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Epoca de poda

Estamos en época de poda! Por Miquel Bonet, Profesor universitario, abogado y autor de ¡Búscate la vida!

Si no existiera la Formación Profesional, ahora mismo, no podría enviar este e.mail, porque en mi casa tengo luz, no paso frio,  abro un grifo y corre el agua, no me mojo cuando llueve y alguien pone gasolina a mi coche, me cobra en el super, compro un periódico impreso con tinta y puedo disfrutar de determinadas comodidades vitales, gracias a que unos profesionales hombres y mujeres, montan, instalan, suministran o me arreglan las cosas más básicas para poder moverme por la vida y  se ocupan de “podar” los árboles, para que den más y mejores frutos.

Claro que no valoramos estas cosas y ni siquiera el trabajo de quienes las hicieron posible, porque son tan obvias que ya nos hemos acostumbrado a ellas, pero los oficios son claves en nuestra sociedad , desde que los sumerios “inventaron” la rueda hace 5.000 años,  rodamos gracias a estas pequeñas cosas, pero casi las “criminalizamos en nuestra generación y en lña siguiente” la razón es que en los 70 bastaba tener carrera universitaria para tener trabajo, hoy ocurre al revés, nuestros jóvenes están “sobrepreparados” para desempeñar funciones claves y nuestra capacidad productiva es incapaz de poder darles la ocupación correspondiente a su titulación, incluso se habla de exportar capital humano univresitario al resto del mundo.

En este convulsivo momento en que vivimos, creo que ya toca, razonar y poner las cosas en su sitio, en realidad, deberíamos desprendernos de todo , sin renunciar a nada, me explicaré, buscando una analogía en la naturaleza, ya que estamos en época de poda, debemos sacar la maleza, podar los frutales, racionalizar el campo y si conviene, arrancar o trasplantar aquellos árboles, que impiden el crecimiento de otras plantas más necesarias, es cuestión de supervivencia.

Mientras en el resto de Europa, la Formación Profesional, se valora tanto como algunos grados universitarios, y en general las diferencias salariales son mínimas o inexistentes, aquí padecemos la enfermedad de la “titulitis” muy contagiosa, porque la gente pretende equipararla a “status” y encima tenemos miles de profesionales, que hicieron una carrera que no les gustaba, que la acabaron por los pelos, gracias a la laxitud de un sistema educativo que defiende la mediocridad y no incentiva la competencia y después, añaden una colofón de “maestria” que se otorga sin haber pasado ni el aprendizaje , ni la oficialía.

En Inglaterra por ejemplo, cualquier ingeniero procedente de la formación profesional, es mucho más valorado que aquel que accedió directamente al grado superior,  en Alemania esta popularizada la “alternancia” en casi la mitad de la FP, por tanto no se entiende el estudio teórico sin un trabajo parcial en  la empresa, computable y evaluable en las notas finales, en rancia los oficios”metiers” están clasificados y cualificados .

No se trata como dice el ministro de turno de “evitar” que nuestros jóvenes hagan los itinerarios formativos para los que sienten vocación y focalicen exclusivamente las salidas del mundo laboral, esto es aberrante, porque las empresas queremos talento, actitud y competencia, y es obvio que será más competente el que tenga habilidad natural y le gusta lo que haga.

Como conclusión, creo que padres, maestros y alumnos, debemos asumir el compromiso de recuperar valores como el esfuerzo, la autoridad, la perseverancia y trascender el miedo al fracaso, apoyar la educación a partir del descubrimiento, dejar que nuestros alumnos elijan con libertad , exigiendo compromiso aunque para ello tenga que generalizarse una aportación mínima en los costes de la educación que después devolverán con creces  a nuestra sociedad, hay que podar racionalmente para que se crezca mejor, pues no necesitamos gente con títulos y que sepa mucho, sino gente competente, que sepa hacer cosas y resolver problemas a los demás y el primero de ellos es enterarse de lo que pasa , porque pasa y que debe hacerse desde el poder para cambiarlo.

¿Donde está la confianza?

¿Dónde está la confianza? Por Miquel Bonet, profesor , abogado y autor de “Búscate la vida”

Algunos piensan que es una utopía, para otros no es más que otra “palabra” pero, queramos o no, la palabra “confianza” forma parte de nuestra vida, por lo menos, para los que algún dia recibimos ciertos valores cristianos, confiar es “poner fe” en algo o en alguien y nos educaron para creer en algo, más allá de que sea o no, dogmático.

Todo muy bonito ¿verdad? Pues bien, eso se ha acabado y no es sólo por los políticos, porqué más allá de esta “banda de truhanes” que pretende decidir nuestra vida, la confianza es tan necesaria en una sociedad, como la gasolina, que hace funcionar el motor de la economía, que a su vez genera recursos de todo tipo a una sociedad que hoy está desolada, sola y lo peor, sin ninguna esperanza.

En el mundo empresarial, la confianza es un valor preciado, pero desgraciadamente no presupone, para nada, el éxito de una empresa; éste es el problema, a la vista tenemos la mayoría de negocios triunfales, que esconden a menuda prácticas más que dudosas y sin duda, una enorme especulación, a eso, el Nobel Jacinto Benavente, lo bautizaba como intereses creados y ahora los gurús del tema le llaman: costos necesarios y se escudan en la competitividad, pero el caso es que, empresas como telefónica otras operadoras, los repsoles, gas, eléctricas, o los negocios  de la soya transgénica, la ingeniería genética aplicada a piscifactorías, granjas y más, dominan nuestros métodos de alimentación y sobrevivencia.

Nadie confía en este tipo de empresas, pero de alguna forma dependemos de ellas, a veces la excusa  para huir de su dependencia es que lo “eco” y lo “bio” es más caro, y puede que lo sea, pues al final , somos tan consumistas que ponemos precio hasta a la salud, sabemos que es malo, pero lo comemos, entendemos que no nos hace falta pasarnos el dia con el móbil, pero, nos escondemos detrás de este aparatito para huir del cara a cara, que es la comunicación verdadera.

Con los ejecutivos, trabajadores y empleados, pasa lo mismo, los obreros no se fían de sus representantes  y no están seguros de si defienden sus intereses o simplemente su salario de “liberados”, de los jefes, mejor ni hablar, ya que a la mayoría les tocó representar el puesto, sin entender la diferencia entre jerarquía y afinidad, en consecuencia hacen lo mínimo para no arriesgar y al final ni mandan ni dirigen, por eso, la poca gente que se atreve a dejar un proyecto, lo hace porque no se siente reconocido por sus jefes.

