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La Logosofía

Sigo pensando que la principal tarea que tenemos los que de alguna forma ejercemos la docencia consiste en dar las herramientas y si es posible el empujón para que cada persona sea capaz de tomar el rumbo de su vida, con todo lo que eso comporta de visión y esfuerzo por parte de cada uno, a menudo nos empeñamos en “llenar” de conocimientos a nuestros alumnos , obviando cuál es su objetivo vital  y que sea feliz mientras lo está realizando.

En los años 30, el pensador Bernardo Gonzalez Pecotche, hablaba de la logosofía , algo muy simple y que consiste en la obligación de conocernos los suficiente para decidir el destino de nuestra vida, algo tan obvio como infrecuente.

Millones de personas trabajan en nuestro mundo próximo sin saber porque se levantan por la mañana para hacer alguna tarea, está claro que les lleva una inercia, una rutina o un sinfín de obligaciones heredadas o construidas, familia, hijos, hipotecas, ocio o necesidades, pero es triste ver como se sienten “empujados” en proyectos que no les van, a menudo porque no saben y otras muchas veces porque no les interesan, ni están preparados para ello y las consecuencias son terribles para el resto de la sociedad.

Es un problema sobre el que he reflexionado muchísimo en los últimos 20 años coincidiendo con la expansión de la era digital y me preocupa no tanto, por los millones de empleos que van a desparecer a cambio de la robótica, ya que eso es inevitable, aunque sin duda se crearán nuevas oportunidades, como ocurriera en las tres revoluciones industriales anteriores, pero el problema real es que la falta de decisión sobre los proyectos vitales personales, no sólo van a condicionar la vida de los individuos, sino a la propia comunidad, no vamos a construir un mundo mejor  con gente desmotivada, que no sabe que hacer con su vida y fácilmente manipula bles por el marketing y la economía.

La única solución frente a esto sería anticiparse y focal izar las consecuencias de este desastre anticipado, no quiero ser peyorativo, pero sólo se me ocurre empezar por la educación, porqué es el único camino como en todo, para cambiar las cosas. Se repite que en el mundo de la empresa falta talento, pero las organizaciones están formadas por las mismas personas que están en la calle y “talento” existe, aunque está mal gestionado desde el principio porqué a  casi nadie se le ocurrió preguntar a un niño que se está formando, como desea que sea su vida de adulto, nadie, o muy pocos educadores, observan, analizan, preguntan y acompañan al menos hasta el paso siguiente a la pubertad ayudándolas a descubrir sus auténticas competencias profesionales.

Es cierto que el mundo no funciona de forma deseable y todos vivimos el futuro con cierta preocupación por el clima, las guerras, el hiper-consumo y la falta de valores, es verdad que en nombre del consumo, el marketing y la codicia, la humanidad parece desnaturalizarse, pero las personas somos la esperanza siempre que seamos capaces de crear sistemas educativos, leyes, organizaciones que encarnen un conducta ética y ésta decisión amiga/amigo mío depende de cada uno de nosotr@s y ¿sabeis porqué? Pues porque en el fondo mi generación, los baby boom y la siguiente hemos construido y/o permitido el mundo que tenemos hoy y si no nos gusta siempre podemos cambiarlo, pero para ello como propone mi amigo y colega  Javier Martinez , hay que reflexionar con mirada crítica, sistematizar y transformar los malos hábitos y sobre todo compartir.

 

Las-otras-guerras

Sobresaliente para el consumo, desde cualquier forma posible , llevamos años explicando que el auténtico poder del siglo XXI, es sin duda el económico-como casi siempre-pero gracias a la tecnologia, las redes ,internet y en especial la vulnerabilidad del comprador, poco preparado, desconocedor de sí mismo y manipulado por un marketing voraz y perverso empeñado en vaciar su bolsillo, vendiéndole todo lo que  no necesita para nada, está provocando la aparición de un tipo de cliente maniqueista y condenado al albedrío de las marcas y la volatilidad de las modas.

Y está guerra comercial, convive con las otras que el mundo tiene abiertas , como la guerra religiosa que no tiene nada de simbolismo ni de ficción, la guerra de la naturaleza, que está reaccionando ante tanto desmadre de polución , la extinción de selvas, el esquilmaje de los mares y por último la peor, la guerra de los valores , que llevamos perdida hace tiempo, especialmente en este pais.

La verdad es que antes teníamos amigos de verdad, con los que hablábamos y dicutíamos cara a cara, en vez de los otros de redes sociales, las familias acostumbrábamos a tener al menos una comida al dia todos juntos, en la que charlábamos y nos contábamos las cosas porque no teníamos un smartphone al lado para evitar hablar con nuestra gente.

A muchas personas les gustaba leer periódicos,  libros y hasta nos atrevíamos a contar historias, en vez de espiar la vida de advenedizos de nombres cautivos que no ofrecen mayor interés que la familiaridad con alguien más o menos conocido y que se mete en nuestras casa a través de un TV-escaparate con el único objetivo de distraernos.

Ya quedan pocos de estos deportistas  que luchan y se esfuerzan  por puro placer, vocación ó dignidad  y que pretenden demostrar sus capacidades y competencias más allá de los incentivos económicos .

La educación parecía bien estructurada, se premiaba el mérito por encima de la oportunidad o de los cupos, se pretendía una selectividad natural para acceder a los estudios universitarios  que exigían una preparación y una actitud que al menos justificara el gran  coste que representa para el contribuyente pagar la mayor parte de una carrera y se respetaba el oficio, el aprendizaje y la experiencia era la base para obtener una titulación y una maestría.

No se trata de reinvicar un antes o un después, simplemente porque son tiempos distintos, frutos de una evolución sin duda positiva, dicen por ahí, que esta generación Z es la “mejor preparada” y yo añado  para qué y en qué, o ¿es que les enseñamos a resistir la frustación, a ser sensibles con los demás y con el entorno, a respetar, a comunicarse mirando a los ojos? si hasta quieren eliminar de los curriculums de formación, la filosofía, que por lo menos enseñaba mínimamente a pensar; en fin,  parece que con tanta tecnología nos hemos olvidado de “ser” humanos y ser personas , que es algo más que aspirar simplemente a ser electores.