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Paraiso de Papel

La lectura del periódico casi me amargó el desayuno, la verdad es que todos los días, suelo abrir el diario sin ningún orden, será porque odio las rutinas y al primer sobo de zumo, me encuentro con la imagen espeluznante de un tal Blesa , posando con un pobre hipopótamo muerto a sus pies y además sonriendo, rodeado de un grupo de serviles( pobres) nativos, con cara excéptica, como ausentes del mensaje; imagínate!, si la imagen de la muerte de por sí, siempre sobrecoge, cuando la víctima es un animal gordito, amable, simpático, empatizado por Disney, en Fantasia, Madagascar y con frecuencia mimetizado en tantos peluches que he comprado a mis nietos y por la gracia de este golfo miserable, convertido en “trofeo”, alguien que es co- responsable de un fraude a miles de ciudadanos de buena fe, que depositaron sus ahorros en una entidad que ha devenido en guarida de ladrones con visa de oro, que acabamos pagando todos y encima con esta pose altiva y orgullosa y uno no puede dejar de pensar en viejas imágenes y actitudes de hombres todopoderosos , que dirigían este país, en mi infancia.

Curiosamente, antes esta obra de teatro de la vida, se llamaba dictadura y ahora le quieren llamar democracia, pero los actores son casi los mismos, como sus abusos, que asco !

Y uno se pregunta, ¿Cómo hemos llegado a este extremo? A normalizar el abuso y la corrupción y menuda semana que he pasado. Precisamente el dia antes, estaba charlando con Jaume Sanlorente (Sonrisas de Bombay), este admirado colega “onegeista”, luchador contra la esclavitud moderna, en el barrio de Kamathipura , que ha rescatado más de 8.000 niños condenados a la mendicidad y la prostitución, ojalá pudiéramos llegar a tanta gente desde nuestra Fundación Kalipay en Negros (Filipinas), por suerte la frescura de Malala , la niña ganadora del Nobel, alivia un poco la tristeza de tener que soportar el espectáculo de los políticos de este país, que han contribuído en menos de 20 años a cargarse uno a uno todos los valores que heredaron de esta comunidad, sin dejar de reírse de los pobres votantes que los han elegido, han robado la esperanza de una o dos generaciones enteras, han empobrecido el país, han vendido la quimera del estado del bienestar y seguirán riéndose hasta las próximas elecciones.

Supongo quer tú, también te has dado cuenta de que , lo que estamnos sufriendo es consecuencia de la pérdida de valores, porqué estos se maman en la familia , se heredan, la moral se ejercita y se aprenden en la infancia, con el ejemplo y es que, al final todo acaba cuadrando, no debe extrañarnos que, este país que está a la cola de Europa, en competencias educativas (Informe Pisa), tenga la productividad, más bien baja, que tengamos más universitarios que gente de oficio, que se prefiera copiar a innovar, que se admire al que vive sin trabajar, que el subsidio sea el medio de vida de millones de personas, que nadie hable de esfvuerzo, de persistencia ó de “ganarse la vida”.

Naturalmente se prodiga la mediocridad, porque pocos compiten por mejorar, aunque existan cifras aterradoras de paro, parece que nadie reaccione, con una pérdida de poder adquisitivo de más de un 30% en los últimos 7 años y en el que, se habla mucho de democracia, pero nadie respeta el turno del vecino, se prefiere discutir a dialogar y juzgar antes que escuchar; ah, y por mucho que se diga, no existe libertad, pues todos somos rehenes de un galimatías legal, en el que, a la vista de lo que ocurre, la alta justicia, es subordinada del poder ejecutivo.

Entonces, nos toca hablar de auténticos héroes, cuando nos referimos a estas personas que tratan de ser emprendedores, a los que creen en esfuerzo, en la honestidad, en la ética, en la urbanidad- que como no se enseña, las nuevas generaciones no saben ni lo que és -, porque la mayoría de padres, en vez de co-educar, prefieren reprender al maestro. En fin, se nos hace muy difícil a la gente normal tratar de ser optimistas, aunque esto sí, hay que exceptuar a los políticos, que mi querido Montaigne, describía como los monos, que trepan y trepan hasta la rama más alta del árbol, para que desde allí puedan enseñarnos mejor su “culo”.

El oficio de vivir

El oficio de vivir. Por Miquel Bonet, profesor, abogado y autor de “Búscate la vida”

No han pasado tantos años, desde que recordamos aún las escuelas de artes y oficios, precisamente en Barcelona, en la actual Lonja del Mar, se creó en 1775 , una escuela en la que se enseñaba el oficio de estampación en seda, en realidad nunca ha dejado de valorarse a las personas que ejercen bien su oficio, a pesar del empuje de la revolución industrial y sobre todo del just & time, por fortuna, aún es posible encontrar también en nuestra sociedad gente que conoce , sabe y enseña un oficio.

El problema, está en el “intrusismo” que ha acompañado a este cambio tecnológico, quizás tener las cosas más fáciles, nos ha hecho perder la pasión por conseguirlas y hoy nuestra sociedad está repleta de gente, que ejerce de lo que sea sin oficio y este abanico va desde la mayoría de políticos, gente con preparación, más que mediocre a tenor de los resultados, pasando por los banqueros, que han dilapidado centenares de miles de millones, a costa de rescates imposibles y evitables, también como no, el sector del turismo, que sigue añorando una profesionalidad, especialmente en actitudes, que no tiene y para mí, los grandes responsables de todo eso, que somos los maestros y educadores.

Claro que me pongo yo mismo por delante, para no esquivar las responsabilidades que me toquen en este “fregado” en que vivimos y lo digo convencido, pues los protagonistas de la educación de un niños, son la sociedad, los padres y los maestros, porqué lo que no consigas cambiar con la educación, no lo cambias con nada y debemos aceptar, que el saber no se enseña , sino que se aprende, así de fácil.

