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Claro que podemos

Claro que podemos. Por Miquel Bonet, abogado,profesor , autor de “búscate la vida”

Vivo en un país, que tiene tantos problemas, que no resulta nada difícil , hablar de cualquiera de ellos, porque finalmente todos convergen , es una situación realmente desesperante, para la mayoría de la gente, que los sufre, y aunque se haya tratado de borrar la memoria de la gente, la verdad es que para comprender el ”origen de los mismos” habría que remontarse a 1978, entonces se trataba de crear unas instituciones, una forma de gobernarnos y un sistema, que permitiera que la gente aspirara a vivir mejor que antes, pero la verdad es que nos hemos equivocado del todo y la mayoría de las empresas, tampoco se salvan, porque lo social es empresarial y viceversa, no viven uno sin el otro.

Las empresas y hablo siempre de forma general, no quieren reconocer, que han hecho mal las cosas, pues no han conseguido que la gente prospere culturalmente, sea generador de valores añadidos, o aprenda para poner su conocimiento a disposición del grupo, única forma para mejorar el conjunto de la sociedad, evolucionando hacia un crecimiento real y consolidado, porque para ello, se necesita competencia profesional y esfuerzo , por ello, no pueden absorberse una gran parte de los cinco millones de parados que hay.

La verdad , es que la mayoría de la gente que trabaja, acostumbra a cumplir justamente lo que se le pide, coopera poco con los demás y ni siquiera los estímulos, normalmente económicos, le mueven a apasionarse por lo que hacen o por la empresa para la que trabajan, hay cientos de estudios al respecto y aquellos que son objetivos, siempre dicen lo mismo, la mayoría de profesionales, se iría de sus jefes, si el mercado de trabajo, se lo permitiera y los que pueden lo hacen, muy poca gente se siente reconocida y cada vez menos, piensan que el factor humano, es un valor decisivo en la empresa, por mucho que se empeñen en decirlo.

En mi modestísima opinión, aunque avalada, por 51 años, de trabajo en puestos operativos y esencialmente en el sector de recursos humanos, he podido vivir hasta 4 crisis generales, aunque ésta es la peor, porqué arrastra un problema de valores y de confianza, claro está, pero además, es la más difícil de atajar, porqué de tanto entretenemos comparando y tapando las consecuencias con subsidios y demagogia, hemos obviado las causas.

La fuente del conocimiento de las empresas, que constituye su valor diferencial, no es otro que su capacidad de aprender y la buena gestión del talento de las personas, no consiste sólo en la tecnología o la innovación como se trata de justificar; la tecnología puede contribuir a bajar costes, a racionalizar la gestión, incluso a prescindir de puestos de trabajo, esto sí, pero cuando el modelo es malo, la tecnología lo hace peor.

Sólo hay que ver , la mayoría de universitarios, que acaban sus grados, son como zombies y se refugian en masters para completar su curriculum, sin haber trabajado nunca, sin apenas experiencia, sin que nadie les haya enseñado a vencer sus miedos, sin aprender de errores, que tampoco han tenido porque no han intentado nada y engañados, esperan que una relativa preparación académica, avalada por una universidad, que sigue programas ancestrales, que nada tienen que ver con las necesidades competenciales del mundo empresarial, les abra las puertas al mercado laboral, con sueldos de lujo.

Por una vez , creo que la mejor gente de cada organización no es otra que la que gestiona Recursos Humanos, y ellos debieran ser los portavoces de la verdad, si alguien escuchara, claro, hasta podrían desvelar que no se retiene talento, porque nadie está dispuesto a mentorizar procesos de aprendizaje, que tampoco, se va a aumentar mucho más el salario mínimo, porque siempre puedes conseguir que alguien lo haga más barato en otro sitio, que la mayoría de planes de formación contínua, no funcionan, porque ni siquiera los que los programan creen en ellos, que difícilmente hay una cultura de educación y de progreso personal, porque hace falta que alguien motive, incentive y lo haga visible con su ejemplo.

Déjense de coaching, porque sólo sirve para mejorar lo que ya es bueno y vayan a descubrir que hay de bueno y cuanto talento tenemos para desarrollar en cada organización, pues el gran obstáculo, no es otro que la falta de liderazgo.

¿Dónde están los líderes? Ó es que nos creemos que con una ingeniería y un MBA, hacemos un directivo? Ya sabeis que, el liderazgo no se puede enseñar, se puede aprender, pero para ello hace falta actitud, motivación y sabiduría y ésta bebe de los valores, pregúntate cuantas empresas, miran más allá de su ebidta ó de su cuenta de resultados, ó buscan su capital de “valores”, porque la gente trabaja por algo más, que por el salario que se le paga.

A menudo las empresas se ciegan detrás de sus ventas, sus competidores, sus créditos pendientes de clientes y se olvidan de lo que tienen en casa y de donde quieren estar en los próximos 5 años. Para acabar les cuento un caso práctico, una joven universidad, pone en marcha un Plan de alternancia laboral, para jóvenes ilusionados dispuestos a cursar un master en Prevención de Riesgos Laborales, un planteamiento que hace decenios funciona en Alemania, Suiza, Francia y otros paises europeos, la idea es simple, el alumno aprende teóricamente y también evaluamos su formación práctica en la empresa, que a su vez tiene unas ventajas fiscales etc, al final tenemos un profesional bien preparado, que podemos conocer y hasta integrar en el futuro, por tanto rentable y productivo. ¿Qué cuantas empresas aceptan esta fórmula de inmersión eficiente? Pues, aquí y ahora,casi ninguna, en Alemania, hay cola de empresas, está todo dicho. Pero no perdamos de vista que podemos salir de la crisis, claro que podemos….siempre que queramos hacerlo.

