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En Otoño, también cae la verguenza

En Otoño, caen las vergüenzas. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de “búscate la vida!”

De las misma forma que la “caída de la hoja” representa el otoño, en la vida pública, también en estos días, se quedan al aire las “vergüenzas” de todos estas instituciones y sobretodo de esta gente que dice representar al pueblo, evidenciando una vez más, mi creencia de que formamos parte de un país, que sigue sin saber lo que quiere, ni a donde va, que obvia dialogar y empatizar, limitándose a inventar nuevas prohibiciones( hasta 60.000 leyes ) sobre lo que no entiende, con todo el peso de la misma intolerancia, que expulsó hace 5 siglos a judíos y jesuitas , al tiempo que esquilmaba el nuevo mundo , aniquilando como pudo a sus legitímos moradores, regalando después sus colonias, con esta vista de “lince”de sus diplomáticos, que regalaron uno de los países más ricos de Africa (Guinea ) a un dictador, o ignoraron a todo un pueblo (Sahara), sin asegurarse como hacen otros (Francia) algunas ventajas de futuro.

Al espectáculo de la justicia, liberando presos , premiando a los responsables del “Prestige” y aplaudiendo la inquinidad de los banqueros y otros “golfos” , se suma la mala gestión, una vez más de los jeriflates de la capital de España, dejando las basuras al sol durante 11 dias, para acabar “bajándose los pantalones” ante las amenazas de un servicio que privatizaron en su día, para ahorrar, no sé qué y que acabarán pagando a costa de los ciudadanos; a ello, sumemos el espectáculo bochornoso de las administraciones autónomicas, campando cada uno a sus anchas, y resultando que el “falso” café , para todos , va desde el Nesspresso con café jamaicano, en una mesa del Ritz, al cucurucho de malta bañada en leche en polvo, de mi internado en el 57 y eso es solidaridad? Por favor!
Pero lo más grave de todo, es la absoluta dejación en materia de valores, leáse la educación, que és la que marca el comportamiento, la actitud y la dignidad de un ser humano y de un pueblo.Llevamos varios decenios, “jugando” con la educación de la gente y al final la gente se ha llegado a creer que vale tanto como el dinero que tiene, construyendo una sociedad absolutamente eqoista y deshumana.

Hace ya más de 20 años, que se renunció al saber como un valor que no puede comprarse, se criminalizó el griego y el latin , en beneficio de, tratar de aprender cosas útiles, que finalmente tampoco se aprenden(informe Pisa, sobre matemáticas y comprensión lectora)pues sí, cosas, teóricamente útiles para trabajar, que tampoco han dado resultado, porqué más de la mitad de universitarios están el paro.

La última ha sido la de los Erasmus, como fue hace unos años, la escasa pedagogía sobre Bolonia y és que una cosa es educar y otra muy distinta “aprender” ésta última requiere, motivación, conocimiento, método y práctica, claro que si todo eso, no saben o no pueden enseñarlo los pedagogos de la comunidad, que incluyen , padres, maestros y entorno, o sea la sociedad, pues al final, la juventud, sale como puede.

Si no nos esforzamos en contribuir a que la gente tenga criterio propio, como decía Alexis de Tocqueville, la sociedad caerá “en la ignorancia, la barbarie y la falta de humanidad”, justo lo que hay: Se está criando a los jóvenes, desde la sobreprotección, obviando la cultura del esfuerzo y la meritocracia, porque la mayoría de padres, viven culpabilizados, por estar demasiado ocupados en avanzar en su vidas a menudo rotas ( más de un 40 % de separaciones en parejas de 25 a 45 años) y más preocupadas por la ocupación propia y de los hijos, que por descubrir sus propias competencias y también las de los suyos , contribuyendo a que hagan aquello que saben hacer y por lo que sienten verdadera pasión, algo que nos beneficiaría a todos.

Creo firmemente, que cada sociedad es rehén de sus errores, como lo somos todos de nuestras palabras y de la misma forma que hoy pagamos todos, la crisis que generamos también “todos” sin excusa, somos responsables no eligiendo bien a nuestros políticos, no rebelándonos, ni aportando sentido común, ante una burbuja que nadie se creía, hoy como ciudadanos de un estado, pagamos el precio de la descomposición de los valores y la ilusión, de la falta de solidaridad entre pueblos y lo que es peor, de tener una generación de jóvenes, al borde del precipicio del fracaso, que incluso ignoran porqué esta sociedad no es capaz de darles trabajo, o porqué no pueden disfrutar de una vida propia, al margen de los padres, que vergüenza ¿no? pero ¿sabeis lo peor de todo?, pues, me temo que los jóvenes de esta nueva generación ni siquiera son capaces de entenderlo, porque no tienen ni conocimientos, ni la conciencia , de los que les está pasando y por desgracias, lo que no se puede resolver por via de la educación, no tiene remedio.

Y tú ¿para que compites?

Y tú ¿Para qué compites? Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Para situar el contexto, me gustaría establecer antes una corta reflexión, sobre un principio básico al que denomino el sentido de “utilidad”, aunque no se aplica, probablemente por la misma razón, que se siguen utilizando patrones de educación absolutamente obsoletos, dicho esto desde mi modesto entender y con todo el respeto, pues la sociedad actual, reclama, gente que sepa hacer, mucho más, que el puro “saber” que no es poco, pero que a la vista del corrido informe PISA y de nuestra experiencia como docentes, pues eso, que a la mayoría de nuestros estudiantes de grado, tampoco les ilusiona, el puro conocimiento.

En la vida adulta y profesional, nos pagan, para solucionar problemas, claro que a simple vista la frase suena algo simple, incluso frívola, pero por mi experiencia laboral de más de 50 años , de los que los últimos 20, he estado en las dos mayores empresas del mundo en RRHH, me doy cuenta, que en estos tiempos frágiles y “liquidos” como dice mi admirado Z.Bauman, siendo todo tan fugaz , lo mejor es adaptarse y ser capaz de aportar valor a lo que sea, y eso marca una competencia.

Entendiendo como competencia, la suma de conocimientos, habilidades y prácticas, que con la debida actitud, permiten dar solución a temas, observables y evaluables , por tanto en la medida en que la aportación de valor sea más o menos decisiva, en el proceso económico , se obtiene determinado reconocimiento, o entendido en términos laborales, se permite aspirar y mantenerse en un puesto de trabajo.