Hemos llenado la sociedad de universitarios, a los que se les ha engañado con un título, que les sirve de bien poco, ya que acreditar competencia, por la simple posesión no sirve para nada, ni siquiera por muchos masters que haya pagado, porqué la única maestría, nace del oficio, de saber hacer y eso se aprende en la calle, no hay otra forma, desde que se escribió sobre esto por parte de los presocráticos.

El fracaso de nuestros estudiantes, salvo excepciones, es el fracaso de un modelo de sociedad que camina hacia el precipicio de la vulgaridad, porqué ha perdido desde la curiosidad filosófica, que te lleva a aprender, hasta la opción del conocimiento, que requiere un mentor, que sepa motivar y acompañar al descubrimiento de las habilidades individuales, a fin de que cada persona pueda descubrir lo mejor en “uno mismo”.

Me ha encantado una frase de un joven hindú, investigador en Harvard” Un buen profesor, aumenta en 36.000 euros tu renta vital” casi nada, y yo me lo creo, porque la función del profesor, nunca he pensado que fuera mostrar lo que sabe, sino preocuparse gracias a su vocación, comunicación y entusiasmo de que los alumnos lo sigan y descubran su propio talento, por su cuenta y ésta es nuestra responsabilidad, para con esta generación que anda perdida, sobrada de recursos , pero falta de objetivos.

Naturalmente que faltan empresarios, pero ¿quién puede sentirse seguro en una sociedad volátil y líquida en la que no permanecen ni los valores y quien va a sumir riesgos?, cuando el fracaso es condenado, la administración pone trabas y aquí ¿Quién quiere emprender y competir?, si al final igualmente hay premio sin esfuerzo, ni que sea un plato en la mesa y un techo paterno, o un subsidio y ¿Dónde está el liderazgo? cuando los que lo ocupan, son incapaces de producir otros líderes y se conforman con tener seguidores.

Hace unos días, tuve el honor de dirigir un taller para responsables de cooperativas y quiero confesar la esperanza y la ilusión que proporciona, creer que aún hay gente que es capaz de comprometerse con otros, aportando sus productos y talento al servicio de una comunidad a menudo compleja, para que esta unión les permita no sólo ser más competitivos y rentables, sino encontrar un sentido de vida y aportar valor a nuestra sociedad.

Basta ya, de demagogia, de la vulgaridad de muchos medios y de esta gente que pretende administrarnos e influir en nuestras decisiones, pues su supuesta jerarquía ó la titularidad del puesto que ocupan, no supone en absoluto que lo merezcan , ni mucho menos, que tengan el oficio para ostentarlo, pues al final, sólo debemos aprender a distinguir entre lo que nos venden y lo que queremos comprar, ejerciendo el derecho a elegir que no es otro que, es oficio de vivir.

Te quedas o te vas

No es porque lo diga Zigmunt Bauman, esta gran persona “pequeña”en estatura, pero inmenso sociólogo y entrañable profesor polaco de 88 años, que vive sin móbil, al tiempo que nos recuerda que estamos en un modelo de sociedad”pretaporter” en el que nada permanece el tiempo suficiente para solidificarse y ser referencia para generaciones venideras, y por tanto todo, se convierte en onírico y líquido, recordando aquellos relojes que se derraman en los estantes, de mi admirado paisano Dalí.

Para la mayoría de la gente, quizás por la excitación que producen los cambios tecnológicos, que llevan muy al dia, supongo que para huir del esfuerzo de pensar por sí mismos, pues para ellos, para este colectivo rebautizado como “cool”, antes bastaba con ser “moderno” parece que con la innovación de la tecnología , estamos evolucionando, pero ¿de verdad crees que mejoramos la vida de la gente?, creo que no, la posesión de una tablet , el Smartphone, la pantalla plana o bajarse miles APP´s, que yo sepa, no sirven, ni para para la hipoteca, ni para que te den un empleo, ni te hacen más sabio, ni valen para comunicarte mejor, por muchos SMS, que mandes, nunca comunicarás mejor, con mirar los ojos de tu interlocutor, escuchar su voz , transmitir o compartir una emoción personal.

Me temo que con toda esta borrachera de la innovación, cuya resaca se está eternizando, nos hemos dejado por el camino, muchas cosas y por ejemplo en la educación y formación que es mi campo, dar más herramientas a los alumnos, no los convierte en más listos, o sea que no funciona, ni tampoco, lo que hacemos en la universidad que es enseñarles a PENSAR, en vez de de ayudarle a COMO PENSAR, porque en el mundo laboral al que se van a enfrentar, no les van a pedir lo que saben, para eso está google, sino QUE saben hacer, con lo que saben y eso es otra cosa.
Entender la tecnología como un fin en vez de como un medio, ha sido uno de los horribles errores, que han llevado a este país, al desperdicio de diez años(1997-2007) en los que disfrutamos de bonaza económica , acompañada por ingentes ayudas de la UE, no hubieran permtido construir estructuras y los cimientos para mejorar nuestra economía, favoreciendo la creación de empresas, y sobre todo para hacer un proyecto educativo, más competitivo y más eficiente, a fin de que nuestros jóvenes, estuvieran mejor preparados de base, en sus valores y en su actitud, sobre todo, para asumir los retos que deberán afrontar en su vida profesional.

En vez de eso, bajo el señuelo típico de la cultura del país, que no es otro que el “pelotazo”, la ley del mínimo esfuerzo y el triunfo de las oposiciones, frente a la libertad de asumir riesgos, o trabajar para otros, pues se liberalizó el suelo público municipal, inspirándose la corrupción a través de la construcción, que todos conocemos, se protegió a los bancos, en vez de limitar y controlar su desmesurado crecimiento y se descuídaros los eternos problemas pendientes de la sociedad.