 

Me llamo Albert y soy cocinero

Me llamo Albert y soy cocinero. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Como todas las semanas estoy subiendo la cuesta de la riera de Cabrils a lomos de mi mountainbike, que me llevará hasta la pequeña colina de la Mutua y como siempre, paso por la indicación del Axol, este atípico restaurante, que he visto nacer y que se esconde en una Urbanización cercana, alejada de la oferta gastronómica de este pueblo del maresme, que acoge a algunos de los mejores comedores de la comarca.

Me acuerdo mucho de Albert Ortiz, recién estrenado Premio de Gastronomía, un joven tímido, discreto, modesto, hijo de cocineros, nacido para ésto y que inicó hace menos de 10 años, su aventura empresarial acompañado por su hermana Xenia, con más pasión y entusiasmo, que clientes, pero que nunca desfalleció en su entusiasmo.

Precisamente en estos días, he tenido el honor de dictar en mi Universidad, mi curso semestral de “emprendeduria” del que somos pioneros en una universidad pública, hace ya más de 6 años y que he compartido con una veintena de alumnos, en su mayoría incentivados , mucho más por los créditos, que por aprender o atreverse a emprender algún proyecto.

Y lo cierto es que, navegamos entre estas dos realidades, por una parte, muy pocos de los nuevos universitarios, se inclinan por emprender su propio sueño, pues ni la sociedad, ni la administración, ni los padres, se lo ponen fácil, sino más bien lo contrario y sobretodo, porque en un país que durante siglos, encarnaba la tradición emprendedora, y la comercialización sin límites, actualmente y en las dos últimas generaciones, el riesgo, la curiosidad ó la persistencia, han dejado paso, al conformismo, la mediocridad y la pasividad, propias del modelo español que nos ha situado en la cola de la productividad y de los informes Pisa.

La otra realidad, la conforman, profesionales como Albert, jóvenes con ganas de luchar por lo que creen y que no se rinden ante nada. Mi esposa y yo que fuimos clientes y huéspedes del Xef Albert, incluso antes de inaugurar Axol, hemos comido “sólos”, preguntándonos, como una comida tan creativa, preparada con tanto amor, y al alcance de todo el mundo, podría ser ignorada por un público tan entendido, como el de esta villa, que cuenta con tres de los mejores Restaurantes de una provincia plagada de estrellas Michelin. 

Afortunadamente, hace un par de semanas, no se podía pedir mesa, porqué estaba completo y éste es el mejor premio para un profesional y sin duda el triunfo del sentido común, que por una vez, se abraza a mi teoría” técnica, creatividad , calidad y formas, pero sobre todo: trabajo,trabajo, trabajo”. Albert , es un ejemplo para jóvenes cocineros, que quieren profesionalizarse y cualificar este Sector, y yo, me siento orgulloso, porqué será un referente en mis clases, porqué demostraremos que el éxito, siempre viene detrás de mucho sacrificio, de la tenacidad, de la coherencia y claro está…. de la persistencia.

Ahora, lo importante es mantenerse y esto no es fácil, pero sé que Albert, es tan modesto como la sencillez que imprime en sus platos y tan auténtico como las veinte cazuelas, que maneja al tiempo en su cocina y tan sincero, como esta sonrisa imposible de borrar en su boca, tanto si estamos sólos, como si está saturado de clientes, gente así no sólo dignifica la profesión, sino que constituye un ejemplo para una generación, que a menudo, no sabe a donde va, porqué ni siquiera, se ha parado a pesar,a donde quiere ir.

Forrest Gump

Tener o no tener…plan. Por Miquel Bonet, Profesor, Abogado, autor de “búscate la vida”

Han pasado 3 semanas desde que me senté en el banco de madera y junto a una maleta en Bubba Gump, un restaurant¬ market de Santa Mónica en California, obviamente famoso, por la película Forrest Gump, estábamos al lado de Hollywood y allí, todo es marketing, con cierta dosis de fantasía, pero en donde cuentan las cifras de venta y de eso , los americanos , saben más que nadie.

Hay un diálogo que recordareis de Forrest Gump, que trasciende la famosa caja de bombones en que afirma que la vida consiste en tener algo que tenga que ver con un proyecto y és es el tema. Hay que tener un Plan, aunque sólo sea para explicar que lo tienes, pues la verdad es que, si no apuntas a alguna parte , no vas a ningún sitio y eso está ocurriendo con frecuencia en la vida de “tropecientas personas” con las que me encuentro en mis cursos y conferencias.

Ayer leía en una pared de un pueblo cercano esta frase: “ No busques un empleo, debes buscarte la vida” ignoro quien lo escribiría, o en qué estaria pensando, pero simplemente coincido con el sentido de la frase , buscarse la vida es lo mismo que la historia de los ratones que te voy a contra por si la habías olvidado:

Este es el cuento: 2 ratones caen en un tarro de nata , uno trata de mantenerse a flote moviendo de forma acompasada sus patas y pìernas, pero por la densidad del liquído al final se ahoga, el otro se menea muy rápidamente, corriendo de un lado al otro del frasco, a toda velocidad y al final la nata se hace mantequilla y obviamente se salva.

La historia es sencilla, pero os puedo confesar que es así de simple, porque la vida es como ir en bicicleta y si no pedaleas pierdes el equilibrio y te caes, mucha gente abandona porqué no tiene proyecto, porque no sabe que hacer y no hace nada, yo simplemente tiemblo, cuando alguien me pide que le ayude a encontrar “algo” un empleo, y me responde “ ….de lo que sea”. De lo que sea? Eso es nada, pues ninguno de nosotros servimos para todo.