El estudio de las competencias, llamadas transversales, porqué están al servicio de cualquier profesión, está de moda en los últimos años, especialmente aquellas que tiene que ver con la componente emocional de cada persona, ello es debido a que, especialmente las empresas que son las que generan riqueza, se han dado cuenta, que más allá de la formación académica o la acreditación por títulos o masters, detrás de cada trabajador hay una persona, que además de saber y pensar, también siente, por ello no es de extrañar, que la gente que posee la deseada Inteligencia Emocional, puede triunfar en el mundo actual, aunque sus conocimientos digamos que sean regulares.

Además de la Inteligencia Emocional, que se compone de tres factores individuales, como el autoconocimiento, la capacidad para gestionar las emociones, o sea el autocontrol y la necesaria auto-motivación, y otras dos facultades que tiene que ver con los demás, como la empatía y la relación social , también hay otras competencias transversales, que pueden aprenderse, como se aprende todo, o sea con un 20 % de teoría, otro 30% de método y finalmente un 50 % de práctica y no hay más.

Y estás “otras” competencias, podrían ser , la resistencia a la frustación, la capacidad de autoliderazgo y/o de compromiso responsable, la gestión del tiempo, la organización y el trabajo en equipos, la capacidad de anticipación o mejor esta intuición tan femenina, que los hombres podemos aprender, la flexibilidad, la visión de conjunto y muchas más, al gusto de cada uno, pero sobre todo : la comunicación, porqué es la esencia de todo.

Aunque a menudo, desearíamos no reconocerlo, el modelo que sigue la economía de mercado, es el de la extrema competitividad y para conseguirla, el principio debería ser “la meritocracia”, lo cierto es que , actualmente, no hay barreras porque internet es el gran mercado del mundo y precisamente ahora mismo, puedo asegurar que las mayores oportunidades laborales, que ofrece la crisis, son para estas personas, que se “salen de la fila” y quieren emprender algo, arriesgarse aunque se equivoquen, hacer las cosas de otro modo, innovar sobre la rutina y además explicarlo a los demás, aprovechándose del networking, las redes sociales y todos los medios, pero sobre todo “persistiendo” y con esfuerzo. Quizás de esta forma, cuando alguien nos pregunte . Y tú ¿paraqué compites?, puede ser que le contestemos:

Para ser mejor en lo mío, y ésta aspiración no es presuntuosa,pues si realmente te comprometes a competir por ser mejor en algo, sin duda podrás serlo, es tan obvio, como pensar que en una carrera si sales el primero, posiblemente llegues antes que los demás.

 

LA CRISIS DE LA GAVIOTA

La crisis de la gaviota. Por Miquel Bonet, Profesor, Abogado y autor de Búscate la vida!

Siempre me gustaron los cuentos porque ilustran de forma fácil, las eternas paradojas de la vida misma y además, siempre se conectan con los comportamientos humanos, por eso hoy, quiero permitirme con la mayor humildad-emulando al maestro Monzó- proponer una historia inventada, dedicada a esta manoseada crisis que parece eterna.

Había una vez un pájaro de grandes alas – aquí tu imaginación puede pensar en una simple gaviota – que se creía especial, se contemplaba volando majestuosamente y gracias a sus habilidades de navegación y como no, de su vista privilegiada, se aseguraba el sustento diario, al tiempo, sintiéndose protegida en su comunidad, aunque sin perder de vista, que debía competir constantemente, ya que “la lucha por la vida” es común a todas las especies.

Naturalmente, sus recursos naturales, se encontraban cerca de la colonia, sin apurar el límite de sus vecinos, que disputaban el mismo territorio. Total que, nuestra protagonista, pensó que si fuera más ligera, tendría más capacidad de vuelo, aumentando el alcance de su visión y sin más, se desprendió del lastre de las plumas más largas, recortando las situadas en las puntas de las alas y también las de cola, que actúan como timón.

En este frenesí de “recortar” plumas, para ser más ligero y volar más alto para otear presas inalcanzables para otros, notó que si bien al principio podía elevarse algo más, debía esforzarse el doble y aunque descubriera con más facilidad el alimento, la pérdida de sus alas traseras, le impedían agilidad, por lo que otros pájaros que ni siquiera se molestaban en buscar, llegaban antes al alimento y así, poco a poco nuestro pájaro se fue agotando, y tuvo que conformar su dieta a los desechos y al alimento de menor calidad que le dejaban sus congéneres.

Es una historia sencilla ¿verdad? Pero cargada de lógica, con enorme paralelismo con el mundo en que vivimos y de la que podemos extraer algunas conclusiones, que me atrevo a destacar, por si a alguien le sirven, pues ya saben tanto mis lectores como mis alumnos, que no soy de los que me limito a la pregunta, me gusta el compromiso subjetivo y siempre opinable.

El pájaro, es la economía del país, obviamente limitado a su propia colonia autónoma, disputando con otras, el mismo territorio de “caza”, por tanto de los recursos de supervivencia.
El cielo, es la libertad que pertenece a todos, que con el método y poniendo la fuerza puede llevarte a lo más alto, disfrutar más espacio visual, pero también hace falta velocidad(esfuerzo) y la flexibilidad(adecuación) necesaria para llegar antes y anticiparse a otros.

El territorio de caza, para sobrevivir y evolucionar, es el mercado, que pertenece a todos, allí todos somos vecinos, no hay amigos, cada uno defiende lo suyo, porque les va la vida y casi nadie comparte nada si no es a cambio de algo, todos tienen compromisos –grupos, intereses, créditos o lo que sea, para atender y compiten para conseguirlo, ¿Cómo?. Pues como ha sido siempre, usando todos los medios, y al límite del marco legal, no porque sea un valor, sino para evitar “que te pillen”.

Y las plumas, naturalmente son nuestras competencias, el talento personal, la convicción que unido a la fuerza y los valores, te hace crecer y evolucionar.

Si todo eso, lo aplicamos a nuestra realidad, nos damos cuenta que recortar hasta la saciedad en retribuciones vulnerables, en gente que genera servicios básicos, como maestros, médicos, policía, bomberos, quitar ayudas a la dependencia, o lo que es peor, colapsar juzgados ó “matar el espíritu emprendedor”, desde educación primaria, incentivando la memoria, en contra del descubrimiento natural infantil o bajar de categoría a la FP, mientras mantenemos administraciones duplicadas como diputaciones y consejos comarcales, convirtiendo la profesión de político en un”chollo” vital, en vez de un servicio público; premiando bancos y castigando al ciudadano, nos hemos transformado en un país irracional, endeudado, líder en parados, con poca conciencia social y mucho recelo, en el que cada uno, campa por su cuenta y si sobrevivimos, es porque hay millones de personas que se levantan cada día para buscarse la vida, aunque, sin la confianza de ir a alguna parte, más allá del día siguiente, porque simplemente ahora, no existe nadie que indique el camino, ni tampoco liderazgo, sólo parches.