A la gente , para que le sirve a la gente que le construyan autovías o AVES, si no tiene donde ir, porqué tanto pabellón polideportivo y tanta obra pública, que no era imprescindible, mientras hay escuelas que están casi en barracas . Cuanto dinero perdido, y cuantas oportunidades despreciadas.

Aunque no sea frecuente, algunos tenemos cierto sentido común, sabemos que cualquier herramienta , sirve para hacer más eficiente una función, pero claro debe haber antes una función, u objetivo, una dirección o un proyecto, y por desgracia, ni siquiera hay proyecto de país, diecisiete comunidades, en los que cada uno va a la suya , sin ninguna coherencia.

Se está diciendo por ahí, para mí, de forma perversa, que nuestras últimas generaciones son las mejores preparadas ¿para qué? ¿Es que se quiere justificar un modelo educativo del que ahora se reniega? Digo yo y no sé de que les van a servir muchos títulos o masters , algunos , con dudosa rigidez académica, cuando no se ha tenido en cuenta, que necesitan y que van a pedir la empresas, cuando estos miles de jóvenes acaben sus estudios.

Y mientras tanto, nos olvidamos de la FP, de aquellas profesiones auténticas, que siguen un ciclo lógico de aprendizaje regular y que espero sigan y se mejoren , con propuestas valientes de algunas universidades, como en Lleida, de la mano de la Dra Sofia Isús, promocionando el modelo de alternancia , como en Alemania o Francia, a fin de que se puedan simultanear teoría y práctica en el proceso educativo, así por lo menos , aunque nuestros ingenieros se vayan a Alemania, a desarrollar y poner en práctica lo que aquí han aprendido (pagándolo con nuestros impuestos), por lo menos tendremos buenos lampistas, mecánicos, impresores o contables.

Concluyendo, no caigamos en el pecado de la soberbia tecnológica y si realmente queremos que nuestros hijos , sean capaces de construirse un futuro entre nosotros, más vale que desde la infancia inspiremos, el espíritu emprendedor, no sólo para crear empresas, sino para que sean capaces de aprender a mirar mucho más lo que pasa a su alrededor, en vez de las “pantallitas virtuales”, provocar que tomen decisiones valientes y se equivoquen a menudo, señal de que ha intentado algo, y si seguro que si prescinden, de cuando en cuando, aunque sea para compartir las comidas con la familia, de todas lo virtual, se darán cuenta que tiene familias, si fomentamos que se levanten temprano, crearán hábitos sanos y si les enseñamos a escuchar los silencios, tendrán tiempo de pensar en sí mismos y en su proyecto de vida, quizás así conseguiremos que no huyan de nosotros ó por lo menos ,seguro que serán más felices.

Sino fuera por la pereza

Si no fuera por la pereza. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

No nos engañemos, a casi nadie le gusta trabajar, como no gusta madrugar por obligación, adoramos el ocio y nacimos para el libre albedrío, posiblemente el trabajo viene de esta maldición bíblica y como humanos, somos sensibles, vulnerables y por tanto débiles y muy cobardes para disputarle a la pereza las grandes dosis de dopamina y serotomina que proporciona el placer de no “tener que trabajar” para vivir.

Naturalmente hay dos excepciones, los workaholics , como se denomina en USA a los adictos al trabajo y los que convierten su trabajo en razón vital, seguramente cualquiera de las dos opciones, es peligrosa , pero la situación resulta paradójica para el momento en que vivimos.

Ya sé que mucha gente no está de acuerdo, pero no voy sobrado de sensibilidad y prefiero la vehemencia, para interpretar la realidad y además me gusta la historia, y especialmente la filosofía de la existencia, lo que me lleva a la creencia de que uno de las razones clave es que nos vence la pereza, claro está, que todo el mundo la quiere excluir, supongo que por vergüenza o por ser una frase muy “antisocial”y no nos gusta que nos lo digan, pero honestamente somos gandules por naturaleza, no es lo mismo madrugar para irse de vacaciones o para ir al trabajo , si no aceptamos esto, como explicar lo que está pasando?.

El tema, es que en la vida, hay que tener un plan y ¿Quién tiene algún plan para su vida? Porque no preguntamos a este 54 % de jóvenes que no tiene trabajo, cuál es su plan de vida y que están dispuestos a hacer para tenerlo, supongo que el primer problema que hay es la comunicación, que no tienen que ver nada con las nuevas tecnología para informar, pasar el tiempo, o coleccionar datos, yo hablo de escuchar y de influir, porque como diría Victor Hugo, si no escuchas no conoces y esta sociedad se oculta detrás de su “maquinitas” –observen la gente en la calle, en el ascensor o en un bar- todo el mundo tiene móvil y se olvida de sus orejas, que no hace falta cargar, pues se prefiere el mensaje escrito, el gráfico, el juego ó el Watsapp, que mirar o tratar de comprender a otra persona. 

La reflexión que debieran hacerse los políticos, que lideraron la burbuja desde el 98, al 2006 , es que en menos de 10 años, acabaron absolutamente con una generación, a la que le explicaron que no hacía falta esforzarse , ni competir, para conseguir el señuelo de una calidad de vida y así fomentaron la mediocridad, no hay que extrañarse que más del 50 % de mis alumnos universitarios, aspiraba a ser funcionario, con o sin vocación.
La palabra de moda que cerró el siglo XX, era la conciliación y el “tiempo libre” para desconectar se decía y así muchos jóvenes adolescentes “desconectaron” de la formación clave para aprender un oficio, abandonaron sus estudios, para obtener unos ingresos en un sector maldito como la construcción y otros muchos universitarios, creyeron que enlazando el grado con un master garantizaba un empleo, sin advertir que los empleadores, quieren gente que “sepa hacer” porque el simple saber está en google y para ser competente, hay que dar cuerda al talento y practicar mientras se aprende. 