El problema ya no consiste en encontrar trabajo, sino en mantenerlo y conseguir cierta continuidad, éste fénomeno muy usual en economías cíclicas como la industria del turismo en España, y es un caso que merece alguna atención. Veamos el tema: España es una de las grandes potencias mundiales en turismo, por tanto se genera una gran ocupación en este sector, pero sin embargo, el propio sector y sus empleados se quejan de la enorme rotación de puestos . ¿Dónde está el problema? Simplemente en la escasa profesionalidad y poca vocación de servicio, aquí la mitad de cocineros , quieren innovar como Ferrán Adriá y la otra mitad quiere hacer lo mismo de siempre, el problema es que en ninguno de los casos se piensa en lo qué deseará el cliente de restauración y hostelería en los próximos 10 años,pues, a menudo es más importante con quien o donde comes, que lo que te llevas a la boca.

Ante eso, la gran pregunta ¿sobreviviremos a la creatividad desatada, al nitrógeno, las espumas, las cocciones extremas ó el jamón líquido? ¿La gente quiere alimentarse habitualmente de esta forma ?, o bien prefiere, producto natural, la cocción adecuada y gustos convencionales? .Cuando convertimos lo extraordinario en habitual, normalmente fracasamos ¿Quién aguanta un smoking diario o una dieta de chocolate? . El problema es que nos olvidamos de que somos naturaleza viva y a veces hasta seres humanos, por tanto sujetos de emociones y muy vulnerables.

Amigos, no se trata de inventar todos los días, eso queda bien como discurso, claro que hay que reciclarse, evolucionar es bueno, pero a menudo de tanto mirar adelante, olvidamos lo que somos y perdemos el horizonte de nuestra vida preocupados por aparentar o imitar; quizás ya toca, enterarnos que un master no hace un maestro , como el botox no quita años, porque el DNI manda, lo importante es saber vivir con lo que hay y para eso lo mejor es la autenticidad, sin líos , sin compromisos, de verdad. Si quieres hacer algo en tu vida, que te sirva y te satisfaga, no tomes el Plan de otro, preocúpate de conocerte , descubre tu proyecto de vida y sin complejos empieza a caminar, no sé si llegarás tan lejos como “Forrest Gump” pero seguro que en el camino que elijas , disfrutarás de cada momento sin proponértelo, porqué al final , todo es tan sencillo, como acercarse a la carretera y empezar en la misma dirección

Paraiso de Papel

La lectura del periódico casi me amargó el desayuno, la verdad es que todos los días, suelo abrir el diario sin ningún orden, será porque odio las rutinas y al primer sobo de zumo, me encuentro con la imagen espeluznante de un tal Blesa , posando con un pobre hipopótamo muerto a sus pies y además sonriendo, rodeado de un grupo de serviles( pobres) nativos, con cara excéptica, como ausentes del mensaje; imagínate!, si la imagen de la muerte de por sí, siempre sobrecoge, cuando la víctima es un animal gordito, amable, simpático, empatizado por Disney, en Fantasia, Madagascar y con frecuencia mimetizado en tantos peluches que he comprado a mis nietos y por la gracia de este golfo miserable, convertido en “trofeo”, alguien que es co- responsable de un fraude a miles de ciudadanos de buena fe, que depositaron sus ahorros en una entidad que ha devenido en guarida de ladrones con visa de oro, que acabamos pagando todos y encima con esta pose altiva y orgullosa y uno no puede dejar de pensar en viejas imágenes y actitudes de hombres todopoderosos , que dirigían este país, en mi infancia.

Curiosamente, antes esta obra de teatro de la vida, se llamaba dictadura y ahora le quieren llamar democracia, pero los actores son casi los mismos, como sus abusos, que asco !

Y uno se pregunta, ¿Cómo hemos llegado a este extremo? A normalizar el abuso y la corrupción y menuda semana que he pasado. Precisamente el dia antes, estaba charlando con Jaume Sanlorente (Sonrisas de Bombay), este admirado colega “onegeista”, luchador contra la esclavitud moderna, en el barrio de Kamathipura , que ha rescatado más de 8.000 niños condenados a la mendicidad y la prostitución, ojalá pudiéramos llegar a tanta gente desde nuestra Fundación Kalipay en Negros (Filipinas), por suerte la frescura de Malala , la niña ganadora del Nobel, alivia un poco la tristeza de tener que soportar el espectáculo de los políticos de este país, que han contribuído en menos de 20 años a cargarse uno a uno todos los valores que heredaron de esta comunidad, sin dejar de reírse de los pobres votantes que los han elegido, han robado la esperanza de una o dos generaciones enteras, han empobrecido el país, han vendido la quimera del estado del bienestar y seguirán riéndose hasta las próximas elecciones.

Supongo quer tú, también te has dado cuenta de que , lo que estamnos sufriendo es consecuencia de la pérdida de valores, porqué estos se maman en la familia , se heredan, la moral se ejercita y se aprenden en la infancia, con el ejemplo y es que, al final todo acaba cuadrando, no debe extrañarnos que, este país que está a la cola de Europa, en competencias educativas (Informe Pisa), tenga la productividad, más bien baja, que tengamos más universitarios que gente de oficio, que se prefiera copiar a innovar, que se admire al que vive sin trabajar, que el subsidio sea el medio de vida de millones de personas, que nadie hable de esfvuerzo, de persistencia ó de “ganarse la vida”.

Naturalmente se prodiga la mediocridad, porque pocos compiten por mejorar, aunque existan cifras aterradoras de paro, parece que nadie reaccione, con una pérdida de poder adquisitivo de más de un 30% en los últimos 7 años y en el que, se habla mucho de democracia, pero nadie respeta el turno del vecino, se prefiere discutir a dialogar y juzgar antes que escuchar; ah, y por mucho que se diga, no existe libertad, pues todos somos rehenes de un galimatías legal, en el que, a la vista de lo que ocurre, la alta justicia, es subordinada del poder ejecutivo.

