Liderar con valores

Cuando uno lleva subido en una moto más de 50 años, sabe que hay muchas formas de caerse, lo importante es saber hacerlo y lo peor es que alguien te tire de la moto.

No me voy a cansar de “predicar”, esto sí, basándome en hechos constatados y nada de boquilla, que estamos al final de un ciclo, en una grave crisis como seres humanos también cultural y posiblemente de sentido vital, porqué nos hemos abocado a una economía de consumo, de voraz competencia y primado por la codicia despótica, obviando la cooperación, la solidaridad  que nos llevarían a la tolerancia y la compasión, en vez de eso, alguien se ha empeñado, en evolucionar a base de tecnología, obviando que la evolución, no significa progreso.

Lo de las motos, tiene para mí un sentido, primero porqué soy motero y además de moto gorda, ruidosa y especial , segundo porqué los de mi generación, que soñamos un dia con el Easy Rider, John Kerouack, la 66  y los corazones rebeldes, tenemos un código interno, como lo tienen los navegantes o los tuaregs y que significa ayudar al compañero, un quid pro quo que supera todo, porqué nace de la libertad y no tiene nada que ver con la competitividad o el marketing y tercero, porque creo que sólo se aprende a vivir , tratando de entender el sentido de lo que hacemos todos los días.

A ningún motero auténtico, se le ocurriría jamás, dar una patada a otro , ni siquiera mediando provocación; el espectáculo que ofrecieron dos pilotos de GP el 25 de octubre, es una vergüenza para todo deportista, más allá de las razones que tuviera el tal “dottore”por justificadas que sean y que han puesto en evidencia, que estamos en un modelo de sociedad, en el que “todo vale” ya sea en política, en economía de empresa, en justicia ó en deporte; por tanto una demostración de que la ética, la moral o los valores, los dicta la economía y por ello podemos justificar desde el aumento del desequilibrio social que és galopante, la superpoblación, la contaminación o incluso las guerras, será porqué el márketing ha llegado a empujar la fabricación de armamento  o porqué se ha perdido los escrúpulos?

Recordando a Foucault, estamos convirtiendo en “normal” lo cotidiano y estamos subordinando nuestra vida a unos principios que no hemos elegido y a un final que seguramente será más trágico de lo que creemos y todo, porque no hemos sabido elegir a nuestros líderes y en su lugar seguimos el mandato de lo que nos enseñan en televisión, entonces, ya que nos hemos olvidado de pensar, pues nadie escucha a los filósofos ni a los maestros, que por lo menos no perdamos la capacidad de comprender y amar, pues en aquel momento dejaríamos de ser humanos.

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