Pero lo peor de todo, es que abortaron miles de vocaciones de futuros emprendedores, olvidando que la creación de empleo –vergüenza del país- la fomentan los emprendedores y que este tipo de personas, no nacen espontáneamente, sino que surgen a partir de la educación, los referentes sociales y un contexto cultural que favorezca la iniciativa personal en vez de condenarla.

No es cuestión de buena o mala suerte, sino de ser capaces de vencer el mayor enemigo que tenemos, que es el culto al ocio, o la negación del valor esfuerzo, ahora reina el imperio de la pereza y se reniega de aquellos aquellos principios que permitieron a las generaciones de la postguerra superar la mediocridad, trabajando, innovando y mejorando para dar un futuro a sus hijos. No perdamos de vista que, al final no hay otra fórmula para aumentar la productividad, que trabajar, y saber más que los demás, en ambos casos despende del esfuerzo , ya que curiosamente, la suerte, sólo se engancha al sudor.

¿Porque cuesta emprender?

Porque cuesta tanto, emprender. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado y autor de “búscate la vida”

Hace unas semanas, impartimos de nuevo, el curso de emprendeduría, que diseñamos en su dia, con el equipo del SAE, de Ubfeina, para ofrecer alternativas laborales a los alumnos de la Universidad de Barcelona y del que somos pioneros en el país, desgraciadamente no existe una demanda persistente de aprender esta materia, por parte de los alumnos, sino, porqué hemos entendido que tenemos una misión, como educadores y que no es otra, que tratar de acompañar en la inserción laboral de los estudiantes, que han cursado un Programa en nuestra Universidad.
Precisamente , porque somos conscientes que al mundo del trabajo, le preocupa mucho más lo que los universitarios, son capaces de hacer con lo que saben, que el simple saber- para eso tenemos Google- pues, hace más de 20 años, que entendimos, que es necesario, superar los estudios troncales, porqué el mundo, de ahí fuera, va a exigir a la nuevas generaciones, capacidad, competencias y una actitud, que obviamente no depende de nosotros, pero al menos, van a tener la oportunidad de conocer el nivel de exigencia y cierta metodología, ya que la motivación y las ganas son opcionales.

No obstante, tengo la impresión personal, que este esfuerzo a menudo, se disuelve como un terrón de azúcar en el mar, porqué falta la fuente inspiradora, que no es otra cosas que los referentes sociales y personales, que hoy por hoy y a tenor de la devaluación de valores y los alarmantes vacíos de nuestro modelo de sociedad , parece difícil que puedan influir en nuestros alumnos.
Nos llenamos, la boca y nos regalamos los oídos, cargando sobre las espaldas de nuestros universitarios, la responsabilidad de señalarlos como la generación mejor preparada que jamás ha existido y nos quedamos tan anchos, porque ni siquiera matizamos lo que significa “preparado”. ¿Qué és esto? O ¿es que significa la tecnología , la innovación, el ritmo vertiginoso del cambio, cuando se pueden eludir, algunos valores de siempre? Hemos desertado de los métodos tradicionales de aprendizaje, sin otra alternativa; sobra demagogia , como sobra “masteritis” esta extraña enfermedad, que pretende actuar como vacuna, frente a la asunción de responsabilidad y la madurez, que sólo llega practicando.

No nos engañemos, aplicando un poco de sentido común, sabemos que para dar trabajo a más de 5 millones de personas, o a la mitad de nuestros universitarios, sólo hace falta , favorecer la creación de empresas y eso , supone, recuperar el espíritu emprendedor, ayudar a la gente a que supere sus miedos, impulsar sus iniciativas, felicitarlos por los fracasos, porque significan intentos de éxito y que siempre acaba llegando, porque forma parte del proceso de aprendizaje.

Los docentes, que representan la mayoría de mis lectores, y a los que no tengo que enseñar nada, saben perfectamente, que lo que no se consigue con la educación no se consigue de ninguna forma y no sólo por causa de las ambigüedades de los políticos que nos han cambiado 7 veces la ley, en los últimos 27 años, sino que el caminos que deberíamos hacerlo juntos padres y maestros, y por tanto, este futuro que se deviene muy competitivo , complejo y hasta mareante, debe vertebrarse sobre unos pilares, que empiezan en la primera formación.

Como modesto profesor de comunicación, me pregunto a menudo, porque la gente se expresa cada vez peor, o por lo menos, noto que muchos alumnos, que vienen con los grados, prácticamente finalizados, son incapaces, de expresar y defender una idea, con cierta estructura, pues simplemente, no están acostumbrados, porqué no han practicado el “debate”, el discurso , ni siquiera saben defender su criterio –los que lo tengan, claro- porqué por desgracia, la ausencia de lectura y la devoción por las Apps, Phones, tablets…..provoca cierta decadencia, también en las formas de expresarse.

Quiero concluir, enfatizando las crisis, que los grandes discursos, que se publican en los medios, en conferencias , y como no, en muchos debates de tertulianos, normalmente teóricos, casi siempre, sus recetas apuntan a la innovación, la reinvención personal a partir de la autoconfianza etc y yo pienso que todo esto está bien, pero la gente apenas tiene confianza en sí mismo, porque el entorno de corrupción, de deslealtad y de consumismo bestial, no da ninguna confianza y ¿como se va a motivar alguien con 600 euros al mes después de pasarse 8 años en al universidad?, naturalmente que hay que innovar, pero para ello, habría que recuperar el sentido de la vida, o sea la misión y la visión y precisamente los educadores tenemos “la misión” de ayudar a nuestros alumnos a descubrir su potencial, a confiar en su talento y si es posible a ser felices y así ganamos todos.

TECNOLOGIAS PARA QUE?

Tecnología para qué. Por Miquel Bonet, profesor,abogado y autor de “Búscate la vida”.

