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Te quedas o te vas

No es porque lo diga Zigmunt Bauman, esta gran persona “pequeña”en estatura, pero inmenso sociólogo y entrañable profesor polaco de 88 años, que vive sin móbil, al tiempo que nos recuerda que estamos en un modelo de sociedad”pretaporter” en el que nada permanece el tiempo suficiente para solidificarse y ser referencia para generaciones venideras, y por tanto todo, se convierte en onírico y líquido, recordando aquellos relojes que se derraman en los estantes, de mi admirado paisano Dalí.

Para la mayoría de la gente, quizás por la excitación que producen los cambios tecnológicos, que llevan muy al dia, supongo que para huir del esfuerzo de pensar por sí mismos, pues para ellos, para este colectivo rebautizado como “cool”, antes bastaba con ser “moderno” parece que con la innovación de la tecnología , estamos evolucionando, pero ¿de verdad crees que mejoramos la vida de la gente?, creo que no, la posesión de una tablet , el Smartphone, la pantalla plana o bajarse miles APP´s, que yo sepa, no sirven, ni para para la hipoteca, ni para que te den un empleo, ni te hacen más sabio, ni valen para comunicarte mejor, por muchos SMS, que mandes, nunca comunicarás mejor, con mirar los ojos de tu interlocutor, escuchar su voz , transmitir o compartir una emoción personal.

Me temo que con toda esta borrachera de la innovación, cuya resaca se está eternizando, nos hemos dejado por el camino, muchas cosas y por ejemplo en la educación y formación que es mi campo, dar más herramientas a los alumnos, no los convierte en más listos, o sea que no funciona, ni tampoco, lo que hacemos en la universidad que es enseñarles a PENSAR, en vez de de ayudarle a COMO PENSAR, porque en el mundo laboral al que se van a enfrentar, no les van a pedir lo que saben, para eso está google, sino QUE saben hacer, con lo que saben y eso es otra cosa.
Entender la tecnología como un fin en vez de como un medio, ha sido uno de los horribles errores, que han llevado a este país, al desperdicio de diez años(1997-2007) en los que disfrutamos de bonaza económica , acompañada por ingentes ayudas de la UE, no hubieran permtido construir estructuras y los cimientos para mejorar nuestra economía, favoreciendo la creación de empresas, y sobre todo para hacer un proyecto educativo, más competitivo y más eficiente, a fin de que nuestros jóvenes, estuvieran mejor preparados de base, en sus valores y en su actitud, sobre todo, para asumir los retos que deberán afrontar en su vida profesional.

En vez de eso, bajo el señuelo típico de la cultura del país, que no es otro que el “pelotazo”, la ley del mínimo esfuerzo y el triunfo de las oposiciones, frente a la libertad de asumir riesgos, o trabajar para otros, pues se liberalizó el suelo público municipal, inspirándose la corrupción a través de la construcción, que todos conocemos, se protegió a los bancos, en vez de limitar y controlar su desmesurado crecimiento y se descuídaros los eternos problemas pendientes de la sociedad.

A la gente , para que le sirve a la gente que le construyan autovías o AVES, si no tiene donde ir, porqué tanto pabellón polideportivo y tanta obra pública, que no era imprescindible, mientras hay escuelas que están casi en barracas . Cuanto dinero perdido, y cuantas oportunidades despreciadas.

Aunque no sea frecuente, algunos tenemos cierto sentido común, sabemos que cualquier herramienta , sirve para hacer más eficiente una función, pero claro debe haber antes una función, u objetivo, una dirección o un proyecto, y por desgracia, ni siquiera hay proyecto de país, diecisiete comunidades, en los que cada uno va a la suya , sin ninguna coherencia.

Se está diciendo por ahí, para mí, de forma perversa, que nuestras últimas generaciones son las mejores preparadas ¿para qué? ¿Es que se quiere justificar un modelo educativo del que ahora se reniega? Digo yo y no sé de que les van a servir muchos títulos o masters , algunos , con dudosa rigidez académica, cuando no se ha tenido en cuenta, que necesitan y que van a pedir la empresas, cuando estos miles de jóvenes acaben sus estudios.

Y mientras tanto, nos olvidamos de la FP, de aquellas profesiones auténticas, que siguen un ciclo lógico de aprendizaje regular y que espero sigan y se mejoren , con propuestas valientes de algunas universidades, como en Lleida, de la mano de la Dra Sofia Isús, promocionando el modelo de alternancia , como en Alemania o Francia, a fin de que se puedan simultanear teoría y práctica en el proceso educativo, así por lo menos , aunque nuestros ingenieros se vayan a Alemania, a desarrollar y poner en práctica lo que aquí han aprendido (pagándolo con nuestros impuestos), por lo menos tendremos buenos lampistas, mecánicos, impresores o contables.

Concluyendo, no caigamos en el pecado de la soberbia tecnológica y si realmente queremos que nuestros hijos , sean capaces de construirse un futuro entre nosotros, más vale que desde la infancia inspiremos, el espíritu emprendedor, no sólo para crear empresas, sino para que sean capaces de aprender a mirar mucho más lo que pasa a su alrededor, en vez de las “pantallitas virtuales”, provocar que tomen decisiones valientes y se equivoquen a menudo, señal de que ha intentado algo, y si seguro que si prescinden, de cuando en cuando, aunque sea para compartir las comidas con la familia, de todas lo virtual, se darán cuenta que tiene familias, si fomentamos que se levanten temprano, crearán hábitos sanos y si les enseñamos a escuchar los silencios, tendrán tiempo de pensar en sí mismos y en su proyecto de vida, quizás así conseguiremos que no huyan de nosotros ó por lo menos ,seguro que serán más felices.

Sino fuera por la pereza

Si no fuera por la pereza. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

No nos engañemos, a casi nadie le gusta trabajar, como no gusta madrugar por obligación, adoramos el ocio y nacimos para el libre albedrío, posiblemente el trabajo viene de esta maldición bíblica y como humanos, somos sensibles, vulnerables y por tanto débiles y muy cobardes para disputarle a la pereza las grandes dosis de dopamina y serotomina que proporciona el placer de no “tener que trabajar” para vivir.

