Talento-para-quien-sabe-retenerlo.

 

Hace algunas semanas, hablábamos en estas mismas páginas de la guerra por el talento, un tema que sorprende  en un país con 3,5 millones de parados y con cientos de miles de prejubilaciones “ a saco” fomentadas desde grandes empresas que solo ven a las personas como “unidad de costo”, sin embargo, el simple hecho de reconocer que existe el  talento, ya es una novedad, y si además alguna empresa apuesta por ello, entones es una maravilla.

Pero hay más,porqué una ciudad española, Bilbao, es la segunda ciudad del mundo, después de Zurich, más capaz de retener talento, que bueno no? Quién lo iba a decir que además de pinxos, xiquitos, pistos y una  gastronomía excepcional, la renovación de la ría, el Gughengeim  y sobre todo, el calor humano de su gente, se  convierta en  una ciudad “super” atractiva según el Indice de Competitividad Global en Retención de Talento, la educación, la sanidad también tienen que ver y como no, las oportunidades laborales y la calidad.

La verdad es que la gente y con ella, su conocimiento, su capacidad, su competencia y su buen hacer, acaba yendo donde se siente valorada y está claro que cuando no hay valores , ni cultura ni reconocimiento, sólo queda la rutina  en la que esconde su mediocridad mucha gente  preocupada a su vez por no destacar, ni mejorar, para  eludir la responsabilidad de comprometerse y tener que tomar decisiones.

A veces les digo a mis alumnos y a la gente más joven que yo, que se atrevan a salir a la luz, que se olviden de los miedos, que afloren su humanidad, que se dejen conocer, que no teman todo eso que no entienden y que se resistan a ser simplemente “recursos” humanos, pues es mejor sentirse como humanos con recursos, también que sean capaces de generar valores emocionales, disfrutando de lo que hacen, porque esto es percibido por los demás y no puede ser copiado ni mucho menos digitalizado, por mucho que se empeñen el marketing y la logística  en tratarnos como volubles consumidores y cautivos de la satisfacción inmediata.

Todos tenemos determinado talento ¡Queda claro! , de lo que se trata es de conocerse lo suficiente para descubrir como és  y que podemos hacer con lo que tenemos, ver nuestras capacidades, distinguir las limitaciones y ser capaces de desarrollarlo y ofrecerlo al servicio de aquellos que puedan disfrutarlo, pienso que debemos renunciar a este paradigma que nos hace devotos del culto egoísta y renunciar a esta realidad que el exceso de tecnología impone un mundo de solitarios con i.phone , pues por muy conectados que estemos y por muchas redes sociales en las que proclamar nuestros hábitos vitales, que seguro que de verdad no interesa a nadie, sería mejor apuntar hacia un paradigma holístico, en el que cada uno forme parte de un todo y que nuestro talento sirva a nuestro”vecino”, porque seguro que “tú tienes lo que a mi me hace falta” se trata de pasar de la competitividad a la cooperación, sólo eso.

Las empresas no deben ser un refugio de empleados que alquilan su tiempo a cambio de un salario, sino un proyecto común de colaboración en los que la suma de los talentos individuales y de  sus valores, determinen un diferencial , que pueda ser atractivo para todos, a los de dentro porqué encuentran un sentido al levantarse por la mañana y los de fuera, o sea  “los clientes”porqué descubramos que es mucho más importante, el servicio “humano” que hay detrás de un producto, que éste por sí mismo. Puede que un dia , la guerra por el talento, se convierta en la guerra por ser más felices ¿Qué és una utopía? Puede ser, pero sin utopía no nos queda siquiera la esperanza.

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