No es porque lo diga Zigmunt Bauman, esta gran persona “pequeña”en estatura, pero inmenso sociólogo y entrañable profesor polaco de 88 años, que vive sin móbil, al tiempo que nos recuerda que estamos en un modelo de sociedad”pretaporter” en el que nada permanece el tiempo suficiente para solidificarse y ser referencia para generaciones venideras, y por tanto todo, se convierte en onírico y líquido, recordando aquellos relojes que se derraman en los estantes, de mi admirado paisano Dalí.

Para la mayoría de la gente, quizás por la excitación que producen los cambios tecnológicos, que llevan muy al dia, supongo que para huir del esfuerzo de pensar por sí mismos, pues para ellos, para este colectivo rebautizado como “cool”, antes bastaba con ser “moderno” parece que con la innovación de la tecnología , estamos evolucionando, pero ¿de verdad crees que mejoramos la vida de la gente?, creo que no, la posesión de una tablet , el Smartphone, la pantalla plana o bajarse miles APP´s, que yo sepa, no sirven, ni para para la hipoteca, ni para que te den un empleo, ni te hacen más sabio, ni valen para comunicarte mejor, por muchos SMS, que mandes, nunca comunicarás mejor, con mirar los ojos de tu interlocutor, escuchar su voz , transmitir o compartir una emoción personal.

Me temo que con toda esta borrachera de la innovación, cuya resaca se está eternizando, nos hemos dejado por el camino, muchas cosas y por ejemplo en la educación y formación que es mi campo, dar más herramientas a los alumnos, no los convierte en más listos, o sea que no funciona, ni tampoco, lo que hacemos en la universidad que es enseñarles a PENSAR, en vez de de ayudarles a COMO PENSAR, porque en el mundo laboral al que se van a enfrentar, no les van a pedir lo que saben, para eso está google, sino QUE saben hacer, con lo que saben y eso es otra cosa.
Entender la tecnología como un fin en vez de como un medio, es uno de los horribles errores, que han llevado a este país, al desperdicio de diez años(1997-2007) en los que disfrutamos de bonaza económica , acompañada por ingentes ayudas de la UE, no hubieran permtiido construir estructuras y los cimientos para mejorar nuestra economía, favoreciendo la creación de empresas, y sobre todo para hacer un proyecto educativo, más competitivo y más eficiente, a fin de que nuestros jóvenes, estuvieran mejor preparados de base, en sus valores y en su actitud, sobre todo, para asumir los retos que deberán afrontar en su vida profesional.

En vez de eso, bajo el señuelo típico de la cultura del país, que no es otro que el “pelotazo”, la ley del mínimo esfuerzo y el triunfo de las oposiciones, frente a la libertad de asumir riesgos, o trabajar para otros, pues se liberalizó el suelo público municipal, inspirando la corrupción, que todos conocemos, se protegen los bancos, en vez de limitar y controlar su desmesurado crecimiento,descuidándose los eternos problemas pendientes de la sociedad.

De que le sirve a la gente que le construyan autovías o AVES, si no tiene donde ir, porqué tanto pabellón polideportivo y tanta obra pública, que no es imprescindible, mientras hay escuelas que están en barracas; cuanto dinero tirado, y oportunidades despreciadas.

Aunque no sea frecuente, algunos tenemos cierto sentido común, sabemos que cualquier herramienta, sirve para hacer más eficiente una función, pero claro debe haber antes una función, un objetivo, una dirección o un proyecto, y por desgracia, ni siquiera hay proyecto de país, diecisiete comunidades, en los que cada uno va a la suya , sin ninguna coherencia.
Se está diciendo por ahí, de forma perversa, que nuestras últimas generaciones son las mejores preparadas ¿para qué? ¿Es que se quiere justificar un modelo educativo del que ahora se reniega? Digo yo y no sé de que les van a servir muchos títulos o masters , algunos , con dudosa rigidez académica, cuando no se ha tenido en cuenta, que necesitan y que van a pedir la empresas, cuando estos miles de jóvenes acaben sus estudios.

Y mientras tanto, nos olvidamos de la FP, de aquellas profesiones auténticas, que siguen un ciclo lógico de aprendizaje regular y que espero sigan y se mejoren , con propuestas valientes de algunas universidades, como en Lleida, de la mano de la Dra Sofia Isús, promocionando el modelo de alternancia, de Alemania o Francia, a fin de que se pueda simultanear teoría y práctica en el proceso educativo,así por lo menos , aunque nuestros ingenieros se vayan a Alemania, a desarrollar y poner en práctica lo que aquí han aprendido (pagándolo con nuestros impuestos), por lo menos tendremos buenos lampistas, mecánicos, impresores o contables.

Concluyendo, no caigamos en el pecado de la soberbia tecnológica y si realmente queremos que nuestros hijos, sean capaces de construirse un futuro entre nosotros, más vale que desde la infancia inspiremos, el espíritu emprendedor, no sólo para crear empresas, sino para que sean capaces de aprender a mirar mucho más lo que pasa a su alrededor, en vez de las “pantallitas virtuales”, provocar que tomen decisiones valientes y se equivoquen a menudo, señal de que ha intentado algo, y si seguro que si prescinden, de cuando en cuando, aunque sea para compartir las comidas con la familia, de todas lo virtual, se darán cuenta que tiene familias, si fomentamos que se levanten temprano, crearán hábitos sanos y si les enseñamos a escuchar los silencios, tendrán tiempo de pensar en sí mismos y en su proyecto de vida, quizás así conseguiremos que no huyan de nosotros ó por lo menos ,seguro que serán más felices.

El dos por ciento

El dos por ciento. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de “búscate la vida”

No sé asusten, no hablo de comisiones corruptas, sino de las cifras de paro, de un país muy cercano, sino en distancia, sí en sentimientos, me refiero a Chile, que acabo de visitar de nuevo hace unos días; obviamente las cifras asustan-al revés- y uno se contagia de sana envidia, sin poder evitar un precoz análisis, por simple deformación profesional, ya que me paso muchas semanas al año, tratando de “enseñar” o al menos acompañar a mis alumnos-los que quieren, claro-hacia el sendero que conduce a encontrar su oportunidad.