Naturalmente hay dos excepciones, los workaholics , como se denomina en USA a los adictos al trabajo y los que convierten su trabajo en razón vital, seguramente cualquiera de las dos opciones, es peligrosa , pero la situación resulta paradójica para el momento en que vivimos.

Ya sé que mucha gente no está de acuerdo, pero no voy sobrado de sensibilidad y prefiero la vehemencia, para interpretar la realidad y además me gusta la historia, y especialmente la filosofía de la existencia, lo que me lleva a la creencia de que uno de las razones clave es que nos vence la pereza, claro está, que todo el mundo la quiere excluir, supongo que por vergüenza o por ser una frase muy “antisocial”y no nos gusta que nos lo digan, pero honestamente somos gandules por naturaleza, no es lo mismo madrugar para irse de vacaciones o para ir al trabajo , si no aceptamos esto, como explicar lo que está pasando?.

El tema, es que en la vida, hay que tener un plan y ¿Quién tiene algún plan para su vida? Porque no preguntamos a este 54 % de jóvenes que no tiene trabajo, cuál es su plan de vida y que están dispuestos a hacer para tenerlo, supongo que el primer problema que hay es la comunicación, que no tienen que ver nada con las nuevas tecnología para informar, pasar el tiempo, o coleccionar datos, yo hablo de escuchar y de influir, porque como diría Victor Hugo, si no escuchas no conoces y esta sociedad se oculta detrás de su “maquinitas” –observen la gente en la calle, en el ascensor o en un bar- todo el mundo tiene móvil y se olvida de sus orejas, que no hace falta cargar, pues se prefiere el mensaje escrito, el gráfico, el juego ó el Watsapp, que mirar o tratar de comprender a otra persona. 

La reflexión que debieran hacerse los políticos, que lideraron la burbuja desde el 98, al 2006 , es que en menos de 10 años, acabaron absolutamente con una generación, a la que le explicaron que no hacía falta esforzarse , ni competir, para conseguir el señuelo de una calidad de vida y así fomentaron la mediocridad, no hay que extrañarse que más del 50 % de mis alumnos universitarios, aspiraba a ser funcionario, con o sin vocación.
La palabra de moda que cerró el siglo XX, era la conciliación y el “tiempo libre” para desconectar se decía y así muchos jóvenes adolescentes “desconectaron” de la formación clave para aprender un oficio, abandonaron sus estudios, para obtener unos ingresos en un sector maldito como la construcción y otros muchos universitarios, creyeron que enlazando el grado con un master garantizaba un empleo, sin advertir que los empleadores, quieren gente que “sepa hacer” porque el simple saber está en google y para ser competente, hay que dar cuerda al talento y practicar mientras se aprende. 

Pero lo peor de todo, es que abortaron miles de vocaciones de futuros emprendedores, olvidando que la creación de empleo –vergüenza del país- la fomentan los emprendedores y que este tipo de personas, no nacen espontáneamente, sino que surgen a partir de la educación, los referentes sociales y un contexto cultural que favorezca la iniciativa personal en vez de condenarla.

No es cuestión de buena o mala suerte, sino de ser capaces de vencer el mayor enemigo que tenemos, que es el culto al ocio, o la negación del valor esfuerzo, ahora reina el imperio de la pereza y se reniega de aquellos aquellos principios que permitieron a las generaciones de la postguerra superar la mediocridad, trabajando, innovando y mejorando para dar un futuro a sus hijos. No perdamos de vista que, al final no hay otra fórmula para aumentar la productividad, que trabajar, y saber más que los demás, en ambos casos despende del esfuerzo , ya que curiosamente, la suerte, sólo se engancha al sudor.

¿Porque cuesta emprender?

Porque cuesta tanto, emprender. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado y autor de “búscate la vida”

Hace unas semanas, impartimos de nuevo, el curso de emprendeduría, que diseñamos en su dia, con el equipo del SAE, de Ubfeina, para ofrecer alternativas laborales a los alumnos de la Universidad de Barcelona y del que somos pioneros en el país, desgraciadamente no existe una demanda persistente de aprender esta materia, por parte de los alumnos, sino, porqué hemos entendido que tenemos una misión, como educadores y que no es otra, que tratar de acompañar en la inserción laboral de los estudiantes, que han cursado un Programa en nuestra Universidad.
Precisamente , porque somos conscientes que al mundo del trabajo, le preocupa mucho más lo que los universitarios, son capaces de hacer con lo que saben, que el simple saber- para eso tenemos Google- pues, hace más de 20 años, que entendimos, que es necesario, superar los estudios troncales, porqué el mundo, de ahí fuera, va a exigir a la nuevas generaciones, capacidad, competencias y una actitud, que obviamente no depende de nosotros, pero al menos, van a tener la oportunidad de conocer el nivel de exigencia y cierta metodología, ya que la motivación y las ganas son opcionales.

No obstante, tengo la impresión personal, que este esfuerzo a menudo, se disuelve como un terrón de azúcar en el mar, porqué falta la fuente inspiradora, que no es otra cosas que los referentes sociales y personales, que hoy por hoy y a tenor de la devaluación de valores y los alarmantes vacíos de nuestro modelo de sociedad , parece difícil que puedan influir en nuestros alumnos.
Nos llenamos, la boca y nos regalamos los oídos, cargando sobre las espaldas de nuestros universitarios, la responsabilidad de señalarlos como la generación mejor preparada que jamás ha existido y nos quedamos tan anchos, porque ni siquiera matizamos lo que significa “preparado”. ¿Qué és esto? O ¿es que significa la tecnología , la innovación, el ritmo vertiginoso del cambio, cuando se pueden eludir, algunos valores de siempre? Hemos desertado de los métodos tradicionales de aprendizaje, sin otra alternativa; sobra demagogia , como sobra “masteritis” esta extraña enfermedad, que pretende actuar como vacuna, frente a la asunción de responsabilidad y la madurez, que sólo llega practicando.

No nos engañemos, aplicando un poco de sentido común, sabemos que para dar trabajo a más de 5 millones de personas, o a la mitad de nuestros universitarios, sólo hace falta , favorecer la creación de empresas y eso , supone, recuperar el espíritu emprendedor, ayudar a la gente a que supere sus miedos, impulsar sus iniciativas, felicitarlos por los fracasos, porque significan intentos de éxito y que siempre acaba llegando, porque forma parte del proceso de aprendizaje.