Entonces, nos toca hablar de auténticos héroes, cuando nos referimos a estas personas que tratan de ser emprendedores, a los que creen en esfuerzo, en la honestidad, en la ética, en la urbanidad- que como no se enseña, las nuevas generaciones no saben ni lo que és -, porque la mayoría de padres, en vez de co-educar, prefieren reprender al maestro. En fin, se nos hace muy difícil a la gente normal tratar de ser optimistas, aunque esto sí, hay que exceptuar a los políticos, que mi querido Montaigne, describía como los monos, que trepan y trepan hasta la rama más alta del árbol, para que desde allí puedan enseñarnos mejor su “culo”.

El oficio de vivir

El oficio de vivir. Por Miquel Bonet, profesor, abogado y autor de “Búscate la vida”

No han pasado tantos años, desde que recordamos aún las escuelas de artes y oficios, precisamente en Barcelona, en la actual Lonja del Mar, se creó en 1775 , una escuela en la que se enseñaba el oficio de estampación en seda, en realidad nunca ha dejado de valorarse a las personas que ejercen bien su oficio, a pesar del empuje de la revolución industrial y sobre todo del just & time, por fortuna, aún es posible encontrar también en nuestra sociedad gente que conoce , sabe y enseña un oficio.

El problema, está en el “intrusismo” que ha acompañado a este cambio tecnológico, quizás tener las cosas más fáciles, nos ha hecho perder la pasión por conseguirlas y hoy nuestra sociedad está repleta de gente, que ejerce de lo que sea sin oficio y este abanico va desde la mayoría de políticos, gente con preparación, más que mediocre a tenor de los resultados, pasando por los banqueros, que han dilapidado centenares de miles de millones, a costa de rescates imposibles y evitables, también como no, el sector del turismo, que sigue añorando una profesionalidad, especialmente en actitudes, que no tiene y para mí, los grandes responsables de todo eso, que somos los maestros y educadores.

Claro que me pongo yo mismo por delante, para no esquivar las responsabilidades que me toquen en este “fregado” en que vivimos y lo digo convencido, pues los protagonistas de la educación de un niños, son la sociedad, los padres y los maestros, porqué lo que no consigas cambiar con la educación, no lo cambias con nada y debemos aceptar, que el saber no se enseña , sino que se aprende, así de fácil.

Hemos llenado la sociedad de universitarios, a los que se les ha engañado con un título, que les sirve de bien poco, ya que acreditar competencia, por la simple posesión no sirve para nada, ni siquiera por muchos masters que haya pagado, porqué la única maestría, nace del oficio, de saber hacer y eso se aprende en la calle, no hay otra forma, desde que se escribió sobre esto por parte de los presocráticos.

El fracaso de nuestros estudiantes, salvo excepciones, es el fracaso de un modelo de sociedad que camina hacia el precipicio de la vulgaridad, porqué ha perdido desde la curiosidad filosófica, que te lleva a aprender, hasta la opción del conocimiento, que requiere un mentor, que sepa motivar y acompañar al descubrimiento de las habilidades individuales, a fin de que cada persona pueda descubrir lo mejor en “uno mismo”.

Me ha encantado una frase de un joven hindú, investigador en Harvard” Un buen profesor, aumenta en 36.000 euros tu renta vital” casi nada, y yo me lo creo, porque la función del profesor, nunca he pensado que fuera mostrar lo que sabe, sino preocuparse gracias a su vocación, comunicación y entusiasmo de que los alumnos lo sigan y descubran su propio talento, por su cuenta y ésta es nuestra responsabilidad, para con esta generación que anda perdida, sobrada de recursos , pero falta de objetivos.

Naturalmente que faltan empresarios, pero ¿quién puede sentirse seguro en una sociedad volátil y líquida en la que no permanecen ni los valores y quien va a sumir riesgos?, cuando el fracaso es condenado, la administración pone trabas y aquí ¿Quién quiere emprender y competir?, si al final igualmente hay premio sin esfuerzo, ni que sea un plato en la mesa y un techo paterno, o un subsidio y ¿Dónde está el liderazgo? cuando los que lo ocupan, son incapaces de producir otros líderes y se conforman con tener seguidores.

Hace unos días, tuve el honor de dirigir un taller para responsables de cooperativas y quiero confesar la esperanza y la ilusión que proporciona, creer que aún hay gente que es capaz de comprometerse con otros, aportando sus productos y talento al servicio de una comunidad a menudo compleja, para que esta unión les permita no sólo ser más competitivos y rentables, sino encontrar un sentido de vida y aportar valor a nuestra sociedad.

Basta ya, de demagogia, de la vulgaridad de muchos medios y de esta gente que pretende administrarnos e influir en nuestras decisiones, pues su supuesta jerarquía ó la titularidad del puesto que ocupan, no supone en absoluto que lo merezcan , ni mucho menos, que tengan el oficio para ostentarlo, pues al final, sólo debemos aprender a distinguir entre lo que nos venden y lo que queremos comprar, ejerciendo el derecho a elegir que no es otro que, es oficio de vivir.

Te quedas o te vas

No es porque lo diga Zigmunt Bauman, esta gran persona “pequeña”en estatura, pero inmenso sociólogo y entrañable profesor polaco de 88 años, que vive sin móbil, al tiempo que nos recuerda que estamos en un modelo de sociedad”pretaporter” en el que nada permanece el tiempo suficiente para solidificarse y ser referencia para generaciones venideras, y por tanto todo, se convierte en onírico y líquido, recordando aquellos relojes que se derraman en los estantes, de mi admirado paisano Dalí.

Para la mayoría de la gente, quizás por la excitación que producen los cambios tecnológicos, que llevan muy al dia, supongo que para huir del esfuerzo de pensar por sí mismos, pues para ellos, para este colectivo rebautizado como “cool”, antes bastaba con ser “moderno” parece que con la innovación de la tecnología , estamos evolucionando, pero ¿de verdad crees que mejoramos la vida de la gente?, creo que no, la posesión de una tablet , el Smartphone, la pantalla plana o bajarse miles APP´s, que yo sepa, no sirven, ni para para la hipoteca, ni para que te den un empleo, ni te hacen más sabio, ni valen para comunicarte mejor, por muchos SMS, que mandes, nunca comunicarás mejor, con mirar los ojos de tu interlocutor, escuchar su voz , transmitir o compartir una emoción personal.