Naturalmente existen miles de excusas, algunas justificables, para no encontrar trabajo, es cierto que hay crisis, que las ofertas no son homogéneas ni sincronizan con la oferta académica, que faltan empresarios, que los salarios han bajado y también hay “otras excusas” como que , viviendo con los padres, es todo más fácil, que casi nadie pide mi”curriculum”, que no “paso” la entrevista, que “no piden de lo mío” y claro está, que madrugar en invierno cuesta más, que se han inventado las app´s, para facilitar, lo que ya se”sabe” y los MSM, para acortar palabras, sin perder el sentido y al final, parece que la culpa es de la sociedad.
Pues claro que sí!!, tenemos un paro juvenil del 54,6% (datos de fin de 2013) , al tiempo , que tenemos miles de plazas que no se cubren, por ejemplo, más de 50.000 puestos de comercial según datos de las ett´s, que son como un ángel que gestiona que mucha gente esté ocupada, aunque sea en períodos cortos.

Que está pasando?? Para mí y contrastado con mi experiencia, el tema es claro y tiene 3 componentes, como mínimo: de valores, de educación y de actitud.

Un breve repaso, nos lleva a la conclusión de que en los últimos 20 años, nos hemos cargado, gracias a políticas nefastas de nuestros gobernantes, toda la credibilidad, que inspiraba confianza a nuestros vecinos y eso lo notas, cuando viajas por ahí, pues ya nadie se cree que seamos un país honesto- ningún partido político se salva de la corrupción-, por otra parte, si se dudaba de nuestra frágil competitividad, ahora es evidente, las multinacionales han deslocalizado todo lo posible, no digamos, las buenas maneras, o la urbanidad, no hay respeto ni siquiera para los viejos, ni los maestros y ¿que me dicen de la cultura del “esfuerzo”?

Que más les puedo contar, como docente vocacional afortunado por haber podido alternar el mundo de la empresa y formación. La verdad es que, no somos capaces de inspirar la curiosidad que lleva a aprender, estudiar y practicar; encima se ha cambiado el “método” hasta 4 veces, incentivando la “mediocridad”, los conocimientos troncales, se han convertido en el pórtico de los “masters” que se han pervertido tanto, como las operadoras de teléfono, olvidando y obviando, que para ser “maestro de algo” antes, hay que ser aprendiz y tener oficio . Tratando un master como un post-gado, se pierde la esencia de su objetivo, que no debería ser otro, que mejorar la sociedad en que uno vive.

Y por último , hablando de oficios, pues hablemos de actitud o ésta disposición natural, que lleva, primero a descubrirse a uno mismo para focalizar lo que se quiere en la vida y después , estas ganas, disposición y voluntad individual que te lleva a hacerlo y que te guste.

No es que falten cincuenta mil vendedores, es que faltan millones de personas, dispuestas a entender, que vivir es venderse a uno mismo, saber escuchar, empatizar con el otro, explicarse, mostrar y convencer con el diálogo y el ejemplo, es nada menos, que la razón de un humano adulto, es casi una obligación y resulta que la gente, tiene miedo a expresarse, a pensar para argumentar y esta “pereza”, porque no es otra cosa, es el mayor obstáculo, no sólo para trabajar, sino para confiar y creer que nadie va a hacer tu vida por ti, se trata de estar atento para ver las oportunidades, hace unos días leí una frase”mientras unos lloran, otros crear una fábrica de pañuelos” éste es el tema y si quieres quejarte, peléate contigo hasta descubrir que ni los chilenos, ni los europeos, ni los chinos son mejores, simplemente aprovechan sus oportunidades.

En Otoño, también cae la verguenza

En Otoño, caen las vergüenzas. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de “búscate la vida!”

De las misma forma que la “caída de la hoja” representa el otoño, en la vida pública, también en estos días, se quedan al aire las “vergüenzas” de todos estas instituciones y sobretodo de esta gente que dice representar al pueblo, evidenciando una vez más, mi creencia de que formamos parte de un país, que sigue sin saber lo que quiere, ni a donde va, que obvia dialogar y empatizar, limitándose a inventar nuevas prohibiciones( hasta 60.000 leyes ) sobre lo que no entiende, con todo el peso de la misma intolerancia, que expulsó hace 5 siglos a judíos y jesuitas , al tiempo que esquilmaba el nuevo mundo , aniquilando como pudo a sus legitímos moradores, regalando después sus colonias, con esta vista de “lince”de sus diplomáticos, que regalaron uno de los países más ricos de Africa (Guinea ) a un dictador, o ignoraron a todo un pueblo (Sahara), sin asegurarse como hacen otros (Francia) algunas ventajas de futuro.

Al espectáculo de la justicia, liberando presos , premiando a los responsables del “Prestige” y aplaudiendo la inquinidad de los banqueros y otros “golfos” , se suma la mala gestión, una vez más de los jeriflates de la capital de España, dejando las basuras al sol durante 11 dias, para acabar “bajándose los pantalones” ante las amenazas de un servicio que privatizaron en su día, para ahorrar, no sé qué y que acabarán pagando a costa de los ciudadanos; a ello, sumemos el espectáculo bochornoso de las administraciones autónomicas, campando cada uno a sus anchas, y resultando que el “falso” café , para todos , va desde el Nesspresso con café jamaicano, en una mesa del Ritz, al cucurucho de malta bañada en leche en polvo, de mi internado en el 57 y eso es solidaridad? Por favor!
Pero lo más grave de todo, es la absoluta dejación en materia de valores, leáse la educación, que és la que marca el comportamiento, la actitud y la dignidad de un ser humano y de un pueblo.Llevamos varios decenios, “jugando” con la educación de la gente y al final la gente se ha llegado a creer que vale tanto como el dinero que tiene, construyendo una sociedad absolutamente eqoista y deshumana.