Los docentes, que representan la mayoría de mis lectores, y a los que no tengo que enseñar nada, saben perfectamente, que lo que no se consigue con la educación no se consigue de ninguna forma y no sólo por causa de las ambigüedades de los políticos que nos han cambiado 7 veces la ley, en los últimos 27 años, sino que el caminos que deberíamos hacerlo juntos padres y maestros, y por tanto, este futuro que se deviene muy competitivo , complejo y hasta mareante, debe vertebrarse sobre unos pilares, que empiezan en la primera formación.

Como modesto profesor de comunicación, me pregunto a menudo, porque la gente se expresa cada vez peor, o por lo menos, noto que muchos alumnos, que vienen con los grados, prácticamente finalizados, son incapaces, de expresar y defender una idea, con cierta estructura, pues simplemente, no están acostumbrados, porqué no han practicado el “debate”, el discurso , ni siquiera saben defender su criterio –los que lo tengan, claro- porqué por desgracia, la ausencia de lectura y la devoción por las Apps, Phones, tablets…..provoca cierta decadencia, también en las formas de expresarse.

Quiero concluir, enfatizando las crisis, que los grandes discursos, que se publican en los medios, en conferencias , y como no, en muchos debates de tertulianos, normalmente teóricos, casi siempre, sus recetas apuntan a la innovación, la reinvención personal a partir de la autoconfianza etc y yo pienso que todo esto está bien, pero la gente apenas tiene confianza en sí mismo, porque el entorno de corrupción, de deslealtad y de consumismo bestial, no da ninguna confianza y ¿como se va a motivar alguien con 600 euros al mes después de pasarse 8 años en al universidad?, naturalmente que hay que innovar, pero para ello, habría que recuperar el sentido de la vida, o sea la misión y la visión y precisamente los educadores tenemos “la misión” de ayudar a nuestros alumnos a descubrir su potencial, a confiar en su talento y si es posible a ser felices y así ganamos todos.

TECNOLOGIAS PARA QUE?

Tecnología para qué. Por Miquel Bonet, profesor,abogado y autor de “Búscate la vida”.

No es porque lo diga Zigmunt Bauman, esta gran persona “pequeña”en estatura, pero inmenso sociólogo y entrañable profesor polaco de 88 años, que vive sin móbil, al tiempo que nos recuerda que estamos en un modelo de sociedad”pretaporter” en el que nada permanece el tiempo suficiente para solidificarse y ser referencia para generaciones venideras, y por tanto todo, se convierte en onírico y líquido, recordando aquellos relojes que se derraman en los estantes, de mi admirado paisano Dalí.

Para la mayoría de la gente, quizás por la excitación que producen los cambios tecnológicos, que llevan muy al dia, supongo que para huir del esfuerzo de pensar por sí mismos, pues para ellos, para este colectivo rebautizado como “cool”, antes bastaba con ser “moderno” parece que con la innovación de la tecnología , estamos evolucionando, pero ¿de verdad crees que mejoramos la vida de la gente?, creo que no, la posesión de una tablet , el Smartphone, la pantalla plana o bajarse miles APP´s, que yo sepa, no sirven, ni para para la hipoteca, ni para que te den un empleo, ni te hacen más sabio, ni valen para comunicarte mejor, por muchos SMS, que mandes, nunca comunicarás mejor, con mirar los ojos de tu interlocutor, escuchar su voz , transmitir o compartir una emoción personal.

Me temo que con toda esta borrachera de la innovación, cuya resaca se está eternizando, nos hemos dejado por el camino, muchas cosas y por ejemplo en la educación y formación que es mi campo, dar más herramientas a los alumnos, no los convierte en más listos, o sea que no funciona, ni tampoco, lo que hacemos en la universidad que es enseñarles a PENSAR, en vez de de ayudarles a COMO PENSAR, porque en el mundo laboral al que se van a enfrentar, no les van a pedir lo que saben, para eso está google, sino QUE saben hacer, con lo que saben y eso es otra cosa.
Entender la tecnología como un fin en vez de como un medio, es uno de los horribles errores, que han llevado a este país, al desperdicio de diez años(1997-2007) en los que disfrutamos de bonaza económica , acompañada por ingentes ayudas de la UE, no hubieran permtiido construir estructuras y los cimientos para mejorar nuestra economía, favoreciendo la creación de empresas, y sobre todo para hacer un proyecto educativo, más competitivo y más eficiente, a fin de que nuestros jóvenes, estuvieran mejor preparados de base, en sus valores y en su actitud, sobre todo, para asumir los retos que deberán afrontar en su vida profesional.

En vez de eso, bajo el señuelo típico de la cultura del país, que no es otro que el “pelotazo”, la ley del mínimo esfuerzo y el triunfo de las oposiciones, frente a la libertad de asumir riesgos, o trabajar para otros, pues se liberalizó el suelo público municipal, inspirando la corrupción, que todos conocemos, se protegen los bancos, en vez de limitar y controlar su desmesurado crecimiento,descuidándose los eternos problemas pendientes de la sociedad.

De que le sirve a la gente que le construyan autovías o AVES, si no tiene donde ir, porqué tanto pabellón polideportivo y tanta obra pública, que no es imprescindible, mientras hay escuelas que están en barracas; cuanto dinero tirado, y oportunidades despreciadas.

Aunque no sea frecuente, algunos tenemos cierto sentido común, sabemos que cualquier herramienta, sirve para hacer más eficiente una función, pero claro debe haber antes una función, un objetivo, una dirección o un proyecto, y por desgracia, ni siquiera hay proyecto de país, diecisiete comunidades, en los que cada uno va a la suya , sin ninguna coherencia.
Se está diciendo por ahí, de forma perversa, que nuestras últimas generaciones son las mejores preparadas ¿para qué? ¿Es que se quiere justificar un modelo educativo del que ahora se reniega? Digo yo y no sé de que les van a servir muchos títulos o masters , algunos , con dudosa rigidez académica, cuando no se ha tenido en cuenta, que necesitan y que van a pedir la empresas, cuando estos miles de jóvenes acaben sus estudios.

