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Maldito-poder

En estos dias en los que paradógicamente se cumple el cincuentenario de la muerte de Luther King y también de la proyección de 2.001 de Kubrick , que es el referente clave , por ahora de nuestro siglo,  me asombro todos los dias al comprobar, que en la misma medida en que avanza-es un decir- la digitalización, el supuesto progreso-por decirlo de alguna manera-, la tecnología  y etc . etc. , también de forma preocupante, está avanzando la falta de “liderazgo” y yo diría de capacidad o compromiso, de las clases dominantes, al servicio de los ciudadanos, me refiero a los gobernantes y excluyo los auténticos dueños de todo, los poderosos de verdad.

A menudo me da la impresión que estos grandes capitostes , que tienen toda “la pasta” y que salen en las listas del Forbes y cosas así, se han convencido de que en la misma medida en que ponen a más “inútiles ” en el poder , ellos deben ganar más dinero, porqué además este problema se esta escampando por toda la humanidad , veamos sino la complejidad de los personajes que tenemos en la mayoría de gobiernos, no digamos en este país  y que curiosamente contrasta con el extraño estoicismo de la población. ¿es que nos hemos vuelto imbéciles? al parecer la única clase que se rebela somos los que sufrimos las consecuencias de una postguerra civil-casi nada- ya que las generaciones nacidas a partir de los 60 ,creen que todo eso, es como el tebeo que les han explicado en el cine y parecen ignorar que el “poder” que ejercen sobre nosotros a través de la política, los medios o esta clase inútil, que se justifica legislando porque en el fondo no se fía de sus ciudadanos , pero que  sólo sirve a intereses de esta  economía que les conviene.

Pues sí, aquella gente que sufrió el  racionamiento, la exclusión internacional, sin importar el bando en que estabas, que sobrevivió trabajando mucho, muchísimo , a menudo más de 50 horas a la semana incluyendo los sábados y en mi caso durante 50 años  hasta la jubilación, nos convertimos en los únicos activistas serios, que denuncian un poco de racionalidad y una pensión justa y congruente con las necesidades vitales actuales, a todo esta gente le importa poco el 4K, las tablets , la moda y hasta el móbil, porqué casi nadie se comunica con ellos para preguntarles como se encuentran, pues sólo aspiran a mantener su salud y a vivir con cierta dignidad, todos y yo entre ellos, pensamos que estamos viviendo una mentira obscena, oculta bajo esta vida virtual  que tratan de vendernos, nosotros preferimos lo analógico, lo real como una sonrisa, una caricia o un abrazo humano, eso de todos los dias y como aspiración remota, la esperanza de que nuestro trabajo haya contribuído algo, a crear un mundo mejor para nuestros nietos.

Corriendo-hacia-el-precipicio

 

No escuchamos a Hawking, cuando nos advierte que deberemos marcharnos de la tierra ni  a mi admirado colega e ilustre paisano el paleontólogo Eudald Carbonell, cuando nos advierte sobre el  ocaso de nuestra civilización, que nos llevará al colapso humano; en parte, gracias al descontrol de la tecnología y como nos advirtió Orwell , al colectivismo burocrático, que  ya ha llegado en forma de drones, bits y big data, nuestro smartphone, controla desde nuestra ubicación, gustos, relaciones sociales, alimentación y claro está, nuestras miserias, todo en un inmenso Plan de Marketing, en el que nosotros somos sujetos activos y víctimas.

En la empresa, más de lo mismo, los protocolos han vencido la libertad de acción, la gente no piensa porque alguien lo ha hecho por ella, sólo se mide la innovación por el resultado que aporta a corto plazo ( ahora se llama “poner en valor”) y al final todos formamos parte de un engranaje en el que se manipula, hasta lo que decides comprar.

Un universo de gregarios, que se sienten felices porque tienen cosas que caducan desde el momento en que se poseen y generando una fuerza centrífuga de oferta y demanda inmediata, que acaba expulsando a los que se resisten, porque el comercio ha pasado a ser  vasallage de marcas y nuevos inventos que normalmente aportan poco más que la distracción  efímera y ¿ en dónde quedan los valores, los sentimientos o mejor, la maestría, las buenas prácticas, la profesionalidad o incluso la competencia? Pues en los  discursos que se escriben detrás de la “masteritis”, en las frases con que somos bombardeados a diario por poetas  auténticos, pero ingenuos en la práctica, pero la desigualdad en que vivimos, leva al conflicto y al final con la voracidad tecnológica, la destrucción.

La verdad humana, se reproduce también, en la vida empresarial, a nadie le interesa realmente la autenticidad, sino la oportunidad de beneficiarse de sus consecuencias y sino, ¿como justificaríamos que sigamos votando a políticos que sabemos que son mediocres, sin entrar en otros vicios, o porque en las empresas especialmente las grandes y poderosas, se valoran más los aplicadores que los estrategas? Pues por lo mismo, proyectamos nuestra inseguridad buscando candidatos que pensamos son limitados para garantizar una posición de comodidad, hasta los jefes  que deben tomar decisiones, dan órdenes mandando copia a media plantilla, por el terror a su responsabilidad y los de marketing se ponen las botas haciéndonos creer que seremos más bellos, fuertes, poderosos y menos vulnerables, comprando lo que venden.

No nos engañemos, en la vida real tenemos un Gran Hermano vigilante que está mediatizando nuestra forma de vivir e incluso de pensar, ignorando que la religiosidad no tienen nada que ver con frases o imágenes sino que és una actitud interior, que la competencia , el liderazgo o la calidad , no tienen que ver con una salario, una posición o un título , sino que es “una forma de pensar y hacerlas cosas y que el conocimiento no llega por las wikis o internet, sino por la experiencia personal y la comunicación con los demás.

No sé si al final  será la tecnología, la robótica o la digitalización quienes acabarán decidiendo nuestras vidas, pero por si acaso, yo os invito a reflexionar como era la vida en blanco y negro, como nos sentábamos a la mesa a hablar entre nosotros tomando la servilleta con la mano en vez del móbil , a contratar a la gente preguntándole por su ilusión o por sus proyectos y por su vivencia, mucho más que basarnos en  datos curriculares siempre huecos de su experiencia de vida, porqué el futuro se construye caminando y lo pasado ya es inevitable ,hay que animarse, porque quizás aún tengamos tiempo para hacerlo mejor.