Me temo que con toda esta borrachera de la innovación, cuya resaca se está eternizando, nos hemos dejado por el camino, muchas cosas y por ejemplo en la educación y formación que es mi campo, dar más herramientas a los alumnos, no los convierte en más listos, o sea que no funciona, ni tampoco, lo que hacemos en la universidad que es enseñarles a PENSAR, en vez de de ayudarle a COMO PENSAR, porque en el mundo laboral al que se van a enfrentar, no les van a pedir lo que saben, para eso está google, sino QUE saben hacer, con lo que saben y eso es otra cosa.
Entender la tecnología como un fin en vez de como un medio, ha sido uno de los horribles errores, que han llevado a este país, al desperdicio de diez años(1997-2007) en los que disfrutamos de bonaza económica , acompañada por ingentes ayudas de la UE, no hubieran permtido construir estructuras y los cimientos para mejorar nuestra economía, favoreciendo la creación de empresas, y sobre todo para hacer un proyecto educativo, más competitivo y más eficiente, a fin de que nuestros jóvenes, estuvieran mejor preparados de base, en sus valores y en su actitud, sobre todo, para asumir los retos que deberán afrontar en su vida profesional.

En vez de eso, bajo el señuelo típico de la cultura del país, que no es otro que el “pelotazo”, la ley del mínimo esfuerzo y el triunfo de las oposiciones, frente a la libertad de asumir riesgos, o trabajar para otros, pues se liberalizó el suelo público municipal, inspirándose la corrupción a través de la construcción, que todos conocemos, se protegió a los bancos, en vez de limitar y controlar su desmesurado crecimiento y se descuídaros los eternos problemas pendientes de la sociedad.

A la gente , para que le sirve a la gente que le construyan autovías o AVES, si no tiene donde ir, porqué tanto pabellón polideportivo y tanta obra pública, que no era imprescindible, mientras hay escuelas que están casi en barracas . Cuanto dinero perdido, y cuantas oportunidades despreciadas.

Aunque no sea frecuente, algunos tenemos cierto sentido común, sabemos que cualquier herramienta , sirve para hacer más eficiente una función, pero claro debe haber antes una función, u objetivo, una dirección o un proyecto, y por desgracia, ni siquiera hay proyecto de país, diecisiete comunidades, en los que cada uno va a la suya , sin ninguna coherencia.

Se está diciendo por ahí, para mí, de forma perversa, que nuestras últimas generaciones son las mejores preparadas ¿para qué? ¿Es que se quiere justificar un modelo educativo del que ahora se reniega? Digo yo y no sé de que les van a servir muchos títulos o masters , algunos , con dudosa rigidez académica, cuando no se ha tenido en cuenta, que necesitan y que van a pedir la empresas, cuando estos miles de jóvenes acaben sus estudios.

Y mientras tanto, nos olvidamos de la FP, de aquellas profesiones auténticas, que siguen un ciclo lógico de aprendizaje regular y que espero sigan y se mejoren , con propuestas valientes de algunas universidades, como en Lleida, de la mano de la Dra Sofia Isús, promocionando el modelo de alternancia , como en Alemania o Francia, a fin de que se puedan simultanear teoría y práctica en el proceso educativo, así por lo menos , aunque nuestros ingenieros se vayan a Alemania, a desarrollar y poner en práctica lo que aquí han aprendido (pagándolo con nuestros impuestos), por lo menos tendremos buenos lampistas, mecánicos, impresores o contables.

Concluyendo, no caigamos en el pecado de la soberbia tecnológica y si realmente queremos que nuestros hijos , sean capaces de construirse un futuro entre nosotros, más vale que desde la infancia inspiremos, el espíritu emprendedor, no sólo para crear empresas, sino para que sean capaces de aprender a mirar mucho más lo que pasa a su alrededor, en vez de las “pantallitas virtuales”, provocar que tomen decisiones valientes y se equivoquen a menudo, señal de que ha intentado algo, y si seguro que si prescinden, de cuando en cuando, aunque sea para compartir las comidas con la familia, de todas lo virtual, se darán cuenta que tiene familias, si fomentamos que se levanten temprano, crearán hábitos sanos y si les enseñamos a escuchar los silencios, tendrán tiempo de pensar en sí mismos y en su proyecto de vida, quizás así conseguiremos que no huyan de nosotros ó por lo menos ,seguro que serán más felices.

Sino fuera por la pereza

Si no fuera por la pereza. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

No nos engañemos, a casi nadie le gusta trabajar, como no gusta madrugar por obligación, adoramos el ocio y nacimos para el libre albedrío, posiblemente el trabajo viene de esta maldición bíblica y como humanos, somos sensibles, vulnerables y por tanto débiles y muy cobardes para disputarle a la pereza las grandes dosis de dopamina y serotomina que proporciona el placer de no “tener que trabajar” para vivir.

Naturalmente hay dos excepciones, los workaholics , como se denomina en USA a los adictos al trabajo y los que convierten su trabajo en razón vital, seguramente cualquiera de las dos opciones, es peligrosa , pero la situación resulta paradójica para el momento en que vivimos.

Ya sé que mucha gente no está de acuerdo, pero no voy sobrado de sensibilidad y prefiero la vehemencia, para interpretar la realidad y además me gusta la historia, y especialmente la filosofía de la existencia, lo que me lleva a la creencia de que uno de las razones clave es que nos vence la pereza, claro está, que todo el mundo la quiere excluir, supongo que por vergüenza o por ser una frase muy “antisocial”y no nos gusta que nos lo digan, pero honestamente somos gandules por naturaleza, no es lo mismo madrugar para irse de vacaciones o para ir al trabajo , si no aceptamos esto, como explicar lo que está pasando?.