Y mientras tanto, nos olvidamos de la FP, de aquellas profesiones auténticas, que siguen un ciclo lógico de aprendizaje regular y que espero sigan y se mejoren , con propuestas valientes de algunas universidades, como en Lleida, de la mano de la Dra Sofia Isús, promocionando el modelo de alternancia, de Alemania o Francia, a fin de que se pueda simultanear teoría y práctica en el proceso educativo,así por lo menos , aunque nuestros ingenieros se vayan a Alemania, a desarrollar y poner en práctica lo que aquí han aprendido (pagándolo con nuestros impuestos), por lo menos tendremos buenos lampistas, mecánicos, impresores o contables.

Concluyendo, no caigamos en el pecado de la soberbia tecnológica y si realmente queremos que nuestros hijos, sean capaces de construirse un futuro entre nosotros, más vale que desde la infancia inspiremos, el espíritu emprendedor, no sólo para crear empresas, sino para que sean capaces de aprender a mirar mucho más lo que pasa a su alrededor, en vez de las “pantallitas virtuales”, provocar que tomen decisiones valientes y se equivoquen a menudo, señal de que ha intentado algo, y si seguro que si prescinden, de cuando en cuando, aunque sea para compartir las comidas con la familia, de todas lo virtual, se darán cuenta que tiene familias, si fomentamos que se levanten temprano, crearán hábitos sanos y si les enseñamos a escuchar los silencios, tendrán tiempo de pensar en sí mismos y en su proyecto de vida, quizás así conseguiremos que no huyan de nosotros ó por lo menos ,seguro que serán más felices.

El dos por ciento

El dos por ciento. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de “búscate la vida”

No sé asusten, no hablo de comisiones corruptas, sino de las cifras de paro, de un país muy cercano, sino en distancia, sí en sentimientos, me refiero a Chile, que acabo de visitar de nuevo hace unos días; obviamente las cifras asustan-al revés- y uno se contagia de sana envidia, sin poder evitar un precoz análisis, por simple deformación profesional, ya que me paso muchas semanas al año, tratando de “enseñar” o al menos acompañar a mis alumnos-los que quieren, claro-hacia el sendero que conduce a encontrar su oportunidad.

Naturalmente existen miles de excusas, algunas justificables, para no encontrar trabajo, es cierto que hay crisis, que las ofertas no son homogéneas ni sincronizan con la oferta académica, que faltan empresarios, que los salarios han bajado y también hay “otras excusas” como que , viviendo con los padres, es todo más fácil, que casi nadie pide mi”curriculum”, que no “paso” la entrevista, que “no piden de lo mío” y claro está, que madrugar en invierno cuesta más, que se han inventado las app´s, para facilitar, lo que ya se”sabe” y los MSM, para acortar palabras, sin perder el sentido y al final, parece que la culpa es de la sociedad.
Pues claro que sí!!, tenemos un paro juvenil del 54,6% (datos de fin de 2013) , al tiempo , que tenemos miles de plazas que no se cubren, por ejemplo, más de 50.000 puestos de comercial según datos de las ett´s, que son como un ángel que gestiona que mucha gente esté ocupada, aunque sea en períodos cortos.

Que está pasando?? Para mí y contrastado con mi experiencia, el tema es claro y tiene 3 componentes, como mínimo: de valores, de educación y de actitud.

Un breve repaso, nos lleva a la conclusión de que en los últimos 20 años, nos hemos cargado, gracias a políticas nefastas de nuestros gobernantes, toda la credibilidad, que inspiraba confianza a nuestros vecinos y eso lo notas, cuando viajas por ahí, pues ya nadie se cree que seamos un país honesto- ningún partido político se salva de la corrupción-, por otra parte, si se dudaba de nuestra frágil competitividad, ahora es evidente, las multinacionales han deslocalizado todo lo posible, no digamos, las buenas maneras, o la urbanidad, no hay respeto ni siquiera para los viejos, ni los maestros y ¿que me dicen de la cultura del “esfuerzo”?

Que más les puedo contar, como docente vocacional afortunado por haber podido alternar el mundo de la empresa y formación. La verdad es que, no somos capaces de inspirar la curiosidad que lleva a aprender, estudiar y practicar; encima se ha cambiado el “método” hasta 4 veces, incentivando la “mediocridad”, los conocimientos troncales, se han convertido en el pórtico de los “masters” que se han pervertido tanto, como las operadoras de teléfono, olvidando y obviando, que para ser “maestro de algo” antes, hay que ser aprendiz y tener oficio . Tratando un master como un post-gado, se pierde la esencia de su objetivo, que no debería ser otro, que mejorar la sociedad en que uno vive.

Y por último , hablando de oficios, pues hablemos de actitud o ésta disposición natural, que lleva, primero a descubrirse a uno mismo para focalizar lo que se quiere en la vida y después , estas ganas, disposición y voluntad individual que te lleva a hacerlo y que te guste.

No es que falten cincuenta mil vendedores, es que faltan millones de personas, dispuestas a entender, que vivir es venderse a uno mismo, saber escuchar, empatizar con el otro, explicarse, mostrar y convencer con el diálogo y el ejemplo, es nada menos, que la razón de un humano adulto, es casi una obligación y resulta que la gente, tiene miedo a expresarse, a pensar para argumentar y esta “pereza”, porque no es otra cosa, es el mayor obstáculo, no sólo para trabajar, sino para confiar y creer que nadie va a hacer tu vida por ti, se trata de estar atento para ver las oportunidades, hace unos días leí una frase”mientras unos lloran, otros crear una fábrica de pañuelos” éste es el tema y si quieres quejarte, peléate contigo hasta descubrir que ni los chilenos, ni los europeos, ni los chinos son mejores, simplemente aprovechan sus oportunidades.

En Otoño, también cae la verguenza

En Otoño, caen las vergüenzas. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de “búscate la vida!”