Y al final , todos somos responsables de esta desconfianza general,  porque lo malo, es que no hace falta examinarse de la asignatura de la confianza, como tampoco lo fuera  de los “masters” y las universidades somos fábricas de “titulitis” que sólo sirve para llenar un curriculum, pero que a la hora de demostrar, nos damos cuenta que estamos rodeados de directivos y líderes mediocres y por eso, nadie se fía de nadie, que triste ¿no? Pues es lo que hay y todo, absolutamente depende de tí, o sea, de cómo te enfrentes al tema.

La solución, yo creo que es fácil, consiste en conocerse uno mismo, en desaprender las malas prácticas de los últimos años, recordar aquellos valores que heredamos especialmente de los abuelos, pues la generación anterior, que nació de la sobreprotección de padres de la postguerra, como yo, no sirve. Hay algo muy claro, si quieres saber hacia donde debes ir, debes saber donde estás, lo que quieres de verdad y como vas a conseguirlo, por tanto confía un poco en tu verdad y puede que los demás te acompañen en el camino, pero sobre todo, no te equivoques y no lo hagas al revés, nadie debe decidir por tí o fracasarás.

El respeto humano

El respeto humano. Por Miquel Bonet, Abogado, profesor y autor de “Búscate la vida”

Me piden que hable sobre el respeto y claro que voy a hacerlo, porqué está en la primera página de toda relación humana que aspire, precisamente a eso, a ser “humana”, una palabra que resultará muy nueva, especialmente para todos aquellos que no la practican a menudo.

Vamos a irnos situando desde nuestro contexto, a ver si nos entendemos; no sé si es humano y respetable, que un maestro que ha pasado el dia, “peleando” en un instituto, con jóvenes , a los que lo que menos les preocupa es aprender algo, o a un médico, que lleva 12 horas en urgencias, salvando vidas, o un basurero, que se pasa otras tantas, recogiendo la “mierda” de todos por las calles de cualquier ciudad, se les recorte su sueldo y encima deban pasar un examen diario frente a la opinión pública, todo eso puede parecernos humano y respetable, aunque no lo admiremos y casi nunca lo reconozcamos.

Pero paradógicamente, nos parece genial, se aplaude, se premia con creces, se proclama como “monumento nacional”que alguien se encierre en una plaza de toros, torture, mutile hasta la muerte a un animal y encima se le haga un homenaje o si quieres lo pongo más sencillo; tratamos con respeto y protocolo(excmo)  a miles de “políticos” algunos cobrando dos o tres salarios, sumando sueldos de 6 cifras y en cambio hemos vetado el pluriempleo, porque simplemente no es posible, condenamos a los empresarios a peregrinar banco por banco para financiarse y ni siquiera se les escucha ¿es eso respeto? ¿Dónde está el trato humano?

El respeto es simplemente la asunción del “otro”, creerse que el mundo no se centra en cada uno, reconocer que no estamos sólos en el universo, eso tan simple y lo curioso es que nadie lo practica.

Me viene a la memoria una conversación de barra de bar, con un gran empresario, ya fallecido, en el año 76, poco después de morir Franco, ” ¿sabes una cosa Miquel?, en el momento en que el jefe y el subordinado, se tuteen, vayan al mismo bar o compartan la misma conversación , eso se ha acabado” la verdad es que entonces no entendí mucho de que iba el tema, quizás porque aún tenía fresca la máquina de ciclostil y ésos principios obreros y de igualdad que debían cambiar el mundo,  después descubrí que lo han cambiado, puede que algunas cosas para bien, otras resultaron inevitables, pero al final, la base de todo ello, son los principios y uno de ellos es el de la autoridad, también los valores, como el respeto, que desgraciadamente han ido a peor.

Mandar por mandar, es malo aunque al final se obedece, puede que el que toma las decisiones tenga razón y además es cómodo, a la vista  de la cantidad de directivos mediocres que nos rodean, pero  buscar exclusivamente el interés propio, aspirando a que no te pillen, es mucho peor, porque no escuchar, es no respetar y eso elimina la “verdad” del otro que debería ser la justificación de su existencia.

Que c…les importa a los miles de jóvenes que no tiene  trabajo, que les vayan repitiendo que “es la generación más preparada y dale, que dale…” si somos incapaces de darles empleos, ¿Qué culpa tiene ellos de que sus padres en su afán por resolverles la vida, no los hayan educado para superar una crisis? ¿de qué les sirve manejar las TIC, sino saben ponerse el  despertador, ni hacerse su propia comida, ni entender las noticias ¡para qué! . Naturalmente que desconfían de maestros, padres y empresarios, si hay gente por ahí, que les sigue diciendo que  lo mejor es una oposición o ir aparcando masters, ¿Por qué no decirles que sólo se aprende haciendo? Que la  mejor maestría es la calle, que la FP puede dar más soluciones que la universidad y que un empresario, no es alguien que vive a costa de los obreros, sino quién arriesga, compite y se esfuerza por tener un trabajo propio y que necesita a otras personas, para que todos ganen justamente, en función de su actitud y aptitud.

¿Sabeis una cosa? Las crisis no se resuelven ni con palabras, ni con recortes, ni con fórmulas maravillosas, sino poniendo las ganas, un poco de imaginación y contando con la gente, pero claro está, sin perder de vista, que para ello, debes tratar a tus semejantes como seres humanos, por hacerlo fácil, no hace falta que pienses como yo, ni tampoco que guste lo que digo, de momento, ya acepto tu discrepancia, pero por favor, respeta mi derecho a proclamar mi existencia.

Sentido común, por favor

Sentido común, por favor. Por Miquel Bonet, abogado, profesor, autor de “Búscate la vida”

Como tú, estoy preocupado con las cifras del paro y con la absoluta ineficacia del poder, para focalizar el problema real, más allá de las excusas y la retórica tan sobada, pero te aseguro que hay algo que me aterra aún más y es la falta de sentido común de la gente que tiene el poder, para tomar decisiones y no sólo políticas.

Siempre he mantenido y lo digo públicamente, basándome en  mi experiencia como docente universitario y cierta práctica empresarial en mis 49 años largos como profesional, afirmo que aparte de los pocos líderes innatos, el resto lo son por necesidad, pues a la mayoría de la gente lo que le va de verdad, es obedecer, o sea, que alguien tome las decisiones por él, supongo que es lo cómodo y lo que se ha fomentado en estos años.