La última gran reflexión, sería que volar más alto, sacar lastre, pesar menos, a costa de “recortar”los recursos humanos, el talento y la iniciativa, no te permite llegar antes y si además, tampoco existe un rumbo trazado que conduzca a algún sitio y pierdes la conciencia necesaria para armonizar lo que haces con tus creencias, pues aún peor y finalmente, si vas perdiendo las oportunidades, deberás conformarte con los restos.

Y aquí ¿quien educa?

Y aquí, ¿Quién educa?, Por Miquel Bonet, Abogado, Profesor y autor de “Búscate la vida”

No hay que romperse mucho la cabeza, para descubrir que una de las causas de la recesión, cuya consecuencia son los problemas que padece hoy nuestra sociedad, bajo un paraguas, sin tela, porque nada alivia, llamado “crisis”, podríamos sintetizarlo  simplemente en una palabra, “educación” y éste es el tema que toca.

Lógicamente y como ni de lejos, llego a la altura de mi admirado maestro y amigo el Profesor Marina, tampoco voy a entrar en filosofar sobre el tema, ni siquiera debatir, la importancia de los  valores humanísticos, tampoco abundar o criticar, los sistemas educativos que imperan en nuestra sociedad-si es que admitieran alguna clasificación – sólo diría que a menudo y por mi limitada experiencia, impera mucho más el “blended” o sea  la alquimia, de un poco de allí y otro de allá, que modelos de identidad claros, salvo excepciones.

Para mí, y para la mayoría de la gente, la educación debería ser una forma de entender la vida, ligada a unos valores, para abordarla en consecuencia y también un medio, para desarrollar el talento que  se posea, focalizándolo hacia algo útil, que de paso beneficia al conjunto y cuyo reconocimiento sea medible y valorable, en función de las resultados, que alguien-el mercado- está dispuesto a pagar.

Naturalmemte, este es un punto de vista estrecho y muy práctico, pero para la gente que nos hemos dedicado a recursos humanos, en un mundo profesional, sabemos que vales, por lo que estás dispuesto a dar y en la medida en que tu trabajo aporte soluciones, que aumente la sostenibilidad de quien te paga.

Era importante establecer este preámbulo para centrarnos, en nuestro modelo de educación, porqué a alguien debería ocurrírsele, que con un 26 % de paro, con 56 % de jóvenes que no pueden entrar en el mercado de trabajo, pues, algo se ha hecho mal ¿no?. Me parece que no hay estadísticas sobre los títulos de master que se han dado en los últimos 10 años en instituciones estatales, pero temo que sería asombroso, a la vista de lo que hay y releyendo un poco la historia, al menos se evidencia que los “atajos” de llegar a la maestría (master), sin pasar por aprendizaje, oficialía y práctica, son absolutamente prosáicos y no sirven para casi nada.

Una bolsa de paro de universitarios, que dobla al de la gente de Formación Profesional, también daría para reflexionar un poco más, porque ahora va a resultar que para pagar cheques en ventanilla, hay que ser economista y para hacer hojas Excel, ingeniero teleco, supongo que se dan cuenta que uno estudia algo que le sirva y donde pueda desarrollarse, una cuenta de explotación de una pyme que son las que mantienen el país, la lleva un FP2 administrativo, de la misma forma que probablemente la mayoría de arquitectos no saben levantar una pared, por tanto, el camino de pujar por la universidad frente a la FP, no es el más idóneo, sino fomentar aprendizajes con futuro, en función de las habilidades naturales, losd conocimientos y la actitud de cada uno.

Más cosas,  pues sí y lo digo con conocimiento de causa, como profesor y como profesional con 50 años de experiencia, en general, son mejores alumnas las mujeres que los hombres, pero en cargos directivos y de liderazgo hay menos de un 15 % de mujeres, aquí y en todo el mundo¿no les suena algo esto? A mi sí, y es que impedir o poner trabas a la equiparación salarial y de responsabilidad de las mujeres en las empresas, es un error y un paso atrás.

Y algo  más sobre el modelo universitario, porque se ha confundido casi todo,  el modelo bolonia, se creó básicamente para homologar y facilitar el intercambio de profesionales en la UE, favorecer el trabajo en equipo y dejar de lado la clase “magistral” en beneficio de la praxis, aproximando la metodología y la organización al mundo empresarial del futuro, claro que eso ya está dicho, pero parece que se olvidó, se ha perdido de vista que una Universidad, está para servir a una comunidad y el profesor es un medio, pues el protagonista-el cliente- es el alumno, entonces ¿Por qué seguimos con curriculums de carrera de hace siglos?, ¿porque hay tan poca comunidad entre los propios catedráticos?,  ¿porqué prima el interés en expedir títulos en vez de ayudar a enseñar?, pues todo por intereses, porque puede más la vanidad, el marketing y los diplomas personales, que cumplir la máxima de “acompañar al alumno hacia el descubrimiento individual”.

Menos tertulias, por favor, que pronto no se extrañen comprobar titulos de “master tertuliano” menos demagogia política y mediática y metámonos en la cabeza, volver a la base de la educación, la gente se educa con lo que ve y tiene cerca, padres, familia, comunidad, medios, los colegios deben preocuparse de interpretar esos valores y después el grado debe obtenerse a partir de la práctica organizada, con profesores éticos y vocacionales, que alumbren y den herramientas para un futuro que cada cual debe construirse por sí mismo.

El cuento de la lechera (versión libre)

Otra versión de la lechera. Por Miquel Bonet

Es conocida mi afición por los cuentos, pues me atrae esta fusión entre parabola,fantasía y realidad, conectar cielo y tierra,como hacen losderviches en su danza infinita, quizás por ello, bauticé uno de mis libros como”a vivir del cuento”.

Siempre me ha gustado la metáfora del cuento de la lechera, que no hace falta repetir, porque es una constante de nuestra existencia actual, siempre especulando en lo que “pasaría si….” y dejando al azar la solución de nuestra vida.