De las misma forma que la “caída de la hoja” representa el otoño, en la vida pública, también en estos días, se quedan al aire las “vergüenzas” de todos estas instituciones y sobretodo de esta gente que dice representar al pueblo, evidenciando una vez más, mi creencia de que formamos parte de un país, que sigue sin saber lo que quiere, ni a donde va, que obvia dialogar y empatizar, limitándose a inventar nuevas prohibiciones( hasta 60.000 leyes ) sobre lo que no entiende, con todo el peso de la misma intolerancia, que expulsó hace 5 siglos a judíos y jesuitas , al tiempo que esquilmaba el nuevo mundo , aniquilando como pudo a sus legitímos moradores, regalando después sus colonias, con esta vista de “lince”de sus diplomáticos, que regalaron uno de los países más ricos de Africa (Guinea ) a un dictador, o ignoraron a todo un pueblo (Sahara), sin asegurarse como hacen otros (Francia) algunas ventajas de futuro.

Al espectáculo de la justicia, liberando presos , premiando a los responsables del “Prestige” y aplaudiendo la inquinidad de los banqueros y otros “golfos” , se suma la mala gestión, una vez más de los jeriflates de la capital de España, dejando las basuras al sol durante 11 dias, para acabar “bajándose los pantalones” ante las amenazas de un servicio que privatizaron en su día, para ahorrar, no sé qué y que acabarán pagando a costa de los ciudadanos; a ello, sumemos el espectáculo bochornoso de las administraciones autónomicas, campando cada uno a sus anchas, y resultando que el “falso” café , para todos , va desde el Nesspresso con café jamaicano, en una mesa del Ritz, al cucurucho de malta bañada en leche en polvo, de mi internado en el 57 y eso es solidaridad? Por favor!
Pero lo más grave de todo, es la absoluta dejación en materia de valores, leáse la educación, que és la que marca el comportamiento, la actitud y la dignidad de un ser humano y de un pueblo.Llevamos varios decenios, “jugando” con la educación de la gente y al final la gente se ha llegado a creer que vale tanto como el dinero que tiene, construyendo una sociedad absolutamente eqoista y deshumana.

Hace ya más de 20 años, que se renunció al saber como un valor que no puede comprarse, se criminalizó el griego y el latin , en beneficio de, tratar de aprender cosas útiles, que finalmente tampoco se aprenden(informe Pisa, sobre matemáticas y comprensión lectora)pues sí, cosas, teóricamente útiles para trabajar, que tampoco han dado resultado, porqué más de la mitad de universitarios están el paro.

La última ha sido la de los Erasmus, como fue hace unos años, la escasa pedagogía sobre Bolonia y és que una cosa es educar y otra muy distinta “aprender” ésta última requiere, motivación, conocimiento, método y práctica, claro que si todo eso, no saben o no pueden enseñarlo los pedagogos de la comunidad, que incluyen , padres, maestros y entorno, o sea la sociedad, pues al final, la juventud, sale como puede.

Si no nos esforzamos en contribuir a que la gente tenga criterio propio, como decía Alexis de Tocqueville, la sociedad caerá “en la ignorancia, la barbarie y la falta de humanidad”, justo lo que hay: Se está criando a los jóvenes, desde la sobreprotección, obviando la cultura del esfuerzo y la meritocracia, porque la mayoría de padres, viven culpabilizados, por estar demasiado ocupados en avanzar en su vidas a menudo rotas ( más de un 40 % de separaciones en parejas de 25 a 45 años) y más preocupadas por la ocupación propia y de los hijos, que por descubrir sus propias competencias y también las de los suyos , contribuyendo a que hagan aquello que saben hacer y por lo que sienten verdadera pasión, algo que nos beneficiaría a todos.

Creo firmemente, que cada sociedad es rehén de sus errores, como lo somos todos de nuestras palabras y de la misma forma que hoy pagamos todos, la crisis que generamos también “todos” sin excusa, somos responsables no eligiendo bien a nuestros políticos, no rebelándonos, ni aportando sentido común, ante una burbuja que nadie se creía, hoy como ciudadanos de un estado, pagamos el precio de la descomposición de los valores y la ilusión, de la falta de solidaridad entre pueblos y lo que es peor, de tener una generación de jóvenes, al borde del precipicio del fracaso, que incluso ignoran porqué esta sociedad no es capaz de darles trabajo, o porqué no pueden disfrutar de una vida propia, al margen de los padres, que vergüenza ¿no? pero ¿sabeis lo peor de todo?, pues, me temo que los jóvenes de esta nueva generación ni siquiera son capaces de entenderlo, porque no tienen ni conocimientos, ni la conciencia , de los que les está pasando y por desgracias, lo que no se puede resolver por via de la educación, no tiene remedio.

Y tú ¿para que compites?

Y tú ¿Para qué compites? Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Para situar el contexto, me gustaría establecer antes una corta reflexión, sobre un principio básico al que denomino el sentido de “utilidad”, aunque no se aplica, probablemente por la misma razón, que se siguen utilizando patrones de educación absolutamente obsoletos, dicho esto desde mi modesto entender y con todo el respeto, pues la sociedad actual, reclama, gente que sepa hacer, mucho más, que el puro “saber” que no es poco, pero que a la vista del corrido informe PISA y de nuestra experiencia como docentes, pues eso, que a la mayoría de nuestros estudiantes de grado, tampoco les ilusiona, el puro conocimiento.

En la vida adulta y profesional, nos pagan, para solucionar problemas, claro que a simple vista la frase suena algo simple, incluso frívola, pero por mi experiencia laboral de más de 50 años , de los que los últimos 20, he estado en las dos mayores empresas del mundo en RRHH, me doy cuenta, que en estos tiempos frágiles y “liquidos” como dice mi admirado Z.Bauman, siendo todo tan fugaz , lo mejor es adaptarse y ser capaz de aportar valor a lo que sea, y eso marca una competencia.

Entendiendo como competencia, la suma de conocimientos, habilidades y prácticas, que con la debida actitud, permiten dar solución a temas, observables y evaluables , por tanto en la medida en que la aportación de valor sea más o menos decisiva, en el proceso económico , se obtiene determinado reconocimiento, o entendido en términos laborales, se permite aspirar y mantenerse en un puesto de trabajo.

El estudio de las competencias, llamadas transversales, porqué están al servicio de cualquier profesión, está de moda en los últimos años, especialmente aquellas que tiene que ver con la componente emocional de cada persona, ello es debido a que, especialmente las empresas que son las que generan riqueza, se han dado cuenta, que más allá de la formación académica o la acreditación por títulos o masters, detrás de cada trabajador hay una persona, que además de saber y pensar, también siente, por ello no es de extrañar, que la gente que posee la deseada Inteligencia Emocional, puede triunfar en el mundo actual, aunque sus conocimientos digamos que sean regulares.