Esta sería una buena razón para entender, porque muchos jóvenes siguen en casa con 30 años o porque hay crisis de empresarios, de líderes y de gente, capaz de conducir a los demás de la única forma posible, organizando su trabajo y poniéndose por delante, o sea, dando ejemplo y asumiendo el riesgo y permitiendo que cada uno, haga lo que mejor sabe hacer, al servicio del grupo; lo terrible es que además del absentismo cultural, parece que se ha perdido también la propia conciencia, que es la que debería limitar este falso “todo vale”y la avidez por la posesión, haciéndonos esclavos del consumismo, hasta el punto de deformar las auténticas necesidades y oviando nuestro propio sentido común.

Y eso va dirigido especialmente, a estos jóvenes que han acunado su existencia, con la electrónica y la sobreprotección, quizás valga la pena recordarles, que la mejor manera de ser libres, no se limita a la indignación, sino a escuchar nuestra conciencia como personas y apegarse a los valores, que deben dar un sentido auténtico a la vida.

Yo  recomendaría a los líderes políticos, que aprendieran de los “castellers”de mi tierra, que vieran como se forma una torre humana, a base de explorar aquellos valores que tanta falta nos hacen, como el esfuerzo, la complementariedad, la resistencia al fracaso, la generosidad, la gestión emocional, la comunicación o el liderazgo, fíjese cuantas cosas y tan repetidas, pero que no tienen  nada que ver con lo que existe en la calle.

No se trata sólo de recortar ó trabajar más, eso se da por hecho, en cualquier economía familiar que pierde algún salario,  aquí lo que hay que hacer es animar el consumo, optimizándolo, o ¿es que no comprenden que la única defensa frente a un consumismo trepidante y superficial es la educación?  Pues fomenten cultura por favor y hagánlo desde la escuela, porqué el espíritu emprendedor se detecta desde la infancia y hay que inspirarlo, alimentarlo, protegerlo y desarrollarlo, porque si no, nadie va a emprender y sin empresarios no hay trabajo.

Aprendí hace 50 años de un profesor de física en la Escuela de Peritos de Terrasa, que empiezas a resolver un problema, cuando empiezas a plantearlo, esto es sentido común, pues  venga!!!, ¿ a que esperamos?, a algunos de ésos de “letras” se les ocurrió la frase de “contra Franco vivíamos mejor”, muchos se sonríen, porque no saben de que va, pero yo se lo cuento, eso va, de que después del 75, se empeñaron en crear nuevos valores, para parecernos a algo, llamado democracia, que nadie practica, pero con las prisas y aplicando el método de los torpes, que aún siguen los partidos de ahora, se combatió y eliminó todo lo viejo y claro, de tanto purgarnos, nos quedamos sin valores.

¿Dónde está la cultura del esfuerzo, el respeto a cada uno y a los demás, el principio de autoridad, el compromiso, la generosidad, la ética?, o simplemente, donde queda la empatía, cuando vemos demasiados mayores de pie en el bus, mientras pululan jóvenes sentados, haciéndose los  ausentes y ¿la comunicación? entren en un bar ó miren en la calle, y verán a la gente como autómatas susurrando con su móbil y sin enterarse de su entorno.

Antes, pedíamos que en vez de promocionar a alguien por ser del régimen, se le valorara por sus méritos, pero nos cargamos la meritocracia en la educación y hasta en la política, según se ha probado cualquiera puede ser político y vivir toda la vida de ello.

Deberíamos darnos cuenta, que no toda la culpa la tienen los bancos, porque el dinero nos lo hemos gastado también nosotros, que la receta de la educación de los hijos, no consiste en cuatriplicar las cosas superficiales que no necesitan, tampoco depende de la escuela que lo llevemos, sino del compromiso individual de unos padres, demasiado cansados para ser asertivos y ocuparse de influir en su camino vital.

Nadie ha sospechado porque pasar de curso en la escuela o aprobar en la universidad estaba al alcance incluso de los que no estudiaban, o que ganarse un sueldo a menudo dependía sólo de un currículo mediocre y algún master inútil, mucho más que de la actitud hacia el trabajo. Deberíamos haber aprendido que los perros no se atan con longanizas , porque se las comen, y que el estado del bienestar no lo pagan en la UE, que “todo” hay que ganárselo, como el amor diario de la pareja y que a estos políticos los elegimos nosotros, que este monstruoso estado de las “autonomías”, en los que nadie se siente a gusto, se votó entre todos o que democracia es respetar, cuanto menos, el derecho de otros a expresarse.

Todo eso, deberíamos planteárnoslo con valentía, para reconocer la realidad, con la suficiente dignidad para no echar la culpa de todos los males a los demás, sobre todo porque no sirve para curarse y ahora lo que toca, es empezar a caminar con racionalidad y de una vez, aplicar el sentido común  aceptando las propias limitaciones, a partir de aquí, podemos descubrir las posibilidades de salir de ésta y les cuento algo más, probablemente en mi pequeño país, construímos castillos humanos, ya que después del esfuerzo de subir hasta arriba, siempre se pueden ver más cosas que a ras de tierra.

TODOS GANAMOS!!!

Todos ganamos!! Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

No han entendido nada, ni los unos , ni los otros, porqué se limitan a vocear en la soledad con la misma crispación que tiene la gente ignorante, la verdad es que bastaría el pequeño esfuerzo de respetar y empatizar con los los demás, para tratar de comprender que el único límite a la libertad individual, consiste en respetar donde empieza la del otro. Esto es así en la vida de las personas, de las familias, de las empresas y como no de las naciones.

Hay conflicto, cuando existen intereses comunes pero contrapuestos, eso mismo lo explicamos en la Universidad, a l@s alumn@s que se apuntan al curso que compartimos con mis colegas Jaume y Mercedes desde hace casi 10 años, supongo que los políticos también podrían apuntarse, siempre y cuando, hayan conseguido el grado universitario y les apetezca hacerlo.

Y naturalmente los conflictos, se resuelven negociando, esto es de primer grado de sentido común y no importa recordarlo altruistamente, aunque sea para aportar un poco de luz, a tanta tiniebla demagógica que rompe los esquemas de la gente, harta y sensibilizada con tanto recorte, para cegarse al son de los piquetes y la sorda voz de los “recortadores” de derechos, que lideran pero no explican y por tanto carecen de credibilidad.

Digo con frecuencia que pertenecemos a un Estado que no sabe donde va, por tanto, sin liderazgo y sus consecuencias, son las que oímos en la calle todos los días, falta de objetivos comunes, poca unión y recelo entre comunidades, igual que ocurre en las familias, cuando deja de llegar el dinero que tapa las necesidades y durante más de diez años-hasta el 2006, los lujos innecesarios y la demagogia de un estado del bienestar construido sobre cimientos arenosos y tan vulnerables como  hemos visto.