Hace ya más de 20 años, que se renunció al saber como un valor que no puede comprarse, se criminalizó el griego y el latin , en beneficio de, tratar de aprender cosas útiles, que finalmente tampoco se aprenden(informe Pisa, sobre matemáticas y comprensión lectora)pues sí, cosas, teóricamente útiles para trabajar, que tampoco han dado resultado, porqué más de la mitad de universitarios están el paro.

La última ha sido la de los Erasmus, como fue hace unos años, la escasa pedagogía sobre Bolonia y és que una cosa es educar y otra muy distinta “aprender” ésta última requiere, motivación, conocimiento, método y práctica, claro que si todo eso, no saben o no pueden enseñarlo los pedagogos de la comunidad, que incluyen , padres, maestros y entorno, o sea la sociedad, pues al final, la juventud, sale como puede.

Si no nos esforzamos en contribuir a que la gente tenga criterio propio, como decía Alexis de Tocqueville, la sociedad caerá “en la ignorancia, la barbarie y la falta de humanidad”, justo lo que hay: Se está criando a los jóvenes, desde la sobreprotección, obviando la cultura del esfuerzo y la meritocracia, porque la mayoría de padres, viven culpabilizados, por estar demasiado ocupados en avanzar en su vidas a menudo rotas ( más de un 40 % de separaciones en parejas de 25 a 45 años) y más preocupadas por la ocupación propia y de los hijos, que por descubrir sus propias competencias y también las de los suyos , contribuyendo a que hagan aquello que saben hacer y por lo que sienten verdadera pasión, algo que nos beneficiaría a todos.

Creo firmemente, que cada sociedad es rehén de sus errores, como lo somos todos de nuestras palabras y de la misma forma que hoy pagamos todos, la crisis que generamos también “todos” sin excusa, somos responsables no eligiendo bien a nuestros políticos, no rebelándonos, ni aportando sentido común, ante una burbuja que nadie se creía, hoy como ciudadanos de un estado, pagamos el precio de la descomposición de los valores y la ilusión, de la falta de solidaridad entre pueblos y lo que es peor, de tener una generación de jóvenes, al borde del precipicio del fracaso, que incluso ignoran porqué esta sociedad no es capaz de darles trabajo, o porqué no pueden disfrutar de una vida propia, al margen de los padres, que vergüenza ¿no? pero ¿sabeis lo peor de todo?, pues, me temo que los jóvenes de esta nueva generación ni siquiera son capaces de entenderlo, porque no tienen ni conocimientos, ni la conciencia , de los que les está pasando y por desgracias, lo que no se puede resolver por via de la educación, no tiene remedio.

Y tú ¿para que compites?

Y tú ¿Para qué compites? Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Para situar el contexto, me gustaría establecer antes una corta reflexión, sobre un principio básico al que denomino el sentido de “utilidad”, aunque no se aplica, probablemente por la misma razón, que se siguen utilizando patrones de educación absolutamente obsoletos, dicho esto desde mi modesto entender y con todo el respeto, pues la sociedad actual, reclama, gente que sepa hacer, mucho más, que el puro “saber” que no es poco, pero que a la vista del corrido informe PISA y de nuestra experiencia como docentes, pues eso, que a la mayoría de nuestros estudiantes de grado, tampoco les ilusiona, el puro conocimiento.

En la vida adulta y profesional, nos pagan, para solucionar problemas, claro que a simple vista la frase suena algo simple, incluso frívola, pero por mi experiencia laboral de más de 50 años , de los que los últimos 20, he estado en las dos mayores empresas del mundo en RRHH, me doy cuenta, que en estos tiempos frágiles y “liquidos” como dice mi admirado Z.Bauman, siendo todo tan fugaz , lo mejor es adaptarse y ser capaz de aportar valor a lo que sea, y eso marca una competencia.

Entendiendo como competencia, la suma de conocimientos, habilidades y prácticas, que con la debida actitud, permiten dar solución a temas, observables y evaluables , por tanto en la medida en que la aportación de valor sea más o menos decisiva, en el proceso económico , se obtiene determinado reconocimiento, o entendido en términos laborales, se permite aspirar y mantenerse en un puesto de trabajo.

El estudio de las competencias, llamadas transversales, porqué están al servicio de cualquier profesión, está de moda en los últimos años, especialmente aquellas que tiene que ver con la componente emocional de cada persona, ello es debido a que, especialmente las empresas que son las que generan riqueza, se han dado cuenta, que más allá de la formación académica o la acreditación por títulos o masters, detrás de cada trabajador hay una persona, que además de saber y pensar, también siente, por ello no es de extrañar, que la gente que posee la deseada Inteligencia Emocional, puede triunfar en el mundo actual, aunque sus conocimientos digamos que sean regulares.

Además de la Inteligencia Emocional, que se compone de tres factores individuales, como el autoconocimiento, la capacidad para gestionar las emociones, o sea el autocontrol y la necesaria auto-motivación, y otras dos facultades que tiene que ver con los demás, como la empatía y la relación social , también hay otras competencias transversales, que pueden aprenderse, como se aprende todo, o sea con un 20 % de teoría, otro 30% de método y finalmente un 50 % de práctica y no hay más.

Y estás “otras” competencias, podrían ser , la resistencia a la frustación, la capacidad de autoliderazgo y/o de compromiso responsable, la gestión del tiempo, la organización y el trabajo en equipos, la capacidad de anticipación o mejor esta intuición tan femenina, que los hombres podemos aprender, la flexibilidad, la visión de conjunto y muchas más, al gusto de cada uno, pero sobre todo : la comunicación, porqué es la esencia de todo.