Bueno al grano pues, érase una vez un país, con muchos recursos, pues durante siglos fue acumulando riquezas, llegar a crear un imperio de medio mundo, que no supo defender, ya que se acomodaba mejor a la especulación y el ingenio, que  al esfuerzo y los valores, no obstante, llegó a acumular toda la riqueza posible, sin preocuparse en exceso por evolucionar y culturizarse, hasta el extremo de inventar una nueva clase social, a la que bautizaron como “fidalgos“,llámese hidalgos o sea “hijos de algo, o de alguien. Como en el cuento de la lechera, el fortuito descubrimiento de las américas, permitió que el oro y la plata fluyera de las colonias, sin renunciar como todos los demás “colonizadores” a aniquilar-ahora le llaman “deshauciar”-a los pobres súbditos, carentes de otro derecho más que el sometimiento.

Las débiles tentativas, de incorporarse a una revolución industrial, social y aspirar a modelos vecinos, fueron sofocadas por el poder imperante, ni siquiera los tibios intentos de justicia social impulsados por las cortas repúblicas, nunca pasaron de anécdota, en este país unido más por la conveninecia política, que por la voluntad del mosaico de culturas, siempre se llevaron mejo en los enfrentamientos, que en la solidaridad, llámese democracia y en la buena gente trabajadora se incubó la idea de que “otros” resolverían siempre sus problemas, por tanto poco había para emprender, innovar o inventar.

Y como en el cuento, parecía que aquella”tinaja de leche” seria eterna y debería permitir una plácida herencia generacional sin gran esfuerzo, creándose una clase pasiva y muchas instituciones inoperantes, cargadas de privilegios para sus adeptos, que se mantienen hasta nuestros días, hasta el punto que el homenaje al individualismo y la codicia, causas de la crisis bancaria y la posterior “dictadura” de unas reformas fuera de tiempo, tratan de vestir un esquema democrático, inexistente, porque no ha calado, en los valores de la gente, sólo sirve para poner parches, a una agonía que viene de lejos, no se construyen los comportamientos vitales y los valores humanos, con 60.000 leyes al año.

Y hoy sigue todo por hacer, el cántaro prodigioso de la lechera, se rompió, antes de comprar las vacas y después de haber malgastado miles de millones de euros de la Unión Europea, que sirvieron , simplemente para taponar grietas y crear infraestructuras de bienestar de dudosa utilidad, al amparo de una hipocresía que inventaron los políticos llamado bienestar social, con más CAPS,hospitales,ordenadores y funcionarios que nadie, sin  ninguna previsión de sostenibilidad, abriendo las fronteras a miles de inmigrantes “engañados” por una bicoca que llamaron la “burbuja constructiva” y cuya consecuencias han sido, cargarse el futuro de un 56 % de jóvenes, con una alto porcentaje de fracaso escolar, provocado por la llamada de trabajos fáciles, miles de personas malviviendo entre subsidios y usando bienes que no pueden pagar y lo que es peor, con un rastro de vicios adquiridos en las dos últimas generaciones, que ya han olvidado que sólo el valor del esfuerzo, la perseverancia y la actitud, son el único camino hacia la libertad: que difícil resulta andar sobre piedras descalzo, cuando siempre se han usado zapatos.

Parece que no se haya entendido aún, que nos sobran barcos, si no se sabe cual es el rumbo, España, sigue siendo un país que no sabe a donde va, exhausto de leyes, que cambian cada cuatro años, sin lideres a quien seguir, ahogando su vocación exportadora, con trabas admnistrativas y con legislaciones ambiguas,hoy el país es un “batiburrillo” de gente cautiva del consumismo, sin ideas propias, que no se siente parte de nada común, más allá del sentido de pertenencia de su barrio ¿Dónde has visto un país en que se boicoteen productos de una u otra comunidad ó en que se generalize la alegría por el fracaso del vecino?,mientras se penaliza la competitividad y la meritocracia.

Y mientras, esperando que las ubres de “alguna lechera” sigan permitiendo mamar a una clase política impresentable, que castiga las rentas de los trabajadores más vulnerables, como maestros, sanitarios,funcionarios, profesionales y empleados que religiosamente tratan de construir un proyecto de vida contribuyendo puntualmente con sus impuestos a mantener una sociedad, cuya clase dirigente sólo vive pendiente del Ibex, mientras hace lo imposible por eludir impuestos y en los que la solidaridad y la responsabilidad social, se queda en un poster colgado detrás de la recepcionista.

Si hay alguna solución, nunca saldrá de las tertulias demagógicas, ni de los gurús que viven de teorizar, sino del trabajo de esta gente que dia a dia arrima el hombro y se carga la vida a la espalda, de estos maestros colegas, que aún pensamos que educar, es ayudar a que la gente piense y lo hace a partir del debate con los demás, a fin de que descubra los valores que le convierten en persona, antes que ser mercenario de un sistema, que a cambio de su tiempo y talento, le venderá la fantasía de tantas cosas que no necesita, hasta hacerle creer que ser importante sólo depende del tamaño de su cartera, pero yo, al contrario de la lechera que tropezó  malbaratando su sueño, prefiero mirar adelante y saber por donde camino, poder vender la leche de la mejor calidad y aunque deba madrugar un poco, llevarla personalmente a cada cliente, estoy convencido que si aporto algún valor mejor que mis competidores, posiblemente tendré más clientes, venderé más, ganaré el doble y podré crecer en mi negocio.

No basta con hablar mucho de la crisis, ni hacer tanto debate, llenar  páginas de los medios, o culpar a los políticos para resolverla, la humanidad históricamente ha evolucionado porque no ha tenido más remedio, porque han existido personas que se han rebelado frente a la atonía y el conformismo y sobre todo , porque han existido líderes en quien confiar, ¿Donde estàn nuestros líderes? ¿Cuando vamos a empezar a cambiar y a creernos que somos cada uno de nosotros los portadores de “nuestra lechera” que nadie la va a llevar por nosotros?. Mientras haya gente que piense que todo se arreglará sólo, estaremos perdidos, pero en fin, quizàs no vale la pena preocuparse, a lo mejor todo eso, no es más que un cuento.

MUEVETE A EMPRENDER

MUEVETE A EMPRENDER. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de ¡Búscate la vida!

Hay que emprender para sobrevivir, y para ello, debemos a reinventarnos y generar una casta de nuevos emprendedores con valores, imaginación, actitud y compromiso

Fue a finales de los 60, los Beatles ya triunfaban, acababa de descubrir On the road, que Kerouac había escrito 15 años antes y yo trabajaba en Manresa, mi ciudad natal, cuando viví “mi” primera crisis; que nos llegó como todas, hasta el pequeño taller de mecánica textil, que me tenía empleado junto a otros 9 trabajadores. El “jefe”Ernesto, lo tuvo claro y nos enseñó una cajita de bombones suizos, metidos uno por uno, dentro de una bandejita de plástico, aquello encendió la chispa y acabamos “fabricando” y copiando, una máquina de moldeo por vacío de termoplásticos, basándonos en un modelo alemán, y así se “reinventó” el  negocio, focalizado sobre  un “nuevo material” que ha revolucionado el envasado moderno.