Para salir de esta crisis, cuyas causas nadie ignora y que han quebrado economía y valores, fomentando vicios como  subsidio y  paro y dinero de la UE malgastado, lo que menos hacía falta, era dividir el país y al final la incomprensión de unos, la prepotencia de otros y el  escaso sentido común, han  evidenciado, que sin  lideres, no hay confianza y sin proyecto, no hay futuro.

Porque en toda relación humana, y ésta la és, aunque no lo parezca; hay que escuchar y respetar, sentarse en una mesa y negociar, que es un proceso sencillo, en el que se establecen los puntos en común y se discuten las opiniones dispares, con argumentos de peso y buscando contrapartidas, que lleven a un acuerdo en que ambas partes , crean que han ganado algo, congruente con sus intereses.

Y esto, no saben hacerlo nuestros políticos, porque sólo viven pendientes del medio plazo, de sus 4 años de “sillón” y se olvidan de los intereses que deben servir. Por eso , hoy España, es un país dividido, con poca confianza y que sobrevive, gracias al instinto y el tesón de su gente, pues sólo recortando, no hay reparto  ni crecimiento, pues bien, ante la situación actual , me permito hacer un par de recomendaciones, la primera, que se inspire la emprendeduría y la libre iniciativa, como materia básica y obligada, desde primaria, para que nuestros hijos se acostumbren al esfuerzo, a la incertidumbre y a ocuparse de sí mismos, así descubrirán sus capacidades y competencias cuanto antes, aprendiendo a  experimentar, a tomar riesgos , aunque sea  lúdicamente, a trabajar con los demás y sobre todo, con un compromiso de padres y educadores en todo el proceso, pues la solución al paro, no es otra que la creación de más empresarios que contraten, más obreros que gasten y más rotación económica.

La segunda, que se fomente la transparencia, que se hable claro,  que se discutan y negocien los acuerdos entre grupos humanos y  comunidades, y si hay que renunciar a derechos adquiridos se hace , porque ya no estamos en la transición y no se puede dar “café a todos” ya que algunos tomamos té y a otros, la cafeína , les pone nerviosos; vivir es negociar, y los que tenemos pareja e hijos, lo sabemos, y una buena negociación es aquella en la que todos ganan, o sea el “win to win” y eso aquí no existe desde”nunca”, y claro, la gente está harta de que sólo ganen los que se dicen buenos, o sea monarquía, grandes partidos, liberados sindicalistas, banca, dinero y políticos, a lo mejor resulta que somos un estado con vocación “centralista”, que nunca se atrevió a serlo del todo y por eso, somos tan vulnerables y poco respetados, como vemos en la prima riesgo y las ausencias en los mayores Foros de opinión.

España, nunca avanzará del todo, porque es un país anclado a una idea de imperio, en la que no se reconoce el esfuerzo de los millones de pymes y profesionales que aportan más del 90 % del PIB y en cambio sólo destacan una minoría formada por políticos y banqueros, aquí  se prefiere el “pelotazo” que el esfuerzo personal, se aplaude la derrota ajena, se envidia, más que se admira, la educación, la sanidad y la justicia, no propician la seguridad que se espera y la gente no confía, ni siquiera en sí mismo, por eso cuando las ubres del poder han dejado de dar de mamar a todos, ha estallado la revolución en las calles , Ah y todo eso, no se resuelve “recortando derechos” , sino “demandando obligaciones” de todos y cada uno.

No se quieren enterar!!!

No se quieren enterar!!! Por Miquel Bonet, Profesor, abogado,autor de ¡Búscate la vida!

Que lástima de divorcio entre el mundo de la empresa y los gobernantes, pero ¿hubo alguna vez matrimonio? Quizás una década antes, cuando el extraño “triunviro” Bush,Aznar,Rato, creía gobernar el mundo, con Blair (el más listo, como testigo) se quiso inventar un nuevo ” liberalismo” para jugar en la “champion” de la economía, ir a Davos y todo eso y los socialistas, cayeron en el panal de “rica miel”envenenando las clases sociales con el falso”estado del bienestar” hoy del “malestar”y los que es peor, generando empresarios, que no pasaban de empleadores, especuladores de ocasión y creando  drogodependientes de los subsidios.

El resultado dramático no es sólo económico, pues 1 billón de euros de deuda, es poco , comparable con la pérdida de valores, que asola a la sociedad, demasiada acostumbrada a vivir bien, a disfrutar infraestructuras superfluas que no necesitan y la receta de  sacrificar educación, salud y justicia social, que son las bases para que la gente haga lo que debe hacer, que es trabajar, emprender, crear, innovar y consumir.

No se quieren enterar de que el tema, no está en recortar sanidad, bajar el sueldo a los educadores y tapar la boca  a los sindicatos, salvando empleos imposibles, bancos que no lo son y  espantando a todo bicho viviente, porque con ello, se están cargando lo único que hace que un país funcione, que la gente gaste y trabaje, ya que se crece en la prosperidad, nunca privando a sociedad de los elementos que le dan seguridad y eso funciona, cuando hay : confianza.

Con la confianza, la gente camina hacia algún lado, gasta dinero, compra, se endeduda para obligarse a pagar y éso hace crecer la economía, lo otro provoca recesión, baja el poder adquisitivo y es vulnerable.

Si es cierto, que cuando la gente tiene menos, es más fácil que sea creativa, se creen emprendedores y por tanto, puestos de trabajo, no lo es menos, que cuando la gente confía en sus líderes, surgen más iniciativas, éstas se impulsan y se puede salir del barro, porqué no dudéis, que este otoño, va a llover mucho, el verano se ha superado con una venda en los ojos, a la gente no le gusta despertarse y está asus tada, por eso evita pensar en el futuro.

Váyanse a la Universidad y pregunten a la gente, en que piensa trabajar en el futuro, y donde , con quien….., la mayoría no lo saben, aquellos que hace 5 años, querían ser funcionarios, para tener un seguro de vida , ya no lo tienen tan claro y viven asustados, porque no saben si tendrán trabajo y nadie les ha explicado en su itinerario formativo, que es una empresa, sólo han memorizado y aprobado temas teóricos, tienen títulos y masters, que no les acreditan para ninguna competencia y nadie les enseñó a emprender.