El tema, es que en la vida, hay que tener un plan y ¿Quién tiene algún plan para su vida? Porque no preguntamos a este 54 % de jóvenes que no tiene trabajo, cuál es su plan de vida y que están dispuestos a hacer para tenerlo, supongo que el primer problema que hay es la comunicación, que no tienen que ver nada con las nuevas tecnología para informar, pasar el tiempo, o coleccionar datos, yo hablo de escuchar y de influir, porque como diría Victor Hugo, si no escuchas no conoces y esta sociedad se oculta detrás de su “maquinitas” –observen la gente en la calle, en el ascensor o en un bar- todo el mundo tiene móvil y se olvida de sus orejas, que no hace falta cargar, pues se prefiere el mensaje escrito, el gráfico, el juego ó el Watsapp, que mirar o tratar de comprender a otra persona. 

La reflexión que debieran hacerse los políticos, que lideraron la burbuja desde el 98, al 2006 , es que en menos de 10 años, acabaron absolutamente con una generación, a la que le explicaron que no hacía falta esforzarse , ni competir, para conseguir el señuelo de una calidad de vida y así fomentaron la mediocridad, no hay que extrañarse que más del 50 % de mis alumnos universitarios, aspiraba a ser funcionario, con o sin vocación.
La palabra de moda que cerró el siglo XX, era la conciliación y el “tiempo libre” para desconectar se decía y así muchos jóvenes adolescentes “desconectaron” de la formación clave para aprender un oficio, abandonaron sus estudios, para obtener unos ingresos en un sector maldito como la construcción y otros muchos universitarios, creyeron que enlazando el grado con un master garantizaba un empleo, sin advertir que los empleadores, quieren gente que “sepa hacer” porque el simple saber está en google y para ser competente, hay que dar cuerda al talento y practicar mientras se aprende. 

Pero lo peor de todo, es que abortaron miles de vocaciones de futuros emprendedores, olvidando que la creación de empleo –vergüenza del país- la fomentan los emprendedores y que este tipo de personas, no nacen espontáneamente, sino que surgen a partir de la educación, los referentes sociales y un contexto cultural que favorezca la iniciativa personal en vez de condenarla.

No es cuestión de buena o mala suerte, sino de ser capaces de vencer el mayor enemigo que tenemos, que es el culto al ocio, o la negación del valor esfuerzo, ahora reina el imperio de la pereza y se reniega de aquellos aquellos principios que permitieron a las generaciones de la postguerra superar la mediocridad, trabajando, innovando y mejorando para dar un futuro a sus hijos. No perdamos de vista que, al final no hay otra fórmula para aumentar la productividad, que trabajar, y saber más que los demás, en ambos casos despende del esfuerzo , ya que curiosamente, la suerte, sólo se engancha al sudor.

¿Porque cuesta emprender?

Porque cuesta tanto, emprender. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado y autor de “búscate la vida”

Hace unas semanas, impartimos de nuevo, el curso de emprendeduría, que diseñamos en su dia, con el equipo del SAE, de Ubfeina, para ofrecer alternativas laborales a los alumnos de la Universidad de Barcelona y del que somos pioneros en el país, desgraciadamente no existe una demanda persistente de aprender esta materia, por parte de los alumnos, sino, porqué hemos entendido que tenemos una misión, como educadores y que no es otra, que tratar de acompañar en la inserción laboral de los estudiantes, que han cursado un Programa en nuestra Universidad.
Precisamente , porque somos conscientes que al mundo del trabajo, le preocupa mucho más lo que los universitarios, son capaces de hacer con lo que saben, que el simple saber- para eso tenemos Google- pues, hace más de 20 años, que entendimos, que es necesario, superar los estudios troncales, porqué el mundo, de ahí fuera, va a exigir a la nuevas generaciones, capacidad, competencias y una actitud, que obviamente no depende de nosotros, pero al menos, van a tener la oportunidad de conocer el nivel de exigencia y cierta metodología, ya que la motivación y las ganas son opcionales.

No obstante, tengo la impresión personal, que este esfuerzo a menudo, se disuelve como un terrón de azúcar en el mar, porqué falta la fuente inspiradora, que no es otra cosas que los referentes sociales y personales, que hoy por hoy y a tenor de la devaluación de valores y los alarmantes vacíos de nuestro modelo de sociedad , parece difícil que puedan influir en nuestros alumnos.
Nos llenamos, la boca y nos regalamos los oídos, cargando sobre las espaldas de nuestros universitarios, la responsabilidad de señalarlos como la generación mejor preparada que jamás ha existido y nos quedamos tan anchos, porque ni siquiera matizamos lo que significa “preparado”. ¿Qué és esto? O ¿es que significa la tecnología , la innovación, el ritmo vertiginoso del cambio, cuando se pueden eludir, algunos valores de siempre? Hemos desertado de los métodos tradicionales de aprendizaje, sin otra alternativa; sobra demagogia , como sobra “masteritis” esta extraña enfermedad, que pretende actuar como vacuna, frente a la asunción de responsabilidad y la madurez, que sólo llega practicando.

No nos engañemos, aplicando un poco de sentido común, sabemos que para dar trabajo a más de 5 millones de personas, o a la mitad de nuestros universitarios, sólo hace falta , favorecer la creación de empresas y eso , supone, recuperar el espíritu emprendedor, ayudar a la gente a que supere sus miedos, impulsar sus iniciativas, felicitarlos por los fracasos, porque significan intentos de éxito y que siempre acaba llegando, porque forma parte del proceso de aprendizaje.