Además de la Inteligencia Emocional, que se compone de tres factores individuales, como el autoconocimiento, la capacidad para gestionar las emociones, o sea el autocontrol y la necesaria auto-motivación, y otras dos facultades que tiene que ver con los demás, como la empatía y la relación social , también hay otras competencias transversales, que pueden aprenderse, como se aprende todo, o sea con un 20 % de teoría, otro 30% de método y finalmente un 50 % de práctica y no hay más.

Y estás “otras” competencias, podrían ser , la resistencia a la frustación, la capacidad de autoliderazgo y/o de compromiso responsable, la gestión del tiempo, la organización y el trabajo en equipos, la capacidad de anticipación o mejor esta intuición tan femenina, que los hombres podemos aprender, la flexibilidad, la visión de conjunto y muchas más, al gusto de cada uno, pero sobre todo : la comunicación, porqué es la esencia de todo.

Aunque a menudo, desearíamos no reconocerlo, el modelo que sigue la economía de mercado, es el de la extrema competitividad y para conseguirla, el principio debería ser “la meritocracia”, lo cierto es que , actualmente, no hay barreras porque internet es el gran mercado del mundo y precisamente ahora mismo, puedo asegurar que las mayores oportunidades laborales, que ofrece la crisis, son para estas personas, que se “salen de la fila” y quieren emprender algo, arriesgarse aunque se equivoquen, hacer las cosas de otro modo, innovar sobre la rutina y además explicarlo a los demás, aprovechándose del networking, las redes sociales y todos los medios, pero sobre todo “persistiendo” y con esfuerzo. Quizás de esta forma, cuando alguien nos pregunte . Y tú ¿paraqué compites?, puede ser que le contestemos:

Para ser mejor en lo mío, y ésta aspiración no es presuntuosa,pues si realmente te comprometes a competir por ser mejor en algo, sin duda podrás serlo, es tan obvio, como pensar que en una carrera si sales el primero, posiblemente llegues antes que los demás.

 

LA CRISIS DE LA GAVIOTA

La crisis de la gaviota. Por Miquel Bonet, Profesor, Abogado y autor de Búscate la vida!

Siempre me gustaron los cuentos porque ilustran de forma fácil, las eternas paradojas de la vida misma y además, siempre se conectan con los comportamientos humanos, por eso hoy, quiero permitirme con la mayor humildad-emulando al maestro Monzó- proponer una historia inventada, dedicada a esta manoseada crisis que parece eterna.

Había una vez un pájaro de grandes alas – aquí tu imaginación puede pensar en una simple gaviota – que se creía especial, se contemplaba volando majestuosamente y gracias a sus habilidades de navegación y como no, de su vista privilegiada, se aseguraba el sustento diario, al tiempo, sintiéndose protegida en su comunidad, aunque sin perder de vista, que debía competir constantemente, ya que “la lucha por la vida” es común a todas las especies.

Naturalmente, sus recursos naturales, se encontraban cerca de la colonia, sin apurar el límite de sus vecinos, que disputaban el mismo territorio. Total que, nuestra protagonista, pensó que si fuera más ligera, tendría más capacidad de vuelo, aumentando el alcance de su visión y sin más, se desprendió del lastre de las plumas más largas, recortando las situadas en las puntas de las alas y también las de cola, que actúan como timón.

En este frenesí de “recortar” plumas, para ser más ligero y volar más alto para otear presas inalcanzables para otros, notó que si bien al principio podía elevarse algo más, debía esforzarse el doble y aunque descubriera con más facilidad el alimento, la pérdida de sus alas traseras, le impedían agilidad, por lo que otros pájaros que ni siquiera se molestaban en buscar, llegaban antes al alimento y así, poco a poco nuestro pájaro se fue agotando, y tuvo que conformar su dieta a los desechos y al alimento de menor calidad que le dejaban sus congéneres.

Es una historia sencilla ¿verdad? Pero cargada de lógica, con enorme paralelismo con el mundo en que vivimos y de la que podemos extraer algunas conclusiones, que me atrevo a destacar, por si a alguien le sirven, pues ya saben tanto mis lectores como mis alumnos, que no soy de los que me limito a la pregunta, me gusta el compromiso subjetivo y siempre opinable.

El pájaro, es la economía del país, obviamente limitado a su propia colonia autónoma, disputando con otras, el mismo territorio de “caza”, por tanto de los recursos de supervivencia.
El cielo, es la libertad que pertenece a todos, que con el método y poniendo la fuerza puede llevarte a lo más alto, disfrutar más espacio visual, pero también hace falta velocidad(esfuerzo) y la flexibilidad(adecuación) necesaria para llegar antes y anticiparse a otros.

El territorio de caza, para sobrevivir y evolucionar, es el mercado, que pertenece a todos, allí todos somos vecinos, no hay amigos, cada uno defiende lo suyo, porque les va la vida y casi nadie comparte nada si no es a cambio de algo, todos tienen compromisos –grupos, intereses, créditos o lo que sea, para atender y compiten para conseguirlo, ¿Cómo?. Pues como ha sido siempre, usando todos los medios, y al límite del marco legal, no porque sea un valor, sino para evitar “que te pillen”.

Y las plumas, naturalmente son nuestras competencias, el talento personal, la convicción que unido a la fuerza y los valores, te hace crecer y evolucionar.

Si todo eso, lo aplicamos a nuestra realidad, nos damos cuenta que recortar hasta la saciedad en retribuciones vulnerables, en gente que genera servicios básicos, como maestros, médicos, policía, bomberos, quitar ayudas a la dependencia, o lo que es peor, colapsar juzgados ó “matar el espíritu emprendedor”, desde educación primaria, incentivando la memoria, en contra del descubrimiento natural infantil o bajar de categoría a la FP, mientras mantenemos administraciones duplicadas como diputaciones y consejos comarcales, convirtiendo la profesión de político en un”chollo” vital, en vez de un servicio público; premiando bancos y castigando al ciudadano, nos hemos transformado en un país irracional, endeudado, líder en parados, con poca conciencia social y mucho recelo, en el que cada uno, campa por su cuenta y si sobrevivimos, es porque hay millones de personas que se levantan cada día para buscarse la vida, aunque, sin la confianza de ir a alguna parte, más allá del día siguiente, porque simplemente ahora, no existe nadie que indique el camino, ni tampoco liderazgo, sólo parches.