Pero si “ellos”, los que gobiernan no se enteran y los “otros” los listos, que los hay, bajo el señuelo de multinacionales, grandes fortunas que especulan sobre el botín de un país que es potencialmente próspero y que cuentan con la anudencia de los políticos, ésos nunca crearán riqueza, sino a costa de los débiles, entonces, debe ser la clase emprendedora, la gente proactiva, los inconformistas que quieren cambiar algo, los  capaces de construirse un trabajo, cuando no hay, cada uno debe confiar en sí mismo y acercarse al proyecto global que es el mundo, hay que salir y lanzarse a vender donde les compren, aprovechando internet,  trabajando con ética, porque si te sirves a ti mismo, también generas trabajo para otros y con el trabajo, viene el dinero, y la ocupación y algo de alegría , porque a partir de ahora, nadie va a darte nada que tú no hagas por ti mismo, ellos no se enteran, pero tu vida, depende de ti.

La aventura de emprender

La aventura de la emprendeduria. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de ¡Búscate la vida!

Hay que emprender para sobrevivir, y para ello, debemos a reinventarnos y generar una casta de nuevos emprendedores con valores, imaginación, actitud y compromiso

Fue a finales de los 60, los Beatles ya triunfaban, acababa de descubrir On the road, que Kerouac había escrito 15 años antes y yo trabajaba en mi pequeña ciudad natal, cuando viví “mi” primera crisis, que nos llegó, al pequeño taller de mecánica textil, que me tenía empleado junto a otros 9 trabajadores, el “jefe” lo tuvo claro y nos enseñó una cajita de bombones suizos, metidos uno por uno, dentro de una bandejita de plástico, aquello encendió la chispa y acabamos “fabricando”y copiando, una máquina de moldeo por vacío de termoplásticos, basándonos en un modelo alemán, y así se “reinventó” el  negocio, focalizado sobre  un “nuevo material” que ha revolucionado el envasado moderno.

Claro que de eso, hace más de 40 años, pero fue mi primera experiencia sobre la auténtica emprendeduría, que sostiene toda la actividad económica, descubrir que emprender no es jugar al reto, sino que es una actitud de vida, a eso le llaman ahora, “reinventarse” y  el objetivo, fue la supervivencia, desde entonces, las formas han cambiado poco, aunque mucha gente, haya olvidado en los últimos años, lo que significa buscarse la vida, desde que un día perdimos el realismo y nos levantamos del suelo, para buscar la fantasía del llamado “estado del bienestar, obviando que alguien tendría que pagar por todo ello y aún no hemos tocado tierra,  aunque algunos políticos, con poder y sin responsabilidad, nos vendieran la mentira del endeudamiento público.

Vivimos tiempos líquidos, como dice mi admirado Zigmun Bauman, y todo se diluye, hasta los sueños, y en este estado de ambigüedad e incerteza , se perdieron en el camino  algunos de los valores, que hacen fuerte y sólida a una sociedad y encima, con el agravante de la demagogia, que han gastado financieros y políticos, condenando al país a vagar por el desierto del corto plazo, que les garantiza su poltrona; a cambio de dejarnos hasta 60.000 leyes, para justificar sus legislaturas de cuatro años, justo para garantizar calentar sus culos “señoríos”, acudiendo a asambleas con voz pero sin el voto,que han  vendido previamente al partido que compró su propia libertad.

Ya sólo nos quedan los empresarios y la buena gente, aquellos que están reaccionado indignados por las consecuencias  que han llevado al país al mayor índice de desocupación de la  democracia-por decirlo de alguna manera- pues la democracia es otra cosa, aquí  la libertad individual, no termina en la del vecino, sino que sigue hasta maniatar valores, conciencia e iniciativa, ignorando el talento, anulando lameritocracia y robando el alma del pueblo, que es la cultura.

Tener una sanidad de lujo, no equivale a ser eficiente, porque, nada funciona de verdad si no es sostenible, premiar la mediocridad en la educación, mantener curriculums de  carrera, sin focalizarlos en la economía de mercado, becando a tanta gente que no lo merece ni lo necesita, sólo ha generado quitar otros recursos en i+D y que los buenos universitarios emigren y lleven a otros países, los frutos de una educación que hemos pagado entre todos,.

Y mientras, tenemos más de un 50 % de jóvenes parados, de los que un 80% no sabe inglés, que no saben interpretar lo poco que han leído, desubicados y que son una carga social y familiar; tampoco se salva la justicia y no sólo por los escándalos de su politización, sino porque no se ha reformado para que sea justa, ágil y eficaz, no se hace un juez sólo con la oposición, se han construído nuevos juzgados, pero sin mejorar el método y los procedimientos se eternizan, siendo latente la inseguridad; el cumplimiento de la ley, en una sociedad civilizada, debe ser una convicción, uno no debe robar porque cree que es malo, no porque pueda ir a la cárcel, aunque aquí ya se sabe que hay bula para los que roban mucho.

¿Es que los empresarios, van a salvarnos? no lo sé, pero seguro que pueden hacerlo mucho más que los políticos, porqué el espíritu emprendedor, que yo sepa , es el único que hace prosperar un país,  las crisis hasta son buenas, significan también oportunidad, sino existieran las crisis, aún seríamos bacterias, son un paso intermedio entre dos estados de bonanza, hay que aprender de ellas, pues la incertidumbre es lo que genera el cambio, en el fondo  salimos del estado de comodidad, cuando no tenemos más remedio.

Llevo casi 30 años, intentando compartir lo que he aprendido, a través de la docencia, que he alternado con mi trabajo como profesional libre y como ejecutivo, contribuyendo a través de cursos, seminarios, talleres-prácticos-, trainings etc, a la formación de muchos líderes y empresarios y puedo asegurar, que no existe una sola forma de dirigir, las teorías están bien, como  las frases bonitas, todas presocráticas, pero no hay un manual de  competencias compartidas para ser líder, es bueno, cuando hace que funcionen las cosa, pues cada proyecto, cada tipo de gente, sector o  país, requiere líderes bien distintos y a menudo, no se parecen unos a otros, aunque esto sí,  hay un valor  que comparten todos ellos, su obstinación, no se trata de ganar sino crear, prosperar y hacer funcionar algo.

Unos saben más, otros menos, unos van por jerarquía, otros por convencimiento y  los “listos” dejan fluir el talento de otros, pero cuenta el resultado final, la gran verdad es que no se hace un líder a golpe de “master” y  por desgracia, la gente que ha tenido el poder en los últimos años, tiene muy poco de líder, ni siquiera de burócrata, porqué éstos al menos siguen el método, estamos rodeados de gente mediocre que se ha encontrado con un “filón económico”  y lo ha gastado, igual que si le damos a un niño de 7 años, un billete de 50 euros, lo probable es que vaya al kiosko de la esquina y traiga un saco de “chuches”, así han tratado al país, esta gente.

