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Y si aprendieras un oficio?

Estamos hartos de escuchar que las cosas están mal, que si los gobernantes no cumplen, que las leyes no sirven, que el paro sigue, que parece que no hay trabajo para todos y que siguen los agravios a seniors y mujeres, pues sí, estas cosas pasan y todos tenemos nuestra verdad, pero en economía, debemos centrarnos en la creación de riqueza con el esfuerzo y el trabajo individual y seguir.

Se está diciendo por ahí, que la generación actual de jóvenes, está destinada a vivir peor que sus padres y se dan muchos argumentos, aunque todos convergen en una clave que no es otra que la educación, pues al final somos la consecuencia de lo que hemos aprendido y desarrollado; como el carácter y  valores tienen que ver con lo que hemos “mamado” en casa, en la escuela, en la calle y naturalmente en los medios.

Los docentes decimos que no es lo mismo enseñar que aprender y por igual razón, ni el hábito hace al monje, ni la titulación hace al maestro, una cosa será cumplir un ciclo académico y otra ser apto o competente para poner en práctica lo que se supone has aprendido y el fin último consiste en llegar a ser feliz, que en el trabajo equivale a una de mis máximas: hacer aquellas cosas que más te gusten, si es posible mejorando la sociedad y que te paguen por hacerlo.

Para estos jóvenes que os negais a aceptar una vida mediocre y aspiráis a construir un futuro que cumpla vuestras expectativas, pienso que debéis planearos “buscarse la vida”, partiendo de dos premisas, conocerte lo suficiente para saber en que eres bueno y atreverte a hacerlo lo mejor posible y esto equivale a saber el oficio porque si eres bueno te contratarán antes.

Una observación del entorno, nos permite darnos cuenta de lo que se oculta detrás de aquellas cosas que no funcionan, por ejemplo, la clase política tiene poco oficio, porque no nadie le pidió una acreditación académica para dedicarse a eso y en la educación, sobra la rutina,  porque ha llegado el tsunami de la innovación y debemos cambiar el chip y los responsables de centros educativos deben adaptar su marco mental, explorando nuevas formas de enseñar, y el profesor deberá acompañar a alumno en un proceso educativo, que funcionará con equipos , la familia deberá implicarse, rechazar hábitos perversos como el uso permanente de smarts, en la vida doméstica, seguir métodos con el objetivo de que se pueda convivir mejor y aprender de verdad un oficio, porque lo que asegura el futuro, es el talento, olvidaos de carreras -que valen para todo-, siempre es mejor un buen ciclo profesional, porque lo único que te garantiza un buen salario, no es el título, sino lo que sabes hacer.

Es verdad que vivimos tiempos líquidos, de cambio permanente, en un mundo global para todo lo bueno y lo malo, ya que la constante estimulación mediática, no deja tiempo para pensar, pero tenemos que recuperar la fuerza del individualismo, del conocimiento personal, y de los valores, con la mejor actitud, porqué el reto no debe ser competir con robots, sino humanizar de verdad la tecnología para que esté a nuestro servicio y no al revés.

Sin duda, la robotización tendrá un papel importante en la producción de este futuro apasionante, pero sólo sustituirá aquellos trabajos rutinarios, previsibles y con relativo valor añadido, pues no tienen la genialidad humana, la capacidad de improvisar, de desaprender , de adaptarse y obviamente no pueden emocionarse, entonces no perdamos de vista  que en nuestra vida sólo fijamos aquellos recuerdos, aquellos momentos o palabras compartidas, que tenían detrás una emoción, porque el alma, jamás puede clonarse.