Claro que de eso, hace más de 40 años, pero fue mi primera experiencia sobre la auténtica emprendeduría, que sostiene toda la actividad económica, descubrir que emprender no es jugar al reto, sino que es una actitud de vida, a eso le llaman ahora, “reinventarse” y  el objetivo, fue la supervivencia, desde entonces, las formas han cambiado poco, aunque mucha gente, haya olvidado en los últimos años, lo que significa buscarse la vida, desde que un día perdimos el realismo y nos levantamos del suelo, para buscar la fantasía del llamado “estado del bienestar, obviando que alguien tendría que pagar por todo ello y aún no hemos tocado tierra,  aunque algunos políticos, con poder y sin responsabilidad, nos vendieran la mentira del endeudamiento público.

Vivimos tiempos líquidos, como dice mi admirado Zigmun Bauman, y todo se diluye, hasta los sueños, y en este estado de ambigüedad e incerteza , se perdieron en el camino  algunos de los valores, que hacen fuerte y sólida a una sociedad y encima, con el agravante de la demagogia, que han gastado financieros y políticos, condenando al país a vagar por el desierto del corto plazo, que les garantiza su poltrona; a cambio de dejarnos hasta 60.000 leyes, para justificar sus legislaturas de cuatro años, justo para garantizar calentar sus culos “señoríos”, acudiendo a asambleas con voz pero sin el voto,que han  vendido previamente al partido que compró su propia libertad.

Ya sólo nos quedan los empresarios y la buena gente, aquellos que están reaccionado indignados por las consecuencias  que han llevado al país al mayor índice de desocupación de la  democracia-por decirlo de alguna manera- pues la democracia es otra cosa, aquí  la libertad individual, no termina en la del vecino, sino que sigue hasta maniatar valores, conciencia e iniciativa, ignorando el talento, anulando lameritocracia y robando el alma del pueblo, que es la cultura.

Tener una sanidad de lujo, no equivale a ser eficiente, porque, nada funciona de verdad si no es sostenible, premiar la mediocridad en la educación, mantener curriculums de  carrera, sin focalizarlos en la economía de mercado, becando a tanta gente que no lo merece ni lo necesita, sólo ha generado quitar otros recursos en i+D y que los buenos universitarios emigren y lleven a otros países, los frutos de una educación que hemos pagado entre todos,.

Y mientras, tenemos más de un 50 % de jóvenes parados, de los que un 80% no sabe inglés, que no saben interpretar lo poco que han leído, desubicados y que son una carga social y familiar; tampoco se salva la justicia y no sólo por los escándalos de su politización, sino porque no se ha reformado para que sea justa, ágil y eficaz, no se hace un juez sólo con la oposición, se han construído nuevos juzgados, pero sin mejorar el método y los procedimientos se eternizan, siendo latente la inseguridad; el cumplimiento de la ley, en una sociedad civilizada, debe ser una convicción, uno no debe robar porque cree que es malo, no porque pueda ir a la cárcel, aunque aquí ya se sabe que hay bula para los que roban mucho.

¿Es que los empresarios, van a salvarnos? no lo sé, pero seguro que pueden hacerlo mucho más que los políticos, porqué el espíritu emprendedor, que yo sepa , es el único que hace prosperar un país,  las crisis hasta son buenas, significan también oportunidad, sino existieran las crisis, aún seríamos bacterias, son un paso intermedio entre dos estados de bonanza, hay que aprender de ellas, pues la incertidumbre es lo que genera el cambio, en el fondo  salimos del estado de comodidad, cuando no tenemos más remedio.

Llevo casi 30 años, intentando compartir lo que he aprendido, a través de la docencia, que he alternado con mi trabajo como profesional libre y como ejecutivo, contribuyendo a través de cursos, seminarios, talleres-prácticos-, trainings etc, a la formación de muchos líderes y empresarios y puedo asegurar, que no existe una sola forma de dirigir, las teorías están bien, como  las frases bonitas, todas presocráticas, pero no hay un manual de  competencias compartidas para ser líder, es bueno, cuando hace que funcionen las cosa, pues cada proyecto, cada tipo de gente, sector o  país, requiere líderes bien distintos y a menudo, no se parecen unos a otros, aunque esto sí,  hay un valor  que comparten todos ellos, su obstinación, no se trata de ganar sino crear, prosperar y hacer funcionar algo.

Unos saben más, otros menos, unos van por jerarquía, otros por convencimiento y  los “listos” dejan fluir el talento de otros, pero cuenta el resultado final, la gran verdad es que no se hace un líder a golpe de “master” y  por desgracia, la gente que ha tenido el poder en los últimos años, tiene muy poco de líder, ni siquiera de burócrata, porqué éstos al menos siguen el método, estamos rodeados de gente mediocre que se ha encontrado con un “filón económico”  y lo ha gastado, igual que si le damos a un niño de 7 años, un billete de 50 euros, lo probable es que vaya al kiosko de la esquina y traiga un saco de “chuches”, así han tratado al país, esta gente.

Aprendí algo hace tiempo y lo predico a menudo, tratando de enseñar a la gente a buscarse la vida, en mis giras anuales por muchas universidades-justificando mi libro!Búscate la vida!. He contrastado que la mayoría de mis alumnos, hasta hace poco, querían ser opositores, los emprendedores apenas llegaban al 10 % , pero lo más interesante es que una cuarta parte no sabe lo que quiere, eso es normal en los jóvenes, con un sistema educacional que no acompaña, sino que transmite conocimientos, lo que les digo es que: sino sabes lo que quieres, al menos tienes la obligación de saber lo que no quieres y ésta es la lección que debemos aprender de esta crisis.

¿Qué nos ha llevado hasta aquí? y ¿Qué debemos hacer para salir? Pues primero, analizar porque ha pasado y eso llevan 4 años contándolo mal y lo otro, hacer cosas distintas para salir  yo me atrevo a proponer una fórmula, el IVA+C, o sea: imaginación, valores, actitud y compromiso, si la quieren, se la regalo.