La última gran reflexión, sería que volar más alto, sacar lastre, pesar menos, a costa de “recortar”los recursos humanos, el talento y la iniciativa, no te permite llegar antes y si además, tampoco existe un rumbo trazado que conduzca a algún sitio y pierdes la conciencia necesaria para armonizar lo que haces con tus creencias, pues aún peor y finalmente, si vas perdiendo las oportunidades, deberás conformarte con los restos.

Y aquí ¿quien educa?

Y aquí, ¿Quién educa?, Por Miquel Bonet, Abogado, Profesor y autor de “Búscate la vida”

No hay que romperse mucho la cabeza, para descubrir que una de las causas de la recesión, cuya consecuencia son los problemas que padece hoy nuestra sociedad, bajo un paraguas, sin tela, porque nada alivia, llamado “crisis”, podríamos sintetizarlo  simplemente en una palabra, “educación” y éste es el tema que toca.

Lógicamente y como ni de lejos, llego a la altura de mi admirado maestro y amigo el Profesor Marina, tampoco voy a entrar en filosofar sobre el tema, ni siquiera debatir, la importancia de los  valores humanísticos, tampoco abundar o criticar, los sistemas educativos que imperan en nuestra sociedad-si es que admitieran alguna clasificación – sólo diría que a menudo y por mi limitada experiencia, impera mucho más el “blended” o sea  la alquimia, de un poco de allí y otro de allá, que modelos de identidad claros, salvo excepciones.

Para mí, y para la mayoría de la gente, la educación debería ser una forma de entender la vida, ligada a unos valores, para abordarla en consecuencia y también un medio, para desarrollar el talento que  se posea, focalizándolo hacia algo útil, que de paso beneficia al conjunto y cuyo reconocimiento sea medible y valorable, en función de las resultados, que alguien-el mercado- está dispuesto a pagar.

Naturalmemte, este es un punto de vista estrecho y muy práctico, pero para la gente que nos hemos dedicado a recursos humanos, en un mundo profesional, sabemos que vales, por lo que estás dispuesto a dar y en la medida en que tu trabajo aporte soluciones, que aumente la sostenibilidad de quien te paga.

Era importante establecer este preámbulo para centrarnos, en nuestro modelo de educación, porqué a alguien debería ocurrírsele, que con un 26 % de paro, con 56 % de jóvenes que no pueden entrar en el mercado de trabajo, pues, algo se ha hecho mal ¿no?. Me parece que no hay estadísticas sobre los títulos de master que se han dado en los últimos 10 años en instituciones estatales, pero temo que sería asombroso, a la vista de lo que hay y releyendo un poco la historia, al menos se evidencia que los “atajos” de llegar a la maestría (master), sin pasar por aprendizaje, oficialía y práctica, son absolutamente prosáicos y no sirven para casi nada.

Una bolsa de paro de universitarios, que dobla al de la gente de Formación Profesional, también daría para reflexionar un poco más, porque ahora va a resultar que para pagar cheques en ventanilla, hay que ser economista y para hacer hojas Excel, ingeniero teleco, supongo que se dan cuenta que uno estudia algo que le sirva y donde pueda desarrollarse, una cuenta de explotación de una pyme que son las que mantienen el país, la lleva un FP2 administrativo, de la misma forma que probablemente la mayoría de arquitectos no saben levantar una pared, por tanto, el camino de pujar por la universidad frente a la FP, no es el más idóneo, sino fomentar aprendizajes con futuro, en función de las habilidades naturales, losd conocimientos y la actitud de cada uno.

Más cosas,  pues sí y lo digo con conocimiento de causa, como profesor y como profesional con 50 años de experiencia, en general, son mejores alumnas las mujeres que los hombres, pero en cargos directivos y de liderazgo hay menos de un 15 % de mujeres, aquí y en todo el mundo¿no les suena algo esto? A mi sí, y es que impedir o poner trabas a la equiparación salarial y de responsabilidad de las mujeres en las empresas, es un error y un paso atrás.

Y algo  más sobre el modelo universitario, porque se ha confundido casi todo,  el modelo bolonia, se creó básicamente para homologar y facilitar el intercambio de profesionales en la UE, favorecer el trabajo en equipo y dejar de lado la clase “magistral” en beneficio de la praxis, aproximando la metodología y la organización al mundo empresarial del futuro, claro que eso ya está dicho, pero parece que se olvidó, se ha perdido de vista que una Universidad, está para servir a una comunidad y el profesor es un medio, pues el protagonista-el cliente- es el alumno, entonces ¿Por qué seguimos con curriculums de carrera de hace siglos?, ¿porque hay tan poca comunidad entre los propios catedráticos?,  ¿porqué prima el interés en expedir títulos en vez de ayudar a enseñar?, pues todo por intereses, porque puede más la vanidad, el marketing y los diplomas personales, que cumplir la máxima de “acompañar al alumno hacia el descubrimiento individual”.

Menos tertulias, por favor, que pronto no se extrañen comprobar titulos de “master tertuliano” menos demagogia política y mediática y metámonos en la cabeza, volver a la base de la educación, la gente se educa con lo que ve y tiene cerca, padres, familia, comunidad, medios, los colegios deben preocuparse de interpretar esos valores y después el grado debe obtenerse a partir de la práctica organizada, con profesores éticos y vocacionales, que alumbren y den herramientas para un futuro que cada cual debe construirse por sí mismo.

El cuento de la lechera (versión libre)

Otra versión de la lechera. Por Miquel Bonet

Es conocida mi afición por los cuentos, pues me atrae esta fusión entre parabola,fantasía y realidad, conectar cielo y tierra,como hacen losderviches en su danza infinita, quizás por ello, bauticé uno de mis libros como”a vivir del cuento”.

Siempre me ha gustado la metáfora del cuento de la lechera, que no hace falta repetir, porque es una constante de nuestra existencia actual, siempre especulando en lo que “pasaría si….” y dejando al azar la solución de nuestra vida.