Aprendí algo hace tiempo y lo predico a menudo, tratando de enseñar a la gente a buscarse la vida, en mis giras anuales por muchas universidades-justificando mi libro!Búscate la vida!. He contrastado que la mayoría de mis alumnos, hasta hace poco, querían ser opositores, los emprendedores apenas llegaban al 10 % , pero lo más interesante es que una cuarta parte no sabe lo que quiere, eso es normal en los jóvenes, con un sistema educacional que no acompaña, sino que transmite conocimientos, lo que les digo es que: sino sabes lo que quieres, al menos tienes la obligación de saber lo que no quieres y ésta es la lección que debemos aprender de esta crisis.

¿Qué nos ha llevado hasta aquí? y ¿Qué debemos hacer para salir? Pues primero, analizar porque ha pasado y eso llevan 4 años contándolo mal y lo otro, hacer cosas distintas para salir  yo me atrevo a proponer una fórmula, el IVA+C, o sea: imaginación, valores, actitud y compromiso, si la quieren, se la regalo.

No hay otro camino y para ello además de recortar y adelgazar el sistema, a costa del ciudadano, será inevitable, siempre y cuando se incluya entre ellos, a diputados, consejeros, asesores, diputaciones, concejales y más políticos, para rebajar peso y poder subir más ligeros hasta superar ésta cuesta, pero lo más importante, es que circule el dinero y la economía, hay que gastar, consumir y claro está invertir, para ello, olvidarse de la especulación en la bolsa, sin crear riqueza, ésta se genera la libre empresa, con microcréditos, con formación y reeducación, con responsabilidad por parte de los que tienen el poder.

Lo complicado es que haya arraigado tanto, en este estúpido paradigma del estado del bienestar, el concepto del papá estado, la subvención y la vida fácil y la realidad es que cuando a un padre de familia, cualquiera de sus hijos, le dice que quiere ser empresario, se eche las manos a la cabeza y después al bolsillo, para cerrarlo, porque ¿saben una cosa? al contrario que en otras culturas, basadas en premiar el esfuerzo, la individualidad ó el mérito, inspiradas en el calvinismo, como en el norte de Europa o USA, aquí, ser empresario es casi un demérito, si funciona el proyecto emprendedor, la envidia corroe más que la admiración y si va mal, en vez del apoyo  por intentarlo, viene el reproche y la sabiduría popular del “ya lo decía yo”.

Puede que un empresario, sea un soñador, pero ¿existe algo más bonito que tener sueños?, es alguien que arriesga, que ve luz en la oscuridad, que confía en los demás y que por encima de todo está dispuesto a avanzar a pesar de todo, a hacer mucho con poco y tan osado como para bailar bajo la lluvia.

Seguro que vivimos un momento muy especial, único y cargado de oportunidades, porque el mundo se está despertando, los mercados emergentes, están ahora en Brasil, India, Sudamérica, incluso Africa  está cambiando, la irrupción decisiva de las mujeres en los centros de poder, está aportando, esta visión global, la conciliación, la comunicación y mucho humanismo en la competitividad.

Habría que revisar los valores y éso se genera en las familias, que son las que hacen cambiar la sociedad y no al revés como tratan de justificar los teóricos, hay que pensar en valores, como el esfuerzo, la solidaridad, la autoridad, el respeto, la cultura, la comunicación y todo depende de los progenitores, si el padre lee, madruga, se cuida, mira cuando habla o cena sin televisión , los hijos hacen lo mismo, porque todos aprendemos imitando y eso crea hábitos, que a su vez forman un carácter y un sentido de vida, hoy los padres no “hablan” con sus hijos, la “telebasura” es la comunicación del hogar, la gente mira más el “mobil” que a los ojos de su interlocutor, no hay espacio para pensar y ni siquiera se consume con cierto criterio.

Por último, hay que contar con la actitud y el compromiso, pues el talento, cada uno tiene suyo y sólo depende de que se desarrolle más o menos, aunque para ello, sólo falte la actitud y ahí tiene que ver el liderazgo funcionamos con estímulos y el que asume el rol de líder, además de inspirar debe provocar que la gente tenga confianza y haga cosas,  todos somos dueños de nuestra actitud, sólo depende de  querer vencer la pereza y encontrar una razón.

Sin compromiso, toda relación humana quiebra, porque venimos a la vida, con una misión trascendente, tratar de sr felices y para ello debemos buscarle el sentido de nuestra existencia los que podemos elegir deberíamos tratar de descubrir hacer cosas que nos gusten y tratar de que nos pagen por hacerlas, de esta forma, trabajar formaría parte del paradigma de la felicidad, si puedes trata de hacerlo , porque de otra forma, sólo tú te lo pierdes.

Emprendedores entre rejas

Emprendedores  entre rejas. Por Miquel Bonet, profesor, abogado.

Hoy hemos cerrado el curso en el Centro Penitenciario de Quatre Camins en el que colaboro aportando un poco de experiencia como profesor y tutor, a éstos jóvenes que de  pagan a “tocateja” , la mayoría con condenas desproporcionadas, los errores de una adolescencia maldita, la mayoría  víctimas de familias desestructuradas y problemáticas,  y por tanto, son marginados por una sociedad que por otra parte,  avala las paternidades ausentes, aunque protectoras,  de familias “normales” que se limitan a comprar la incomunicación que tiene con  sus hijos, amparados en un trabajo”normal”  que deben atender y que viven entre unos valores cínicamente “normales”,  que la sociedad considera legales, porque no causan  problemas.

Y esto es lo que hay, mientras nuestros jóvenes, andan desorientados entre  “ninis”, opositores frustados y universitarios mediocres, que creen que el sentido de la vida se encuentra en los masters e ignorando que el aprendizaje sólo existe en las prácticas fallidas, así van disimulando su aburrimientos entre videojuegos, botellones y convirtiendo el móvil en su medio de comunicación, con la complacencia de padres, educadores y políticos , existen otra gente de la misma generación, que por necesidad, ignorancia o víctimas de la corrupción de delincuentes profesionales, se les priva de libertad durante más de 7 años, por transportar unos gramos de droga a cambio de pagarse de lo que algún juez de altos vuelos,  político, o un banquero se gasta en una cena.

No quiero provocar  a nadie, aunque siempre he sido devoto “rollingstoniano” pero creo que al escribir, sacudimos un poco a la sociedad, para intentar sin esperanza que se averguenze de sus miserias, pues  aunque miles de tertulianos se ganen la vida explicando lo que ya sabemos,la verdad es que esta sociedad nuestra, hace años que abandonó el camino de la ética, los valores y la decencia, curiosamente cuando no entendió que la democracia, consiste en limitar la libertad donde empieza la del vecino.