No hay otro camino y para ello además de recortar y adelgazar el sistema, a costa del ciudadano, será inevitable, siempre y cuando se incluya entre ellos, a diputados, consejeros, asesores, diputaciones, concejales y más políticos, para rebajar peso y poder subir más ligeros hasta superar ésta cuesta, pero lo más importante, es que circule el dinero y la economía, hay que gastar, consumir y claro está invertir, para ello, olvidarse de la especulación en la bolsa, sin crear riqueza, ésta se genera la libre empresa, con microcréditos, con formación y reeducación, con responsabilidad por parte de los que tienen el poder.

Lo complicado es que haya arraigado tanto, en este estúpido paradigma del estado del bienestar, el concepto del papá estado, la subvención y la vida fácil y la realidad es que cuando a un padre de familia, cualquiera de sus hijos, le dice que quiere ser empresario, se eche las manos a la cabeza y después al bolsillo, para cerrarlo, porque ¿saben una cosa? al contrario que en otras culturas, basadas en premiar el esfuerzo, la individualidad ó el mérito, inspiradas en el calvinismo, como en el norte de Europa o USA, aquí, ser empresario es casi un demérito, si funciona, la envidia corroe más que la admiración y si va mal, en vez del apoyo  por intentarlo, viene el reproche y la sabiduría popular del “ya lo decía yo”.

Puede que un empresario, sea un soñador, pero ¿existe algo más bonito que tener sueños?, es alguien que arriesga, que ve luz en la oscuridad, que confía en los demás y que por encima de todo está dispuesto a avanzar a pesar de todo, a hacer mucho con poco y tan osado como para bailar bajo la lluvia.

Seguro que vivimos un momento muy especial, único y cargado de oportunidades, porque el mundo se está despertando, los mercados emergentes, están ahora en Brasil, India, Sudamérica, incluso Africa  está cambiando, la irrupción decisiva de las mujeres en los centros de poder, está aportando, esta visión global, la conciliación, la comunicación y mucho humanismo en la competitividad.

Habría que revisar los valores y éso se genera en las familias, que son las que hacen cambiar la sociedad y no al revés como tratan de justificar los teóricos, hay que pensar en valores, como el esfuerzo, la solidaridad, la autoridad, el respeto, la cultura, la comunicación y todo depende de los progenitores, si el padre lee, madruga, se cuida, mira cuando habla o cena sin televisión , los hijos hacen lo mismo, porque todos aprendemos imitando y eso crea hábitos, que a su vez forman un carácter y un sentido de vida, hoy los padres no “hablan” con sus hijos, la “telebasura” es la comunicación del hogar, la gente mira más el “mobil” que a los ojos de su interlocutor, no hay espacio para pensar y ni siquiera se consume con cierto criterio.

Por último, hay que contar con la actitud y el compromiso, pues el talento, cada uno tiene suyo y sólo depende de que se desarrolle más o menos, aunque para ello, sólo falte la actitud y ahí tiene que ver el liderazgo funcionamos con estímulos y el que asume el rol de líder, además de inspirar debe provocar que la gente tenga confianza y haga cosas,  todos somos dueños de nuestra actitud, sólo depende de  querer vencer la pereza y encontrar una razón.

Sin compromiso, toda relación humana quiebra, porque venimos a la vida, con una misión trascendente, tratar de sr felices y para ello debemos buscarle el sentido de nuestra existencia los que podemos elegir deberíamos tratar de descubrir hacer cosas que nos gusten y tratar de que nos pagen por hacerlas, de esta forma, trabajar formaría parte del paradigma de la felicidad, si puedes trata de hacerlo , porque de otra forma, sólo tú te lo pierdes.

Libre para saber elegir

Libre para saber elegir. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Hace unos días, reuní a 3 jóvenes emprendedores en el Salón Futura que celebra conjuntamente con el del Ensenyament(Fira Barcelona) todos los años, para que se dirigieran a un público de unas 100 personas, contándoles su experiencia personal, también la semana pasada,impartí mi curso semestral sobre Emprendeduría, desde mi Universidad -la Ub-, que es pionera en ayudar a sus postgraduados a caminar hacia la búsqueda de empleo, desde el antiguo Siae, el Club de Feina y los cientos de charlas motivacionales, que su eficiente equipo humano imparte en todas las facultades, con el único objetivo de concienciar y ayudar a nuestros jóvenes para incorporarse al mundo laboral o crearse el propio, la verdad es que estos cursos significan un “rayo de esperanza” que me contagian las ganas de muchos jóvenes, que pronto serán emprendedores.

No me toca a  mi enjuiciar los datos del desempleo juvenil y sus consecuencias sociales, aunque creo que son más importantes aquellas que afectan directamente al proyecto de vida de nuestros jóvenes recién graduados, porque romper sueños, siempre duele más que construirlos, la verdad es que hasta hace unos años, se les vendió la idea de que una titulación, con un master, era el pasaporte al mundo laboral y eso ha sido una patraña más, propia de la inmensa demagogia política que sufrimos y a menudo, también aireada por docentes, que confunden concimiento , con educación o competencias y que no hacen otra cosa,que confundir al personal.

Por eso me gustaría invitar a través de estas líneas, a caminar por el sendero de la reflexión libre en este tema y más con el ánimo de romper tabués, que aspirar a la presunción de dar soluciones.

La primera verdad que debemos aceptar, es que el mundo empresarial no quiere gente que sólo sepa cosas(internet sabe más), tampoco quiere títulos ni masters esencialmente, lo que necesita el  mundo socio-económico es gente con ganas de “hacer cosas” capaz de ser “proactiva” y si es posible capacitada para resolver problemas y dar soluciones, para eso nos pagan y como es obvio, en la medida de que estas soluciones, aporte más valor añadido y por tanto sean más necesarios para un público concreto, existen más posibilidades de emplearse y trabajar.

Otra gran verdad , es que no todo el mundo puede mandar, ni dirigi, por mero hecho de haberlo “estudiado” se requiere sentirlo, el liderazgo, que no siempre es deseado, funciona por la afinidad,por tanto, son los demás los que te eligen, aunque seas nombrado por determinada cúpula jerárquica, o sea que hay que merecerlo y un MBA, por bueno que sea, no te hace mejor, sino más adecuado, a determinada corporación.