Bueno al grano pues, érase una vez un país, con muchos recursos, pues durante siglos fue acumulando riquezas, llegar a crear un imperio de medio mundo, que no supo defender, ya que se acomodaba mejor a la especulación y el ingenio, que  al esfuerzo y los valores, no obstante, llegó a acumular toda la riqueza posible, sin preocuparse en exceso por evolucionar y culturizarse, hasta el extremo de inventar una nueva clase social, a la que bautizaron como “fidalgos“,llámese hidalgos o sea “hijos de algo, o de alguien. Como en el cuento de la lechera, el fortuito descubrimiento de las américas, permitió que el oro y la plata fluyera de las colonias, sin renunciar como todos los demás “colonizadores” a aniquilar-ahora le llaman “deshauciar”-a los pobres súbditos, carentes de otro derecho más que el sometimiento.

Las débiles tentativas, de incorporarse a una revolución industrial, social y aspirar a modelos vecinos, fueron sofocadas por el poder imperante, ni siquiera los tibios intentos de justicia social impulsados por las cortas repúblicas, nunca pasaron de anécdota, en este país unido más por la conveninecia política, que por la voluntad del mosaico de culturas, siempre se llevaron mejo en los enfrentamientos, que en la solidaridad, llámese democracia y en la buena gente trabajadora se incubó la idea de que “otros” resolverían siempre sus problemas, por tanto poco había para emprender, innovar o inventar.

Y como en el cuento, parecía que aquella”tinaja de leche” seria eterna y debería permitir una plácida herencia generacional sin gran esfuerzo, creándose una clase pasiva y muchas instituciones inoperantes, cargadas de privilegios para sus adeptos, que se mantienen hasta nuestros días, hasta el punto que el homenaje al individualismo y la codicia, causas de la crisis bancaria y la posterior “dictadura” de unas reformas fuera de tiempo, tratan de vestir un esquema democrático, inexistente, porque no ha calado, en los valores de la gente, sólo sirve para poner parches, a una agonía que viene de lejos, no se construyen los comportamientos vitales y los valores humanos, con 60.000 leyes al año.

Y hoy sigue todo por hacer, el cántaro prodigioso de la lechera, se rompió, antes de comprar las vacas y después de haber malgastado miles de millones de euros de la Unión Europea, que sirvieron , simplemente para taponar grietas y crear infraestructuras de bienestar de dudosa utilidad, al amparo de una hipocresía que inventaron los políticos llamado bienestar social, con más CAPS,hospitales,ordenadores y funcionarios que nadie, sin  ninguna previsión de sostenibilidad, abriendo las fronteras a miles de inmigrantes “engañados” por una bicoca que llamaron la “burbuja constructiva” y cuya consecuencias han sido, cargarse el futuro de un 56 % de jóvenes, con una alto porcentaje de fracaso escolar, provocado por la llamada de trabajos fáciles, miles de personas malviviendo entre subsidios y usando bienes que no pueden pagar y lo que es peor, con un rastro de vicios adquiridos en las dos últimas generaciones, que ya han olvidado que sólo el valor del esfuerzo, la perseverancia y la actitud, son el único camino hacia la libertad: que difícil resulta andar sobre piedras descalzo, cuando siempre se han usado zapatos.

Parece que no se haya entendido aún, que nos sobran barcos, si no se sabe cual es el rumbo, España, sigue siendo un país que no sabe a donde va, exhausto de leyes, que cambian cada cuatro años, sin lideres a quien seguir, ahogando su vocación exportadora, con trabas admnistrativas y con legislaciones ambiguas,hoy el país es un “batiburrillo” de gente cautiva del consumismo, sin ideas propias, que no se siente parte de nada común, más allá del sentido de pertenencia de su barrio ¿Dónde has visto un país en que se boicoteen productos de una u otra comunidad ó en que se generalize la alegría por el fracaso del vecino?,mientras se penaliza la competitividad y la meritocracia.

Y mientras, esperando que las ubres de “alguna lechera” sigan permitiendo mamar a una clase política impresentable, que castiga las rentas de los trabajadores más vulnerables, como maestros, sanitarios,funcionarios, profesionales y empleados que religiosamente tratan de construir un proyecto de vida contribuyendo puntualmente con sus impuestos a mantener una sociedad, cuya clase dirigente sólo vive pendiente del Ibex, mientras hace lo imposible por eludir impuestos y en los que la solidaridad y la responsabilidad social, se queda en un poster colgado detrás de la recepcionista.

Si hay alguna solución, nunca saldrá de las tertulias demagógicas, ni de los gurús que viven de teorizar, sino del trabajo de esta gente que dia a dia arrima el hombro y se carga la vida a la espalda, de estos maestros colegas, que aún pensamos que educar, es ayudar a que la gente piense y lo hace a partir del debate con los demás, a fin de que descubra los valores que le convierten en persona, antes que ser mercenario de un sistema, que a cambio de su tiempo y talento, le venderá la fantasía de tantas cosas que no necesita, hasta hacerle creer que ser importante sólo depende del tamaño de su cartera, pero yo, al contrario de la lechera que tropezó  malbaratando su sueño, prefiero mirar adelante y saber por donde camino, poder vender la leche de la mejor calidad y aunque deba madrugar un poco, llevarla personalmente a cada cliente, estoy convencido que si aporto algún valor mejor que mis competidores, posiblemente tendré más clientes, venderé más, ganaré el doble y podré crecer en mi negocio.

No basta con hablar mucho de la crisis, ni hacer tanto debate, llenar  páginas de los medios, o culpar a los políticos para resolverla, la humanidad históricamente ha evolucionado porque no ha tenido más remedio, porque han existido personas que se han rebelado frente a la atonía y el conformismo y sobre todo , porque han existido líderes en quien confiar, ¿Donde estàn nuestros líderes? ¿Cuando vamos a empezar a cambiar y a creernos que somos cada uno de nosotros los portadores de “nuestra lechera” que nadie la va a llevar por nosotros?. Mientras haya gente que piense que todo se arreglará sólo, estaremos perdidos, pero en fin, quizàs no vale la pena preocuparse, a lo mejor todo eso, no es más que un cuento.