justificar cierta relevancia externa, pero que no se cumplen ni siquiera con los propios empleados y al final para el cliente, sólo interesa, su capacidad de compra y ya no nos creemos este apostolado retórico de la publicidad, que es la misma manipulación de los partidos políticos, porque sólo hay una verdad y no es utopía:  la gente verdaderamente honrada, no es corrupta, ni vive a costa de otros y trata a los demás como le gustaría ser tratado y cumple un código de dignidad personal, que se denomina: su ética y sus valores y seguro que esto no es utopía y recordando de nuevo  a Galeano “ Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran,se reconocen y abrazan  y este lugar es mañana”.

 

NO-VALE-TODO-CON-TECNOLOGÍA

 

Por Miquel Bonet, Profesor , abogado, autor de Búscate la vida

Sin duda vivimos unos tiempos complejos y lo son tanto, porque al mismo tiempo que estamos progresando, parece que  estamos caminando hacia atrás como los cangrejos, pero con limites perversos, a mí me recuerda un poco la frasecita de la “reina  roja” del cuento extraordinario que nos dejo Lewis Carol  “Alicia en el país de las maravillas”  , la reina le dice a Alicia “ aquí tienes que correr a toda velocidad para poder permanecer en el mismo lugar”, sin duda sería aplicable para esta generación de nuevos universitarios que se enfrentan a un mundo laboral cambiante y a  esta digitalización que hace envejecer las cosas antes de que aprendamos a utilizarlas.

Todo eso de la tecnología está muy bien , pero la cuestión está en conservar los valores y el aprendizaje que nos hizo llegar hasta aquí y a mí me preocupa, el desconocimiento de la historia que tienen nuestros jóvenes, a nadie le importa lo que pensaba Marco Aurelio o quien era Arquímedes, a pesar de que inventara la primera máquina de vapor hace más de 2000 años, tampoco les preocupa saber porque existió la revolución Hippie en el 68, ya que tienen  otros símbolos, el problema es  que alguien dicte el camino de su vida porque no quieren o no saben tomar sus propias decisiones, quizás porque no tienen  criterio y al final resulta que Justin Bieber les dice como deben actua, Hollywood, les dice que el cine son los transformers, vengadores y zombies o Mark Zuckerber, les invita a que cuenten lo que están haciendo las 24 horas del dia, incluso hay un Mobile Congress, que por sólo“799 euros” de entrada te pone al dia

Y el problema no está en las herramientas, porque estos iPads, tablets o las App, son ingeniosas y sin duda útiles en muchos casos, porque yo me sumo a la comunicación en todas sus fórmulas, el problema está en lo que podría ser “el letargo cerebral“ y que toda ésta plasticidad neuronal que tiene nuestra juventud, reste la capacidad de conocerse mejor, pensar antes de actuar, racionalizar, aprender otras cosas o peor , que la tecnología “mate” la curiosidad, porqué entonces nos encontramos con gente que funciona como un “zombi-robot” obediente a los mandatos del sistema o de las redes, pero incapaz de recuperar su voluntad de decidir y cuya consecuencia en el mundo laboral les convertirá en puros especuladores de “tendencias” aplicadores de unas metodologías que les vienen dadas y muy poco capaces de liderar nada que no sea individualismo y por tanto inútiles para buscar el progreso al servicio de la gente que contribuya a mejorar el mundo, pues su compromiso es nulo.

Hay algo muy cierto y que los docentes los vemos y vivimos en nuestra experiencia diaria y es que  todo lo que significan los avances técnicos,  la digitalización  y la apertura de mente, todo eso es bueno , pero cuidado con la parte perversa de nuestro marketing, de nuestro consumismo, del atentado constante a la naturaleza, porque todo  lo que es malo y no aporta valor, la tecnología lo hace peor.

Corriendo-hacia-el-precipicio

 

No escuchamos a Hawking, cuando nos advierte que deberemos marcharnos de la tierra ni  a mi admirado colega e ilustre paisano el paleontólogo Eudald Carbonell, cuando nos advierte sobre el  ocaso de nuestra civilización, que nos llevará al colapso humano; en parte, gracias al descontrol de la tecnología y como nos advirtió Orwell , al colectivismo burocrático, que  ya ha llegado en forma de drones, bits y big data, nuestro smartphone, controla desde nuestra ubicación, gustos, relaciones sociales, alimentación y claro está, nuestras miserias, todo en un inmenso Plan de Marketing, en el que nosotros somos sujetos activos y víctimas.

En la empresa, más de lo mismo, los protocolos han vencido la libertad de acción, la gente no piensa porque alguien lo ha hecho por ella, sólo se mide la innovación por el resultado que aporta a corto plazo ( ahora se llama “poner en valor”) y al final todos formamos parte de un engranaje en el que se manipula, hasta lo que decides comprar.

Un universo de gregarios, que se sienten felices porque tienen cosas que caducan desde el momento en que se poseen y generando una fuerza centrífuga de oferta y demanda inmediata, que acaba expulsando a los que se resisten, porque el comercio ha pasado a ser  vasallage de marcas y nuevos inventos que normalmente aportan poco más que la distracción  efímera y ¿ en dónde quedan los valores, los sentimientos o mejor, la maestría, las buenas prácticas, la profesionalidad o incluso la competencia? Pues en los  discursos que se escriben detrás de la “masteritis”, en las frases con que somos bombardeados a diario por poetas  auténticos, pero ingenuos en la práctica, pero la desigualdad en que vivimos, leva al conflicto y al final con la voracidad tecnológica, la destrucción.

La verdad humana, se reproduce también, en la vida empresarial, a nadie le interesa realmente la autenticidad, sino la oportunidad de beneficiarse de sus consecuencias y sino, ¿como justificaríamos que sigamos votando a políticos que sabemos que son mediocres, sin entrar en otros vicios, o porque en las empresas especialmente las grandes y poderosas, se valoran más los aplicadores que los estrategas? Pues por lo mismo, proyectamos nuestra inseguridad buscando candidatos que pensamos son limitados para garantizar una posición de comodidad, hasta los jefes  que deben tomar decisiones, dan órdenes mandando copia a media plantilla, por el terror a su responsabilidad y los de marketing se ponen las botas haciéndonos creer que seremos más bellos, fuertes, poderosos y menos vulnerables, comprando lo que venden.

No nos engañemos, en la vida real tenemos un Gran Hermano vigilante que está mediatizando nuestra forma de vivir e incluso de pensar, ignorando que la religiosidad no tienen nada que ver con frases o imágenes sino que és una actitud interior, que la competencia , el liderazgo o la calidad , no tienen que ver con una salario, una posición o un título , sino que es “una forma de pensar y hacerlas cosas y que el conocimiento no llega por las wikis o internet, sino por la experiencia personal y la comunicación con los demás.

No sé si al final  será la tecnología, la robótica o la digitalización quienes acabarán decidiendo nuestras vidas, pero por si acaso, yo os invito a reflexionar como era la vida en blanco y negro, como nos sentábamos a la mesa a hablar entre nosotros tomando la servilleta con la mano en vez del móbil , a contratar a la gente preguntándole por su ilusión o por sus proyectos y por su vivencia, mucho más que basarnos en  datos curriculares siempre huecos de su experiencia de vida, porqué el futuro se construye caminando y lo pasado ya es inevitable ,hay que animarse, porque quizás aún tengamos tiempo para hacerlo mejor.