Los docentes, que representan la mayoría de mis lectores, y a los que no tengo que enseñar nada, saben perfectamente, que lo que no se consigue con la educación no se consigue de ninguna forma y no sólo por causa de las ambigüedades de los políticos que nos han cambiado 7 veces la ley, en los últimos 27 años, sino que el caminos que deberíamos hacerlo juntos padres y maestros, y por tanto, este futuro que se deviene muy competitivo , complejo y hasta mareante, debe vertebrarse sobre unos pilares, que empiezan en la primera formación.

Como modesto profesor de comunicación, me pregunto a menudo, porque la gente se expresa cada vez peor, o por lo menos, noto que muchos alumnos, que vienen con los grados, prácticamente finalizados, son incapaces, de expresar y defender una idea, con cierta estructura, pues simplemente, no están acostumbrados, porqué no han practicado el “debate”, el discurso , ni siquiera saben defender su criterio –los que lo tengan, claro- porqué por desgracia, la ausencia de lectura y la devoción por las Apps, Phones, tablets…..provoca cierta decadencia, también en las formas de expresarse.

Quiero concluir, enfatizando las crisis, que los grandes discursos, que se publican en los medios, en conferencias , y como no, en muchos debates de tertulianos, normalmente teóricos, casi siempre, sus recetas apuntan a la innovación, la reinvención personal a partir de la autoconfianza etc y yo pienso que todo esto está bien, pero la gente apenas tiene confianza en sí mismo, porque el entorno de corrupción, de deslealtad y de consumismo bestial, no da ninguna confianza y ¿como se va a motivar alguien con 600 euros al mes después de pasarse 8 años en al universidad?, naturalmente que hay que innovar, pero para ello, habría que recuperar el sentido de la vida, o sea la misión y la visión y precisamente los educadores tenemos “la misión” de ayudar a nuestros alumnos a descubrir su potencial, a confiar en su talento y si es posible a ser felices y así ganamos todos.

TECNOLOGIAS PARA QUE?

Tecnología para qué. Por Miquel Bonet, profesor,abogado y autor de “Búscate la vida”.

No es porque lo diga Zigmunt Bauman, esta gran persona “pequeña”en estatura, pero inmenso sociólogo y entrañable profesor polaco de 88 años, que vive sin móbil, al tiempo que nos recuerda que estamos en un modelo de sociedad”pretaporter” en el que nada permanece el tiempo suficiente para solidificarse y ser referencia para generaciones venideras, y por tanto todo, se convierte en onírico y líquido, recordando aquellos relojes que se derraman en los estantes, de mi admirado paisano Dalí.

Para la mayoría de la gente, quizás por la excitación que producen los cambios tecnológicos, que llevan muy al dia, supongo que para huir del esfuerzo de pensar por sí mismos, pues para ellos, para este colectivo rebautizado como “cool”, antes bastaba con ser “moderno” parece que con la innovación de la tecnología , estamos evolucionando, pero ¿de verdad crees que mejoramos la vida de la gente?, creo que no, la posesión de una tablet , el Smartphone, la pantalla plana o bajarse miles APP´s, que yo sepa, no sirven, ni para para la hipoteca, ni para que te den un empleo, ni te hacen más sabio, ni valen para comunicarte mejor, por muchos SMS, que mandes, nunca comunicarás mejor, con mirar los ojos de tu interlocutor, escuchar su voz , transmitir o compartir una emoción personal.

Me temo que con toda esta borrachera de la innovación, cuya resaca se está eternizando, nos hemos dejado por el camino, muchas cosas y por ejemplo en la educación y formación que es mi campo, dar más herramientas a los alumnos, no los convierte en más listos, o sea que no funciona, ni tampoco, lo que hacemos en la universidad que es enseñarles a PENSAR, en vez de de ayudarles a COMO PENSAR, porque en el mundo laboral al que se van a enfrentar, no les van a pedir lo que saben, para eso está google, sino QUE saben hacer, con lo que saben y eso es otra cosa.
Entender la tecnología como un fin en vez de como un medio, es uno de los horribles errores, que han llevado a este país, al desperdicio de diez años(1997-2007) en los que disfrutamos de bonaza económica , acompañada por ingentes ayudas de la UE, no hubieran permtiido construir estructuras y los cimientos para mejorar nuestra economía, favoreciendo la creación de empresas, y sobre todo para hacer un proyecto educativo, más competitivo y más eficiente, a fin de que nuestros jóvenes, estuvieran mejor preparados de base, en sus valores y en su actitud, sobre todo, para asumir los retos que deberán afrontar en su vida profesional.

En vez de eso, bajo el señuelo típico de la cultura del país, que no es otro que el “pelotazo”, la ley del mínimo esfuerzo y el triunfo de las oposiciones, frente a la libertad de asumir riesgos, o trabajar para otros, pues se liberalizó el suelo público municipal, inspirando la corrupción, que todos conocemos, se protegen los bancos, en vez de limitar y controlar su desmesurado crecimiento,descuidándose los eternos problemas pendientes de la sociedad.

De que le sirve a la gente que le construyan autovías o AVES, si no tiene donde ir, porqué tanto pabellón polideportivo y tanta obra pública, que no es imprescindible, mientras hay escuelas que están en barracas; cuanto dinero tirado, y oportunidades despreciadas.

Aunque no sea frecuente, algunos tenemos cierto sentido común, sabemos que cualquier herramienta, sirve para hacer más eficiente una función, pero claro debe haber antes una función, un objetivo, una dirección o un proyecto, y por desgracia, ni siquiera hay proyecto de país, diecisiete comunidades, en los que cada uno va a la suya , sin ninguna coherencia.
Se está diciendo por ahí, de forma perversa, que nuestras últimas generaciones son las mejores preparadas ¿para qué? ¿Es que se quiere justificar un modelo educativo del que ahora se reniega? Digo yo y no sé de que les van a servir muchos títulos o masters , algunos , con dudosa rigidez académica, cuando no se ha tenido en cuenta, que necesitan y que van a pedir la empresas, cuando estos miles de jóvenes acaben sus estudios.