 

La-que-se-va-a-armar

Mientras media Europa, anda preocupada por el éxito de Marie LePen, a la otra mitad  les preocupa mucho más saber si cobrarán la jubilación, ya que las noticias sobre una drástica reducción del 40 % de las pensiones, le quita el sueño a cualquiera, porque el 2020, está a vuelta de la esquina, y más si se han cotizado los últimos 40 años y aún tenemos muchísimo más insomnio, si pensamos que con el dinero de las cotizaciones, se ha financiado una corrupción, con AVES que no van a ninguna parte, se pagan asesores, pensiones vitalicias a ex-diputados, ex-políticos que siguen viajando en primera clase y toda una parroquia de vividores de este país de las maravillas, en que los sueños duran poco y en el que el dia a dia es un patchwork que se cose la noche anterior.
Pero ¿sabeis lo más preocupante? al menos para mí, no es otra cosa que el cinismo de los gobernantes, porque la moda de no creerse las promesas electorales, ya ni siquiera les sonroja, protegidos por una élite de empresarios que gozan de bula para hacer mil diabluras fiscales y así esquivar gran parte de sus beneficios tributables, con unos legisladores francamente penosos, que -ésto sí, fueron votados por mucha gente que ahora se queja y con una inseguridad jurídica latente, fruto de la irrupción del poder político sobre sus decisiones y con una clara ambigüedad sobre las decisiones más importantes y vitales, como serían, la educación, el empleo y la salud, estamos arrastrados a una pobreza de optimismo y posiblemente económica sin remedio.

Pienso que hay tan poca esperanza en el futuro, que muchos jóvenes han decidido aislarse en sus  tablets, apps, y aplicarse una auto-gamificación, renunciando a comunicarse con sus progenitores, porqué simplemente han perdido la fe, por ello, no debemos extrañarnos que “aprender” no sea mayor objetivo que “aprobar ” para pasar curso y los que tengan la suerte de encontrar trabajo , tienen la misma prisa en acabar la jornada, para tener un cierto aliciente en su vida, pues simplemente no se fían de nadie.

Todos nos sentimos maltratados cuando los que deben tomar las decisiones, ni saben ni quieren preocuparse de los ciudadanos que los han elegido, cuando nadie asume el compromiso del liderazgo y así vivimos un estado de terror sociológico, que sólo nos da para seguir el dia a dia, y…ésto ¿quien lo salva? pues, quien va a ser, los locos como yo, como algunos de mis amigos y colegas, que estábamos trabajando en los 60, que respirábamos al ritmo de los Beatles y los Stones, que creímos en los hippys , que quisimos cambiar el mundo sin éxito pero ¿sabes una cosa? nos conformamos por haberlo intentado y te aseguro que no nos falta la fé, para levantarnos cada dia con el propósito de compartir lo que sabemos, ayudar a otros y  si es posible  tratar de hacer el mundo un poco mejor para nuestros nietos y para todos, aunque no nos dejen.

Mentiras-de-verano

Y una vez más, nos hemos tenido que tragar la “payasada” de los candidatos por la tele, yo la verdad, prefería los de verdad, al menos con Fofo,Gabi, Miliki y Milikito nos reíamos y eran buenos entrañables y tenían una gallina que daba algo , aunque fueran huevos “turuletarios”.

Que no señores, que no nos los creemos, lo malo es que aunque algunos se convencen que respiran libertad, porqué pueden ir al super o a internet a comprar lo que quieran, o lo que les vendan, lo cierto es que en este tipo de sociedad, nos tienen agarrados por los hu…., en serio, estamos digitalizados, fichados por lo del mobil, tenemos 10 millones más de móviles que de habitantes, fichados por el IRPF, controlados por IBIS,hipotecas y lo que sea y además están los drones, el GPS y lo que vemos en las “pelis” de James Bond.

Y resulta que viene Rivera y pide un solo tipo de contrato, éste no sabe en que país vive, en un país cuya principal industria es estacional, cuando aquí de lo que se trata es de trabajar ni que sea enlazando contratos y también Iglesias, prometiendo subvenciones, pero no saben que debemos casi un 10 % más del PIB, como se puede ser tan “palurdos” es que no se enteran, claro lo que les motiva es viajar en bussines y que les coticen 4 años de sillón para tener una pensión y encima alguien se los cree, seamos serios, hay gente que llevamos 52 años trabajando y temblamos porque vamos a perder la pensión , respeten a pensionistas, a mujeres trabajadoras discriminadas salarialmente, mucha gente que necesita orientación y también la verdad, para evitar que otra generación más vaya directo al fracaso porque nadie se ha preocupado desde la guardería para que aprenda a partir de sus competencias.