Y una más, relacionada con lo que nos ocupa, para mí y supongo que para Tucídides, que inventó la frase, hay una elección vital, “o descansas, o eres libre” obviamente la primera opción, es para esta enorme pasividad que impera en una sociedad sobreprotegida, que teme el fracaso y que espera siempre que algo pase, para resolverle la vida, la otra posibilidad, más calvinista, es la felicidad y ello supone esfuerzo, perseverancia y actitud, por ello, tiene que ver, con la elección del tipo de estudios y carrera que más nos guste y si es posible que se corresponda con alguna habilidad natural, no puede imponerse a todo el mundo que se dedique a las nuevas tecnologías, la cirugía plástica, la logística, energias medioambientales, turismo etc. que son campos que generan empleo. Pero, en el momento en que vivimos, aspirar a vivir con dignidad del trabajo personal, tiene que ver con una visión objetiva de algunas profesiones, que funcionan más que otras, desde las más básicas, como alimentación, hosteleria, la industria del ocio y residencial etc. sin perder de vista aquellos sectores emergentes vinculados a informática o I+D, pero esto sí, pensando a nivel global, el gran bazaar es internet y no hay fronteras.

La carrera debe dirigirnos hacia una profesión que nos haga más felices, se supone que nuestro paso por la escuela o la universidad, debe servir para descubrirnos como podemos contribuir a mejorar nuestra vida y de paso la sociedad, haciendo algo útil, aprendemos a pensar, a organizarnos, a comunicarnos y si es posible a tomar decisiones, naturalmente cuenta el talento personal, pero la base de conocimientos es circunstancial, porque al final, el carácter y el oficio, se modela por la experiencia y los errores, sólo se aprende practicando, en consecuencia deberíamos actuar como gente libre y al mismo tiempo abierta, pero sobre todo siendo flexibles y resilentes, vivimos tiempos líquidos y sobreviven mejor aquellos que saben adaptarse.

Que pasa con los si-si

Y que pasa con los si-si. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Acabo de impartir mi curso semestral sobre Emprendeduría, desde mi Universidad -la Ub-, que es pionera en ayudar a sus postgraduados a caminar hacia la búsqueda de empleo, desde el antiguo Siae, el Club de Feina y los cientos de charlas motivacionales, que su eficiente equipo humano imparte en todas las facultades, con el único objetivo de concienciar y ayudar a nuestros jóvenes para incorporarse al mundo laboral, la verdad es que estos cursos significan un “rayo de esperanza” que me contagian las ganas de muchos jóvenes, que pronto serán emprendedores.

Y es que se ha hablado demasiado de esta generación de los “ni-nis” o sea, aquella gente que por desidia, ignorancia o simplemente educación érronea, no saben o no pueden incorporarse a un mundo laboral, actualmente muy adverso, con déficit de ofertas y lo peor, arrastrando excesivos vicios adquiridos, como el panegírico del paraíso laboral, o lo peor, atribuir la posesión de un título académico para acceder a un trabajo, craso error de difícil corrección.

A la siempre experiencia dulce, gratificante y hermosa para mí, por poder compartir lo poco aprendido en mis diez lustros de trabajo, a través de la docencia, con cientos de alumnos que me soportan cada  año, debo contrastar el enorme desconocimiento de nuestros estudiantes, sobre el mundo económico, empresarial  y competitivo al que se deberán enfrentar.

Por desgracia la elección para mí es muy simple y se resume en una frase de Tucidides, “o descansas o eres libre” pero el camino de la libertad, como diría Pericles, es sólo el camino del trabajo y el esfuerzo, no hay otra cosa, este paradigma del bienestar social, sólo se construye compartiendo su alto coste, con la suma del esfuerzo de todos, o sea trabajando.

Es muy fácil culpar a la generación de los “ninis” por su falta de ambición, su pasividad, o esta retahíla de excusas hacia una sociedad incapaz de darles la motivación necesaria o de unos padres demasiado ocupados, en su sobrevivencia y en muchos casos, acomodados a hábitos no siempre justificables, que les llevaron a no dedicar en los momentos vitales para sus hijos, este único bien tan preciado que es “su”tiempo, incluyendo la paciencia y la empatía, en los momentos claves de su vida o sea la preadolescencia y el descubrimiento posterior de su libertad.

Nadie les contó que sólo a través de los valores, como esfuerzo, la iniciativa, la tolerancia o la simple redundancia, se forja un carácter y éste a su vez , crea hábitos, que generan actitudes, como la competitividad y de allí , a un paso la libertad ganada con esfuerzo y nunca regalada.

Por eso, y sin entretenerme en justificar porque la mitad de los jóvenes no tiene trabajo, pues resulta obvio que tampoco hacen mucho para prepararse en competencias requeridas por el mercado, ni se mueven lo suficiente, abandonando su relativo estado de comodidad, hoy, prefiero ejemplarizar este cada vez más creciente número de estudiantes, que sienten simplemente la curiosidad para ser proactivos, que tienen ideas y buscan tiempo para intentarlas, que se asocian, cooperan con otros, caminan con los ojos abiertos y sobre todo tienes algo clave: que es la actitud y algo más, que llamamos sentido común, y que les hace comprender que cuando tienes poco que ofrecer, puedes arriesgarse, porque tampoco tienes mucho que perder.

Pensar por tí

Pensar por ti. Por Miquel Bonet, Profesor,Abogado, autor de Búscate la vida!

Hoy estaba como todos los martes, en mi programa semanal de radio, tratando de contribuir gracias al entusiasmo y el espíritu emprendedor de mi invitada, al descubrimiento de nuevas vocaciones  empresarias, que tanta falta hacen , a la vista de los aterradores datos del paro; pues bien, tratando de abstraerme en estos breves momentos de intervención, pensaba que la mayor parte del tiempo, dedicado a la divulgación de la información general, lo dedicamos a los políticos, a la frivolidad de los falsos famosos, al fútbol o a la incentivación de los juguetes virtuales y que el tiempo dedicado a la reflexión, al contraste humano, ya no digo filosofía, pero valga lo del “debate de ideas y creencias”, es escaso y no digamos, el tiempo que dedicamos a innovar, escuchar ideas o aprender prácticas para “crear” algo bueno para nosotros y los demás.

¿se han dado que cuenta que la gente habla más, que lo que hace? Pues yo creo que sobran muchas cosas, entre ellas, sobran gurús aquellos del que ya te lo decía yo”, los romanos miraban al cielo para conocer el futuro, nosotros seguimos mirando arriba, para recibir las ondas de internet, esperando que iluminen nuestra imaginación emprendedora.

El gurú debería tener algo  del líder que inspira a seguirle, descubriendo nuevos senderos y que merezca  ser escuchado, nunca un coleccionista de frases y fórmulas que  se han dicho por “sabios y filósofos ” que vivieron antes que nosotros, desde Sócrates, pasando por Cicerón, Erasmo, Descartes, o los contemporáneos Drucker, Cowey etc, por tanto, es mucho mejor aceptar que nos mienten, que tratar de averiguar porque lo hacen, porque se pueden dar muchas explicaciones sobre la crisis, pero lo único importante es que está aquí y para revolucionarlo todo, y obligando en pensar mucho más en sobrevivir, que en mejorar el bienestar social.