¿Qué a que viene la relación de la emprendeduria y la cárcel? Pues, te lo cuento fácil; en los últimos 20 años, habré conocido en mis cursos, conferencias, talleres y más, sobre eso de buscarse la vida y por tanto generar que cada uno de mis alumnos, conociera sus competencias y su mejor talento, que sin duda y con trabajo y actitud, le permitiera desarrollar un camino profesional y feliz, del que disfrutar toda su vida.

Obviamente y hasta el presente, la mayoría de jóvenes universitarios (más del 50 %) optaban por  opositar y hacerse funcionarios, cerca de un 15 % aspiraban a trabajar en una multinacional o en una Caja, el resto no sabía lo quería y sólo un marginal menos del 10 % quería emprender algún proyecto.

Las cifras en las que coincidirá cualquier profesional que se dedique a esto, tienen  que ver con el tipo de sociedad que tenemos, paternalista por parte del estado, que lo resuelve todo, la familia y una sociedad tolerante, con aspiración de rica, nadie paga por lo que es gratis, no existe conciencia colectiva, por eso todo el mundo quiere burlar a hacienda y no existen proyectos individuales, porque no hay proyecto ni siquiera de país, más de 60.000 leyes , para manejar los intereses colectivos, no son suficientes cuando la gente ni cree, ni confía,ni quiere cumplir. Los políticos están para mantener sus altos salarios y prerrogativas durante 4 años, la oposición se limita a destruir lo que propone quien gobierna, la administración es desmesurada, hay que mantener hasta 5 niveles de burocracia (gobiernos, provincia,diputación, comarca, municipio, áeras de gestión etc), por ora parte, no existe ni siquiera acuerdo con la legislación educativa y lo que preside la  convivencia entre la gente es el conflicto , ni siquiera en las familias existe armonía, cuando se  lo podían permitir, el 40 % de las parejas entre 30 y 40 años se divorciaban, todo eso ha generado la peor crisis que conozco en los últimos 60 años, no había tanto para desde el final de la guerra civil.

Y  centrándonos en el paro, todos sabemos que lo que más falta hace para que la gente trabaje , es que hayan emprendedores y como vamos a  generar emprendedores, si nuestros jóvenes, no están dispuestos a arriesgar nada, si ni siquiera tienen la voluntad de irse de casa, cambiar de ciudad, o siquiera de país,  por no dejar el plato de cocido, de la mama, que por otra parte son incapaces de cocinar, porque nadie se lo ha explicado.

Pues bien, puedo afirmar sin ningún rubor, que definidas claramente, como están las que llamaríamos competencias que debe poseer en cierta medida un empresario y que sin duda tiene la mayoría de gente autónoma, profesionales y pymes, que mantienen más del 90 % del pyme del país, estas competencias, están mucho más cerca de esta generación de jóvenes que viven privados de libertad ¿hagamos un análisis?.

Conocerse a uno mismo, naturalmente es mucho más difícil saber lo que uno quiere cuando hay mil opciones en la calle y te calientan la cabeza, con la masmedia, el marketing y el con sumimso, que cuando tienes que limitar tu vida , a una rutina y tienes el tiempo de aprofundizar en ti mismo.Tener un sueño, soñar es gratis, pero nadie es tan creativo como aquel que tiene que inventarse una vida todos los días.Capacidad para asumir riesgos, no la busquemos en la gente que tiene la vida asegurada, aunque sea a costa de los padres, pero la mayoría de “mis” jóvenes que cumplen condena, asumieron riesgos incalculables y saben gestionar el miedo, vamos a por otra. Ambición personal, las ganas de ser alguien, nadie tiene más ganas de demostrar y competir que aquel que no puede hacerlo , más. Generar medios y recursos,  puedo asegurar que la experiencia vivida por éstos jóvenes, ha agudizado de tal forma su ingenio, que hacen buena la frase de que “el que quiere, encuentra los recursos”. Aptitud de trabajo en equipo, la privación de libertad y la vida comunitaria, necesariamente provoca que la gente deba contar más que nunca unos con otros. Liderazgo, ¿es que tenemos mejores líderes en la calle? nuestra crisis es el ejemplo de la mediocridad de nuestros líderes, porque un líder nos e construye con un master, sino con un proyecto y la voluntad de serlo, el reconocimiento del talento individual, nos convierte a cada uno en líderes de algo y para algo.Inteligencia emocional, no conozco a nadie tan habilidoso con los demás y capaz de gestionar sus emopciones, que la gente provinente de la calle, esto lo he visto en mis proyectos de cooperante, en barrios de Barcelona, en Togo, Costa de Marfil o en Filipinas, porque lo que “de verdad educa a alguien es la calle”.Comunicación, hay gente más inrovertida que otra, pero cuando se está privado de libertad, el mejor con suelo es comunicarse , hay más, pero añdo una última.Resistencia a la frustación, aquí y en nuestra sociedad está mal visto el fracaso,  claro que el éxito se envidia, en vez de admirarse, pero el fracaso provoca  desprecio y peor aún, ridículo.Ya lo ven, si queremos jóvenes emprendedores, podemos empezar por aquí, yo lo estoy intentando y es más gratificante, porque la mayor cárcel está ahí fuera, conviviendo con ésta gentuza que ha m inado nuesra confianza y va a  acabar con nuestra paciencia.

La caida más dura

La caída más dura. Por Miquel Bonet, profesor, abogado, autor de ¡Búscate la vida!

En un pueblo de Italia, creo que Catanzaro, con más habitantes que Zamora, hace unos días hubo un miting electoral con motivo de las elecciones  municipales, nada de nuevo hasta aquí, pero lo mejor de todo es que en este miting celebrado en la Plaza Mayor, no había nadie y encima los pocos vecinos que estaban por allí, desconectaron la megafonía. Esta gente, sin saberlo, estaba señalando un camino, que da contenido a este paradigma de “la indignación” que es un hecho en medio mundo, encima y para colmo de la noticia, en muchos pueblos de nuestra vecina Italia, el porcentaje de votantes, apenas ha pasado del 15 %.

Claro que esto a los políticos les importa bien poco, para qué, a ellos sólo les preocupa, el corto plazo, o sea los 4 años de mandato, a fin de  seguir viviendo de los demás, ellos son una rémora que se enquista en la mediocridad de nuestra sociedad, a la que ven como su forma de existencia, sobreviven igual que esta gente que se inventa cada dia una vida para contarla por televisión, paseando sus grotescas miserias, para un público que prefiere mirar las miserias de los demás, para olvidarse un rato de las propias.