Y mientras tanto, nos olvidamos de la FP, de aquellas profesiones auténticas, que siguen un ciclo lógico de aprendizaje regular y que espero sigan y se mejoren , con propuestas valientes de algunas universidades, como en Lleida, de la mano de la Dra Sofia Isús, promocionando el modelo de alternancia, de Alemania o Francia, a fin de que se pueda simultanear teoría y práctica en el proceso educativo,así por lo menos , aunque nuestros ingenieros se vayan a Alemania, a desarrollar y poner en práctica lo que aquí han aprendido (pagándolo con nuestros impuestos), por lo menos tendremos buenos lampistas, mecánicos, impresores o contables.

Concluyendo, no caigamos en el pecado de la soberbia tecnológica y si realmente queremos que nuestros hijos, sean capaces de construirse un futuro entre nosotros, más vale que desde la infancia inspiremos, el espíritu emprendedor, no sólo para crear empresas, sino para que sean capaces de aprender a mirar mucho más lo que pasa a su alrededor, en vez de las “pantallitas virtuales”, provocar que tomen decisiones valientes y se equivoquen a menudo, señal de que ha intentado algo, y si seguro que si prescinden, de cuando en cuando, aunque sea para compartir las comidas con la familia, de todas lo virtual, se darán cuenta que tiene familias, si fomentamos que se levanten temprano, crearán hábitos sanos y si les enseñamos a escuchar los silencios, tendrán tiempo de pensar en sí mismos y en su proyecto de vida, quizás así conseguiremos que no huyan de nosotros ó por lo menos ,seguro que serán más felices.

El dos por ciento

El dos por ciento. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de “búscate la vida”

No sé asusten, no hablo de comisiones corruptas, sino de las cifras de paro, de un país muy cercano, sino en distancia, sí en sentimientos, me refiero a Chile, que acabo de visitar de nuevo hace unos días; obviamente las cifras asustan-al revés- y uno se contagia de sana envidia, sin poder evitar un precoz análisis, por simple deformación profesional, ya que me paso muchas semanas al año, tratando de “enseñar” o al menos acompañar a mis alumnos-los que quieren, claro-hacia el sendero que conduce a encontrar su oportunidad.

Naturalmente existen miles de excusas, algunas justificables, para no encontrar trabajo, es cierto que hay crisis, que las ofertas no son homogéneas ni sincronizan con la oferta académica, que faltan empresarios, que los salarios han bajado y también hay “otras excusas” como que , viviendo con los padres, es todo más fácil, que casi nadie pide mi”curriculum”, que no “paso” la entrevista, que “no piden de lo mío” y claro está, que madrugar en invierno cuesta más, que se han inventado las app´s, para facilitar, lo que ya se”sabe” y los MSM, para acortar palabras, sin perder el sentido y al final, parece que la culpa es de la sociedad.
Pues claro que sí!!, tenemos un paro juvenil del 54,6% (datos de fin de 2013) , al tiempo , que tenemos miles de plazas que no se cubren, por ejemplo, más de 50.000 puestos de comercial según datos de las ett´s, que son como un ángel que gestiona que mucha gente esté ocupada, aunque sea en períodos cortos.

Que está pasando?? Para mí y contrastado con mi experiencia, el tema es claro y tiene 3 componentes, como mínimo: de valores, de educación y de actitud.

Un breve repaso, nos lleva a la conclusión de que en los últimos 20 años, nos hemos cargado, gracias a políticas nefastas de nuestros gobernantes, toda la credibilidad, que inspiraba confianza a nuestros vecinos y eso lo notas, cuando viajas por ahí, pues ya nadie se cree que seamos un país honesto- ningún partido político se salva de la corrupción-, por otra parte, si se dudaba de nuestra frágil competitividad, ahora es evidente, las multinacionales han deslocalizado todo lo posible, no digamos, las buenas maneras, o la urbanidad, no hay respeto ni siquiera para los viejos, ni los maestros y ¿que me dicen de la cultura del “esfuerzo”?

Que más les puedo contar, como docente vocacional afortunado por haber podido alternar el mundo de la empresa y formación. La verdad es que, no somos capaces de inspirar la curiosidad que lleva a aprender, estudiar y practicar; encima se ha cambiado el “método” hasta 4 veces, incentivando la “mediocridad”, los conocimientos troncales, se han convertido en el pórtico de los “masters” que se han pervertido tanto, como las operadoras de teléfono, olvidando y obviando, que para ser “maestro de algo” antes, hay que ser aprendiz y tener oficio . Tratando un master como un post-gado, se pierde la esencia de su objetivo, que no debería ser otro, que mejorar la sociedad en que uno vive.

Y por último , hablando de oficios, pues hablemos de actitud o ésta disposición natural, que lleva, primero a descubrirse a uno mismo para focalizar lo que se quiere en la vida y después , estas ganas, disposición y voluntad individual que te lleva a hacerlo y que te guste.

No es que falten cincuenta mil vendedores, es que faltan millones de personas, dispuestas a entender, que vivir es venderse a uno mismo, saber escuchar, empatizar con el otro, explicarse, mostrar y convencer con el diálogo y el ejemplo, es nada menos, que la razón de un humano adulto, es casi una obligación y resulta que la gente, tiene miedo a expresarse, a pensar para argumentar y esta “pereza”, porque no es otra cosa, es el mayor obstáculo, no sólo para trabajar, sino para confiar y creer que nadie va a hacer tu vida por ti, se trata de estar atento para ver las oportunidades, hace unos días leí una frase”mientras unos lloran, otros crear una fábrica de pañuelos” éste es el tema y si quieres quejarte, peléate contigo hasta descubrir que ni los chilenos, ni los europeos, ni los chinos son mejores, simplemente aprovechan sus oportunidades.