Aunque a menudo, desearíamos no reconocerlo, el modelo que sigue la economía de mercado, es el de la extrema competitividad y para conseguirla, el principio debería ser “la meritocracia”, lo cierto es que , actualmente, no hay barreras porque internet es el gran mercado del mundo y precisamente ahora mismo, puedo asegurar que las mayores oportunidades laborales, que ofrece la crisis, son para estas personas, que se “salen de la fila” y quieren emprender algo, arriesgarse aunque se equivoquen, hacer las cosas de otro modo, innovar sobre la rutina y además explicarlo a los demás, aprovechándose del networking, las redes sociales y todos los medios, pero sobre todo “persistiendo” y con esfuerzo. Quizás de esta forma, cuando alguien nos pregunte . Y tú ¿paraqué compites?, puede ser que le contestemos:

Para ser mejor en lo mío, y ésta aspiración no es presuntuosa,pues si realmente te comprometes a competir por ser mejor en algo, sin duda podrás serlo, es tan obvio, como pensar que en una carrera si sales el primero, posiblemente llegues antes que los demás.

 

LA CRISIS DE LA GAVIOTA

La crisis de la gaviota. Por Miquel Bonet, Profesor, Abogado y autor de Búscate la vida!

Siempre me gustaron los cuentos porque ilustran de forma fácil, las eternas paradojas de la vida misma y además, siempre se conectan con los comportamientos humanos, por eso hoy, quiero permitirme con la mayor humildad-emulando al maestro Monzó- proponer una historia inventada, dedicada a esta manoseada crisis que parece eterna.

Había una vez un pájaro de grandes alas – aquí tu imaginación puede pensar en una simple gaviota – que se creía especial, se contemplaba volando majestuosamente y gracias a sus habilidades de navegación y como no, de su vista privilegiada, se aseguraba el sustento diario, al tiempo, sintiéndose protegida en su comunidad, aunque sin perder de vista, que debía competir constantemente, ya que “la lucha por la vida” es común a todas las especies.

Naturalmente, sus recursos naturales, se encontraban cerca de la colonia, sin apurar el límite de sus vecinos, que disputaban el mismo territorio. Total que, nuestra protagonista, pensó que si fuera más ligera, tendría más capacidad de vuelo, aumentando el alcance de su visión y sin más, se desprendió del lastre de las plumas más largas, recortando las situadas en las puntas de las alas y también las de cola, que actúan como timón.

En este frenesí de “recortar” plumas, para ser más ligero y volar más alto para otear presas inalcanzables para otros, notó que si bien al principio podía elevarse algo más, debía esforzarse el doble y aunque descubriera con más facilidad el alimento, la pérdida de sus alas traseras, le impedían agilidad, por lo que otros pájaros que ni siquiera se molestaban en buscar, llegaban antes al alimento y así, poco a poco nuestro pájaro se fue agotando, y tuvo que conformar su dieta a los desechos y al alimento de menor calidad que le dejaban sus congéneres.

Es una historia sencilla ¿verdad? Pero cargada de lógica, con enorme paralelismo con el mundo en que vivimos y de la que podemos extraer algunas conclusiones, que me atrevo a destacar, por si a alguien le sirven, pues ya saben tanto mis lectores como mis alumnos, que no soy de los que me limito a la pregunta, me gusta el compromiso subjetivo y siempre opinable.

El pájaro, es la economía del país, obviamente limitado a su propia colonia autónoma, disputando con otras, el mismo territorio de “caza”, por tanto de los recursos de supervivencia.
El cielo, es la libertad que pertenece a todos, que con el método y poniendo la fuerza puede llevarte a lo más alto, disfrutar más espacio visual, pero también hace falta velocidad(esfuerzo) y la flexibilidad(adecuación) necesaria para llegar antes y anticiparse a otros.

El territorio de caza, para sobrevivir y evolucionar, es el mercado, que pertenece a todos, allí todos somos vecinos, no hay amigos, cada uno defiende lo suyo, porque les va la vida y casi nadie comparte nada si no es a cambio de algo, todos tienen compromisos –grupos, intereses, créditos o lo que sea, para atender y compiten para conseguirlo, ¿Cómo?. Pues como ha sido siempre, usando todos los medios, y al límite del marco legal, no porque sea un valor, sino para evitar “que te pillen”.

Y las plumas, naturalmente son nuestras competencias, el talento personal, la convicción que unido a la fuerza y los valores, te hace crecer y evolucionar.

Si todo eso, lo aplicamos a nuestra realidad, nos damos cuenta que recortar hasta la saciedad en retribuciones vulnerables, en gente que genera servicios básicos, como maestros, médicos, policía, bomberos, quitar ayudas a la dependencia, o lo que es peor, colapsar juzgados ó “matar el espíritu emprendedor”, desde educación primaria, incentivando la memoria, en contra del descubrimiento natural infantil o bajar de categoría a la FP, mientras mantenemos administraciones duplicadas como diputaciones y consejos comarcales, convirtiendo la profesión de político en un”chollo” vital, en vez de un servicio público; premiando bancos y castigando al ciudadano, nos hemos transformado en un país irracional, endeudado, líder en parados, con poca conciencia social y mucho recelo, en el que cada uno, campa por su cuenta y si sobrevivimos, es porque hay millones de personas que se levantan cada día para buscarse la vida, aunque, sin la confianza de ir a alguna parte, más allá del día siguiente, porque simplemente ahora, no existe nadie que indique el camino, ni tampoco liderazgo, sólo parches.

La última gran reflexión, sería que volar más alto, sacar lastre, pesar menos, a costa de “recortar”los recursos humanos, el talento y la iniciativa, no te permite llegar antes y si además, tampoco existe un rumbo trazado que conduzca a algún sitio y pierdes la conciencia necesaria para armonizar lo que haces con tus creencias, pues aún peor y finalmente, si vas perdiendo las oportunidades, deberás conformarte con los restos.