Y eso es lo que hay, un país que no sabe donde va, poblado por gente que no sabe que hacer con sus vidas, más allá de quejarse porque perdieron las subvenciones, sin saber a quien echarle la culpa, y mientras unos se acurrucan en el nido familiar, que amagando con el plato en la mesa, otros, aguantan sus miserias en la barra del bar, esperando que alguien les compadezca,  mientras tanto, siguen culpabilizando a la sociedad de la que viven, jugando a retrasar el enfrentamiento con su propia vida.

Que ya  está bien de bancos, de políticos, de ladrillos y del “sálvame“, ¿o es que no se dan cuenta, que lo único que les puede salvar  es su propio coraje y el esfuerzo de enfrentarse a la vida? Lo repitió mi paisano Pep, al que se lo contarían sus padres y a ésos, los parientes que sobrevivieron  a la guerra civil.. “hay que levantarse muy, muy temprano y ponerse a trabajar” porque nadie va a hacer por ti lo que no hagas tú por ti  mismo y es que no hay otra fórmula, porque cuando el país está arruinado, no queda otra protección que arremangarse y caminar.

No deberíamos tener que recordar a la juventud, que tiene toda una vida por delante y es dueña de su destino, sin  esperar ayuda de nadie, porque al otro lado de la puerta, sólo existe la incertidumbre y cuando hablamos de madurar, significa la capacidad para elegir la propia vida. Nada nos han dado los políticos y nada van a dar, porque ya han demostrado que ni siquiera saben administrar el bien común,  ¿de que nos sirven tantas escuelas, tener más sanidad que media Europa, más autopistas, AVE y millones de casas, si somos incapaces de disfrutar la posibilidad de tener un trabajo y los medios para ser felices?

Hay que revolverse ante la gran mentira de esta sociedad, que vende sueños que no se pueden comprar y que quiere enseñarnos que somos iguales, simplemente porque paseamos por las mismas calles y miramos los mismos escaparates, pero algunos tienen el bolsillo lleno y otros no saben si llegarán al mes siguientes, algunos recordaremos los últimos “8 años como  aquellos en que nos escapamos a una nube, pero nos hemos despertado besando el suelo” y con la esperanza destrozada porque entre  políticos y financieros, nos vendieron el paraiso, en el bazar del “todo al cien” y ahora nadie quiere despertarse.

No sabemos vender

No sabemos vender. Por Miquel Bonet, Profesor, abogado, autor de “Búscate la vida”

Durante siglos, los catalanes hemos disfrutado del reconocimiento universal como comerciantes, diríamos que es una competencia heredada por generaciones y que además nos ha gustado a la mayoría, eso de comprar y vender, que no es otra cosa que tratar de satisfacer las necesidades de otros: Como hijo de comerciante, he podido experimentar esta sensación desde antes de cumplir mis 10 años y además en el mejor lugar de aprendizaje, que no es otro que el mercado, lugar de culto para mí y que no dejo nunca de visitarlos en mis frecuentes viajes africanos y orientales.

Actualmente el mundo sigue siendo el mayor bazar, gracias a la globalización y  a que se nos ha hecho más redondo-cercano- y más pequeño-rápido-, gracias a internet esto funciona así, y  todo el mundo debería entenderlo, pero, mi pequeño país, curiosamente sigue caminando  dos pasos por detrás de la realidad y está a punto de descolgarse de este merecido prestigio comercial, me explicaré.

Para no sonrojarme evito referirme al innombrable número de parados, pero curiosamente y según   datos de gente que profesionalmente se dedica a cubrir ofertas de trabajo, faltan más de 16.000 comerciales sólo en Catalunya, y eso, a pesar de la eterna lucha de los colegios profesionales y colectivos afines, relacionados con la venta ; yo mismo fui testigo y promotor de la iniciativa del Club de Dirigentes de Ventas (hoy de Marketing) de Barcelona, y de eso sólo hace 40 años, para conseguir un reconocimiento universitario de la Carrera de Ventas, al estilo de lo que existe en EEUU y Europa.

Es triste, pero ser comercial igual que ser “empresario” no está de moda y se está perdiendo esta tradición que formaba parte del ADN de mi tierra. Y ¿saben quienes han tomado el relevo? Pues los inmigrantes, especialmente árabes, chinos y sudamericanos , todos ellos , procedentes de culturas abiertas y expertas en eso que llamamos la comercialización de productos y servicios.

Mientras aquí, nos empeñamos en discutir la idoneidad de la formación profesional ó seguimos buscándonos el ombligo con el tema de los horarios comerciales y poniendo barreras al desierto, por razones políticas y seguramente influidas por un sistema educativo paternalista y nada eficiente, otra gente, que obviamente no tiene nada que perder, está funcionando, porque quieren simplemente sobrevivir y prosperar lejos de su país de origen,  ya se han enterado de que cada fin de semana llegan a Barcelona miles de cruceristas al año.

¿Dónde está el truco? Para mí , poco tiene que ver con el talento o la formación académica, aunque me dedique a eso,  porque se trata únicamente de valores y de actitud.Según Lang Lang, virtuoso pianista, los chinos fracasaron en su modelo de “comunismo maoísta”, porque desde hace más de 5.000 años, su filosofía de vida descansa sobre dos pilares: el trabajo y el esfuerzo, mientras aquí hace menos de 5 años, nos estábamos planteando trabajar menos y tener un banco, un ambulatorio, el metro, Ave y autopistas gratis y todo al lado de casa, aspirando al mejor estado del bienestar del mundo.

¿Y quien paga todo eso? Cuando nadie quiere esforzarse, ni siquiera, en buscarse trabajo en el pueblo de al lado, pues hasta el paro se cobra por internet, se pasan grados académicos con asignaturas suspendidas y todo el mundo hace masters en un país que tiene más universidades, coches oficiales, kilómetros de  AVE y funcionarios que nadie.

Vender significa, estar disponible al consumidor y tratar de convencer a alguien de la bondad de un producto o servicio nada más que eso, se trata de tener donde elegir las 24 horas del dia, entonces, ¿Por qué ponemos  trabas, al esfuerzo y la creatividad personal, imponiendo horarios comerciales?, ¿porqué desprestigiamos la profesión comercial y la emprendeduria? ¿Por qué nos perdemos la relación emocional que significa conocer, hablar y tratar con la gente? que es el  mejor “master de experiencia”.Supongo que aún estamos a tiempo, pero más vale, que incentivemos a nuestros hijos para que sean autosuficentes y sepan vender lo que han aprendido, porque ya no hay plazas para funcionarios.