Decía Tácito que solo los países muy corruptos necesitan muchas leyes, aquí tenemos casi 60.000 leyes distintas ¿os suena todo ésto?

Porque será que entre nuestros políticos hayan muchos más abogados que economistas.

Se supone que el trabajo de los juristas, además de redactar leyes, consiste en  interpretarlas l y defender a sus clientes, quizás por ello-lo digo corporativamente- hemos creado un maraña de leyes, para competir en la  mejor forma de poderlas  burlar, ya que se perdió en algún sitio de la historia, la confianza en que el ser humano, actúe honestamente a partir de su ética personal y sus valores,  pues ahora, ¿quién confía en un banco, en un político o ni siquiera en el vecino del ascensor al que evitamos saludar? una lástima ¿no?.

Y con este panorama, si no podemos confiar en otros, mejor hacerlo en uno mismo y para ello, nos dotaron del instinto y el sentido común, leáse la capacidad para conocerse lo suficiente para interpretar la realidad sin otros mediadores, son tiempos líquidos como diría el Dr.Bauman y hay que ser flexibles y para ello, sólo hay un camino que es el reaprendizaje a través de la educación; tengo la fortuna de poder ejercer la docencia desde la vocación y he aprendido, que el mayor reconocimiento es sentirse bien con lo que uno hace, por ello invitaría a educadores, por tanto, maestros, padres y gente que ocupa un rol de liderazgo o referente para los jóvenes, a fin de que, se esmeren en ayudar y acompañar a cada alumno, para que descubra que tesoro trae el mundo, no importa si es más importante la ciencia o el arte, la jerarquía empieza por los valores, pues si hoy estuvieran presentes en el mundo económico, al menos la gente se avergonzaría de la corrupción, ¿es que no se dan cuenta que nuestros hijos crecen entre los escándalos?.

Está llegando un momento en que todo nos parece legítimo y ya no se podrán inventar más leyes para prohibir, valdría la pena pues, empezar a respetarnos un poco más , admitiendo que la libertad de cada uno empieza en el otro y tener la valentía suficiente, para pensar por nosotros mismos y aprender a decidir, sin que otros manipulen nuestro consumo, nuestras aficiones y nuestra forma de vivir, porque al fin y al cabo, desde ahora mismo, ya nadie te dará nada, que no consigas por ti mismo.

Epoca de poda

Estamos en época de poda! Por Miquel Bonet, Profesor universitario, abogado y autor de ¡Búscate la vida!

Si no existiera la Formación Profesional, ahora mismo, no podría enviar este e.mail, porque en mi casa tengo luz, no paso frio,  abro un grifo y corre el agua, no me mojo cuando llueve y alguien pone gasolina a mi coche, me cobra en el super, compro un periódico impreso con tinta y puedo disfrutar de determinadas comodidades vitales, gracias a que unos profesionales hombres y mujeres, montan, instalan, suministran o me arreglan las cosas más básicas para poder moverme por la vida y  se ocupan de “podar” los árboles, para que den más y mejores frutos.

Claro que no valoramos estas cosas y ni siquiera el trabajo de quienes las hicieron posible, porque son tan obvias que ya nos hemos acostumbrado a ellas, pero los oficios son claves en nuestra sociedad , desde que los sumerios “inventaron” la rueda hace 5.000 años,  rodamos gracias a estas pequeñas cosas, pero casi las “criminalizamos en nuestra generación y en lña siguiente” la razón es que en los 70 bastaba tener carrera universitaria para tener trabajo, hoy ocurre al revés, nuestros jóvenes están “sobrepreparados” para desempeñar funciones claves y nuestra capacidad productiva es incapaz de poder darles la ocupación correspondiente a su titulación, incluso se habla de exportar capital humano univresitario al resto del mundo.

En este convulsivo momento en que vivimos, creo que ya toca, razonar y poner las cosas en su sitio, en realidad, deberíamos desprendernos de todo , sin renunciar a nada, me explicaré, buscando una analogía en la naturaleza, ya que estamos en época de poda, debemos sacar la maleza, podar los frutales, racionalizar el campo y si conviene, arrancar o trasplantar aquellos árboles, que impiden el crecimiento de otras plantas más necesarias, es cuestión de supervivencia.

Mientras en el resto de Europa, la Formación Profesional, se valora tanto como algunos grados universitarios, y en general las diferencias salariales son mínimas o inexistentes, aquí padecemos la enfermedad de la “titulitis” muy contagiosa, porque la gente pretende equipararla a “status” y encima tenemos miles de profesionales, que hicieron una carrera que no les gustaba, que la acabaron por los pelos, gracias a la laxitud de un sistema educativo que defiende la mediocridad y no incentiva la competencia y después, añaden una colofón de “maestria” que se otorga sin haber pasado ni el aprendizaje , ni la oficialía.

En Inglaterra por ejemplo, cualquier ingeniero procedente de la formación profesional, es mucho más valorado que aquel que accedió directamente al grado superior,  en Alemania esta popularizada la “alternancia” en casi la mitad de la FP, por tanto no se entiende el estudio teórico sin un trabajo parcial en  la empresa, computable y evaluable en las notas finales, en rancia los oficios”metiers” están clasificados y cualificados .

No se trata como dice el ministro de turno de “evitar” que nuestros jóvenes hagan los itinerarios formativos para los que sienten vocación y focalicen exclusivamente las salidas del mundo laboral, esto es aberrante, porque las empresas queremos talento, actitud y competencia, y es obvio que será más competente el que tenga habilidad natural y le gusta lo que haga.

Como conclusión, creo que padres, maestros y alumnos, debemos asumir el compromiso de recuperar valores como el esfuerzo, la autoridad, la perseverancia y trascender el miedo al fracaso, apoyar la educación a partir del descubrimiento, dejar que nuestros alumnos elijan con libertad , exigiendo compromiso aunque para ello tenga que generalizarse una aportación mínima en los costes de la educación que después devolverán con creces  a nuestra sociedad, hay que podar racionalmente para que se crezca mejor, pues no necesitamos gente con títulos y que sepa mucho, sino gente competente, que sepa hacer cosas y resolver problemas a los demás y el primero de ellos es enterarse de lo que pasa , porque pasa y que debe hacerse desde el poder para cambiarlo.