Amigos, para demagogia, ya tenemos los libros de autoayuda y la tele-basura, no os dejéis engañar, tratad de construiros un futuro pensando de forma universal, porqué vuestra patria comienza en la infancia, trascended a promesas, ideas, siglas y golfería y tratad de trabajar en algo que os guste, o mejor emprender vuestro proyecto, aunque sea ganando una miseria, pero al menos tendréis dignidad y trabajando mucho prosperareis, pues las oportunidades uno se las construye y sobre todo aprended a aprender, andad por la vida observando, leed lo que podáis, entended de donde venís, pues sólo así podeis intuir hacia donde quereis ir y buscad la verdad en los ojos de la gente que os quiere, porque lo demás es teatro “del malo”,  os deseo un buen verano.

La perversión del marketing

No descubro nada nuevo, afirmando que el mundo se mueve al vaivén de las modas, que surgen de las creencias populares, alimentadas  por  mecanismos más o menos científicos, pero muy perversos, que influyen en la sociedad actual, acelerados por la virtualidad y que se llama “marketing”, algo mágico que transforma en dinero, los deseos de  incautos compradores,  aquellos que no quieren, no saben o no pueden, pensar por sí mismos.

No hay que generalizar, porque hay otro marketing instrumentado por personas vs empresas, que realmente satisface necesidades reales en un mercado abierto y competitivo, pero nos referimos al “otro marketing”, que sólo se justifica por su  decisiva influencia hacia determinados colectivos, siempre muy vulnerables, con el fin de vaciar sus bolsillos, vendiéndoles lo que no necesitan.

No es fácil resistirse ante el espectáculo, mediático, real y virtual, que bombardea  al potencial comprador, sometido a un control exhaustivo de sus gustos y preferencias, obtenido maliciosamente por la interconexión, en mi opinión rozando lo  ilegal,  estudiándose sus hábitos de compra, ó los espacios  visitados combinados con el networking. El sistema es  sencillo, localización del individuo, obtención del historial de compras, asociación a segmentos de mercado de interés potencial y oferta insistente de variables de productos y servicios susceptibles de ser comprados por el individuo.

Al final de todo, parece que las nuevas tecnologías aparentemente pretenden facilitarnos la existencia, algo que dudo muchísimo, pues aunque sea evidente que tengamos más datos e información que nunca, parece que nos hemos perdido muchísimo de la comunicación, es sabido que la cantidad difícilmente se asocia con la calidad. Quizás la ventaja es que en estos escaparates virtuales, alguien decida por uno mismo obviando el esfuerzo de “pensar”, pero quien dijo que pensar o meditar sea negativo.

El mundo nos observa como prisioneros de un Gran Hermano y se ocupa de enviarnos constantes estímulos, para que encontremos razones para vivir, para trabajar y especialmente para gastar, pero nadie parece haberse planteado, el coste de todo eso. Los valores: en su mayor parte se han resentido, porque han quebrado muchos principios de la educación, las escuelas siguen empeñadas en aplicar modelos memorísticos y conceptuales y los maestros en enseñar a buscar soluciones, cuando se trataría de educar mostrando como “aprender a aprender”  incentivando el planteamiento de preguntas para obligarnos a pensar.

Parece que, nos hemos olvidado de la meritocracia, y ahora premiamos el mérito  con la masteritis, como si un título convirtiera en competente a un  mal profesional y la igualdad de oportunidades se ha convertido en la estimulación hacia la mediocridad, baste ver  el perfil de quienes dirigen  y por hoy no hablaré, de la ética, la humanística, ó  el compromiso, pero desde aquí deberíamos planteanos la rebelión, combatiendo con la cultura que posibilita el criterio , a estas modas que invocan la acumulación y el consumo brutal, opuesto a aquellas maravillas, que toda la humanidad, o sea nosotros,  fuimos capaces de concebir con nuestro ingenio, con nuestro trabajo, con persistencia y este gusto por hacer bien las cosas, para la propia satisfacción, habría que reinvicar la parte “artesana” que todos llevamos dentro y que  nos lleva a distinguir lo que queremos, evitando este marketing temporal que quiere hacernos cómplices de su miserias.